+ ArtículosTrastornos psicológicos

¿Cómo la ansiedad “mata” tu intuición?


La intuición es una herramienta extremadamente poderosa que a menudo nos permite tomar excelentes decisiones o nos pone a salvo de peligros potenciales. Sin embargo, no funciona siempre, ni para todos. Las personas ansiosas suelen sentirse frustradas si necesitan seguir los designios de su intuición. 

¿Cómo pueden confiar en sus instintos si estos a menudo le dicen que está al borde de la muerte cuando se trata solo de un ataque de pánico? ¿Cómo confiar en sus reacciones viscerales si estas las convencen de que tiene una enfermedad incurable o que el avión al que está a punto de subirse se va a estrellar?

La ansiedad se manifiesta a través de pensamientos anticipatorios negativos y una sensación de aprensión, como si algo malo fuera a ocurrir de un momento a otro, a lo cual le siguen reacciones vegetativas intensas. En esos casos, es difícil hacerle caso al instinto.

La ansiedad acalla el instinto


Un estudio desarrollado en la Universidad Libre de Berlín analizó cómo impacta la ansiedad en la intuición. Estos psicólogos analizaron y compararon las habilidades intuitivas en la toma de decisiones.

Más de un centenar de participantes fueron asignados al azar a tres grupos, en los cuales se indujeron diferentes estados de ánimo a través de frases e imágenes: ansiedad, optimismo y neutralidad. 

Por ejemplo, para promover la sensación de optimismo, una de las frases decía: “El afecto de las personas que amamos nos hace sentir particularmente seguros y confiados. Siempre hay alguien que nos ama” y luego se mostraba una foto de una joven pareja sonriente con una mascota.

Sin embargo, para generar la ansiedad se usaron frases como: “La seguridad no está garantizada, ni en el vecindario ni en el hogar”, seguido por la imagen de un hombre que aferraba el cuello de una mujer.

A continuación los participantes debían completar un cuestionario diseñado para evaluar su tendencia a tomar decisiones intuitivas y analizar cuál era su eficacia. Se constató que un estado de ánimo neutral o positivo no parecía influir en la intuición, pero la ansiedad reducía drásticamente la capacidad para dejarse llevar por el instinto.

¿Cómo la ansiedad afecta la intuición?


Todo parece indicar que la ansiedad nos hace reacios a asumir riesgos ya que genera un estado de ánimo más pesimista y apuntala la sensación de inseguridad, cualidades que nos hacen más propensos a elegir la alternativa que creemos más segura, rutinaria y no desafiante. En algunos casos, la ansiedad incluso puede llegar a paralizarnos, de manera que no seremos capaces de tomar ninguna decisión.

Estos psicólogos explican que para usar la intuición en la toma de decisiones, es imprescindible que tengamos confianza en nosotros mismos. El problema es que la ansiedad nos arrebata esa confianza, por lo que es más probable que ignoremos las sutiles señales emocionales o corporales que normalmente catalogamos como “corazonadas”.

De hecho, las señales físicas que normalmente asumimos como indicadores de la intuición, como puede ser la aceleración del ritmo cardíaco o tener mariposillas en el estómago, para las personas ansiosas no suelen ser más que desagradables síntomas psicosomáticos.

Por tanto, si quieres que tu intuición te señale el camino cuando estás en una encrucijada, el primer paso es aprender a relajarte. Solo así podrás escuchar su mensaje.

Fuente:
Remmers, C. & Zander, T. (2017) Why You Don’t See the Forest for the Trees When You Are Anxious: Anxiety Impairs Intuitive Decision Making. Clinical Psychological Science.
Leer Más

Agotamiento psicológico: A veces no se cae por debilidad, sino por haber sido demasiado fuertes


A veces nos derrumbamos por haber sido demasiado fuertes, por haber soportado demasiado, por haber estado disponibles durante demasiado tiempo, por haber asumido demasiadas responsabilidades… Cuando hay muchos “demasiados” en nuestra vida, es normal que suframos un profundo agotamiento psicológico.

El agotamiento psicológico suele ser un proceso lento, se va acumulando gota a gota sin darnos cuenta. El problema es que termina “estallando”, a menudo por situaciones sin importancia a las que en otras circunstancias ni siquiera les hubiéramos prestado atención. La gota que colma el vaso puede ser absolutamente cualquier cosa que nos ponga frente a frente con la imposibilidad de seguir adelante. Entonces nos desplomamos, literal o metafóricamente.

¿Qué es el agotamiento psicológico y cuáles son sus causas?


El agotamiento psicológico es un estado de extremo cansancio mental y emocional, que a menudo también se acompaña de la sensación de falta de fuerza física. Ese estado de desgaste extremo está provocado por un desbordamiento de los recursos emocionales y/o cognitivos. En otras palabras: no damos más de nosotros. A menudo se experimenta como una especie de inercia física y mental, una sensación de “pesadez” que envuelve el día a día.

Las causas del agotamiento psicológico son variadas, aunque en muchos casos se aprecia una constante: dar demasiado y recibir muy poco. El agotamiento psicológico aparece como resultado de una entrega constante y hasta desmesurada, ya sea en al trabajo, a los demás, a un proyecto que nos apasiona pero también nos consume, a los problemas cotidianos, a las tareas del día a día…

Al mismo tiempo, no recibimos prácticamente nada a cambio que pueda equilibrar la balanza. No podemos descansar y relajarnos lo suficiente, no pasamos tiempo de calidad a solas con nosotros mismos y no recibimos suficiente atención, cariño y comprensión de las personas cercanas. En práctica, es como si solo sacáramos energía de nuestro cajero emocional pero no nos preocupáramos por hacer ingresos periódicos.

En otros casos ese cansancio mental está provocado por demasiados cambios en muy poco tiempo, aunque estos sean positivos. Sin embargo, al ocurrir tan rápido, no podemos gestionarlos y nos sentimos desbordados. En estos casos, aunque aparentemente tengamos todo lo que deseamos, en nuestra mente tenemos encendido una especie de sensor que nos indica que algo está fallando.

Cansancio mental: Síntomas premonitorios del agotamiento 


1. Pérdida de energía. La sensación de agotamiento psicológico suele reflejarse primero a nivel físico, por lo que es normal que te sientas sin energías, incluso apenas te levantas por la mañana, de manera que cuando abres los ojos piensas que no podrás afrontar la jornada.

2. Irritabilidad. Uno de los síntomas más evidentes del agotamiento psicológico es el nerviosismo, la irritabilidad y la hipersensibilidad ya que pierdes el autocontrol. A la vez, comienzas a interpretar los estímulos como si fueran amenazas, lo cual te lleva a reaccionar poniéndote a la defensiva. 

3. Insomnio. A menudo detrás del agotamiento psicológico se esconden problemas no resueltos, que dan vueltas una y otra vez en tu mente, de manera que no te dejan conciliar un sueño reparador. 

4. Anhedonia. Incapacidad para disfrutar de los pequeños placeres de la vida, las cosas que antes disfrutabas ya no te animan, es como si de repente el mundo hubiera perdido sus colores. En algunos casos, puedes sentir como si flotaras en una especie de limbo lejano que te distancia de la realidad.

5. Pérdida de la motivación. Cuando estás extremadamente agotado, simplemente no encuentras la motivación para involucrarte en nuevos proyectos o hacer esas cosas que antes te apasionaban. Cualquier tarea te parece titánica y desarrollas una profunda apatía hacia el mundo. También suelen aparecer sentimientos de desencanto, desilusión y desesperanza.

6. Fallos de memoria. La atención es uno de los primeros procesos psicológicos que se afectan cuando estás agotado, lo cual también conduce a despistes frecuentes. Es probable que olvides los recados, que no recuerdes donde dejaste las llaves o que incluso te resulte difícil recordar qué comiste el día anterior. Esto se debe a que tu mente está demasiado saturada como para seguir procesando y almacenando información a nivel consciente. 

7. Lentitud de pensamiento. El agotamiento psicológico también afecta los procesos cognitivos, por lo que puedes percibir que piensas con mayor lentitud o que te cuesta muchísimo trabajo pensar. Lo que antes hacías rápidamente, te cuesta mucho más y a veces incluso te resulta difícil darle un sentido lógico a las ideas en la mente o seguirle la pista a un discurso largo. 

¿Quiénes son más vulnerables al agotamiento psicológico?


Todos podemos agotarnos psicológicamente, sobre todo cuando atravesamos situaciones de la vida particularmente estresantes, pero existen algunas características de personalidad que nos pueden hacer más vulnerables a ese agotamiento mental.

- Perfeccionismo. Las personas perfeccionistas, que se exigen mucho a sí mismas, terminan añadiendo un peso extra sobre sus hombros que a la larga representa más estrés.

- Dificultad para delegar. Las personas que quieren asumir todas las tareas, porque creen que los demás no sabrán hacerlas o no estarán a la altura, son más propensas a sufrir agotamiento psicológico debido a un exceso de responsabilidades.

- Sensibilidad extrema. Las personas que son muy empáticas e hipersensibles, son más propensas a sufrir un estado de agotamiento emocional debido a que a menudo asumen los problemas de los demás como propios, sin ser capaces de establecer una distancia psicológica de protección.

- Incapacidad para relajarse. A algunas personas, por las características de su sistema nervioso, les cuesta más relajarse y desconectar que a otras. Es como si su cerebro trabajara a mil revoluciones por minuto constantemente. Sin embargo, a la larga, eso termina pasando factura.

Remedios para el cansancio mental: Las 5 reglas a seguir


Cada quien debe hallar su propio remedio para el cansancio mental, lo cual significa que debes detectar qué está consumiendo tu energía y enfrentar ese problema, quizá desde una perspectiva diferente. Recuerda que a veces un cambio de perspectiva basta para cambiarlo todo, sin que nada cambie.

No obstante, he aquí 5 reglas generales que deberías seguir para lidiar con el agotamiento psicológico:

1. Descansa. Para ser eficaz y productivo, necesitas descansar. En la vida, es fundamental encontrar un equilibrio entre el trabajo y las obligaciones y el tiempo libre y el descanso. Asegúrate de encontrar el tiempo para relajarte, de manera que se convierta en un hábito cotidiano y puedas prevenir el agotamiento psicológico.

2. Prioriza. El día tiene 24 horas, aunque quieras no puedes alargarlo. Por tanto, debes aprender a priorizar teniendo en cuenta no solo las cosas que parecen ser urgentes sino también aquellas que más te apasionan y te brindan satisfacción. Llenar tu jornada con tareas que generan agobio y estrés también causa un profundo cansancio mental, por lo que debes asegurarte de encontrar un equilibrio.

3. Exígete menos. Sé un poco más realista, no eres un superhombre o una supermujer. A veces no pasa nada si te equivocas, si las cosas no salen perfectas o si las aplazas. Se trata simplemente de que no te añadas una presión innecesaria.

4. Sé compasivo contigo mismo. Se trata de relacionarte contigo mismo asumiendo una actitud más positiva y compasiva. Consiste en modular el discurso que mantienes contigo brindándote confianza y tranquilidad, en vez de recriminarte y criticarte duramente. Un discurso que añada más estrés y malestar se convertirá en el combustible que alimente el agotamiento psicológico.

5. Reencuéntrate. El agotamiento psicológico suele crear a nuestro alrededor una capa compuesta por preocupaciones, presiones, deberes, angustias y autoexigencias que, a la larga, hace que nos olvidemos de nosotros mismos. Por eso, es importante que encuentres un espacio para estar a solas contigo, unos momentos del día en los que simplemente respires con tranquilidad y conectes con tus necesidades, sueños y anhelos.
Leer Más

6 libros inspiradores que los niños deben leer antes de los 6 años


Nunca es demasiado pronto para adentrar a los niños en el maravilloso mundo de la lectura. Los libros no solo abren puertas a mundos fantásticos sino que también promueven el desarrollo cognitivo y del lenguaje, además de contribuir a desarrollar la empatía ya que permite que los niños salgan de su postura egocéntrica y se pongan en el lugar de los personajes.

Los libros también son una excelente herramienta educativa. Cuando los pequeños se identifican con los personajes también se apropian de sus valores, y a menudo comprenden conceptos que de otra manera sería muy difícil explicarles ya que se quedarían en un plano abstracto. Por eso, y de cara a las Navidades, os propongo algunos libros ilustrados perfectos para los niños, de esos que saben ganarse un lugar especial en la biblioteca infantil.

1. Adivina cuánto te quiero


Este libro infantil de Sam McBratney ya se ha convertido en un clásico que todo niño debería conocer. Versa sobre una liebre grande y otra pequeña que compiten por demostrar lo mucho que se quieren.

La liebre pequeña extiende los brazos todo lo que puede, se alza de puntillas y da saltos tan altos como sus patas le permiten, pero al final, los brazos, la altura y los saltos de la liebre grande son más largos y más altos que los suyos. Entonces, ¿cómo demostrar lo mucho que quiere a la liebre grande? Pues llevando su amor hasta lo que le parece una medida insuperable: hasta la luna.

Este sencillo y tierno diálogo convierten el libro en una obra ideal para los niños más pequeños, además de ser perfecto para leer a la hora de ir a dormir ya que desarrolla su imaginación y prepara al niño para tener buenos sueños.


2. Yo mataré monstruos por ti


Aunque su título puede parecer un poco agresivo, lo cierto es que se trata de una historia muy tierna, salida de la pluma de Santi Balmes. La protagonista es una niña, Martina, que por las noches tiene miedo porque cree que bajo el suelo de su habitación se esconde un mundo habitado por monstruos que caminan cabeza abajo. Sin embargo, lo que no sabe es que en ese mundo habita Anitram, que es Martina a la inversa, un pequeño monstruo que tiene exactamente los mismos miedos que ella: no quiere ir a dormir porque debajo de sus pies hay una civilización de humanos que andan cabeza abajo. 

Lo más interesante de este libro infantil es que no niega la existencia de los miedos ni se minimizan, así como tampoco pretende convencer a los niños de que los monstruos no existen sino que se enfoca en explicar que a veces le tememos a ciertas cosas debido a que no las conocemos. Si somos valientes y nos atrevemos a acercarnos a lo que nos atemoriza, es probable que descubramos que el miedo no tenía ningún sentido. 


3. ¿Qué hace un cocodrilo por la noche?


Kathrin Kiss le ha dado vida a esta historia sui generis que encierra una gran enseñanza para los niños, sobre todo en los tiempos modernos donde todo está enfocado a captar nuestra atención y ocupar nuestro tiempo. 

El protagonista de la historia es un cocodrilo llamado Coco, a quien le encanta columpiarse en su hamaca. Un día se cruza en su camino Paula, una niña que sabía mucho sobre animales. A Paula nadie la cree cuando cuenta que descubrió a un cocodrilo que se columpia, pero la obstinada niña le sigue los pasos y se hace amiga de Coco…

No os cuento el final, pero la historia versa sobre la importancia de saber esperar y no querer tener todo inmediatamente, así como sobre la necesidad de pasar ratos en soledad ya que no es necesario compartir constantemente las vivencias y los juegos con los demás. Es una oda a la amistad, pero también al tiempo en compañía de nosotros mismos, imprescindible para la instrospección.


4. Aquí es mi casa


Esta historia de Jérôme Ruillier es ideal para los niños pequeños, para animarles a salir de su actitud egocéntrica y ponerse en el lugar del otro, comprendiendo que juntos, todo es mucho más divertido.

El protagonista de la historia es un niño, que dibuja una línea con tiza en el suelo para delimitar su casa. Pretende que de esa manera nadie entre, pero los animales, las hojas de los árboles y las nubes no respetan esa frontera. Sin embargo, otro niño ve la raya en el suelo y se va, percibiendo que no es bienvenido. Entonces el pequeño se percata de que esa línea en realidad lo aísla.

Sin duda, es una obra extraordinaria para transmitir el valor de la integración y las claves para la convivencia. Uno de sus mayores encantos radica precisamente en sus personajes esquemáticos, capaces de trasmitir de una manera muy simple y visual grandes enseñanzas. 


5. Supermurci


Esta historia de Matt Carr tiene unas ilustraciones muy originales que captarán inmediatamente la atención de los pequeños, aunque su contenido no es menos interesante. Además, se trata de un relato divertido que enfatiza en la necesidad de ser nosotros mismos y aceptarnos para encontrar ese algo que nos hace especiales.

La historia versa sobre un murciélago que un buen día decide que quiere ser especial, pero pronto se dará cuenta de que no va a ser tan sencillo ya que, al igual que él, el resto de murciélagos también pueden volar, orientarse en la oscuridad y tienen un agudo sentido del oído. Sin embargo, unos pequeños ratones son quienes le muestran cuán especial ya es.


6. La idea más maravillosa


Este libro de Ashley Spires seguramente hará que a los niños se les ocurran más ideas maravillosas. De hecho, es una oda al proceso creativo, pero también a la importancia del esfuerzo y la necesidad de no desanimarse. Es una historia infantil ideal para que los niños aprendan a lidiar con la frustración desde una edad temprana, y comprendan que a veces hay que probar de nuevo cambiando la perspectiva.

Un día, una niña amanece con una magnífica idea en su cabeza y, con la ayuda de su perro y asistente, decide ponerse manos a la obra. Ya sabe cómo será. Sabe cómo funcionará. Y piensa que será muy fácil crearla. Sin embargo, poco a poco se da cuenta de que la tarea es más difícil de lo que ella pensaba... Trabaja, trabaja y trabaja, ¡pero no logra que funcione!

Su ayudante logra convencerla de que se tome un descanso, para regresar a su proyecto más tarde con entusiasmo renovado, y volver a intentarlo. ¿Será suficiente para conseguir construir el invento más maravilloso jamás visto?
Leer Más

Consecuencias psicológicas de la psoriasis: El impacto que va más allá de la piel


Una separación de pareja difícil, la pérdida del trabajo, cambiar de ciudad o la muerte de una persona querida son algunos de los detonantes más habituales de la psoriasis, una enfermedad estrechamente vinculada al estrés y la angustia emocional.

Durante ese periodo turbulento, la persona nota algo extraño en las uñas o la piel, pero normalmente no le confiere mayor importancia pensando que desaparecerá. Sin embargo, en poco tiempo la afección se extiende a otras zonas del cuerpo. Cuando acude al médico y le diagnostican psoriasis, se abre ante sí una nueva etapa con la que tendrá que aprender a lidiar. 

¿Qué es la psoriasis?


La psoriasis es un problema de la piel en el que se acorta el ciclo de vida de las células, que normalmente es de entre 21 y 30 días. En la psoriasis, el ciclo es de apenas 7 días, lo cual hace que se acumulen células inmaduras en la capa superficial de la piel, que adquiere un color rojizo y desarrolla un aspecto escamoso.

La psoriasis afecta al 2,3% de la población mundial, en España hay un total de 1.080.000 casos diagnosticados. Se trata de una condición crónica que puede desaparecer durante algunos periodos de tiempo, pero luego volver a brotar. Sin embargo, su impacto va más allá de la piel. 

Dado que la psoriasis suele ser una condición visible, afecta prácticamente todas las áreas de la vida. Un estudio realizado recientemente en la Universidad de Nápoles reveló que el 55% de las personas con psoriasis tienen expectativas limitadas sobre su progreso profesional y casi un cuarto de ellas han tenido que abandonar algún empleo debido a este problema.

Especialistas de la National Psoriasis Foundation de Estados Unidos entrevistaron a más de 4.000 personas con psoriasis y descubrieron que:

- El 66% reconoció que la psoriasis afectaba su capacidad para disfrutar de la vida.

- El 63% admitió que la enfermedad tenía un gran impacto en su bienestar emocional.

- El 60% confesó que representaba un gran problema en su vida cotidiana.

La enorme carga emocional de la psoriasis


- Estrés. La psoriasis suele ir acompañada de un gran estrés, al cual se le añade la presión social por tener una buena apariencia física. Ese nivel de tensión mantenido a lo largo del tiempo termina provocando nerviosismo e irritabilidad, así como problemas de concentración e incluso trastornos del sueño.

- Vergüenza y aislamiento social. Un estudio realizado en la Universidad de Columbia desveló que el 19% de las personas que padecen psoriasis han tenido experiencias personales de rechazo social. Muchas de esas experiencias les han llevado a cambiar algunos de sus hábitos y evitar aquellas situaciones que conllevan una mayor exposición del cuerpo, como ir a la playa, la piscina y el gimnasio. Como resultado, estas personas pueden terminar aislándose, para evitar los sentimientos de vergüenza y rechazo.

- Baja autoestima. En una sociedad donde los estándares de belleza demandan un cuerpo y una piel perfectos, los cuales a menudo también son considerados como indicadores de éxito y hasta de valía personal, es comprensible que quienes padecen psoriasis se sientan avergonzados, una sensación reforzada por el estigma social que rodea a muchas de las enfermedades dermatológicas. Como resultado, su autoestima suele verse profundamente afectada, llegando a sentirse inferiores.

- Mayor riesgo de sufrir trastornos mentales. Un estudio realizado en la Universidad de Nueva York descubrió que la psoriasis, más que cualquier otra enfermedad de la piel, está relacionada con la aparición de trastornos psicológicos. Investigadores de la Universidad de Pensilvania analizaron a unos 150.000 pacientes con psoriasis y descubrieron que el riesgo de sufrir depresión y ansiedad se eleva en un 39 y 31% respectivamente. Estas personas, en especial los hombres, también tienen más probabilidades de recurrir al alcohol como mecanismo de afrontamiento. 

- Problemas sexuales. Aproximadamente el 35% de las personas que padecen psoriasis afirman que no se sienten atractivas, lo cual tiene serias repercusiones en su vida sexual. Según un estudio realizado por Acción Psoriasis, el 20% de las personas afectadas reporta dificultades en sus relaciones sexuales, lo cual también se debe a que las lesiones cutáneas son habituales en la zona genital.

El problema del que nadie habla


Un estudio realizado en la Wake Forest University reveló que las consecuencias psicológicas de la psoriasis pueden equipararse con las que experimentan las personas que sufren cáncer, enfermedades cardíacas y artritis. De hecho, estas personas son mucho más vulnerables a desarrollar depresión, un problema que a menudo conduce a ideaciones suicidas.

Aunque nadie habla de ello, puesto que sobre el suicido se sigue manteniendo una especie de pacto tácito social, lo cierto es que el 10% de los pacientes con psoriasis reconocen haber acariciado la idea del suicido en algún momento de sus vidas. Por eso, en ese colectivo aumenta en un 44% el riesgo de quitarse la vida. De hecho, el 84% de las personas jóvenes suelen responder al diagnóstico de la enfermedad con intensos sentimientos de ira y frustración.

Sin embargo, lo más interesante es que las consecuencias psicológicas de la psoriasis no dependen exclusivamente de la severidad del padecimiento. Investigadores de la Universidad de Harvard descubrieron que influye mucho la estigmatización social, el nivel de estrés y los problemas laborales. Esto significa que, independientemente de la intensidad del padecimiento, la aceptación social puede obrar milagros, facilitando la vida a estas personas y creando un entorno en el que se sientan cómodas.

Por eso son tan valiosas iniciativas como #AclaraLaPsoriasis, impulsada por la asociación Acción Psoriasis y Novartis, con el objetivo de concienciar a la sociedad sobre los efectos de esta enfermedad y ayudar a quienes la padecen. En sus respectivos sitios web podrás encontrar información más detallada sobre las causas, síntomas, efectos y tratamientos de la psoriasis.



Vivir con psoriasis


Quienes padecen psoriasis sienten que esa condición siempre se encuentra presente, determinando todos los aspectos de su vida, por lo que encontrar un tratamiento efectivo para reducir los síntomas visibles puede tener un impacto muy positivo en su autoimagen y autoestima.

La sensación de control que se logra al gestionar la psoriasis es fundamental para superar los sentimientos de impotencia, vergüenza, ira e incluso para sentirse más atractivos físicamente. Por eso, es importante que si tienes psoriasis, no te resignes a “padecer” esta enfermedad.

Afrontar la psoriasis con una actitud positiva y proactiva no solo mejorará tu calidad de vida sino que incluso puede mejorar las lesiones. Un metaanálisis desarrollado en la Universidad de Sheffield comprobó que la psicoterapia enfocada en cambiar los patrones de pensamiento negativos y revertir malos hábitos como rascarse las zonas afectadas, también contribuye a aliviar los síntomas físicos.

La buena noticia es que, aunque no existe una cura definitiva, en los últimos años los tratamientos para la psoriasis han avanzado mucho, de manera que pueden eliminar temporalmente las lesiones o lograr una gran mejoría de las mismas, reduciendo la inflamación y aclarando las lesiones. Existen diferentes tipos de tratamientos en dependencia de la gravedad de la psoriasis, el estilo de vida y/o la presencia de otras enfermedades. Puedes pedir una cita con psicólogos, dermatólogos y/o sexólogos para conocer cuál es el tratamiento que mejor se adapta a tu caso.

Si conoces a alguien que padece esta enfermedad, es importante que seas consciente de que el apoyo social es crítico para superar las consecuencias psicológicas de la psoriasis. Esta afección no es contagiosa, por lo que no hay ninguna necesidad de estigmatizar a quien la padece. La comprensión y aceptación de todos pueden marcar una diferencia significativa en la vida de esa persona.

Este post forma parte de la campaña “Aclara la psoriasis”, fruto de la colaboración entre Acción Psoriasis y Novartis.


Fuentes:
Ayala, F. et. Al. (2014) The impact of psoriasis on work-related problems: a multicenter cross-sectional survey. J Eur Acad Dermatol Venereol; 28(12): 1623-1632.
Rieder, E. & Tausk, F. (2012) Psoriasis, a model of dermatologic psychosomatic disease: psychiatric implications and treatments. Int J Dermatol; 51(1): 12-26.
Lavda, A.C. et. Al. (2012) A meta-analysis of the effectiveness of psychological interventions for adults with skin conditions. Br J Dermatol; 167(5): 970-979.
Kohli, S. et. Al. (2010) The risk of depression, anxiety and suicidality in patients with psoriasis: A population-based cohort study. Arch Dermatol; 146(8): 891–895.
Sampogna, F. et. Al. (2007) Impairment of sexual life in patients with psoriasis. Dermatology; 214(2): 144-150.
Rapp, S.R. et Al. (1999) Psoriasis causes as much disability as other major medical diseases. J Am Acad Dermatol; 41: 401-407.
Poikolainen, K. et. Al. (1994) Smoking, alcohol and life events related to psoriasis among women. British Journal of Dermatology; 130(4): 473-477.
Ginsburg, I. H. & Link B. G. (1993) Psychosocial consequences of rejection and stigma feelings in psoriasis patients. International Journal of Dermatology; 32(8): 587-591.
Kimball, A. B. et. Al. (2005) The psychosocial burden of psoriasis. Am J Clin Dermatol; 6(6): 383-392.
Leer Más

Resume el terrible avance del Alzheimer de su madre en una imagen conmovedora


En el mundo, 47 millones de personas padecen demencia y cada año se diagnostican unos 10 millones de casos nuevos. La enfermedad de Alzheimer representa entre un 60 - 70% de esos casos. De hecho, el Alzheimer es la forma más común de demencia degenerativa, una enfermedad que causa una alteración de las funciones cerebrales, lo cual genera una serie de dificultades para llevar una vida normal, hasta el punto que la persona no es capaz de cuidar de sí misma.

Al principio, aparece como pequeños despistes y olvidos a los que no se les da mucha importancia pero llega el momento en que las personas afectadas no reconocen siquiera a las personas más queridas. Todos sabemos que es una enfermedad brutal, pero es imposible hacerse una idea de su verdadera magnitud y sus terribles consecuencias hasta que no se vive de cerca. 

Una hija documenta el avance del Alzheimer a través de las labores de ganchillo de su madre



A primera vista, parecen labores de ganchillo normales. Sin embargo, cuando nos fijamos bien nos damos cuenta de que el tejido se vuelve menos elaborado y preciso, hasta que al final se aprecian simplemente dos círculos inacabados.

Esta fue la imagen que publicó la usuaria de Reddit Wuillermania y que tituló: "La progresión del Alzheimer de mi madre en su trabajo de ganchillo".

Explicó: “Cuando encontré los primeros trabajos de ganchillo que hizo mi madre durante el inicio de la enfermedad de Alzheimer, me di cuenta de que era una metáfora de cómo se sucumbe a la enfermedad. Los cuadrados representan la progresión de la enfermedad durante el primer y segundo año. No recuerdo exactamente cuándo dejó de hacer ganchillo. Primero hacía cuadrados, a continuación, círculos, luego pequeñas piezas, hasta que llegó al punto en que sólo paseaba las agujas y el hilo dentro su bolso que, por demás, estaba vacío”. 

A su madre le diagnosticaron la enfermedad de Alzheimer a los 54 años y lleva 12 años luchando con la enfermedad, aunque añadió que en la actualidad ya no puede cuidar de sí misma y ha perdido la capacidad de hablar.

Su objetivo era concienciar a otras personas sobre lo terrible que puede llegar a ser una demencia, tanto para quien la padece como para quienes le cuidan. 

La demencia, una enfermedad que arrebata las pasiones


No es la primera vez que se comparten en Internet proyectos de este tipo para concienciar a la sociedad sobre el deterioro progresivo y sin retorno que causan las demencias.

De hecho, esta enfermedad no se limita únicamente a pequeños despistes. No solo arrebata la memoria sino también aquellas capacidades que nos permiten disfrutar de nuestras mayores pasiones en la vida. 

Otro de los ejemplos más impactantes fue el del pintor norteamericano William Utermohlen, a quien le diagnosticaron la enfermedad en 1995 y desde entonces decidió hacerse un autorretrato anual, hasta el momento en que ya no tuvo conciencia del proyecto.

Murió en 2007, pero en sus obras se puede palpar la crudeza del deterioro que provoca la demencia. A medida que el artista descendía por esa espiral, sus perspectivas se aplanaban y los detalles se desvanecían. En aquellas etapas, el pintor afirmó que era consciente de los defectos técnicos de sus obras pero que no era capaz de corregirlos.

Su sentido espacial siguió deteriorándose y Utermohlen lo sabía. De hecho, antes de perder la capacidad crítica, a menudo estas personas pasan por un profundo periodo de tristeza y ansiedad, al que le acompaña posteriormente la resignación y los sentimientos de debilidad y vergüenza.

¿El declive de las habilidades artísticas como indicador precoz de senilidad?


Investigadores de la Universidad de Liverpool analizaron más de 2.000 pinturas de diferentes artistas y creen haber encontrado un patrón en aquellos que sufrieron demencia, mucho antes de que le diagnosticaran la enfermedad.

Utilizaron un software de imágenes digitales para calcular cómo variaba la densidad fractal en las pinturas de los artistas a lo largo de sus carreras. Se trata de patrones geométricos que se repiten a diferentes escalas de tamaño y se pueden apreciar tanto en los árboles como en los ríos o en los contornos escarpados de las costas. En las pinturas, los fractales son patrones hechos con trazos de pincel más pequeños que se repiten a escalas más grandes. 

Los investigadores descubrieron que la dimensión fractal es una medida de complejidad de las pinturas que suele aumentar en la carrera de los pintores, excepto cuando padecen enfermedades neurológicas degenerativas, en cuyo caso disminuye drásticamente.


Fuente:
Forsythe, A. et. Al. (2017) What paint can tell us: A fractal analysis of neurological changes in seven artists. Neuropsychology; 31(1): 1-10.
Leer Más

7 estratagemas de las personas inseguras para sentirse importantes


Es probable que conozcas a más de alguien así: son personas que necesitan sentirse importantes, a costa de hacerte sentir inferior. Cuando estás a su lado, suelen mirarte por encima del hombro, por lo que al final incluso es probable que termines sintiéndote mal, preguntándote si hay algo de cierto en su mirada desdeñosa y su tono de voz condescendiente. Te hacen dudar de ti.

El psicoanalista vienés Alfred Adler fue uno de los primeros en abordar este fenómeno haciendo referencia a "la lucha por la superioridad" en las relaciones interpersonales. De hecho, fue él quien acuñó el término "complejo de inferioridad", para referirse a las personas que tienen dificultades para integrar sus puntos débiles y errores en una imagen equilibrada de su "yo".

Complejo de inferioridad y estrategias compensatorias


El complejo de inferioridad es la sensación de no ser lo suficientemente valiosos. La persona tiene dudas constantes acerca de sí misma y sus capacidades, se siente inferior porque cree que no cumple con los estándares. 

El problema, según Adler, es que “en vez de motivar a mejorar, el complejo de inferioridad paraliza”. Esa tendencia a compararse continuamente con los demás genera una gran ansiedad y angustia, de manera que la persona suele intentar, inconscientemente, compensar esas sensaciones desagradables. 

Esas estrategias compensatorias tienen dos objetivos. Por una parte, son un mecanismo de defensa que les hacen sentir superiores a los demás, de manera que protegen un “yo” frágil. Por otra parte, les ayuda a defenderse, para que los otros no descubran lo que consideran sus “puntos débiles”.

El problema es que al construir ese “caparazón externo” con el que pretenden presentarse bajo una luz más favorable, también se aíslan. A la persona que tiene un complejo de inferioridad le costará confiar en los demás porque no quiere que descubran sus debilidades, por lo que en vez de dejar que le ayuden, construyen una barrera y no conectan emocionalmente. Por eso, no es extraño que un estudio realizado en la Universidad de Anatolia haya comprobado que quienes se sienten inferiores e inseguros también se sienten más solos.

Por supuesto, a ese aislamiento social también contribuyen las pésimas estrategias compensatorias a las que pueden recurrir, que a menudo consisten en socavar la autoestima de los demás y hacerles sentir inferiores. En práctica, estas personas no buscarán crecer y superar sus límites sino que intentarán subirse a los hombros de los demás para ver más lejos y parecer más altos. No se esfuerzan por brillar más sino por apagar la luz de los demás.

Obviamente, es muy difícil mantener una relación de cualquier tipo con una persona que compita constantemente con nosotros y que intente "aplastarnos". Al final, cortar esa relación se convierte en un mecanismo de supervivencia psicológica.

Las estrategias más comunes de las personas que necesitan sentirse importantes 


1. Tener siempre prisa

Nos han hecho pensar que una persona ocupada, es una persona importante. Por eso, quienes tienen un sentimiento de inferioridad siempre parecen tener prisa. Cuando estás con esa persona incluso puedes llegar a sentirte ansioso porque mirará su reloj continuamente, caminará más rápido o hablará del poco tiempo que tiene. Su objetivo es hacer que parezca que te está haciendo un favor muy grande al compartir su escaso tiempo contigo, hasta el punto que puedes llegar a sentirte incómodo.

2. Reetiquetar los eventos ordinarios para que parezcan más importantes

Las personas que necesitan sentirse importantes suelen recurrir a un lenguaje “especial” para reetiquetar los sucesos de la vida cotidiana, de manera que adquieran una mayor relevancia ante los demás. Por ejemplo, pueden referirse a la simple llamada de un cliente como una “conferencia telefónica”. Estas personas no hacen cosas normales, su vida siempre está llena de compromisos y tareas muy importantes.

3. Estar permanentemente preocupados

La gente ocupada es gente preocupada, por lo que para rodearse de un halo de importancia personal, estas personas evitan parecer relajadas. Por tanto, siempre te hablarán de sus preocupaciones y problemas, amplificando al máximo sus repercusiones. De hecho, son auténticos especialistas en presentar las situaciones que para los demás casi serían bendiciones, como grandes problemas o preocupaciones.

4. Hacer esperar a los demás

Las personas importantes no tienen ni un minuto libre, por lo que jamás serán las primeras en llegar. Calculan el tiempo para hacerte esperar un poco, y luego llegarán excusándose porque tenían un compromiso “importantísimo e impostergable”. Así te dejan ver, como al descuido, que son más importantes que tú. También es usual que sea muy difícil quedar con ellas ya que afirman que tienen una agenda muy llena y tienen que hacer malabares para encontrar tiempo un hueco libre.

5. Exagerar sus logros

Las personas que tienen un complejo de inferioridad intentarán compensar sus “defectos” o “debilidades” exagerando sus logros. Es común que busquen palabras rebuscadas para calificar su trabajo, de manera que parezca un puesto de mayor importancia y responsabilidad. A la vez, intentarán minimizar tus logros, afirmando que no son para tanto o sacando a colación tus viejos errores o fracasos.

6. Asumir que son más inteligentes y capaces

Cuando las personas inseguras se sienten amenazadas, activarán sus mecanismos compensatorios de protección. Si creen que puedes hacerle sombra a su inteligencia y capacidades, se centrarán en desacreditarte haciendo notar tus equivocaciones y puntos débiles. En los grupos, es habitual que intenten conducir el tema de conversación hacia su terreno, para poder brillar y opacar a los demás.

7. Ser hípercriticos

Las personas inseguras se comparan continuamente con los demás, pero como no soportan sentirse inferiores, pretenden devaluar a los otros. Por eso, a menudo desarrollan una actitud hípercrítica que puede terminar haciéndote sentir mal ya que nada de lo que digas o hagas será digno de elogio. A veces puedes sentirte como si formarás parte de una competición amañada ya que nunca podrás ganar.

¿La solución? 


Arianna Huffington, la escritora y columnista estadounidense, dijo: “No intentes bailar mejor que todos los demás, intenta bailar mejor que tú misma”. La vida no es una competición, por más que la sociedad nos haya inoculado esa idea. El objetivo no es superar a los demás sino superarte cada día a ti mismo. Cuando entendemos eso, no solo nos liberamos de un gran peso sino que la vida se vuelve, asombrosamente, mucho más fácil.


Fuente:
Akdoğan, R. (2017) A model proposal on the relationships between loneliness, insecure attachment, and inferiority feelings. Personality and Individual Differences; 111(1): 19-24.
Leer Más

El amor nos hace más listos, lo confirma la Neurociencia


Durante siglos se ha pensado en el amor como en una especie de droga a nivel cerebral, una locura que nubla la razón, un impulso primitivo y visceral que nos atrapa. Creemos que el amor nos vuelve más distraídos y nos desconecta del mundo, aprisionándonos dentro de una burbuja de felicidad.

Sin embargo, la Neurociencia ahora nos ofrecen una perspectiva diferente. De hecho, neurocientíficos de la Universidad de Chicago creen que el amor provoca cambios a nivel cerebral que nos convierten en mejores personas, en todos los sentidos, incluyendo el intelectual. 

Estos investigadores escanearon el cerebro de personas enamoradas y comprobaron que el amor no solo activa el cerebro emocional, como se pensaba en el pasado, sino también las zonas relacionadas con las funciones cognitivas. Eso significa que el amor no solo nos permite conectar emocionalmente sino que también podría tener una influencia positiva en nuestras decisiones racionales y comportamientos.

Según estos investigadores, estar enamorados no solo provoca mariposillas en el estómago y esa sensación de estar volando, sino que también puede ayudarnos a pensar más rápido, anticipar mejor las ideas y comportamiento de los demás e incluso ser más creativos. Además, el amor es una excelente herramienta para combatir el estrés y los sentimientos negativos.

El amor actúa como una “gimnasia cerebral” 


En algunos experimentos, mostraban a los participantes imágenes y nombres de personas desconocidas, amigos y su pareja, mientras usaban electrodos para medir con qué rapidez se activaba la “red neuronal del amor”. Descubrieron que esta se activaba en menos de medio segundo, lo cual indica un procesamiento a nivel inconsciente; es decir, nuestro cerebro reacciona ante la persona amada mucho antes de que nosotros mismos lo sepamos a nivel consciente.

Gracias a las técnicas de resonancia magnética comprobaron que el amor pasional y romántico activa hasta 12 zonas cerebrales diferentes. Una de las áreas más sensibles al amor es el giro angular. De hecho, mientras más enamorada está la persona, más se activa esta zona. Es curioso porque el giro angular solo se encuentra en los simios y las personas, y tradicionalmente se ha relacionado con el pensamiento abstracto y la creatividad.

Estos investigadores lo catalogan como un “pequeño robot dentro del cerebro” ya que también nos ayuda a procesar los idiomas y números, además de gestionar datos autobiográficos complejos como la percepción de uno mismo y la “teoría de la mente”, que se refiere a nuestra capacidad para reconocer y atribuir ciertos estados mentales a los demás.

Por tanto, enamorarse no significa únicamente “perder la cabeza por alguien”, también puede ser una especie de “gimnasia cerebral” ya que el giro angular es una zona muy conectada con otras partes del cerebro. Por eso los investigadores creen que enamorarse te permite ser mejor persona.

Esta idea ha sido corroborada por neurocientíficos de la Universidad de Ámsterdam, quienes creen que el amor realmente cambia nuestra forma de pensar activando un pensamiento más global, que es el que se halla en la base de los procesos creativos. 

En el experimento, las personas debían imaginar que daban un largo paseo con su pareja, que tenían sexo con alguien o que caminaban solos. Después debían resolver una serie de problemas, algunos demandaban soluciones creativas y otros simplemente eran lógicos. Descubrieron que cuando se activaba la idea del amor, las personas llegaban a soluciones más creativas.

Estos investigadores piensan que el amor romántico nos anima a asumir una perspectiva a largo plazo ya que normalmente se tienen metas en común con esa persona. Esa capacidad para ver las cosas en su conjunto, proyectándose al futuro, estimula un pensamiento global que nos ayuda a realizar asociaciones más remotas e inusuales, que son la base de la creatividad.

El amor no tiene fecha de caducidad


Lo más interesante es que el amor no tiene fecha de caducidad. Aunque las primeras etapas vertiginosas matizadas por el romanticismo pueden parecer diferentes del amor que se ha nutrido a lo largo de los años, lo cierto es que nuestro cerebro no detecta las diferencias. 

Neurocientíficos de la Universidad de California analizaron a parejas que habían estado casadas durante un promedio de 21,4 años y referían seguir experimentando un amor apasionado. Comprobaron que su cerebro reaccionaba de manera similar que durante los primeros momentos del amor, produciendo una gran cantidad de dopamina.

Este neurotransmisor está relacionado con la sensación de placer, el gozo y la motivación pero tiene otras funciones menos conocidas a nivel cognitivo. De hecho, también se encarga de controlar el flujo de información hacia los lóbulos frontales, por lo que su disminución puede provocar problemas de memoria, atención y dificultades para resolver los problemas.

Ahora ya lo sabes: el amor también puede ayudarte a ser más creativo, pensar más rápido y mantener tu cerebro en forma.


Fuentes:
Cacioppo, S. et. Al. (2014) You are in sync with me: Neural correlates of interpersonal synchrony with a partner. Neuroscience; 277: 842-858.
Cacioppo, S. et. Al. (2012) The Speed of Passionate Love, As a Subliminal Prime: A High-Density Electrical Neuroimaging Study. NeuroQuantology; 10(4): 715-724.
Cacioppo, S. & Cacioppo, J. T. (2015) Demystifying the Neuroscience of Love. Emotion Review; 8(2): 108-109.
Acevedo, B. P. et. Al. (2012) Neural correlates of long-term intense romantic love. Social Cognitive and Affective Neuroscience; 7(2): 145–159.
Cacioppo, S. et. Al. (2012) The Common Neural Bases Between Sexual Desire and Love: A Multilevel Kernel Density fMRI Analysis. The Journal of Sexual Medicine; 9(4): 1048–1054.
Förster, J. et. Al. (2009) Why love has wings and sex has not: how reminders of love and sex influence creative and analytic thinking. Pers Soc Psychol Bull; 35(11): 1479-1491.
Leer Más