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30 Frases impactantes que te harán ver la vida con otros ojos


Hay personas que, incluso estando al borde de la muerte, no aprenden a valorar la vida. A otras puede bastarles un simple detalle, una frase impactante que resuene en su interior, para dar el salto cualitativo que les permita crecer y valorar lo que tienen. De hecho, en la filosofía budista se dice que cuando el discípulo está preparado, llega el maestro. Al contrario, si la mente se mantiene cerrada, ni las experiencias más extremas consiguen abrirla. 

En realidad, las palabras pueden tener un poder enorme, si nos mantenemos abiertos y reflexionamos sobre su mensaje, intentando encontrar cómo pueden aportarnos algo en el momento de la vida que estamos viviendo. Haz la prueba: lee estas frases ahora y vuelve a leerlas dentro de seis meses o un año, verás que las frases impactantes que se te quedan grabadas son otras, puesto que son aquellas que han hecho resonancia con tus problemas y forma de ver la vida :)

Frases impactantes para abrir la mente y vivir de forma más plena 


1. “Al final, lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años” - Abraham Lincoln 

Muchas personas se contentan con morir lentamente, consumiéndose en su zona de confort, un sitio donde ni siquiera están al resguardo del miedo ya que viven permanentemente asustadas con todo lo diferente que represente un cambio en su rutina o forma de ver las cosas. Sin embargo, al final, lo que cuentan no son los años sino la vida que hubo en ellos. 

2. “La vida comienza donde termina la zona de confort” - Neale Donald Walsch 

No hay que vivir continuamente en la zona de confort, esta también es útil para reponer fuerzas y reencontrar el equilibrio. Sin embargo, debemos asegurarnos de que esta sea cada vez más grande, de manera que ampliemos nuestro pensamiento y experiencias, desarrollando una actitud más inclusiva y abierta. 

3. “La vida es como una bicicleta, para mantener el equilibrio tienes que seguir adelante” - Albert Einstein 

Con esta frase impactante por su enorme sencillez y veracidad, el físico nos advierte de que, por muy duro que sea el pasado, por muy traumáticas que sean las situaciones que hayamos experimentado, si queremos vivir debemos pasar página y seguir adelante. Si no lo hacemos perderemos nuestro equilibrio psicológico pues nos mantendremos atados a un pasado que ya no podemos cambiar, inmovilizados por la culpa. 

4. “Si te encuentras solo cuando estás solo, estás en mala compañía” - Jean Paul Sartre 

En el mundo donde la mayoría de las personas huye de la soledad refugiándose en la tecnología, que les sirve como excusa para no estar a solas consigo mismo, esta frase impactante de Sartre cobra aún mayor relevancia. Si de repente descubrimos que nos aburrimos cuando estamos solos, tenemos un problema. En su lugar, debemos asegurarnos de construir un munod interior tan rico que seamos capaces de disfrutar de nuestra propia compañía. 

5. “No te preocupes tanto por lo que ocurre a tu alrededor, preocúpate más por lo que ocurre en tu interior” - Mary Frances Winter 

En sintonía con la frase anterior, esta escritora nos anima a girar los reflectores hacia adentro. En vez de dirigir el dedo acusador hacia afuera, buscando continuamente culpables, deberíamos practicar más el examen de conciencia. Por desgracia, muchas personas están tan ocupadas quejándose por lo que les sucede que no se dan cuenta de cómo contribuyen a esas circunstancias. Otras están tan preocupadas mirando la paja en el ojo ajeno, que no son capaces de ver la viga en el propio. 

6. “Muchos problemas comienzan cuando empezamos a pensar lo que otros piensan de nosotros” - Bryant McGill 

Este escritor va un paso más allá: no se trata únicamente de practicar la introspección sino de lograr que las opiniones de los demás no influyan en nosotros hasta tal punto que lleguen a convertirse en un problema. Nos alerta de los peligros de volverse dependendientes de la aprobación, lo cual no solo hará que perdamos el contacto con nuestro “yo” más auténtico sino que además nos sumirá en una motaña rusa emocional en la que nuestra autoestima oscila según la aprobación o desaprobación de las personas cercanas. 

7. “Piensa por ti mismo y deja a otros que también disfruten de ese privilegio” – Voltaire 

Este filósofo francés nos anima a vivir y dejar vivir. Nos exhorta a pensar por nosotros mismos y tomar nuestras propias decisiones, intentando que la influencia de los demás sea mínima. No obstante, también nos anima a hacer lo mismo y dejar que las otras personas sean libres para tomar sus decisiones, nos incita a no intentar imponer nuestras creencias y puntos de vista, así como a no juzgar y criticar a los demás. 

8. “Sé tú mismo y expresa lo que sientes porque aquellos que se molestarán no cuentan y a los que cuentan no les molestará” - Theodore Seuss Giesel 

Aunque siempre es conveniente medir el alcance de nuestras palabras para no convertirnos en kamikazes de la verdad, también debemos hallar un equilibrio, de manera que podamos expresarnos con autenticidad sin herir a los demás. No obstante, no es menos cierto que a menudo las personas que se detienen únicamente en las formas, no son aquellas que querríamos tener a nuestro lado en los momentos difíciles. Y aquellas que nos conocen y aceptan plenamente, pueden entender esa forma de expresarse con autenticidad. 

9. “El mundo es una tragedia para aquellos que sienten, pero una comedia para aquellos que piensan” - Horace Walpole 

Este escritor británico se refiere a la necesidad de repensar nuestra manera de reaccionar. Si nos dejamos llevar únicamente por las emociones, es probable que la mayoría de las veces terminemos irritados, enfadados, frustrados o tristes pero si reflexionamos sobre lo ocurrido, si somos capaces de ir un paso más allá de la primera reacción emocional, es probable que incluso seamos capaces de encontrar el lado cómico al asunto. Ese es el verdadero autocontrol. Y nadie nos lo puede arrebatar. 

10. “Tómate tu tiempo para reflexionar, pero cuando llegue el momento de la acción, para de pensar y continúa” – Napoleón 

En boca de Napoleón, esta frase tiene un mayor impacto emocional. Nos alerta de un error que muchos podemos cometer: quedarnos atascados en nuestros pensamientos, en la fase de decisión, sin pasar jamás a la acción. Sin embargo, las palabras sin acciones suelen quedarse vacías, condenándonos a un círculo vicioso de indecisión. Por eso, tan importante como reflexionar es saber cuándo ha llegado el momento de tomar la decisión y ponerla en práctica. 

11. “Cuando empiezas a andar, el camino aparece” – Rumi 

Cuando nos quedamos atascados en el proceso de decisión, muchas veces es porque no tenemos claro el camino, porque queremos tener certezas antes de tomar una u otra dirección. Sin embargo, generalmente el que quiere encuentra el camino y el que no quiere inventa excusas. Eso significa que a veces solo tienes que plantearte el objetivo y lanzarte, los medios se irán desvelando a medida que camines. 

12. “Nos convertimos en lo que pensamos” – Buda 

Debemos cuidar nuestros pensamientos porque estos dan forma a nuestro mundo. Debido a las profecías autocumplidas, muchas veces aquello que pensamos se vuelve realidad, simplemente porque influimos en el mundo a través de nuestra actitud, sin darnos cuenta de ello. Si creemos que no somos lo suficientemente capaces para llevar adelante un proyecto, no vislumbraremos las oportunidades o las dejaremos pasar, convencidos de que la meta final es el fracaso. Al contrario, si apostamos por nosotros y creemos que tendremos éxito, es más probable que no solo estemos a la caza de oportunidades sino que las creemos. 

13. “La vida es el 10% lo que ocurre y el 90% cómo reaccionamos a ello” - Charles R. Swindoll 

Muchas veces, no tenemos el control sobre las cosas que suceden ni podemos cambiarlas, pero siempre podemos elegir cómo reaccionar ante ellas. De hecho, en la mayoría de los casos lo que más nos daña psicológicamente no son los hechos en sí sino nuestras reacciones emocionales. Según la importancia que le demos, le permitiremos desequilibrarnos psicológicamente o, al contrario, seremos capaces de mantener la serenidad. 

14. “Cambia la manera en que miras las cosas y las cosas que miras cambiarán” - Wayne Dyer 

Para minimizar el impacto emocional de las cosas, a menudo solo basta cambiar la perspectiva. Eso no significa que los problemas desaparecerán como por arte de magia, pero quizá dejen de ser problemas para transformarse en oportunidades. La manera en que vemos las cosas determinan nuestras reacciones y, en última instancia, pueden mantenernos atrapados en un círculo vicioso. Por eso, cuando no puedes cambiar lo que te molesta, debes cambiar tu actitud ante ello. 

15. “Si algo no te gusta, cámbialo. Si no puedes cambiarlo, cambia tu actitud” - Mary Engelbreit 

Ese es precisamente el consejo de esta escritora e ilustradora: afrontar lo que podemos cambiar y cambiar nuestra actitud respecto a aquello que no podemos cambiar. Los principales beneficiados seremos nosotros mismos. No se trata de resignación, sino de preguntarnos cómo podemos mejorar con las circunstancias actuales o cómo podemos sacarles provecho. Se trata de asumir una actitud proactiva y dejar de quejarnos pues los lamentos solo empeorarán nuestro estado de ánimo y nos harán sentir aún más miserables.

16. “La manera más peligrosa de engañarse a sí mismo es creer que solo existe una realidad” - Paul Watzlavick

Este psicólogo afirma que existen innumerables versiones de la realidad, a veces contrapuestas entre sí, y que todas ellas no son el reflejo de una verdad inmutable sino fruto de la comunicación y nuestra subjetividad. Por eso, afirma que uno de los mayores autoengaños consiste en aferrarnos a una idea, creencia o visión del mundo ya que automáticamente excluimos el resto. Eso implica que nos convertiremos en personas rígidas y que nos resultará mucho más difícil lidiar con los problemas ya que no tendremos la flexibilidad mental necesaria para valorar diferentes alternativas que se alejen de lo que consideramos "real".

17. “La genialidad radica en la idea, pero el impacto proviene de la acción” - Simon Sinek 

Este escritor inglés nos alerta de que podemos tener muy buenas intenciones o ideas brillantes, pero si no las llevamos a la práctica, no provocarán un cambio significativo. No podemos quedarnos atascados en la fase de la idea, en algún momento debemos traducirla en acciones que puedan promover cambios positivos en nuestra vida o en la de los demás. 

18. “Para lograr grandes cosas no solo debes actuar, también debes soñar; no solo debes planificar, también debes creer” - Anatole France 

Este Premio Nobel de Literatura pone el énfasis en la importancia de soñar y alimentar las ilusiones para alcanzar una meta. Sin esa ilusión y la confianza en que alcanzaremos lo que nos propongamos, es probable que nos rindamos a mitad del camino. Es precisamente la motivación intrínseca y la capacidad para imaginar el futuro, lo que alimenta la perseverancia, sin la cual cualquier meta se vuelve elusiva. 

19. “No te ahogas por caer el agua, te ahogas por quedarte en ella” - Edwin Louis Cole 

Esta frase impactante nos deja una gran lección: podemos hacernos daño al caer, pero lo que realmente nos aniquila es mantenernos en tierra. La vida siempre nos depara golpes, tras cualquier esquina puede esperarnos la adversidad, pero debemos asegurarnos de no quedarnos durante demasiado tiempo llorando sobre la leche derramada porque, a la larga, eso es lo que más daño nos puede hacer. 

20. "Incluso la mejor espada se oxide si se mantiene durante mucho tiempo dentro de agua salada” - Sun Tzu 

Es importante trabajar las herramientas psicológicas para la vida, pero también es importante no confiarse demasiado, pensando que somos personas fuertes y resilientes, y salir cuanto antes de la situación que noe está drenando emocionalmente porque, como afirmaba este filósofo chino, hasta la mejor espada termina oxidándose si se expone continuamente a elementos que la afectan. 

21. “Perdona a los demás, no porque merezcan tu perdón sino porque tú mereces paz” - Jonathan Lockwood Huie 

Muchas personas se aferran al odio y el rencor pensando que de esa manera le harán daño a quien les hizo mal, pero en realidad esa actitud es como un boomerang que se vuelve en su contra. El perdón es, básicamente, una herramienta para permitirnos pasar página, para que logremos seguir adelante y dejemos atrás el pesado fardo del odio, que al final termina consumiéndonos a fuego lento. 

22. “Las cosas que haces por ti mismo desaparecen cuando te has ido, pero las cosas que haces por los demás se convierten en tu legado” - Kalu Ndukwe Kalu 

En un mundo cada vez más narcisista, esta frase impactante cobra un significado especial. Este politólogo nos anima a buscar la trascendencia a través de las interacciones con los demás, ayudando a los otros, un mensaje que encuentra resonancia en muchas filosofías antiguas que nos indican que el camino hacia la felicidad en realidad radica en ayudar a los demás. Por eso, debemos asegurarnos de crear huellas a nuestro paso, no cicatrices. 

23. “Por cada minuto que pasas enfadado, pierdes 60 segundos de felicidad” - Ralph Waldo Emerson 

Cada vez que nos enfadamos, perdemos una maravillosa oportunidad para cultivar la serenidad y la felicidad. En su lugar, deberíamos ver cada situación que genera la ira como una oportunidad para crecer y poner en práctica una gestión emocional más asertiva. Ese es el mayor logro, el único que realmente nos puede aportar la serenidad y protege nuestro equilibrio psicológico. 

24. “Todo lo que he aprendido en la vida lo puedo resumir en dos palabras: Todo pasa” - Robert Frost 

Muchas veces, agobiados por las circunstancias, nuestra mente se ofusca y no logramos ver más allá del problema. Sin embargo, las personas más resilientes no solo son aquellas que confían en su capacidad para salir de la adversidad sino que saben que todo pasa. Son conscientes de que tarde o temprano esa racha de mala suerte quedará en el pasado y podrán retomar su vida. Saber que todo pasará nos permite lidiar mejor con una situación difícil porque nos ayuda a fijarnos en un futuro mejor. 

25. “La vida no es un problema a ser resuelto sino una realidad a experimentar” - Soren Kierkegaard 

Muchas personas se enfrentan a la vida como si se tratara de un enemigo que debe ser derrotado o un problema continuo que deben solucionar. Esa actitud solo les traerá más dificultades y las condenará a un estado de insatisfacción crónico. En su lugar, esta frase impactante nos anima a aprender a fluir con la vida, abriéndonos a todo lo que nos trae, para intentar sacar el máximo provecho de las experiencias.

26. “De poco sirve esforzarse por blindar lo incognoscible” - Zygmunt Bauman 

Este sociólogo nos anima a reflexionar sobre nuestra obsesión por la certidumbre y nuestro pavor a lo incognoscible, lo cual nos lleva a vivir buscando asideros que nos hagan sentir seguros respecto al futuro. Sin embargo, dado que el futuro es en gran parte incierto y no podemos preverlo, en muchas ocasiones esa búsqueda de certezas solo sirve para generar ansiedad. Eso no significa que no debamos prepararnos, pero en esa preparación debemos incluir una predisposición a aceptar el cambio y lo incierto.

27. “Los hechos no pueden ser alterados por un deseo, pero pueden destruir al que desea” - Ayn Rand

Esta frase impactante se refiere a nuestras contradicciones internas. La filósofa explica que los deseos contrapuestos, como los impulsos que provienen de nuestro "yo" más profundo, en contraposición con lo que se supone que deberíamos hacer, terminan desintegrando nuestra conciencia, convirtiendo nuestra vida interior en una guerra civil de fuerzas ciegas donde el único perdedor somos nosotros mismos. La solución radica en descubrir lo que realmente queremos, deshaciéndonos en la medida de lo posible de los influjos sociales que nos maniatan.

28.  “La libertad es la medida en que presiono al mundo, y el destino el grado en que el mundo me presiona” - Alan Watts

Este estudioso de las filosofías orientales llama la atención sobre la dualidad entre el individuo y la sociedad. Consideraba que ser libres implica ser capaces de desligarse de las ataduras sociales porque, cuanto más nos pleguemos a ellas, más tendremos la sensación de estar atados a un destino sobre el que no tenemos ningún grado de control.

29. “Lo más difícil de aprender en la vida es qué puente hay que cruzar y qué puente hay que quemar” - Bertrand Russell

El Premio Nobel de Literatura hace referencia a uno de los aprendizajes más valiosos, pero también más complejos de la vida: saber cuándo es momento de arriesgarse, dar una segunda oportunidad o, al contrario, cortar los lazos y seguir adelante, sin tener la necesidad de volver la vista atrás.

30. “Un viaje de mil millas comienza con un solo paso” - Lao Tzu 

A veces, la enormidad de la tarea que tenemos delante nos abruma, por lo que nos resulta mucho más tentador quedarnos recluidos en nuestra zona de confort. En esos casos, debemos pensar que todo cambio comienza con el primer paso, con pequeñas acciones. No es necesario hacer todo a la vez ni alcanzar el objetivo corriendo. Después de todo, la vida no es una carrera de velocidad sino de resistencia. Dando pequeños pasos a la vez se puede llegar muy lejos y, sobre todo, manteniendo la paz interior.
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¿Por qué las mujeres se estresan el doble que los hombres?


El estrés es el mal moderno. Vivimos, o creemos vivir, en un mundo asediado de peligros, peligros potenciales que nos acechan y esperan que bajemos la guardia para atacar. Eso genera un estado de alerta constante que nos pone tensos y nos vuelve irritables. Sin embargo, todos no reaccionamos de la misma manera. El estrés en mujeres se manifiesta de manera diferente y a menudo es más intenso que los síntomas del estrés en el hombre. Existen diferencias de género en la manera de experimentar y afrontar ese estado de zozobra. 

El nivel de estrés en mujeres duplica el estrés en los hombres 


Psicólogos de la Universidad de Cambridge realizaron un estudio en el que descubrieron que las mujeres occidentales están casi el doble de estresadas que los hombres. Estos investigadores analizaron 48 estudios previos sobre los trastornos de ansiedad para identificar qué grupos experimentan más estrés, teniendo en cuenta factores como el género, la edad, las afecciones médicas y los trastornos mentales. 

Se puso de manifiesto que 4 de cada 100 personas sufren algún grado de ansiedad, desde el estrés hasta la ansiedad generalizada. Sin embargo, por cada hombre estresado, hay 1,9 mujeres que sufre algún trastorno de ansiedad, y las mujeres menores de 35 años son las más afectadas. 

Curiosamente, las mujeres casadas también reportan niveles de estrés más elevados que las mujeres solteras: un 33% frente a un 22% respectivamente. Además, las mujeres solteras tienen una mayor percepción de control sobre sus vidas y sienten que están haciendo lo necesario para gestionar el estrés. Al contrario, las mujeres casadas reportan una mayor afectación por el estrés, sufriendo más episodios de llanto, irritación, enojo, fatiga y dolor de cabeza. 

Los síntomas del estrés en la mujer 


Hombres y mujeres reaccionan de manera diferente ante el estrés, tanto física como mentalmente. Intentan gestionar el estrés siguiendo estrategias muy diferentes y también perciben su capacidad para lidiar con los problemas, así como las cosas que se interponen en su camino, de formas muy distintas. Esas maneras diferentes de percibir y afrontar los contratiempos determina los síntomas del estrés en la mujer. 

1. Pensamientos negativos recurrentes. Las mujeres suelen darle más vueltas a las cosas, lo cual hace que tengan más pensamientos intrusivos recurrentes, como demostró un estudio llevado a cabo en la Universidad de Colorado. Esa tendencia a la rumiación empeora el estrés e incrementa las posibilidades de padecer depresión. 

2. Tristeza y ansiedad. Las mujeres suelen reaccionar de manera más emocional ante el estrés. Un estudio realizado en la Universidad de Yale descubrió que suelen sentirse más tristes o ansiosas cuando están tensas y estresadas. Esa inundación emocional a menudo las sobrepasa, generando la sensación de falta de control. 

3. Somatización. Uno de los síntomas del estrés en las mujeres más característicos es la somatización. Las mujeres suelen reportar más síntomas somáticos relacionados con la tensión y la ansiedad, como demostró un estudio realizado en la Universidad de La Laguna. De hecho, no son meras experiencias subjetivas, se ha constatado que las mujeres responden con un aumento de la frecuencia cardíaca ante el estrés y reportan más dolor de cabeza emocional

¿Por qué las mujeres se estresan más? 


Las diferencias hormonales son tan solo una variable en la ecuación que agudiza los síntomas del estrés en la mujer. Las diferencias en la manera de vivir el estrés y lidiar con este desempeñan un papel más importante en su impacto sobre el bienestar femenino. 

- Sensibilidad a los conflictos interpersonales 

Las mujeres son más sensibles a los conflictos y los problemas en las relaciones interpersonales porque suelen conferirle una mayor importancia. El 84% de las mujeres afirman que mantener una buena relación familiar es muy importante, en comparación con el 74% de los hombres. Curiosamente, también reportan un mayor estrés cuando deben conectar con otras personas y pasar tiempo con familiares y amigos. 

Por eso, no es extraño que una investigación realizada en la Universidad de California sugiere que la mayoría de los eventos estresantes que desencadenan estrés en las mujeres están relacionados con su red social cercana, como los problemas en la relación de pareja, la crianza de los hijos o la pérdida de una persona cercana. 

- Significatividad de los síntomas físicos 

En muchos casos, los síntomas del estrés en la mujer se intensifican debido a la importancia que le confieren. En práctica, al centrarse más en ellos y conferirle un rol más protagónico, se acrecienta la percepción de malestar e insatisfacción, cerrando así un círculo vicioso. 

Por ejemplo, aunque el insomnio ataca lo mismo a hombres que a mujeres, el 75% de ellas refieren que dormir es muy importante, una opinion que solo comparten el 58% de los hombres. Esto significa que el impacto psicológico y físico del insomnio terminará siendo más pronunciado en las mujeres. No podemos olvidar que todo aquello en lo que centramos nuestra atención se amplifica. 

- Estrategias de afrontamiento del estrés 

Motivos para estresarse hay muchos, por lo que es importante contar con buenas estrategias de afrontamiento. Si no tenemos buenas herramientas psicológicas para lidiar con los contratiempos y la adversidad, el estrés irá aumentando. Una vez más, hombres y mujeres suelen comportarse de manera diferente cuando llega el momento de lidiar con el estrés. 

Las mujeres suelen usar estrategias de afrontamiento más emocionales y evitativas. También son menos racionales a la hora de evaluar la situación y tienen más dificultades para practicar el desapego. No es extraño ya que un estudio realizado en la Universidad de Pennsylvania en el que se analizaron más de 1.000 escáneres cerebrales reveló que el cerebro femenino está mejor "cableado" para retener detalles emocionales, lo cual les permite conectar mejor con los demás pero también se convierte en una barrera a la hora de establecer una distancia psicológica. Los hombres, al contrario, suelen preferir inhibir las emociones y ponen en práctica estrategias de afrontamiento directo. 

- Sensación de falta de control 

Quizá una de las variables que más influya sobre la percepción del estrés en mujeres y hombres es el autocontrol. Aunque tanto las mujeres como los hombres estresados indican que la principal barrera para realizar cambios positivos en su estilo de vida que alejen el estrés es la fuerza de voluntad, muchas mujeres reconocen que la falta de autocontrol es su principal obstáculo para lidiar con el estrés. 

El problema es que cuando percibimos que no tenemos control sobre nuestra vida, no tardará en aparecer la indefensión aprendida, la cual nos hace perder la confianza en nuestras capacidades para salir airosos de la adversidad. Sentir que somos una hoja movida por el viento genera aún más estrés. 

La mejor estrategia para afrontar el estrés: Contextualizar


¿Es mejor una manera de afrontar el estrés que otra? Todo depende de la situación. Por ejemplo, un estilo de afrontamiento directo puede ser útil en algunas circunstancias y en otras puede ser más adaptativo asumir un estilo de afrontamiento evitativo. A veces es necesario dejarse llevar por las emociones y otras veces es mejor ser más racionales. 

Más allá de las diferencias en las estrategias de afrontamiento y los síntomas del estrés en la mujer y el hombre, lo más importante es conocer nuestros puntos débiles, trabajar para reforzarlos y analizar cada situación para responder de la manera más asertiva posible. Después de todo, no hay que involucrarse en cada batalla ni es necesario ganar todas las contiendas :) 


Fuentes: 
Remes, O. et. Al. (2016) A systematic review of reviews on the prevalence of anxiety disorders in adult populations. Brain and Behaviour; 6(7): e00497. 
Verma, R. et. Al. (2014) Sex differences in the structural connectome of the human brain. Proc Natl Acad Sci; 111(2): 823–828. 
Johnson, D. P. & Whisman, M. A. (2013) Gender differences in rumination: A meta-analysis. Pers Individ Dif; 55(4): 367-374. 
(2010) Gender and Stress. En: APA
Chaplin, T. M. (2008) Gender Differences in Response to Emotional Stress: An Assessment Across Subjective, Behavioral, and Physiological Domains and Relations to Alcohol Craving. Alcohol Clin Exp Res; 32(7): 1242–1250. 
Hammen, C. (2003) Interpersonal stress and depression in women. J Affect Disord; 74(1): 49-57.
Stoney, C. M. et. Al. (1988) Sex differences in lipid, lipoprotein, cardiovascular, and neuroendocrine responses to acute stress. Psychophysiology; 25(6): 645-656. 
Allen, M. T. et. Al. (1993) Hemodynamic adjustments to laboratory stress: the influence of gender and personality. Psychosom Med; 55(6): 505-517. 
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Las 10 mejores películas sobre la ansiedad de todos los tiempos


La ansiedad siempre ha estado presente en el Séptimo Arte, se puede encontrar lo mismo en algunos de los emocionantes thrillers de Hitchcock que en las comedias de Hollywood. Y no es extraño ya que la cinematografía se inspira en la realidad, la cual nos regala grandes dosis de ansiedad todos los días. 

Por suerte, existen algunas excelentes películas sobre la ansiedad que abordan de cerca estos trastornos, de manera que nos permiten comprender mejor cómo funciona la mente ansiosa, para poder ponernos en el lugar de las personas que padecen ansiedad generalizada, un trastorno obsesivo compulsivo, una fobia social o un trastorno de estrés postraumático. 

Estas películas psicológicas también pueden fungir como una especie de antídoto: cuando comprendemos el mecanismo de estos trastornos, también podemos notar los primeros síntomas de la ansiedad y detenerlos antes de que sea demasiado tarde. 

Películas sobre ansiedad perfectas para comprender estos trastornos 


1. Safe (1995)

El drama de Todd Haynes protagonizado por Julianne Moore empieza con una vida idílica como ama de casa que aparentemente no tiene muchas preocupaciones ni problemas pero de repente la historia adquiere un giro inesperado porque la protagonista se convence a sí misma de que está siendo atacada por contaminantes invisibles. Esta película sobre la ansiedad generalizada nos permite comprender cómo las personas que sufren este trastorno suelen aplicar interpretaciones negativas a hechos aparentemente inofensivos, lo cual exacerba su ansiedad. De hecho, se ha demostrado que cuando las personas que sufren ansiedad aprenden a desarrollar una interpretación más positiva de las situaciones, disminuye su tendencia a la preocupación y se reduce la ansiedad. 

2. La mujer sin cabeza (2008) 

Esta coproducción de Lucrecia Martel podría considerarse como una obra maestra entre todas las películas sobre ansiedad. Su protagonista, Verónica, atraviesa un punto de inflexión en su vida que la arrastra hacia un bucle de preocupación. Todo comienza, o más bien se desencadena, cuando golpea algo con su coche en la carretera, pero no se detiene. Poco a poco, se convence de que ha matado a un niño; deslizándose hacia un estado de desintegración emocional. El filme es una exploración brillante de cómo la ansiedad puede hacer que las personas empiecen a ver cosas que no existen. El personaje pierde la cabeza. No hay una solución fácil, pero vemos que empieza a encontrar la manera de salir de ese problema, lo cual nos recuerda que la ansiedad no tiene un final propiamente dicho, sino que debemos aprender a gestionarla día tras día. 

3. Amélie (2011) 

La pequeña Amélie Poulain siempre jugaba sola, incluso se dibujaba caras en la mano que hacían las veces de “títeres” o imaginaba seres extraños que reemplazaban la falta de amigos. El personaje, que da nombre a la tierna película francesa Amélie, convive con un manifiesto temor a entablar relaciones con los demás, con el cual se identificarán las personas que padecen ansiedad social. En esta película de Jean-Pierre Jeunet se describe a una joven introvertida y solitaria que se convierte en una minuciosa observadora de la gente común que vive a su alrededor y se ocupa de mejorar sus vidas de manera secreta. 

3. Noche de estreno (1977) 

Dirigido por John Cassavetes y protagonizado por Gena Rowlands, muestra la ansiedad dentro y fuera del escenario. Myrtle Gordon es una actriz veterana de Broadway cuya confianza se ve minada después de que una joven admiradora muere en un accidente. En esta película se aprecian dos niveles de ansiedad en acción: uno relacionado con el rendimiento, y el otro versa sobre cómo una mujer afronta el envejecimiento cuando se define a través de su imagen, un tema con el que muchos podrán identificarse en la actualidad. En la película, la protagonista comienza a dejar atrás el guión mientras actúa, algo similar a lo que le ocurre en la vida real a las personas que tienen problemas de ansiedad. 

5. Solaris (1972) 

En la película de Andrei Tarkovsky, una adaptación cinematográfica de una novela de ciencia ficción de Stanislaw Lem, se envía a un psicólogo, Kris Kelvin, a ayudar a tres astronautas que aparentemente se están volviendo locos en una estación espacial distante. En un primer momento, es probable que los espectadores no se identifiquen mucho con la trama pero poco a poco se va apreciando cómo los trastornos de ansiedad van emergiendo y los protagonistas intentan evitar exponerse a las situaciones que los originaron, una estrategia típica de las personas ansiosas. Esta película revela la tendencia a la evitación, lo cual genera aún más ansiedad. También aborda el tema de la ansiedad generada por estar lejos de casa, en un ambiente al que no estamos acostumbrados y sin lazos que nos salven de esa nostalgia. 

6. Mejor, imposible (1997) 

Esta comedia romántica dirigida por James L. Brooks está protagonizada por los grandes Jack Nicholson y Helen Hunt. Nicholson encarna a Melvin Udall, un famoso escritor de novelas románticas que vive en Nueva York y padece un trastorno obsesivo-compulsivo, algo que lo convierte en una persona intratable para el resto de la sociedad, aunque él se enorgullece de ello. A lo largo de la película vemos una constante: la falta de afecto. También se aprecia un amplio repertorio de conductas repetitivas, impulsivas y no controlables que pueden parecer simpáticas pero que interfieren seriamente con su vida normal, desde lavarse las manos con agua hirviendo hasta llevar guantes para que los demás no le toquen, tener todo perfectamente ordenado, pasar cinco veces la llave o apagar y encender varias veces las luces. El mensaje final es muy interesante porque la aceptación incondicional es lo que parece “curar” a Jack. 

7. Sin miedo a la vida (1993) 

Esta película dramática dirigida por Peter Weir es perfecta para comprender cómo las personas pueden reaccionar emocionalmente de manera diferente ante una misma situación. Jeff Bridges interpreta magistralmente a Max Klein, quien se convierte en un superviviente de un accidente de avión en el que muere su amigo. El trauma psicológico transforma su personalidad y Max entra en un estado alterado de conciencia y comienza a creer que Dios no logra matarlo por más que lo desee, por lo que desafía la muerte. 

8. Jacknife (1989) 

Probablemente se trata de una de las películas sobre ansiedad más conmovedoras, versa exactamente sobre el trastorno de estrés postraumático. Y su valor psicológico se acrecienta con la actuación de Robert De Niro, quien interpreta a un veterano de guerra con un carácter impredecible, Joseph 'Jacknife' Megessey, que intenta olvidarse de las terribles experiencias que vivió durante la guerra de Vietnam pero todo se reactiva cuando encuentra a un amigo de la guerra, en quien el trauma también persiste y cada uno culpa al otro de la muerte de un tercer compañero. Dirigida por David Hugh Jones, en esta película se aprecia los sentimientos de culpa, la necesidad de seguir adelante pero, a la vez, la sensación de estar atado al pasado. 

9. La decisión de Sofía (1983) 

Dirigida por Alan J. Pakula esta adaptación cinematográfica de la novela homónima es una de las películas sobre ansiedad que hay que ver, sí o sí. El personaje principal, Sofía, interpretado por Meryl Streep, representa a una sobreviviente polaca de los campos de concentración nazis durante la Segunda Guerra Mundial. La protagonista no logra deshacerse de las experiencias traumáticas, incluidas las decisiones que tuvo que tomar, que la han llevado a mantener una relación de amor/odio con un "biólogo" igualmente inestable, a quien ella considera su "salvador". Aunque hasta cierto punto es consciente de sus problemas, el síntoma más prominente es la evitación: reprime todos sus recuerdos dolorosos en el pasado para intentar deshacerse de la culpa. Así, intenta anestesiarse emocionalmente con una relación física dependiente y masoquista con su pareja. 

10. ¿Qué pasa con Bob? 1991 

Catalogada como una de las películas más cómicas de todos los tiempos, este filme dirigido por Frank Oz también nos muestra el trastorno obsesivo-compulsivo. Bill Murray interpreta a una persona mentalmente perturbado llamado Bob Wiley, cuyo mayor problema es que odia tocar cualquier superficie pública, porque sólo Dios sabe cuán sucia puede estar. Por fin, Bob toma la decisión de buscar ayuda profesional y recurre al psicólogo Leo Marvin. Durante el tiempo que sigue, se observa cómo las fobias y manías del protagonista chocan con el profesionalismo y la frialdad del doctor. El filme alcanza su apogeo cuando el médico decide tomarse un respiro de Murray y se va de vacaciones. Sin embargo, como buen obsesivo-compulsivo, el enfermo sigue a Leo y ambos vivirán una hilarante y emotiva aventura.
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Levantarse con el pie izquierdo realmente nos arruina el día, lo confirma la ciencia


Levantarse con el pie izquierdo es sinónimo de mala suerte, aunque esta expresión también se usa para indicar que nos hemos despertado de mal humor. De hecho, es probable que en más de una ocasión, ante una mala jornada, hayas pensado que ese día te has levantado con el pie izquierdo. 

El origen del mito sobre el lado izquierdo 


Todo parece indicar que la idea de “levantarse con el pie izquierdo” surgió en la Antigua Roma. En aquella época, las personas se aseguraban de levantarse por el lado derecho de la cama y poner siempre el pie derecho en el suelo. Algunas personas incluso creían que ponerse primero el zapato izquierdo atraía la mala suerte. 

Lo cierto es que en aquella época existían muchas supersticiones relacionadas con el lado izquierdo. Durante el siglo XIX, por ejemplo, ningún pescador se atrevía a subir al barco por babor; es decir, por la parte izquierda. Aunque era más incómodo embarcar por estribor, nadie iba en contra de la tradición. 

El problema es que durante muchos siglos se pensó que cualquier cosa relacionada con la izquierda era sobrenatural, misteriosa y potencialmente peligrosa. De hecho, la palabra siniestro, que hoy usamos como sinónimo de infeliz, funesto y aciago, en realidad proviene del latín “sinister”, que significa izquierda. 

Curiosamente, los expertos en Feng Shui, una antigua práctica china que implica colocar los elementos de la casa en ciertas posiciones para estar en armonía con su entorno, creen que es mejor levantarse con el pie izquierdo y por el lado izquierdo de la cama ya que este se asocia con valores positivos. 

La ciencia confirma que levantarse con el pie izquierdo realmente puede arruinarnos la jornada 


Cuando nos quejamos porque nos hemos levantado con el pie izquierdo y nos sentimos deprimidos o irritables a las ocho de la mañana, tenemos razón en preocuparnos por lo que sucederá durante el resto del día. En realidad, ese problema matutino es una profecía autocumplida: si creemos que el día será cuesta arriba, lo será. Despertarnos mal hace que el cerebro trabaje peor, y todo no hará sino empeorar a medida que avance la jornada. 

Lo comprobaron psicólogos de la Universidad Estatal de Pensilvania, quienes reclutaron a 240 personas y les pidieron que durante dos semanas respondieran a unas preguntas que les enviaban al móvil cada mañana: ¿Cómo pensaban que sería la jornada? ¿Cuán estresante y difícil podría ser? 

Luego, a lo largo del día, los participantes se sometían a una serie de pruebas para evaluar su nivel de estrés y la memoria a corto plazo, que es la encargada de almacenar la información con la que trabajamos, y es un excelente indicador del funcionamiento cerebral. 

Los resultados no dieron lugar a dudas: cuando nos despertamos con el pie izquierdo; es decir, cuando pensamos que será una jornada dura, será una jornada dura. Vamos acumulando estrés y la memoria de trabajo va empeorando a medida que pasan las horas. Eso significa que nos vamos agotando, cualquier tarea se nos hace cuesta arriba y terminamos más irritables o deprimidos de como nos levantamos. 

La actitud mental cuenta, y mucho 


Cuando pensamos que nos levantamos con el pie izquierdo, ya hemos decidido el destino del día: si creemos que va a ser duro, es bastante probable que la jornada sea estresante. Una actitud negativa hará que exageremos los pequeños problemas y contratiempos, que se irán sumando y empeorarán aún más nuestro estado de ánimo. 

Además, pensar que la jornada irá mal nos sume en un estado de anticipación ansiosa que genera estrés e irritabilidad, de manera que responderemos peor ante las situaciones y crearemos nosotros mismos más problemas. Esa anticipación ansiosa también hará que estemos más distraídos, lo cual aumenta las probabilidades de que cometamos errores o tengamos accidentes. 

Si el cerebro no descansa lo suficiente, no estarás en forma al día siguiente 


Levantarse con el pie izquierdo no es únicamente una cuestión de actitud. Si te levantas malhumorado por la mañana es probable que se deba a que has dormido mal. Y si has dormido mal, tu cerebro no habrá descansado lo suficiente, por lo que no podrá responder con la misma eficiencia. 

Un estudio desarrollado en el Walter Reed Army Institute of Research, por ejemplo, reveló que la falta de sueño nos arrebata casi por completo nuestro sentido del humor, además de crear dificultades para gestionar nuestras emociones. Eso significa que una situación que en circunstancias normales incluso podríamos percibir como divertida, puede convertirse rápidamente en un problema.

Otra investigación realizada en la Universidad de Massachusetts descubrió que dormir mal puede provocar tristeza y una disminución de la autoestima. Investigadores de la Universidad de Binghamton comprobaron que cuando dormimos mal se disparan los pensamientos automáticos negativos, los cuales no nos abandonan durante toda la jornada y hacen que veamos las cosas bajo un prisma negativo. 

Por si fuera poco, dormir mal nos hace tomar malas decisiones y acrecienta la percepción de cualquier sensación de dolor o malestar físico que estemos experimentando. Con tal revoltijo de “efectos secundarios”, no es extraño que cuando nos levantemos con el pie izquierdo, la jornada realmente se tuerza. 

¿Existe alguna manera de mejorar la jornada? 


Además de levantarse con el pie derecho :) ser conscientes de que podemos reaccionar de manera exagerada ante los contratiempos porque nuestra mente no está en buena forma, puede ayudarnos a tomar una distancia psicológica del problema y asumirlo con una actitud más objetiva. Recuerda que, al fin y al cabo, no son las circunstancias las que determinan tu jornada sino la manera en que reaccionas a ellas y la importancia que les das. 


Fuentes: 
Nota, J. A. & Coles, M. E. (2015) Duration and Timing of Sleep are Associated with Repetitive Negative Thinking. Cognitive Therapy and Research; 39(2): 253–261. 
Rothbard, N. P. & Wilk, S. L. (2011) Waking Up on the Right or Wrong Side of the Bed: Start-of-Workday Mood, Work Events, Employee Affect, and Performance. Academy of Management Journal; 54(5): 959–980. 
Killgore, W. D. et. Al. (2006) The effects of caffeine, dextroamphetamine, and modafinil on humor appreciation during sleep deprivation. Sleep; 29(6): 841-847. 
Fredriksen, K. et. Al. (2004) Sleepless in Chicago: tracking the effects of adolescent sleep loss during the middle school years. Child Dev; 75(1): 84-95.
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Distancia psicológica: La clave de la sabiduría y el equilibrio


Ojos que no ven, corazón que no siente” dice un antiguo proverbio. Sin embargo, negar la evidencia y mirar hacia otro lado no suele ser la mejor estrategia sino que puede conducirnos a tomar malas decisiones de las que después terminemos arrepintiéndonos. 

Al respecto, la filósofa Ayn Rand dijo: “podemos evadir la realidad, pero no podemos evadir las consecuencias de evadir la realidad”. Por eso, en vez de ignorar los hechos y simplemente sentarnos a esperar que la vida decida en nuestro lugar, lo más inteligente es aprender a establecer una distancia psicológica. 

¿Qué es la distancia psicológica? 


No percibimos de la misma manera un evento cuando se desarrolla cerca de nosotros que cuando ocurre en la distancia. Cuando los hechos ocurren muy cerca, respondemos con un mayor nivel de activación emocional puesto que percibimos que podemos vernos implicados directamente en la situación. Cuando ocurren más lejos, nos sentimos más tranquilos y el nivel de implicación emocional es mucho más bajo. 

Por tanto, la distancia psicológica es el espacio subjetivo que percibimos entre nosotros y las cosas, los sucesos o las personas. Es una experiencia de separación de carácter egocéntrico, en la cual nos convertimos en el punto de referencia, a partir del cual vemos las cosas en perspectiva, como si fuéramos una tercera persona no involucrada en la situación o, al contrario, nos implicamos a nivel intelectual y emocional. La habilidad para ajustar la distancia psicológica es importantísima para la vida, como comprobó un estudio desarrollado en la Universidad de Michigan.

Estos psicólogos hallaron que cuando asumimos una distancia psicológica no solo somos más propensos a reconocer los límites de nuestro conocimiento sino que también aceptamos la probabilidad de que el futuro cambie. En práctica, la distancia psicológica nos permite ser más humildes y autoconscientes, siendo a la vez más flexibles y abiertos a la incertidumbre, características clave para convertirnos en personas sabias y equilibradas. 

Los dos niveles de análisis de la distancia psicológica 


Todos los eventos se pueden ubicar en una línea imaginaria respecto a nosotros, en un extremo colocamos lo “absolutamente distante” y en el otro lo “absolutamente cercano”. En base a ello, activamos un nivel de procesamiento, que puede seguir dos vías: la baja o la alta. Ambos se activan inconscientemente, pero los aplicamos día tras día.

La vía alta 

Cuando un evento es distante en el tiempo, en el espacio, difiere de nuestro ámbito social o es muy improbable que ocurra, lo procesamos de manera “alta”. Es decir, trabajamos con una representación abstracta, simple, estructurada y descontextualizada porque estar “lejos” simplemente nos impide acceder a una imagen más precisa o no nos motiva a profundizar en lo que está sucediendo. 

Lo interesante es que cuando se activa la “ruta alta”, solemos aplicar ese nivel de procesamiento a toda la información entrante relacionada con el suceso. Es decir, aplicamos un esquema más impreciso y general a todo lo que, de una forma u otra, esté relacionado con la situación que percibimos como lejana.

Las investigaciones sobre las decisiones de ahorro para la jubilación sugieren que, aunque las personas saben que deberían ahorrar más para el futuro, gastan mucho y ahorran muy poco. Esto se debe a que la jubilación se procesa por la vía alta ya que se percibe como algo muy distante. Y todo lo que esté relacionado con ese tema también se procesa de la misma forma, de manera que no creemos necesario tomar acciones concretas aquí y ahora, simplemente lo postergamos. Ese es uno de los efectos de la distancia psicológica. 

La vía baja 

Si los eventos están más cerca en el espacio y el tiempo, nos sentimos identificados con ellos o es bastante probable que ocurran, activaremos la “vía baja”. Eso significa que construiremos representaciones lo más concretas posible, complejas, deconstruidas y descontextualizadas. Eso es precisamente lo que hacemos con toda la información importante en nuestra vida. 

Cuando algo es relevante, generalmente es un hecho muy concreto, pero aún así se extiende a muchas áreas de nuestra vida y generalmente terminamos con una idea bastante compleja pero desordenada de lo que está ocurriendo porque estamos explorando diferentes opciones para intentar encontrar una explicación satisfactoria.

Si una relación de pareja va mal, estaremos tan implicados emocionalmente con lo que sucede que lo procesaremos por la vía baja. Nos resulta difícil asumir una distancia psicológica y reflexionar objetivamente sobre la situación que estamos viviendo. Todos los sucesos vinculados con esa relación se agolparán en nuestra mente generando caos y confusión, pero no seremos capaces de valorarlos adecuadamente porque las emociones nos lo impiden.

¿Cómo ajustar los diferentes niveles de distancia psicológica? 


La distancia psicológica se manifiesta en diferentes niveles, cada uno tiene un efecto concreto en nuestro comportamiento y emociones, un fenómeno que estudia la Teoría del Nivel Construal. Esos niveles se pueden ajustar para poder asumir una actitud más objetiva, analizar nuestros sesgos cognitivos y el nivel de implicación emocional en la situación. En la mayoría de los casos es necesario aumentar la distancia psicológica, pero en otras ocasiones debemos disminuirla para realizar un análisis más concreto y sensible del problema.

- Distancia Social. La distancia social es aquella que existe entre nosotros y los demás, la cual se acorta cuando somos capaces de ponernos en el lugar del otro y ser empáticos. Al contrario, se alarga cuando usamos un lenguaje más abstracto y despersonalizado, o cuando no nos mostramos receptivos a su discurso y no validamos sus emociones. 

- Distancia Temporal. La distancia temporal se mide en términos de pasado, presente y futuro. Se ha demostrado que cuando establecemos plazos más cortos somos más productivos, nos agobiamos menos y terminamos obteniendo mejores resultados. La estrategia psicológica para gestionar adecuadamente la distancia temporal es visualizar el futuro. Por ejemplo, si te sientes ansioso por un proyecto que debes entregar, imagina que ya lo has entregado. Centrarte en los resultados inmediatos te ayudará a relajarte y obtener mejores resultados. 

- Distancia Espacial. La distancia espacial es una de las más sencillas de manipular. Por ejemplo, se ha demostrado que cuando alejas de ti un objeto disminuye tu interés hacia este pero si lo acercas aumenta tu interés. Es un truco especialmente interesante para las dietas, pero poner una distancia entre la persona con la cual estabas discutiendo también te permitirá alejarte un poco del problema y serenarte. 

- Distancia Experiencial. La distancia experiencial se mide por la brecha entre lo que imaginamos y esperamos y lo que finalmente vivimos. Cuanto más grande sea esa brecha, mayor puede ser la frustración y el enfado. Al contrario, cuando más pequeña sea, mayor será nuestra satisfacción. La manera de manipular esta distancia consiste en mantener a raya nuestras expectativas. Disponernos a vivir las experiencias sin expectativas es la mejor manera de sacar el máximo provecho de la distancia experiencial.

Lo interesante es que, cada vez que ajustas un nivel, acortas o alargas la distancia psicológica, de manera que puedes implicarte más en la situación o, al contrario, asumir una perspectiva más objetiva. Según la situación y tus estrategias de afrontamiento, puedes jugar con las diferentes distancias para tomar en cada momento las mejores decisiones.

Fuentes: 
Kross, E., & Grossmann, I. (2012) Boosting Wisdom: Distance From the Self Enhances Wise Reasoning, Attitudes, and Behavior. Journal of Experimental Psychology: General; 141(1): 43-48.
Fiedler, K. et. Al. (2012) On the relations between distinct aspects of psychological distance: An ecological basis of construal-level theory. Journal of Experimental Social Psychology; 48(5): 1014–1021.
Trope, Y. & Liberman, N. (2011) Construal-Level Theory of Psychological Distance. Psychol Rev; 117(2): 440–463.
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20 Frases duras pero realistas que te harán más fuerte


La vida no es fácil. Las cosas no siempre son como esperamos o deseamos. Nuestros planes se pueden torcer en cualquier momento y entonces sobreviene la frustración. Cuanto antes lo aceptemos, mejor. 

Aún así, la vida también nos depara momentos maravillosos, alegrías y sorpresas que merecen la pena. La clave para no perder el equilibrio emocional consiste en llenar nuestra mochila de herramientas para la vida, de manera que podamos afrontar mejor los tiempos difíciles y desarrollemos la disposición adecuada para disfrutar de los buenos momentos. Así, estas frases duras pero realistas se convierten en pequeñas dosis de resiliencia. 

Frases duras pero realistas que te ayudarán a ser más resiliente 


1. “La realidad es aquello que, incluso cuando dejas de creer en ello, sigue existiendo y no desaparece" - Philip K. Dick 

Este escritor de ciencia ficción no era famoso precisamente por su optimismo, pero nos ha dejado una frase muy cierta: la realidad no se pliega a nuestras expectativas, por lo que no tiene sentido cerrar los ojos y negarla. Es mejor practicar la aceptación radical y seguir adelante. 

2. “Podemos evadir la realidad, pero no podemos evadir las consecuencias de evadir la realidad” - Ayn Rand 

Esta filósofa que defendía el egoísmo racional, nos alerta de las consecuencias de negar la realidad y mirar hacia otro lado. A la larga, es una estrategia desadaptativa porque los acontecimientos siguen su curso y, antes o después, tendremos que lidiar con ellos. El problema es que cuanto más tardemos en buscar solución a los problemas, más crecerán y más profundas serán sus ramificaciones. 

3. “No tienes que hacer nada, esa también es una decisión. Pero tendrás que asumir las consecuencias de tus decisiones” - Andrea Owen

Entre todas las decisiones posibles, podemos decidir no hacer nada. Es una salida válida cuando estamos confundidos, pero no debería convertirse en una estrategia de afrontamiento común ya que la evasión también tiene consecuencias. Y si bien podemos decidir quedarnos de brazos cruzados, no podemos escapar de las consecuencias del camino que hemos elegido. En nuestras manos está tomar las riendas o dejar que las circunstancias decidan por nosotros. 

4. “La catástrofe que tanto te preocupa, a menudo es menos horrible en la realidad de lo que fue en tu imaginación” Wayne W. Dyer 

Muchas veces, nuestro pensamiento se convierte en nuestro peor enemigo. Ante un problema, el pensamiento adquiere vida propia y comienza a imaginar los peores escenarios posibles, generando una gran desazón y ansiedad. Sin embargo, esta frase realista nos recuerda que muchas veces esos pensamientos recurrentes negativos nos hacen más daño que afrontar la realidad. 

5. “La dura verdad es que cuanto más te quedes atrapado en tu historia culpándote por tus circunstancias, más repetirás esa historia y más te aferrarás a ella” - Andrea Owen 

Esta frase dura nos enfrenta con nuestra tendencia a buscar culpables y quedarnos atrapados en el bucle de las quejas. Esa actitud hará que los problemas por los que nos quejamos se repitan constantemente, adquiriendo formas diferentes, simplemente porque los estamos produciendo nosotros mismos. 

6. “La vida solo se puede comprender mirando hacia atrás, pero solo se puede vivir mirando hacia adelante” - Soren Kierkegaard 

Una de las frases de Soren Kierkegaard más interesantes nos invita a reflexionar sobre la importancia de hacer las paces con nuestro pasado para comprender cómo hemos llegado hasta cierto punto de nuestra vida y, a partir de ahí, centrarnos en el futuro. No podemos llegar muy lejos si miramos continuamente atrás. 

7. “Aprendí que no se puede dar marcha atrás, que la esencia de la vida es ir hacia adelante. La vida, en realidad, es una calle de sentido único” - Agatha Christie 

Esta frase dura pero realista nos recuerda que no tiene sentido vivir con la vista fija en el pasado porque muchos de los errores que cometimos ya no se pueden corregir. Sin embargo, podemos aprender la lección para no volver a equivocarnos. 

8. “No importa cuán malas se pongan las cosas, siempre puedes empeorarlas” - Randy Pausch 

A veces nos quejamos de las circunstancias, simplemente porque no fluyeron según nuestros deseos, sin darnos cuenta de que todo podría empeorar aún más. De hecho, nuestra actitud negativa, empecinamiento u obstinación muchas veces es lo que crea nuevos obstáculos y nos impide solucionar los problemas. 

9. “La razón por la cual a las personas les resulta tan difícil ser felices es porque siempre recuerdan el pasado mejor de lo que fue, ven el presente peor de lo que es y piensan que el futuro es más complicado de lo que será” - Marcel Pagnol 

Este novelista francés nos regala una frase dura que nos retrata a la perfección. Muchas veces somos nosotros, en nuestra mente y con nuestra actitud, quienes creamos los problemas o los empeoramos, pensando que todo tiempo pasado fue peor y que el futuro no nos depara nada positivo. Sin embargo, esa tendencia a la retrotopía, como lo calificó Zygmunt Bauman, es el camino más directo hacia la insatisfacción. 

10. “No vemos las cosas como son. Vemos las cosas como somos” – Inmanuel Kant 

Esta frase muy cierta del filósofo idealista pone el foco en nosotros, invitándonos a asumir la responsabilidad por nuestros pensamientos y reacciones. Aunque nos quejamos de la vida y las circunstancias, lo cierto es que todo pasa a través del tamiz de nuestras emociones, expectativas, creencias y pensamientos, por lo que muchas veces somos nosotros quienes creamos una tormenta en un vaso de agua. Ser consciente de ellos nos permitirá asumir una perspectiva más equilibrada. 

11. “La incertidumbre es la única certeza que existe. Aprender cómo vivir con la inseguridad es la única seguridad que podemos alcanzar” - John Allen Paulos 

Esta frase dura pero realista que muchas veces nos negamos a aceptar nos habla de la ilusión de la seguridad con la cual nos envolvemos, y cómo esta nos impide desarrollar las herramientas necesarias para lidiar con la incertidumbre y la inseguridad, que son las únicas dos constantes en nuestra vida. Todo puede cambiar de un momento al otro en nuestras vidas, no tiene sentido aferrarse a más seguridades que pueden esfumarse. Tiene más sentido prepararnos para los cambios y posibles eventualidades que, antes o después, tocarán a nuestra puerta. 

12. “Si no te gusta donde estás, muévete, no eres un árbol” - Jim John 

Esta frase realista golpea con su simplicidad, por lo que prácticamente se puede convertir en un mantra para los tiempos difíciles. Nos alerta de nuestra tendencia a quedarnos atrapados en una zona de confort donde no somos felices pero todo es conocido. A veces solo es necesario reunir el coraje suficiente para salir de esa situación y todo mejorará. 

13. “Busca una luz en lugar de estar maldiciendo eternamente la oscuridad” – Proverbio chino 

Esta frase realista de la sabiduría china también nos anima a tomar las riendas de nuestra vida, a dejar de llorar sobre la leche derramada para asumir una actitud proactiva y luchar por lo que realmente queremos. 

14. “Cada vez que elijes la seguridad, estás reforzando un miedo” – Cheri Huber 

La transformación y el crecimiento se encuentran fuera de la zona de confort. Sin embargo, cada vez que apostamos por la seguridad, que elegimos el camino conocido porque es el más cómodo, estamos reforzando un temor. De esa manera corremos el riesgo de restringir cada vez más el círculo en el que nos movemos, limitándonos como personas. 

15. “Todas las personas mueren, pero no todas viven de verdad” – William Ross Wallace 

Este poeta nos alerta de una verdad que a veces no queremos reconocer: cada minuto que pasa es un minuto menos que tenemos por delante. Podemos hacer algo con nuestra vida o podemos vivir muriendo lentamente, condenándonos al círculo de nuestras certezas, donde nada cambia y nada crece. 

16. “Al final, no importa cuántas respiraciones tomaste, sino cuántos momentos te quitaron el aliento” - Shing Xiong 

Esta frase dura pero realista nos recuerda que no hay que contar los días, sino hacer que cada día cuente. Al final, no recordaremos la rutina sino los momentos en los que vibramos, esos momentos que nos quitaron el aliento y que se quedaron marcados en nuestra historia vital. 

17. “Necesitas pasar algún tiempo arrastrándote solo entre las sombras para apreciar de verdad el valor de pararse al sol” - Shaun Hick 

En el budismo, las sombras y el sol son una única cosa vista desde perspectivas diferentes e imprescindibles para que podamos valorar los contrastes. Aunque muchas veces nos quejamos de la adversidad, esta también nos ayuda a valorar y disfrutar mucho más los mejores momentos. Podemos quejarnos cuando las cosas van mal, o podemos aprovecharlas para sacar experiencia y lograr que cuando las cosas vayan mejor, esplendan mucho más. 

18. “No estás en el mundo para satisfacer las expectativas de los demás, pero tampoco debes esperar que el mundo satisfaga las tuyas” - Fritz Perls 

Con esta frase dura pero realista, el creador de la Terapia Gestalt nos invita a reflexionar sobre nuestras expectativas, que en muchos casos es nuestra principal fuente de sufrimiento y ataduras. Cuanto más nos deshagamos de las expectativas, más libres y equilibrados seremos porque, por una parte, no nos sentiremos obligados a cumplir con las expectativas de los demás y, por otra, tampoco sentiremos que el mundo debe cumplir con las nuestras. 

19. “Preocúpate más por tu carácter que por tu reputación porque tu carácter es lo que eres, mientras que la reputación es solamente lo que los otros creen que eres” - John Wooden 

Preocuparse por lo que piensen los demás e intentar acontentar a todos, es la manera más directa para ser infeliz uno mismo. Debemos conectar con nuestro interior y saber lo que queremos, independientemente de las presiones sociales, o terminaremos viviendo la vida que otros han diseñado para nosotros. 

20. “Nunca es demasiado tarde para convertirte en la persona que quieres ser” - George Eliot 

Por último, un rayo de sol y esperanza: nunca es demasiado tarde para cambiar, para ver el mundo de manera más positiva, para dejar atrás un mal hábito y desarrollar una potencialidad. La decisión está en nuestras manos.
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7 técnicas de relajación para niños que todos los padres deben conocer


Muchas personas creen que las técnicas de relajación para niños no son necesarias puesto que estos no tienen problemas ni tensiones. Sin embargo, los niños también tienen sus propios motivos de preocupación, temores y ansiedades, que pueden abarcar desde el miedo de la oscuridad hasta la necesidad de lidiar con las presiones del colegio. 

Cuando esas emociones negativas toman el mando y se instauran durante mucho tiempo, pueden terminar provocando diferentes problemas, desde trastornos de adaptación hasta fobias o ansiedad. Por eso, uno de los mayores regalos que pueden hacer los padres a sus hijos consiste en enseñarles a relajarse desde una edad temprana. 

Se puede comenzar cuando los niños tienen apenas dos años y medio, aunque hasta los 6 años las técnicas de relajación se deben presentar como un juego. Ya a partir de los 7 años se pueden introducir ejercicios de relajación más estructurados, en dependencia del grado de madurez del niño. 

Métodos de relajación para niños 


Existen diferentes técnicas de relajación en niños, su eficacia dependerá de la edad del pequeño y de sus características de personalidad y temperamento. Para encontrar el ejercicio de relajación ideal, el niño tendrá que probar diferentes técnicas, hasta que encuentre aquella con la que se siente más a gusto. 

1. Respiración Profunda 

La técnica de respiración profunda es muy eficaz para frenar la respuesta natural del cuerpo ante el estrés. De hecho, disminuye la frecuencia cardíaca, baja la presión arterial y proporciona una sensación muy agradable de control y tranquilidad. 

Los pasos son muy sencillos: 

- Inhalar profundamente por la nariz. 

- Contener la respiración por un momento. 

- Soltar lentamente por la boca. 

En el caso de los niños pequeños, se le puede animar recurriendo a la imaginación. Se les puede decir que imaginen que son como una rana, que se quedará tranquila en su estanque, concentrándose en cómo sube y baja el abdomen con cada respiración. 

2. Relajación muscular progresiva 

La técnica de relajación muscular progresiva es maravillosa para aliviar el estrés cotidiano. Y solo es necesario ir tensando y relajando los diferentes grupos musculares del cuerpo. 

Los pasos, a repetir tres veces cada uno, son: 

- Cara. Pedirle al niño que haga como si estuviera oliendo algo desagradable, y luego debe relajar la cara. 

- Mandíbula. Pedirle que apriete las mandíbulas con tanta fuerza como hacen los perros cuando sostienen un hueso. Luego debe liberar ese hueso imaginario y relajar completamente la mandíbula. 

- Brazos y hombros. Pedirle que estire los brazos delante de sí y luego que los levante por encima de su cabeza. Debe estirarlos tanto como pueda. Luego debe dejarlos caer, como si fueran un peso muerto, completamente relajados. 

- Manos y brazos. Pedirle que imagine que está apretando una naranja con su mano, tan fuerte como pueda. Luego debe dejar caer esa naranja al suelo. Repetir el ejercicio con la otra mano. 

- Piernas y pies. Pedirle que presione los dedos de los pies contra el suelo, como si los estuviera excavando en la arena de la playa. Es importante que presione de forma alternativa, primero con un pie y luego con otro, y que separe lo suficiente las piernas. Luego pídele que relaje las piernas. 

3. Visualización: Pasos en el cielo 

Se trata de una preciosa técnica de relajación para niños ya que conjuga la imaginación con la visualización. Lo ideal es hacerla de noche, a la hora de dormir. 

Los pasos son muy sencillos: 

- Acostado, pedirle que se quede quieto y cierre los ojos. Debe imaginar que está acostado fuera, en un área abierta mirando al cielo, como sobre el césped del jardín o la arena de la playa. 

- Debe imaginar las nubes, como pasan delante de sus ojos. Luego puede imaginar cómo las nubes adoptan sus formas favoritas. 

- Pedirle que imagine una escalera hecha de nubes, que comienza precisamente donde se encuentra y termina en el cielo. Pedirle que suba la escalera y se relaje a cada paso que da. Incluso puede construir un escondite secreto en las nubes, donde podrá ir cada vez que esté enojado o se sienta mal. 

4. Muñeco de nieve 

Esta técnica de relajación infantil, que mezcla la relajación muscular con la relajación autógena de Shultz, le encanta a los niños ya que les invita a echar a volar su imaginación mientras se divierten. 

Los pasos son muy sencillos: 

- Pedirle al niño que imagine que es un muñeco de nieve que se ha congelado por completo durante el invierno. Debe colocarse en la posición del muñeco de nieve y tensar por completo los músculos, manteniéndose inmóvil. 

- Pedirle que imagine que poco a poco está llegando la primavera, que imagine los primeros y tímidos rayos de sol, que poco a poco van calentando más. A medida que siente ese calor, debe imaginar cómo los músculos se van relajando poco a poco ya que el muñeco de nieve se va descongelando, hasta que llegue el punto en que se descongele por completo y se convierta en un maleable charco de agua. 

5. Burbujas cargadas de pensamientos felices 

Es una técnica de respiración para niños que también le ayuda a relajarse y potencia una actitud más positiva ante la vida. Además, es muy divertida. 

Los pasos son: 

- Explicar la conexión entre la respiración profunda y la relajación, de manera que el niño lo pueda entender. Si es pequeño, se le puede decir que la manera en que respira puede hacer que se sienta más ansioso o, al contrario, más calmado. Por eso es tan importante prestarle atención a la respiración. 

- Con un soplador de burbuja en mano, explicarle que la idea es formar la burbuja más grande, para lo cual debe soplar profunda y lentamente. 

- Cada vez que sople y salga una burbuja, pedirle que piense algo positivo o en algo que le gusta mucho, de esta forma se potencia aún más la sensación de tranquilidad y relajación. 

6. Marioneta 

Es una técnica de relajación muscular ideal para los niños de cualquier edad ya que hace leva en su imaginación y es muy divertida. 

Aplicarla es muy sencilla, basta seguir estos pasos: 

- Explicarle que jugaréis a que es una marioneta, pero tú controlarás sus hilos. Tendrá un hilo en las piernas y los brazos, otro en la espalda y otro en la cabeza. 

- El marionetista tirará de los diferentes hilos, de manera que el niño realice distintas acciones. 

- Cuando el niño comprenda la dinámica del juego, se le dice que el marionetista es un poco torpe y que de vez se le caerá algún hilo. En ese caso, el niño debe relajar esa parte del cuerpo completamente, dejándola inerme durante uno segundos. 

- Al final del juego, el marionetista dejará caer todos los hilos, de manera que el niño relaje todo su cuerpo. 

7. Refugio seguro 

Se trata de una técnica de imaginación guiada a través de la cual se consigue un estado de relajación. Es perfecta para los niños muy creativos e imaginativos y muy conveniente para abordar los problemas de tensión y ansiedad. 

Los pasos son muy sencillos: 

- Pedirle que imagine un sitio en el que se sienta a gusto. Puede ser un claro en el bosque, bajo una palmera en la playa o incluso en medio de las nubes. 

- Una vez que encuentre el sitio donde se halla relajado, puede imaginar que construye un pequeño refugio. 

- En ese refugio, que puede ser una pequeña casa en un árbol o un castigo, colocará algunas de las pertenencias que más le gustan y le hacen sentirse tranquilo, como su peluche preferido, pero también puede invitar a un león para que le proteja. No hay límite a la fantasía. 

- Se van añadiendo cada vez más detalles, de manera que el niño se sienta relajado y seguro. Luego se le explica que cada vez que se sienta nervioso, ansioso o inseguro, puede visitar ese sitio.
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