¿Tienes una personalidad ecoista?


En la mitología griega, Narciso era un joven hermoso del que todas las jóvenes se enamoraban. Eco, una ninfa condenada a repetir las últimas palabras que oía, también se enamoró de él. Un día, incapaz de expresar su amor por Narciso con palabras, quiso abrazarlo para mostrarle sus sentimientos pero este la rechazó cruelmente. La diosa Némesis castigó a Narciso por su engreimiento haciendo que se enamorara de su propio reflejo. Incapaz de dejar de mirar su imagen, Narciso cayó al agua, absorto con su reflejo.

La Psicología se inspiró en este mito para dar nombre a la personalidad narcisista, pero todos se olvidaron de la ninfa Eco. Al menos hasta ahora. El psicólogo estadounidense Craig Malkin se quedó fascinado por el papel de Eco ya que representaba la antítesis del narcisismo, y encontró similitudes con las características que muestran algunas personas, por lo que se dedicó a investigar lo que denominó personalidad ecoista.

¿Qué es el ecoismo? 


El ecoismo es un rasgo de la personalidad, lo cual significa que, en mayor o menor medida, puede estar presente en todos nosotros. Básicamente, se trata de un profundo miedo a ser percibidos como narcisistas. Los narcisistas son “adictos” a sentirse especiales pero los ecoistas, al contrario, no quieren que los demás les hagan sentir especiales. Cuando eso sucede, pueden sentirse muy incómodos o incluso enfadarse.

En algunos casos, el deseo de pasar desapercibidos y el malestar por recibir elogios es tan grande que puede hacerse referencia a una personalidad ecoista propiamente dicha ya que ese rasgo prevalece sobre los demás y determina profundamente las actitudes y comportamientos de la persona.

El ecoismo no es modestia sino el temor a proyectar una imagen egocéntrica, narcisista y egoísta que provoque rechazo y críticas. Como resultado, esta persona intenta silenciar por completo su "yo".


Cinco características de la personalidad ecoista 


1. Miedo a sentirse especial 

La personalidad ecoista teme ser visto como vanidoso o acaparar la mirada de los demás, aunque sea por buenas razones. El rasgo característico de los ecoistas es el temor a proyectar una imagen narcisista, a parecer demasiado llenos de sí mismos. Como resultado, se suelen sentir incómodos cuando reciben atención, sobre todo si esta es positiva. Por eso, estas personas prefieren pasar desapercibidas. 

2. Extrema sensibilidad emocional 

El ecoismo está profundamente relacionado con la sensibilidad emocional. Es común que estas personas muestren desde que nacen una extrema sensibilidad. Al ser tan sensibles, se sienten muy avergonzadas cuando las castigan o reprenden. De hecho, se hipotetiza que el ecoismo es una especie de introversión defensiva. Estas personas piensan: "si no me notas, tampoco podrás humillarme, avergonzarme o hacerme daño". 

3. Represión de las necesidades 

Las personas ecoistas también tienen miedo a convertirse en una carga para los demás, hasta el extremo que llegan a esconder sus necesidades y no suelen expresar sus deseos. En el fondo, creen que para ganarse el amor de los otros deben exigir lo menos posible y dar lo máximo de sí. Eso les lleva a descuidar sus necesidades, entregándose demasiado a los demás, lo cual suele generar insatisfacción e infelicidad ya que sus necesidades emocionales siguen existiendo pero no son satisfechas. 

4. Baja autoestima 

La personalidad ecoista se ha relacionado con una baja autoestima. Sentirse poco especial o pensar que no son dignos de ser tenidos en cuenta implica una imagen negativa de sí mismos. Esa falta de confianza en sus capacidades se convierte en una profecía que se autocumple, por lo que estas personas rara vez se animarán a emprender proyectos o perseguir sus sueños. Tienen tan poco amor propio que la vida termina devorándolos. 

5. Dificultad para saber lo que quieren 

Las personas ecoistas dedican tantos esfuerzos a satisfacer las necesidades de los demás y a esconder sus deseos, que pueden perder la conexión con su “yo”, de manera que si alguien les pregunta qué desean, pueden sentirse perdidas. Esa imposibilidad para conectar con sus necesidades hace que sean más proclives a desarrollar una dependencia emocional de los demás, que es justo lo que pretenden evitar.

¿Cómo se forma la personalidad ecoista? 


El ecoismo no es un trastorno psicológico sino un rasgo de la personalidad desarrollado como resultado de la puesta en práctica de una estrategia de supervivencia. En algún momento de su infancia, estas personas pensaron que, para ser amados, debían asegurarse de molestar lo menos posible a los demás. 

Si unos padres narcisistas condicionan su amor al hecho de que sus hijos les molesten lo menos posible, pueden crear las bases para una personalidad ecoista. No obstante, lo más usual es que se trate de un patrón de respuesta imitado. Es decir, la personalidad ecoista es el resultado de una educación ecoista. Unos padres ecoistas transmitieron ese pavor a ser especial y pedir más. Si los padres castigan el orgullo normal que pueden experimentar los niños por sus logros y los tachan de arrogantes y egoístas, pueden estimular una actitud ecoista más tarde en la vida. 

También se conoce que las personas que son muy sensibles a las críticas pueden ser más propensas a desarrollar este rasgo de la personalidad. Estas personas esconden sus necesidades con la esperanza de que, al exigir tan poco, los demás les acepten y amen. No buscan la aceptación y el amor a través de sus cualidades positivas sino anulándose a sí mismos.

Desde esta perspectiva, el ecoismo es un mecanismo de introversión defensiva que suele surgir de la sensación de culpa por haber sido en algún momento demasiado “demandantes” o “difíciles de contentar”. Así, el ecoista ha aprendido a sobrevivir haciéndose eco de las necesidades de otras personas. 

¿Cuáles son las consecuencias del ecoismo? 


Las personas ecoistas brindan una imagen de gran amabilidad, comprensión y disposición, pero dar continuamente sin recibir nada a cambio es agotador. De hecho, estas personas suelen terminar en relaciones dependientes con personas narcisistas, lo cual crea un profundo desequilibrio en ese necesario intercambio entre dar y recibir. 

Como resultado de aplazar continuamente sus necesidades por miedo a ser recriminados, la persona ecoista irá sintiendo un vacío interior cada vez mayor. A menudo también siente como si estuviera caminando sobre una alfombra de huevos, con miedo a equivocarse a cada paso, lo cual la sume en un estado de tensión constante. 

La falta de autoestima también puede llevarla a limitarse a una pequeña zona de confort de la que no se atreve a salir por miedo a sobresalir y llamar la atención. Eso la sume en un círculo vicioso: se siente insatisfecha pero "no puede" hacer nada para satisfacer sus necesidades.

¿Cómo superar el ecoismo? 


La idea de que debes entregar todo sin pedir nada a cambio, poniendo siempre las necesidades de los demás sobre las tuyas, conduce a la anulación del “yo”. Por eso, es necesario encontrar un equilibrio saludable entre las necesidades propias y las ajenas, entre el dar y el recibir. 

No hay nada de malo en sentirse orgulloso por el trabajo bien hecho y en recibir elogios por ello. Tampoco hay nada de malo en tener nuestros propios sueños y esforzarnos por conseguirlos. Todos y cada uno de nosotros somos especiales de manera diferente. 

Intentar comprender de dónde surge ese rechazo a hacer valer tus derechos y necesidades también te ayudará a superar ese miedo al reconocimiento. Vuelve la vista atrás e intenta encontrar los primeros episodios en los que tuviste miedo a ser reconocido. Busca sus causas. Entender el origen del ecoismo te ayudará a comprender que no tienes que arrastrar por toda la vida tus reacciones y miedos del pasado.

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Jennifer Delgado Suárez

Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga de profesión y por pasión dedicada a hilvanar palabras. Descubre mis libros

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