Phubbing: Ningunear a las personas para atender el móvil


Prácticamente todos hemos pasado por ello: estamos intentando mantener una conversación con alguien cuando, de repente, saca el móvil y nos “bloquea” por completo. Puede pasar en las relaciones de pareja, en las cenas con los amigos o mientras intentamos resolver un problema con un compañero de trabajo.

Es una acción pequeña, a veces incluso fugaz, pero es más que suficiente para crear una barrera psicológica y generar profundos sentimientos de rechazo y desconexión en el otro. Se trata de un fenómeno bautizado como phubbing, una palabra que proviene de la unión de phone (teléfono) y snubbing (despreciar). Por tanto, se refiere a la práctica de prestarle más atención al teléfono que a las personas que tenemos a nuestro alrededor, aunque a veces el móvil ni siquiera haya sonado o vibrado.

Esta práctica es tan habitual y está tan extendida que, se calcula que si fuera una plaga podría diezmar diez veces la población de China. Sin embargo, más allá de los fríos números, es importante comprender sus profundas implicaciones psicológicas.

Un estudio llevado a cabo en la Universidad Baylor encuestó a 450 personas sobre los desaires que habían recibido debido al phubbing y desveló que:

- Más del 46% afirmó que su pareja les dejaba de prestar atención para usar el teléfono.

- Más del 22% indicaron que el phubbing causaba problemas en sus relaciones interpersonales.

- Casi el 37% confesaron sentirse deprimidos debido a ese comportamiento.

Los signos típicos del phubbing


- Durante el tiempo libre que pasáis juntos, la persona no se desprende de su móvil y lo revisa continuamente.

- La persona no se separa de su teléfono, y siempre lo coloca donde puedas verlo, estableciendo una especie de barrera psicológica.

- Cuando suena el teléfono, la persona siempre responde, aunque sean mensajes o notificaciones de las redes sociales, sin importar que ello interrumpa la comunicación.

- Durante la cena, la persona revisa a cada rato su teléfono, no puede esperar a que terminéis.

- La persona revisa el móvil, aunque no haya sonado ni vibrado, simplemente para echar un vistazo.

- La persona te habla mientras revisa su móvil, con actitud desinteresada mientras se concentra en la pantalla.

- La persona aprovecha cualquier pequeña pausa o silencio en la conversación para comprobar su móvil.

A medida que el phubbing se extiende, siembra a su paso una serie de sentimientos negativos como la ira, la frustración e incluso los celos. En una relación de pareja es particularmente dañino ya que disminuye el nivel de satisfacción de la persona que es víctima del phubbing, además de conducir a discusiones y un alejamiento progresivo que puede terminar causando la separación definitiva.

De hecho, un estudio realizado en la Universidad de Virginia Tech comprobó que la mera presencia de un móvil encima de la mesa, aunque la persona no lo utilice, genera sentimientos de desconexión en el otro, haciendo que sintamos a esa persona más distante emocionalmente. Si alguien deja siempre el móvil a la vista mientras intentamos mantener una conversación, percibimos que esa persona está menos interesada y es menos empática, por lo que la relación que mantengamos también será menos satisfactoria.

La muerte de la conversación


Para comprender en toda su magnitud los efectos psicológicos del phubbing es necesario partir del hecho de que el tiempo es nuestra posesión más valiosa. Cuando decidimos pasarlo con alguien y este prefiere recurrir al móvil, quizá hablando con otras personas a través de las redes sociales, sentimos que de cierta forma nos está rechazando o considera que no somos lo suficientemente interesantes o importantes. 

Por eso, en el fondo el phubbing siempre implica una falta de respeto hacia la persona que nos está dedicando su tiempo. Es como decir que nuestro tiempo es más valioso que el suyo, o que tenemos cosas más importantes o interesantes que hacer.

Sin embargo, el verdadero peligro de esta práctica es que se extiende debido a la imitación. En práctica, al sentirnos ninguneados, nos protegemos también detrás de la pantalla y, por hacer algo, terminamos levantando aún más el muro entre ambos. 

Ese patrón de imitación es la excusa a la que recurrimos para no tomar cartas en el asunto. Preferimos escudarnos tras nuestro móvil que afrontar la situación y expresar nuestro malestar. De esta forma, el phubbing se extiende como un virus, matando la conversación.

Pensamos que si la persona con quien estamos compartiendo espacio mira su móvil, es lícito que miremos el nuestro. Así le enviamos un mensaje subliminal: “yo también tengo algo importante que hacer”. De cierta forma, intentamos nivelar el nivel de atención y compromiso en la relación, para no sentirnos inferiores. El resultado es dramático: la muerte de la conversación. 

Así se titula precisamente una serie de imágenes que tomó el fotógrafo Babycakes Romero mientras recorría las calles. Captó momentos cotidianos con los que cualquiera de nosotros se puede identificar. Este fotógrafo explicó que empezó a fotografiar a las personas con sus móviles porque captaba cierta simetría interesante a nivel visual, pero luego pudo notar la tristeza inherente a ese acto. Estas son algunas de sus fotos:








¿Cómo lidiar con el phubbing?


- Hablar francamente. Si te molesta que la persona utilice el móvil mientras estáis manteniendo una conversación, lo mejor es decírselo sin rodeos. No hay necesidad de ser brusco ni juzgar al otro. La clave radica en expresar cómo te sientes cada vez que revisa el teléfono.

- Establecer límites. En algunos casos, es difícil lograr que la otra persona se desconecte por completo del móvil, pero podéis pactar una serie de reglas, como por ejemplo, dejar el teléfono fuera de la mesa en la cena o responder solo a las llamadas. También se pueden establecer horarios “fuera de cobertura”, como cuando estáis cenando o por la noche a partir de cierta hora. La clave radica en negociar, no en imponer, de manera que ambos os comprometáis verdaderamente y tengáis en cuenta las necesidades del otro. 

- Ser conscientes del uso del móvil. Muchas personas no son plenamente conscientes del uso excesivo que hacen del móvil. En esos casos, es conveniente instalar aplicaciones que les brinden estadísticas sobre el tiempo que pasan conectados y/o el número de veces que desbloquean el teléfono. Enfrentarse a la realidad les ayudará a comprender que quizá están haciendo un uso exagerado del móvil y descuidando a quienes están a su alrededor.


Fuentes:
Roberts, J. A. & David, M. E. (2016) My life has become a major distraction from my cell phone: Partner phubbing and relationship satisfaction among romantic partners. Computers in Human Behavior; 54: 134-141.
Misra, S. et. Al. (2016) The iphone effect: The quality of in-person social interactions in the presence of mobile devices. Environment and Behavior; 48(2): 275-298.

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Jennifer Delgado Suárez

Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga de profesión y por pasión dedicada a hilvanar palabras. Descubre mis libros

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