¿Cómo ayudar a una persona "tóxica"?


En 1995 salió a la luz un libro que cambiaría la manera en que las personas entienden y asumen las relaciones interpersonales más cercanas. En ese libro, obra de Lillian Glass, especialista en comunicación interpersonal y lenguaje corporal, se hacía referencia el término “personas tóxicas”.

A partir de ese momento el concepto de personas tóxicas se popularizó para indicar a todos aquellos cuyo estilo relacional resulta dañino para los demás, ya sea porque recurren a la manipulación emocional, son excesivamente críticos o tienen actitudes egocéntricas y narcisistas. 

El principal problema es que todos somos personas tóxicas en ciertas circunstancias, nadie está a salvo de estos comportamientos. Por eso, si bien es cierto que en algunos casos no queda más remedio que alejarse de esos contextos de interacción, para proteger nuestro equilibrio psicológico, no es menos cierto que el primer paso siempre debería ser intentar ayudar a la persona tóxica.

¿Cómo ayudar a una persona tóxica a desarrollar una actitud más asertiva? 


1. Escúchale, de verdad

Todos necesitamos ser escuchados, sentir que existe alguien que se preocupa realmente por lo que nos sucede y saber que podemos contar con una persona que no nos criticará. De hecho, en algunos casos detrás de esa “toxicidad” se encuentra una actitud defensiva, el miedo al rechazo y la sensación de soledad.

Por eso, para ayudar a una persona tóxica a menudo hay que aprender a escuchar, no debemos centrarnos en sus palabras sino en lo que estas esconden, en lo que no se dice pero está latente. Se trata de una escucha activa en la que nos hacemos depositarios de sus miedos y preocupaciones, para brindarle un alivio momentáneo y aligerar sus tensiones.

2. Relaciónate desde el amor y la comprensión

Las personas tóxicas suelen tener tras de sí una historia difícil, normalmente han tenido que vivir experiencias adversas que han moldeado su personalidad y las han convertido en lo que son hoy. Por supuesto, no se trata de una excusa para soportar sus desplantes y críticas, pero a veces estas personas solo necesitan saber que el mundo no es tan gris como piensan.

Debemos recordar que calificar a alguien como “tóxico” ya implica juzgar y puede hacer que la persona se sienta atacada. Sin embargo, no se puede juzgar a nadie si antes no hemos caminado con sus zapatos, dice un proverbio budista. Al contrario, la aceptación y el amor pueden obrar milagros. Para ello debemos tomarnos el tiempo necesario para conectar con esa persona, conocer sus experiencias de vida y comprender cómo impactaron en ella.

3. Aconseja solo cuando te lo pidan

Uno de los peores errores que podemos cometer si deseamos ayudar a una persona tóxica consiste en dar “lecciones de moral”. A nadie le gusta que le den consejos cuando estos no son solicitados porque los asumimos como una intromisión y lo usual es que nos pongamos a la defensiva. 

Por tanto, lo más inteligente es esperar el momento oportuno, y dar consejos valiosos que no encierren juicios de valor en el momento en que la persona pida nuestra opinión. Además, es importante elegir sabiamente las palabras porque las personas tóxicas a menudo son muy sensibles y fácilmente irritables.

4. Evita las críticas y la culpabilización

Culpabilizar implica atribuirle toda la responsabilidad de la situación problemática a la persona tóxica. Sin embargo, debemos recordar que en toda relación interpersonal hay dos partes, por lo que, de cierta forma, nosotros también estamos contribuyendo a mantener ese equilibrio malsano. 

Lo mejor para todos es asumir una actitud madura y positiva evitando las críticas y la culpabilización de cualquiera de las partes. Por ejemplo, no es lo mismo decir “estoy harto de tu manipulación, eres una persona tóxica” a “cuando adoptas esa actitud me siento mal, me gustaría que habláramos para solucionarlo”. De esta forma no atacas a la persona sino que pones el énfasis en su comportamiento y te implicas en una posible solución. Nadie es simplemente una "persona tóxica", todos somos seres humanos complejos con múltiples facetas, algunas más oscuras y otras más luminosas.

5. Anímale a buscar ayuda psicológica

En algunas ocasiones la mejor manera para ayudar a una persona tóxica consiste en animarle a que se ponga en manos de un psicólogo. Debemos tener en cuenta que por muy buenas intenciones que tengamos, a veces nuestra ayuda puede causar más daño que bien o incluso puede hacer que carguemos con un peso que no podemos soportar ya que no tenemos las herramientas psicológicas adecuadas. En esos casos, lo mejor es animar a la persona a pedir ayuda psicológica.

Es importante que no presiones a la persona sino que aproveches los momentos de insight en los que reconoce que algo no funciona bien, para proponerle la idea. También ayuda hacerle comprender que el psicólogo no es un profesional que se limita a atender las psicopatologías sino que puede ayudarnos a superar ciertas dificultades en la vida o a sacar la mejor versión de nosotros mismos. Convencer a alguien para ir al psicólogo no siempre es fácil, pero el resultado suele valer la pena.

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Jennifer Delgado Suárez

Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga de profesión y por pasión, dedicada a hilvanar palabras. Descubre mis libros

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