15 películas sobre la depresión que no debes perderte


La depresión es uno de los trastornos mentales más frecuente, tanto es así que afecta a más de 350 millones de personas en el mundo y se estima que causa unas 850.000 muertes anuales. De hecho, el principal problema radica en que más de la mitad de las personas no se somete a tratamiento por lo que da rienda suelta a las ideas suicidas.

La incomprensión que encuentra a su alrededor también contribuye a agravar síntomas como la desesperanza y la sensación de soledad. A menudo, quienes rodean a la persona deprimida, tienen una visión errónea de este trastorno ya que piensan que se trata de un problema de carácter que se puede superar simplemente con la fuerza de voluntad.

Sin duda, este problema no solo afecta a la persona deprimida sino también a quienes le aman y comparten su día a día. Sin embargo, a veces por mucho que leamos sobre la depresión, no logramos comprender en realidad qué siente la persona. Afortunadamente, existen excelentes películas sobre la depresión que nos pueden ayudar a ponernos en el lugar del otro y tener una perspectiva más realista de este trastorno.

Las películas sobre la depresión que mejor reflejan este problema


1. Gente corriente (1980)


Dirigida por Robert Reford, a esta película psicológica le respaldan cuatro Premios Oscar y varios Globos de Oro. Os advierto que se trata de un filme largo pero vale la pena ver hasta el último fotograma. Narra la vida de una típica familia de clase media con dos hijos. Cuando uno de ellos muere en un accidente, el otro experimenta una angustiante sensación de culpa que le lleva a una profunda depresión y a intentar suicidarse. 

A partir de este punto, comienza un filme que nos muestra a un joven que se debate entre la extrema indiferencia de su madre (que le reprocha el haber sobrevivido a su hijo favorito) y la fingida alegría del padre. Particularmente interesantes son los diálogos entre los padres (Donald Sutherland y Mary Tyler Moore) ya que nos muestra cómo determinadas creencias y comportamientos pueden agravar la depresión de una persona cercana.

2. Las horas (2002)


Es la historia a lo largo de un día, de tres mujeres que pertenecen a épocas diferentes pero están conectadas a través de una novela de Virgina Woolf. Especialmente interesante es la historia a la que da vida Julianne Moore, una clásica mujer de los años ’60 con marido e hijo que supuestamente lleva una vida ideal pero esta no le satisface y le precipita a un intento suicida. 

Tampoco podemos olvidar a una Nicole Kidman completamente irreconocible que interpreta a la escritora Virginia Woolf, la cual sufría un trastorno bipolar. La relación con su esposo nos muestra como en ocasiones, en el intento de ayudar y con la mejor de las intenciones, los familiares empeoran el trastorno comportándose como si la otra persona no tuviese voz ni voto para tomar decisiones sobre su propia vida.

Finalmente, Meryl Streep nos conduce a través de su amistad, a un Ed Harris que padece sida en una etapa muy avanzada y ha decidido quitarse la vida.

3. Prozac Nation (2001)


Se trata de una adaptación del best-seller homónimo escrito por Elizabeth Lee Wurtzel, donde la escritora y periodista estadounidense narra su paso por la depresión mayor. Con Christina Ricci en el rol protagónico, os advierto que no podéis esperar una gran obra desde el punto de vista cinematográfico pero el filme es muy interesante para comprender los conflictos que sufre una persona con depresión y los problemas que enfrentan quienes están a su lado, como su madre (papel que interpreta Jessica Lange).

En este filme se aprecia perfectamente la sensación de falta de control sobre las emociones que viven las personas con depresión y su lucha infructuosa por salir de este estado, un combate diario que llega a ser desgastante. También es interesante la forma en la cual la protagonista se aferra a objetos externos (como el novio) con la esperanza de que sea su tabla de salvación, así como las continúas recaídas que sufre, las cuales muestran una visión menos edulcorada y más real de la depresión mayor.

4. A propósito de Schmidt (2002) 


Esta película, protagonizada por Jack Nicholson, narra la vida de un anciano que acaba de jubilarse. Después de haber vivido para la empresa, se siente completamente perdido y desplazado sin su trabajo. Para colmo de males, su mujer muere repentinamente dejándole solo. Nicholson busca apoyo en su hija pero se da cuenta de que no tiene cabida en sus planes.

Al contrario de otros filmes donde la tristeza sienta casa, en esta película los momentos de dolor se funden con comentarios sarcásticos y hasta simpáticos por lo que, al final, deja un buen sabor en la boca. Es una excelente herramienta para comprender la depresión instigada por la pérdida, la vejez y la soledad.

5. El castor (2011) 


Dirigida y protagonizada por Jodie Foster, narra la historia de un hombre de familia (Mel Gibson) al frente de una compañía al borde de la quiebra. Gibson sufre una profunda depresión que afecta sus relaciones familiares y lo pone al borde del divorcio. Tras varios intentos suicidas, entra en un estado bastante parecido al trastorno de identidad disociativo. Básicamente, comienza a hablar a través de la marioneta de un castor, de esta forma encuentra la fuerza para hacer todos los cambios necesarios en su vida. Sin embargo, cuando no puede hablar a través de la marioneta, la depresión regresa.

Obviamente, desde el punto de meramente psicológico Jodie Foster se ha tomado varias licencias cinematográficas pero lo interesante de esta película son las relaciones que se establecen al interno de la familia y el diálogo que sostiene Gibson consigo mismo.

6. Revolutionary Road (2008) 


Es el retrato de un matrimonio joven visto a través de los ojos de ojos de Frank (Leonardo DiCaprio) y April Wheeler (Kate Winslet). La historia se desarrolla en los años ’50 pero lo cierto es que los temas que tratan son muy actuales. Kate Winslet es una joven con mucha energía que está llena de sueños pero DiCaprio prefiere apostar por los caminos seguros y, poco a poco, va minando las ganas de vivir de su esposa.

Aunque tienen una preciosa casa y una bonita familia, la rutina cotidiana, la imposibilidad de realizar sus sueños, el hecho de verse encerrada en un papel que nunca quiso y la incomprensión de su esposo, sumen a Winslet en una profunda depresión.

7. Un hombre soltero (2009)


Ambientada en los años ’60 en el sur de California, la película versa sobre un profesor universitario homosexual que tiene que enfrentar la inesperada muerte de su pareja, con la cual había compartido casi 20 años de su vida. El filme comienza el día en que Colin Firth, que es el protagonista, decide suicidarse.

Lo interesante de la película sobre la depresión es el diálogo que Firth mantiene consigo mismo y que nos deja entrever la manera en la cual las personas deprimidas suelen ver el mundo, siempre como si el vaso estuviese medio vacío. El final, demasiado melodramático para mi gusto, al contrario de lo que podríais suponer, es una verdadera oda a la vida y a aprovechar cada momento.

8. Helen (2009)


Probablemente se trata de una de las películas sobre la depresión que mejor capta este trastorno y su impacto en la vida de una persona. Ashley Judd es una profesora de música y una excelente pianista que, aparentemente, lo tiene todo. Sin embargo, poco a poco la depresión la va consumiendo. No ha habido un desencadenante, no logra encontrar un motivo específico y eso la angustia aún más.

Ashley Judd intenta luchar contra esas sensaciones, aferrarse a su esposo, su hija y sus estudiantes pero no lo logra y, ante cada intento frustrado, la distancia entre ella y el mundo se profundiza. De hecho, hay ocasiones en que la protagonista, más que simpatía, genera antipatía en el espectador pero esa es la triste realidad que suelen vivir las personas deprimidas.

Se trata de una película sobre la depresión que nos presenta lo que podría considerarse como un “caso de manual” por lo que nos representa un cuadro muy fidedigno de lo que sienten las personas deprimidas. Después de un intento de suicidio, Ashley Judd es hospitalizada para recibir tratamiento.

9. Un ángel en mi mesa (1990)


Esta película neozelandesa es larga pero vale la pena cada minuto invertido en ella. Dirigida por Jane Campion, narra la vida de la escritora Janet Frame, quien nació en una familia pobre y numerosa. Su infancia estuvo marcada por diversas tragedias y muy pronto Frame (interpretada por Kerry Fox) comenzó a sentirse diferente a los demás.

Gracias a una beca, estudió pedagogía pero durante su estancia en la universidad intentó suicidarse y la internaron durante ocho años en una institución psiquiátrica. Allí fue diagnosticada con esquizofrenia y sufrió hasta 200 electroshock. Estuvo a punto de ser sometida a una lobotomía pero la salvó el premio literario que ganó por su primer libro. Frame salió del psiquiátrico y continuó escribiendo hasta labrarse una brillante carrera literaria pero la depresión, que era lo que realmente padecía, no la abandonó.

Vale aclarar que, al ser un filme sobre la vida de la escritora, Jane Campion no se centra demasiado en los síntomas depresivos pero nos plantea una perspectiva social muy interesante de la depresión, la cual nos lleva a comprender la influencia que ejerce el medio en la aparición de esta patología.

10. Sylvia (2003)


La película narra los últimos cinco años de la vida de Sylvia Plath. En el papel protagónico hallamos a una Gwyneth Paltrow que no logra arrastrarnos del todo en la angustia que vivió la poetisa pero aún así, el filme es un excelente ejemplo de las emociones encontradas que sufre una persona con depresión, de su lucha constante por la vida mientras siente como algo le arrastra a un agujero negro.

Sylvia Plath, quien se suicidó con tan solo 31 años, ya había realizado otro intento suicida en su adolescencia. El filme nos muestra a una mujer presa de la angustia, víctima de los fantasmas que ella misma se había creado, insatisfecha con la vida que llevaba y atrapada en una fuerte dependencia emocional de su marido, Ted Hughes, que es el desencadenante del suicidio.

11. Cake (2014) 


Esta película sobre la depresión dirigida por Daniel Barnz y protagonizada por Jennifer Aniston profundiza en los vericuetos más oscuros de este trastorno. Es una historia compleja que contiene muchísimos mensajes, por lo que corre el riesgo de ser banalizada por el ojo inexperto. 

Su protagonista, Claire Bennet, está atravesando una etapa muy complicada de su vida pues no solo sufre una gran depresión sino también dolor crónico resultado de un accidente en el que murió su hijo, lo cual le trae tristes recuerdos. A esto se le suman sus visiones sobre una chica de su grupo de apoyo de dolor crónico que se suicidó. Claire comienza a acariciar la idea del suicidio, pero entonces esa misma chica le ayuda a darse cuenta de su realidad a través de esas visiones. 

En la película también se aborda el tema de los medicamentos para la depresión y el dolor, así como su naturaleza adictiva, aliviando el dolor de manera puntual pero dando paso a recaídas cada vez más graves. 

12. The Skeleton Twins (2014) 


Esta comedia dramática aborda la depresión desde una perspectiva más ligera pero no por ello menos profunda. Explora la tragedia vital de dos mellizos a través del humor y con un toque de ternura. Milo, interpretado por Bill Hader, escribe una nota de suicidio y corta sus muñecas mientras su hermana Maggie, interpretada por Kristen Wiig, se encuentra en el cuarto de baño preparándose para tragar una gran cantidad de píldoras, pero una llamada de un hospital para informarle que su hermano se ha intentado suicidar le hace abortar su plan. 

Al irse a vivir juntos, salen a la luz los fantasmas del pasado mientras cada uno va desgranando las razones que los han llevado a la depresión y al borde del suicidio. Algunos consideran que esta película sobre la depresión parece encadenar escenas sin un hilo conductor pero en realidad la historia versa sobre la complejidad de los protagonistas y este trastorno, con diálogos tan agudos como honestos. Estos hermanos se muestran con autenticidad, convirtiéndose en personas imperfectas y autodestructivas pero con las cuales podemos empatizar fácilmente debido a su vulnerabilidad. 

13. Interiores (1978) 


Dirigida por Woody Allen, no solo es una excelente película sobre la depresión sino también sobre la instrospección y los conflictos del ser en sus vínculos afectivos. Su ambientación ayuda mucho, contrastando los espacios interiores con aquellos exteriores. Con las actuaciones de Diane Keaton, Geraldine Page, Kristin Griffith, el filme gira alrededor de tres hermanas que conviven con una madre que está atravesando una situación complicada después de un divorcio. 

Eve, interpretada por Geraldine Page, es una decoradora de interiores mentalmente inestable que padece una depresión severa. Después que recibe la noticia del divorcio, intenta sucidarse. Todo se complica aún más y saca las emociones a flor de piel cuando el padre se presenta en casa con la mujer con la que pretende casarse. 

14. Melancolía (2011) 


Escrita y dirigida por Lars von Trier, se trata de un drama con elementos de ciencia ficción que se desarrolla en un contexto de incertidumbre, ansiedad y destrucción con los que muchas personas se pueden identificar, a pesar de que el director usa un tema apocalítptico. Dividida en partes o capítulos, como la mayoría de las películas de von Trier, la primera mitad está dedicada a la deprimida e inestable Justine, interpretada por Kristen Dunst, el día de su boda, y la segunda mitad muestra la perspectiva de su hermana Claire, encarnada por Charlotte Gainsbourg. 

Esta película está inspirada en la propia depresión que sufrió su director, así como en su observación de que las personas deprimidas, que a menudo se muestran apáticas y aletargadas, lo que les permite mantener la calma incluso en situaciones desastrosas, como un apocalipsis. De hecho, a medida que el fin del mundo se acerca, Claire se vuelve cada vez más ansiosa y temerosa pero Justine se va calmando, aliviada por la esperanza de que esa destrucción silencie de una vez y por todas las voces en su cabeza. 

15. Qué bello es vivir (1946) 


Es una de las películas clásicas sobre la depresión, dirigida por Frank Capra y protagonizado por James Stewart en el papel de George Bailey, un hombre desinteresado que ha sacrificado todos sus sueños para ayudar a los necesitados. Sin embargo, su larga lista de acciones altruistas no le ha producido la felicidad que esperaba, al contrario, se siente solo y deprimido, por lo que intenta suicidarse. 

El filme se desarrolla a través de una serie de flashbacks, comienza con el tercer acto que muestra a George a punto de saltar de un puente. Sin embargo, finalmente sus oraciones llegan al Cielo, y le asignan un ángel, Clarence Odbody, para salvarlo. Para lograrlo, Clarence tiene que ver toda la vida de George (junto a la audiencia). A través de esos recuerdos vamos descubriendo la raíz de su depresión.

COMPARTE

Sigue alimentando tus neuronas

Jennifer Delgado Suárez

Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga de profesión y por pasión dedicada a hilvanar palabras. Descubre mis libros

SUBSCRÍBETE, ALIMENTA TUS NEURONAS :)

La Psicología como nunca te la habían contado, directamente en tu correo...

Ver Comentarios
Ocultar Comentarios

2 opiniones... Comparte tus ideas

Hola!
Una película que muestra muy bien la depresión adolescente es "After Jimmy" (1996).
Un saludo

"Suicide room" (2011) Habla sobre la depresión y autolesiones, bastante buena.

Antes de realizar un comentario, lee estas normas:
- No escribas comentarios ofensivos o con fines publicitarios.
- Sé conciso, no hagas comentarios demasiado largos.
- Cíñete al tema del artículo.
- No escribas en mayúsculas, es como si estuvieras gritando.
- Utiliza adecuadamente el idioma español.
- Tu comentario no se publicará inmediatamente, ten un poco de paciencia.
Todos los comentarios que no cumplan con estos requisitos serán eliminados. No se trata de una cuestión personal sino de mantener la lógica del blog y hacer que todo fluya lo mejor posible.
¡Gracias por compartir tus experiencias!
Ver EmoticonesOcultar Emoticones