APC: El método para mantener la calma en situaciones de emergencia


Dice un refrán que ningún mar en calma hizo experto a un marinero. Todos, antes o después, debemos convertirnos en expertos marineros de la vida. Los embates del destino nos enfrentan a situaciones difíciles, nos ponen contra las cuerdas y nos obligan a soportar la presión. En esos momentos, contar con una buena caja de herramientas para la vida puede marcar la diferencia entre salir fortalecidos de la experiencia o sucumbir ante los problemas y dejarse aplastar por su peso. 

El método APC (Amenazas, Positividad y Control) es una especie de diálogo interior que te ayudará a enfrentar las situaciones de emergencia sin perder la calma. Se puede usar como si fuera una especie de "remedio de emergencia".

¿Cómo mantener la calma en medio de la tormenta?


1. Amenazas al descubierto

Algo va mal. Estás preocupado y en tu mente comienzan a repetirse una y otra vez los mismos pensamientos. “¿Qué pasaría si sucede X? ¿Qué pasaría si sucede Y? ¿Y si…? ¿Y si…? ¿Y si…?

Ese tipo de pensamiento rumiativo se convierte en una espiral de negatividad que te atrapa. Si caes en sus garras, las cosas degenerarán rápidamente. En realidad, las posibilidades que se abren ante ti son casi infinitas, por lo que podrías pasar días, semanas e incluso meses rumiando 10.000 probabilidades distintas. 

Eso te bloqueará, además de añadir una tensión completamente innecesaria. Una vía alternativa consiste en realizar una evaluación objetiva de las amenazas. Pregúntate: “¿A qué problema me estoy enfrentando realmente?

No se trata de una pregunta ociosa ya que en muchas ocasiones no logramos salir de las situaciones porque no somos capaces de determinar con precisión el problema y nos perdemos en cavilaciones. También es fundamental que descubras las amenazas reales, no los peores escenarios que imaginas en tu mente y que son bastante improbable sino aquellas cosas que atentan realmente contra tu bienestar y la solución del problema.

Puedes hacer una lista de esas amenazas, de manera que puedas "organizar" tu pensamiento, alejándote del catastrofismo. Este pequeño ejercicio te reportará una gran ventaja: al concentrarte en los aspectos racionales evitarás caer en un secuestro emocional, que es una de las peores cosas que te podría pasar en medio de un problema.

2. Pensamiento Positivo enfocado en soluciones

En las situaciones difíciles, es normal que lo veas todo negro. Los pensamientos rumiativos te dirigen hacia los peores escenarios posibles. Ni siquiera es culpa tuya, al menos no al 100%. Nuestro cerebro tiene una tendencia a focalizarse en los hechos negativos por una mera cuestión de supervivencia. En práctica, recordar los sucesos que te dañaron, te permite evitarlos la próxima vez.

Sin embargo, el sesgo de la negatividad juega muy malas pasadas cuando se trata de resolver un problema o salir de una situación complicada. En esos casos, es fundamental recurrir al pensamiento positivo. No se trata de desarrollar un optimismo ingenuo, sino de centrarte en el lado positivo de la situación.

Por muy negativo que parezca el problema, siempre hay algo positivo. Solo tienes que buscarlo. Te ayudará realizar un listado, aunque sea mental, de los recursos y fortalezas que tienes a tu disposición. Al centrarte en los aspectos positivos te recargas de energía, y a menudo logras ver oportunidades que antes no vislumbrabas simplemente porque estabas usando unas gafas demasiado oscuras.

Echa la vista atrás en busca de una situación similar y piensa en cómo saliste de ella. Tal vez nunca hayas pasado por algo así, pero puedes buscar en tu memoria situaciones parecidas e intentar encontrar las soluciones que funcionaron. También puede valer la experiencia de otras personas. ¿Lo que les funcionó a ellas podría funcionar en tu caso?

Este ejercicio te reportará dos grandes ventajas. Ante todo, te permitirá aprovechar tu experiencia o la de otras personas, ganando un tiempo precioso que te ahorrará dolores de cabeza innecesarios. En segundo lugar, te brindará una dosis de autoconfianza ya que, si saliste de una situación similar en el pasado, podrás volver a hacerlo.

3. Control paso a paso

El secreto para mantener la calma en medio de cualquier tormenta consiste en sentir que tenemos el control. Para ello es fundamental que vayas paso a paso. Es probable que el problema que te preocupa sea muy grande y no puedas solucionarlo de una vez. En ese momento puedes caer víctima del pánico pensando que el “trabajo” que tienes por delante es inmenso, que no podrás afrontarlo o que no terminarás jamás.

La mejor manera para lidiar con esos problemas consiste en dar un paso a la vez. Mantente focalizado en lo que está sucediendo aquí y ahora porque si dejas que tu mente salte continuamente al futuro, corres el riesgo de arruinar lo que estás haciendo, generando tensión y ansiedad que te impidan actuar con serenidad. 

Céntrate en el paso que estás dando y procura que sea lo mejor posible. No necesitas solucionarlo todo de una vez, simplemente necesitas ir descubriendo un paso tras otro. Los antiguos estoicos, por ejemplo, lidiaban con la sensación de angustia y agobio centrándose simplemente en el proceso, no en los resultados. Por tanto, cuando sientes que la vida te desborda, simplemente céntrate en el próximo paso. Y luego piensa en el siguiente.

En algún punto es probable que te preguntes: “¿Qué pasará si no sé cuál es el siguiente paso? ¿Cómo recuperaré mi tranquilidad si la pierdo?” Haz un alto, respira profundamente y pregúntate si ese pensamiento es útil. Es probable que no lo sea, así que apártalo de tu mente y céntrate en el aquí y ahora.

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Jennifer Delgado Suárez

Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga de profesión y por pasión dedicada a hilvanar palabras. Descubre mis libros

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