Miedo al dentista en niños: Técnicas para afrontarlo correctamente


Aproximadamente el 25% de las personas sufre ansiedad, miedo o una fobia al dentista propiamente dicha. Ese miedo afecta notablemente la salud oral, haciendo que seamos más propensos a desarrollar caries y perder dientes. De hecho, se ha comprobado que quienes tienen miedo al dentista no suelen hacer profilaxis y no presentan una buena adherencia al tratamiento odontológico. 

Se estima que una persona con fobia al dentista sufrirá 17,3 días de dolor antes de consultar a un odontólogo. El miedo incluso les impide informarse adecuadamente, por lo que muchos ni siquiera saben que existe la sedación dental para adultos, gracias a la cual no sufrirán dolor ni molestias durante el procedimiento.

El miedo al dentista suele aparecer en la infancia y, si no se gestiona adecuadamente, puede llegar a consolidarse como una fobia que dificulte cualquier tipo de tratamiento odontológico y genere una gran ansiedad y malestar en quien la sufre. Por eso, es fundamental detectar los primeros signos de ansiedad dental en los niños y utilizar técnicas para aliviarlos.

Síntomas del miedo al dentista en los niños 


Cuando el niño tiene miedo al dentista suele manifestarlo con reacciones físicas inmediatas como el llanto al llegar a la consulta. También es normal que se muestre poco cooperativo o incluso que intente impedir que el dentista lo examine.

El miedo también desencadena reacciones neurovegetativas como taquicardia, sudoración y respiración agitada. Algunos niños adoptan otras estrategias, como fingir que están enfermos antes de la consulta. Otros pueden enfermar de verdad debido a que somatizan la ansiedad y preocupación.

¿Qué causa el miedo al dentista en los niños?


Los niños pueden desarrollar miedo al dentista por varias razones, aunque existe una profunda relación entre la ansiedad dental y las experiencias odontológicas negativas. Lo peor de todo es que mientras más temprano en el tiempo se produzca esa asociación negativa, más intenso será el miedo, siendo un periodo particularmente sensible antes de los 5 años. En ese caso, el niño establece una conexión entre la experiencia dental dolorosa o molesta con la ansiedad, lo cual hará que sienta miedo y se preocupe incluso ante la idea de visitar al dentista.

Sin embargo, las experiencias negativas directas no son las únicas causas del miedo al dentista. Los padres también pueden transmitir la ansiedad dental. Se ha apreciado que existe una correlación entre el miedo al dentista de los adultos y el de los niños, lo cual probablemente se debe a que los padres no llevan a los niños al dentista con asiduidad o les transmiten esa ansiedad a través de pequeñas señales que los pequeños captan y decodifican como amenazantes.

En los niños particularmente sensibles también influye la experiencia del dentista. No hay dudas de que la silla, los sonidos dentales y las sensaciones incómodas no siempre son agradables, por lo que es imprescindible que el dentista infantil tenga experiencia y sepa tratar a los niños, para que estos se sientan más cómodos y relajados.

De hecho, un estudio realizado en la Universidad de Sevilla profundizó en los principales miedos de las personas al visitar el dentista y descubrió que giraban alrededor de las consecuencias del tratamiento debido a una mala praxis y el temor a recibir un tratamiento brusco o desagradable.

¿Qué pueden hacer los padres para evitar la fobia al dentista en sus hijos?


- Dar el ejemplo. Si llevas a tu hijo a la consulta mientras el dentista te hace la revisión, podrá ir familiarizándose con el ambiente y el instrumental. Además, tu comportamiento le servirá de ejemplo, para que comprenda que no hay nada que temer. De hecho, en las situaciones nuevas los niños pequeños buscan en sus padres pistas sobre cómo deben reaccionar. 

- Consultas periódicas. Otra estrategia para prevenir el miedo al dentista consiste en lograr que el niño se sienta cada vez más cómodo a través de las visitas periódicas. De esta manera también será más fácil resolver cualquier problema que se presente y evitar tratamientos dentales más complejos, como las extracciones, que suelen ser más dolorosas y generan una asociación negativa.

- Evitar comentarios negativos. A veces los padres no se dan cuenta, pero recurren al dentista como castigo con frases como: “no comas más dulces o tendrás que ir al dentista” o “no te preocupes, no te dolerá”. En su lugar, es mejor hablar en términos más positivos, como por ejemplo: “el dentista te revisará los dientes, sé que te portarás muy bien y luego podremos ir al parque que tanto te gusta a jugar”. 

- Que pase solo. Los padres son una fuente de seguridad y referencia para los niños, por lo que pueden ayudarles a aliviar la ansiedad en la sala de espera. Sin embargo, a menos que se trate de un niño muy pequeño, lo ideal es que pasen solos a la consulta ya que la mayoría de los niños se portan de manera diferente cuando están delante los padres, casi siempre peor.

- Elegir un buen dentista infantil. La elección del dentista pediátrico es fundamental para que los niños tengan una buena experiencia en la consulta. Un buen dentista infantil dominará las técnicas de manejo de conducta que favorecen el control de las emociones negativas relacionadas con el miedo y la ansiedad, de manera que podrá calmar al pequeño.


¿Cómo manejan los dentistas la conducta infantil?


Elia Alegret, Licenciada en Odontología y Máster en Odontopediatría, del servicio de Odontopediatra en Barcelona, nos explica cuáles son algunas de las técnicas de manejo de la conducta infantil que usan los dentistas para evitar que los niños desarrollen una fobia. Estas técnicas no solo tienen el objetivo de calmar al pequeño sino que también aumentan su sensación de autocontrol y generan un clima agradable.

- Decir – mostrar - hacer. El dentista le explica al niño qué le va a hacer, mostrándole los instrumentos o un modelo, e imitando algunas de las acciones necesarias. Es importante que el dentista utilice palabras que el niño pueda comprender para que la técnica realmente alivie los temores y no termine generando nuevos miedos y angustias. De hecho, es fundamental que la explicación sea breve ya que de lo contrario podría causar más ansiedad. El dentista no debe mentir, ya que el niño perdería la confianza, pero tampoco es necesario que anticipe más información de la necesaria. Además, le explicará cómo debe comportarse y utilizará elogios para reforzar el buen comportamiento infantil. 

- Distracción. Es una técnica muy útil para desviar la atención del niño de las incomodidades que pueda percibir durante el procedimiento. Al llamar su atención y estimular su imaginación se logra que el pequeño se abstraiga del procedimiento odontológico. De esta manera no solo se disminuye la incomodidad y la ansiedad por lo que está ocurriendo sino que también se reducen las preocupaciones por la posibilidad de que ocurra algo desagradable. 

- Inhibición latente. Consiste en planificar el tratamiento odontológico de manera tal que el dentista comienza con los procedimientos más simples, así se va produciendo una desensibilización sistemática. Por tanto, las primeras consultas serán de evaluación clínica, orientación de dieta e higiene, profilaxis y procedimientos no-curativos. Se ha demostrado que no realizar ninguna intervención invasiva previa ayuda al niño a familiarizarse con el dentista, de manera que podrá enfrentar mejor las futuras consultas más invasivas dirigidas a curar o solucionar un problema. 

- Control de la voz. Un buen dentista infantil también debe contar con herramientas psicológicas de apoyo, como el control de la voz. Esta técnica se centra en la modulación del tono, el ritmo y el volumen de la voz para influir sobre el niño y dirigir su comportamiento, de manera que sea más cooperativo.

- Tiempo fuera. Consiste en suspender de manera temporal en tratamiento, dentro de la misma cita o postergarla para otro momento, de forma que el niño pueda calmarse y esté más dispuesto a cooperar. Alegret explica que los dentistas infantiles solo recurren a esta alternativa “en situaciones muy específicas en las que hay un alto grado de desarrollo emocional y un pleno entendimiento y cooperación por parte de los padres”.


Fuentes:
Gao, X. et. Al. (2013) Dental Fear and Anxiety in Children and Adolescents: Qualitative Study Using YouTube. J Med Internet Res; 15(2): e29.
Márquez, J. A. et. Al. (2004) ¿Por qué se le tiene miedo al dentista? RCOE; 9(2):165-174.
Locker, D. et. Al. (1996) Negative dental experiences and their relationship to dental anxiety. Community Dent Oral Epidemiol; 13(2):86-92.

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Jennifer Delgado Suárez

Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga de profesión y por pasión, dedicada a hilvanar palabras. Descubre mis libros

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