¿Ves líneas onduladas o un zigzag? Qué revela esta ilusión óptica sobre tu cerebro


Nuestros sentidos nos engañan continuamente, aunque a veces no nos guste admitirlo. La vista es uno de los más engañosos, y muestra de ello son las ilusiones ópticas. Se trata de fenómenos que nos llevan a percibir la realidad de manera diferente y a menudo distorsionada, ya sea porque juegan con el color, la profundidad y el movimiento o incluso con nuestras expectativas y conocimientos sobre lo que se supone que debemos ver.

Las ilusiones ópticas son un ejemplo de lo fácil que es engañar a nuestro cerebro cuando se crean contextos ambiguos que dan pie a la confusión. Ahora el psicólogo Kohske Takahashi, de la Universidad de Chukyo, en Japón, ha descubierto una nueva ilusión óptica a la que ha denominado “Ceguera a la curvatura”.

Este es un ejemplo de la ilusión:


Lo que habrás visto es una serie de líneas horizontales onduladas intercaladas con líneas en forma de zigzag, sobre todo en el fondo gris. Sin embargo, lo cierto es que todas son líneas onduladas, el único problema es que no podemos verlas.

Esta es la misma imagen, cambiando el fondo gris por uno blanco y se ve perfectamente que todas las líneas son onduladas. Sin duda, se trata de un efecto óptico bastante singular ya que, aunque lo sepamos, nos resulta prácticamente imposible ver las líneas onduladas cuando se encuentran sobre el fondo gris.


¿Cuál es la explicación? ¿Cómo se ha dejado engañar nuestro cerebro?


Takahashi explica que el sistema visual de nuestro cerebro simplemente omite las curvas cuando percibe que existe ambigüedad sobre la forma de la línea. En práctica, los mecanismos para detectar si se trata de una curva suave y ondulada o de un zigzag compiten entre sí, de manera que la percepción de los ángulos prominentes termina dominando el sistema visual.

Es una explicación interesante ya que en estudios anteriores se ha podido apreciar que nuestro cerebro reacciona de manera diferente ante las formas redondeadas y las puntiagudas. Se ha comprobado que cuando nos exponemos a objetos con formas puntiagudas se produce una activación de la amígdala, una estructura del cerebro relacionada con el miedo y el procesamiento de las emociones. 

Por tanto, sería comprensible que, ante las dudas sobre la forma de algún objeto, nuestro cerebro se decante automáticamente por las formas puntiagudas, dejándose llevar por un instinto de supervivencia. Es como si pensara: "dado que no estoy seguro de las formas, por precaución, es mejor hacer sonar las alarmas y decantarme por las formas puntiagudas".

No obstante, también es importante notar que en esta ilusión óptica, las variaciones en los lugares del blanco y negro de las líneas puede hacer que el cerebro procese los segmentos por separado y de forma individual, de manera que es más fácil ver un zigzag donde hay una línea continua y ondulada. 

Fuente:
Takahashi, K. (2017) Curvature Blindness Illusion. Iperception; 8(6): 2041669517742178.

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Jennifer Delgado Suárez

Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga de profesión y por pasión dedicada a hilvanar palabras. Descubre mis libros

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