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Tener amigos inteligentes nos hace más listos, según la ciencia


Los amigos no son simplemente esas personas con quienes compartimos alegrías y penas, a quienes les contamos nuestros secretos y con quienes vivimos aventuras. Cada vez más estudios ponen de manifiesto la enorme importancia de elegir bien a nuestros amigos ya que su influencia sobre nosotros será decisiva, no solo desde el punto de vista emocional sino también intelectual.

Un estudio realizado en la Universidad de Florida reveló que nuestras madres no andaban tan desacertadas cuando nos animaban a elegir inteligentemente nuestras amistades. No se trata únicamente de que el grupo de amigos pueda ejercer una buena o mala influencia sobre nuestro comportamiento y valores sino que también puede catapultar nuestra inteligencia.

Tener amigos listos catapulta nuestra inteligencia


Los investigadores analizaron a 715 adolescentes, evaluando su nivel de inteligencia para compararla con la de sus compañeros. Descubrieron que el cociente intelectual de cada persona estaba relacionado con el de su mejor amigo o grupo al que pertenecía.

Sin embargo, lo más curioso fue que este fenómeno seguía una tendencia: las personas que se relacionaban con más compañeros muy inteligentes, tenían un CI superior a lo que cabría esperar teniendo en cuenta los tests de inteligencia que habían realizado años atrás.

De hecho, estos psicólogos analizaron a los niños de entre 10 y 11 años y su grupo de amigos, para volver a aplicar las pruebas cuando tenían 15 años y ver qué había cambiado. 

Así comprobaron que no se trata simplemente de que las personas con un CI más alto elijan como amigos a otras personas inteligentes sino que el simple hecho de entrar a formar parte de este tipo de círculo social tiene un efecto positivo y desarrollador sobre la inteligencia, al menos durante las primeras dos décadas de la vida.

Los amigos potencian la Inteligencia Cristalizada


Estos psicólogos explican que “el grupo de amigos tiene un profundo impacto en la motivación de sus miembros”, animando a cada persona a desarrollar al máximo sus habilidades intelectuales. En otras palabras, pertenecer a un grupo que sea  desafiante intelectualmente nos anima a seguir creciendo y amplía nuestro rango de intereses.

Los investigadores también explican que los amigos influyen mucho más en lo que se conoce como “inteligencia cristalizada”, que se encuentra relacionada con el uso de las habilidades, el conocimiento y la experiencia. 

Mientras que la inteligencia fluida hace referencia a nuestra capacidad para resolver problemas nuevos sin tener ningún conocimiento previo, la inteligencia cristalizada se refiere a la amplitud y profundidad de los conocimientos que adquirimos y cómo los usamos de manera creativa y práctica para resolver los problemas.

La inteligencia cristalizada se va desarrollando a lo largo de la vida y es lógico suponer que nuestra red de amigos pueda aportarnos conocimientos y técnicas de resolución de problemas que nos permitan desarrollar nuestras habilidades intelectuales.

Por tanto, ahora ya lo sabes: si tienes un CI ligeramente superior a la media, quizá tendrías que agradecerle unos cuantos puntos a tus amigos de la infancia o la adolescencia.


Fuente:
Meldrum, R. et. Al. (2018) On the Longitudinal Association between Peer and Adolescent Intelligence: Can Our Friends Make Us Smarter? PsyArXiv.
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¿Por qué deberías cantar bajo la ducha?


Para cantar bajo la ducha no es necesario tener la voz de Whitney Houston o de Freddy Mercury, es igualmente beneficioso. De hecho, incluso es probable que te hayas dado cuenta de que tu voz suena mejor, lo cual se debe a que la acústica en el baño es simplemente perfecta para acoger un pequeño concierto privado.

Los azulejos de las paredes no absorben el sonido, lo que significa que tu voz rebota antes de apagarse por completo. Se estima que en el baño las ondas de sonido pueden vibrar unas 100 veces por segundo. Por eso, podrás escuchar tu voz durante más tiempo que en una habitación normal. 

Además, dado que los baños suelen ser espacios pequeños, la voz adquiere un sonido más profundo y mejoran los tonos graves, por lo que suena más potente. Esa comunión de factores es la que hace que tu voz mejore bastante mientras cantas bajo la ducha. Sin embargo, lo más interesante no son los efectos de sonido que pueden alimentar tu ego haciéndote creer que eres un buen cantante sino las increíbles ventajas a nivel psicológico de ese sencillo acto.

Mejora tu estado de ánimo


No importa si cantas en la ducha temprano en la mañana antes de irte a trabajar o cuando regresas a casa por la noche, en cualquier caso la música puede mejorar tu estado de ánimo. Cuando cantas, en tu cerebro se liberan endorfinas, unos neurotransmisores vinculados con la relajación que también reducen la percepción del dolor.

Cantar también promueve la liberación de dopamina, un neurotransmisor que genera una agradable sensación de placer y satisfacción. La clave radica en que la música actúa directamente sobre el sistema límbico, especialmente sobre la amígdala, la estructura encargada de procesar las emociones. Por eso, cantar es una estrategia excelente para burlar el control de los lóbulos prefrontales que nos mantienen preocupados y en tensión, en aras de aliviar las tensiones y el estrés, alcanzando un estado de relajación. 


Disminuye el nivel de cortisol, la hormona del estrés


Un estudio realizado en la Tsurumi University desveló que cantar es una actividad perfecta para sincronizar las funciones vegetativas como la presión arterial, la respiración y el ritmo cardíaco. Estos investigadores les pidieron a los participantes que cantaran tres canciones seguidas, durante poco más de 3 minutos.

Al cabo de ese tiempo, volvieron a medir sus constantes vitales, tomando además muestras de saliva y sangre. Descubrieron que se produjo una disminución de la presión arterial y el ritmo cardíaco, acompasándose con la respiración. Además, tenían niveles más bajos de cortisol en sangre, la hormona del estrés. Las personas también reportaron sentirse más cómodas y relajadas.

Facilita la respiración profunda vaciando la mente de preocupaciones


La respiración es una función clave que solemos descuidar. Normalmente respiramos de manera superficial y entrecortada, lo cual no facilita la oxigenación. Al cantar ese proceso se invierte, solemos respirar profundamente, lo que mejora la oxigenación en todos los niveles del organismo.

Cuando se le suma el efecto del agua, que tiene una acción revitalizante, podemos comprender por qué una ducha puede llegar a ser tan regeneradora. De hecho, algunos investigadores han llegado a equiparar los beneficios a nivel psicológico y físico del acto de cantar bajo la ducha con los efectos de la meditación. No es extraño ya que cuando cantamos en un ambiente donde nos sentimos cómodos y sabemos que nadie nos va a juzgar, simplemente disfrutamos y vaciamos nuestra mente de preocupaciones.


Fuentes:
Sakano, K. et. Al. (2014) Possible benefits of singing to the mental and physical condition of the elderly. Biopsychosoc Med; 8: 11.
Dunbar, R. et. Al. (2012) Performance of music elevates pain threshold and positive affect: implications for the evolutionary function of music. Evol Psychol; 10(4): 688-702.
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Quien se dedica a crecer, no tiene tiempo para criticar


En el mundo del fútbol americano profesional hay un equipo que sobresale, que se ha ganado una reputación por hacer las cosas de manera diferente: los Seattle Seahawks.

El equipo técnico de los Seahawks no critica a los jugadores. No hay los típicos gritos, reprimendas y humillaciones que se escuchan en los otros equipos deportivos. 

Su entrenador explica que en vez de criticar y centrarse en lo que hicieron mal, explica qué es lo que le gustaría que hicieran de manera diferente. Cuando le preguntaron el motivo de ese cambio de perspectiva poco común entre los entrenadores, Pete Carroll dijo:

- No tenemos tiempo para criticar. Les decimos exactamente lo que queremos y lo más rápido que podemos, en lugar de malgastar el tiempo con críticas.

Por desgracia, no siempre somos conscientes de que las críticas tienen un impacto mayor que un elogio, sus efectos no solo se prolongan a lo largo del tiempo sino que las emociones que desata son más intensas. 

Un estudio realizado en la Universidad de Florida confirmó que las emociones negativas que genera la crítica normalmente conllevan un mayor procesamiento a nivel cognitivo. Es decir, nos quedamos rumiando la crítica, esa es una de las razones por las cuales nos hace tanto daño. El problema es que nuestro cerebro está programado para prestarle más atención a los estímulos negativos ya que son los que representan un mayor riesgo para nosotros.

Sin embargo, las críticas no solo son destructivas para quien las recibe, también pueden llegar a ser dañinas para quien critica, sobre todo si lo hace a menudo.

El agujero negro por el que se escapa nuestra energía


Las críticas pueden llegar a convertirse en un agujero negro por el que se escapa nuestro tiempo y energía. Para criticar debemos centrarnos en el otro, ver qué hace y qué no hace, qué actitudes asume y qué palabras ha dicho o no ha proferido. Eso implica mucho tiempo y esfuerzo, una energía que estaría mejor empleada si la destináramos a mejorarnos.

No hay dudas de que en ocasiones, las actitudes, palabras y comportamientos de los demás pueden llegar a molestarnos pero lo cierto es que las críticas destructivas no lo cambiarán. Una crítica destructiva genera frustración y resentimiento, por lo que no es la mejor arma para cambiar algo. Por eso, Mahatma Gandhi decía: “Sé el cambio que quieras ver en el mundo”.

En el fondo, criticar constantemente significa que estamos demasiado aburridos con nuestra vida, por lo que nos dedicamos a husmear en la vida de los demás. Criticar significa dedicarse a ver la paja en el ojo ajeno, sin tener en cuenta la viga en el ojo propio. Razón por la cual el escritor Rochefoucauld afirmaba: “Los espíritus mediocres condenan generalmente todo aquello que no está a su alcance”.

Por otra parte, las críticas nos dejan exactamente en el mismo punto de partida. Cuando la crítica no es constructiva; es decir, no encierra una posible solución, suele generar más insatisfacción y frustración cerrando a nuestro alrededor un círculo de negatividad.

El panorama suele repetirse: Vemos algo que no nos gusta y lo criticamos. La jornada avanza, vemos otra cosa que no nos gusta y la criticamos… Al final del día, no es extraño que pensemos que el mundo es un sitio hostil donde nada funciona como debería. ¿Qué habremos resuelto? Absolutamente nada, excepto sentimos peor.

Por eso, cualquier crítica debe llevar la semilla del cambio, una alternativa de solución. De lo contrario, es mejor dejarla ir. La paz interior que se consigue cuando nos deshacemos del hábito de criticarlo todo, no tiene precio. Recordemos que “la cosa más difícil es conocernos a nosotros mismo; la cosa más fácil, hablar mal de los demás”, según Epicteto.

La autocrítica desmesurada nos impide avanzar


La autocrítica desmesurada también es dañina y del todo contraproducente. Psicólogos de las universidades de Massachusetts y McGill descubrieron en una serie de experimentos un patrón consistente: mientras más nos criticamos, menos avanzamos en la consecución de nuestros logros. En práctica, la crítica constante nos mantiene estancados, impidéndonos alcanzar nuestras metas. 

No es un resultado sorprendente pues, si lo pensamos bien, tener dentro de nuestra cabeza una voz que nos critica constantemente, no es motivante sino profundamente descorazonador. Al contrario, estos investigadores apreciaron que las personas que tenían más éxito en alcanzar sus metas, eran aquellas que mantenían bajo control la autocrítica.

Eso no significa que debamos obviar nuestros errores, significa que la crítica constante y despiadada hacia nosotros mismos, la insatisfacción permanente con nuestros resultados sin una palabra de aliento, no es una actitud positiva. Criticarte constantemente es la mejor manera para dinamitar tus sueños y ponerle zancadillas a tus metas.

Utiliza la crítica con mucha mesura, asegurándote de que pueda aportar valor. Es un cambio de perspectiva que vale la pena para todos, para quienes te rodean y para ti mismo.


Fuentes:
Powers, T. A. et. Al. (2011) The Effects of Self-Criticism and Self-Oriented Perfectionism on Goal Pursuit. Pers Soc Psychol Bull; 37(7): 964-975.
Baumeister, R. F. et. Al. (2001) Bad is stronger than good. Review of General Psychology; 5(4): 323-370.
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Un artista japonés dibuja esas emociones que todos hemos sentido pero no hemos podido expresar con palabras


Hay estados emocionales que nos desbordan, simple y llanamente. Hay veces que experimentamos emociones demasiado intensas que resulta muy difícil expresar con palabras ya que cualquier cosa que digamos es simplemente un eufemismo, significa quedarse corto al lado de la emoción inconmesurable que estamos viviendo.

El escritor Julio Cortázar lo resumió perfectamente: “Las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma”. Por eso, este artista japonés nos ayuda a expresarnos a través de sus ilustraciones, ha dibujado muchas de esas emociones y sensaciones que todos hemos experimentado en alguna ocasión pero para las cuales no existe una palabra que las defina a la perfección.

1. Cuando sientes que te has quedado sin baterías, literalmente, que no puedes más, y necesitas recargar la energía imperiosamente.


2. Cuando intentas conservar algo que pertenece al pasado, que sientes que se te está escapando entre los huecos del recuerdo pero quieres aferrarte a ello a toda costa.


3. Esos momentos en los que el mundo a tu alrededor parece demasiado ruidoso y solo desearías un poco de silencio para recomponerte.


4. Esa sensación de cansancio extremo en la que cortas con todo, te desconectas completamente y caes porque ya no tienes fuerzas para seguir.


5. Esa sensación de fragilidad extrema, como si te fueras a romper en mil pedazos y, aún sabiéndolo, sientes que no puedes hacer nada.


6. Ese intenso deseo de querer parar el tiempo cuando una persona querida nos abandona, pero aún así saber que es imposible y que pasa para todos, como si fuera una condena.


7. Cuando te sientes atrapado, no sabes qué decisión tomar y te parece que cualquier camino está minado, por lo que simplemente te apetecería quedarte acurrucado donde estás, sin moverte.


8. Cuando te han lastimado tanto que te prometes que jamás volverás a amar así.


9. Esos instantes en los que eres plenamente consciente de que las personas que están a tu lado y a quienes quieres, un día ya no estarán.


10. Cuando las relaciones con demás te desbordan y simplemente no puedes más, de manera que sus palabras te resbalan, literalmente.


11. Cuando sientes que tus fuerzas psicológicas no te sustentan y la más mínima idea de hacer algo te genera una apatía y una pereza total.


12. Cuando le dices a alguien que en realidad estás bien, mientras intentas fingir la sonrisa, cuando en realidad te estás cayendo a pedazos por dentro.


13. Ese instante en el que tu mirada se cruza con la de un completo desconocido pero sientes una conexión especial que perdura en tu memoria durante el resto de la semana.


14. Cuando sientes que el trabajo te está absorbiendo la vida, literalmente, y no le encuentras el sentido.


15. Cuando sabes que el amor te está haciendo daño pero, aún así, amas tanto a esa otra persona que te sometes gustosamente.


16. Cuando sientes que eres extremadamente susceptible y te preguntas cómo es posible que a los demás no les molesten esas cosas que a ti te vuelven loco.


17. Esa sensación en la que nada, absolutamente nada de lo que ocurre a tu alrededor te importa porque simplemente estás demasiado triste, demasiado vacío.


18. Cuando sientes que los demás están robando tu energía, que simplemente te están dejando vacío.


19. Esa terrible sensación de que la enfermedad te ha atrapado y, por más que lo intentes, no puedes deshacerte de ella.


20. Ese pequeñísimo lugar donde te sientes tan a salvo, tan apartado del mundo, en el que a veces te gustaría quedarte para siempre imaginando que todo está bien.


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¿Qué dice tu sabor preferido sobre tu personalidad?


¿Prefieres los alimentos salados o tu debilidad son los dulces? ¿Te encantan los platos con un toque picante o prefieres las comidas amargas? Esas preferencias en materia de gustos podrían revelar pequeñas pistas sobre tu personalidad.

La personalidad se manifiesta prácticamente en todas nuestras preferencias y pequeñas decisiones cotidianas, desde nuestro color preferido hasta el tipo de música que nos gusta y, por supuesto, los sabores que preferimos. Por tanto, no es una exageración afirmar que los alimentos que elegimos representan una ventana hacia nuestro mundo interior.

¿Cuándo comienza a desarrollarse la preferencia por los sabores?


Los últimos estudios sugieren que la preferencia por determinados sabores se comienza a desarrollar antes de nuestro nacimiento. Cuando estamos en el útero, podemos experimentar diferentes sabores a través del líquido amniótico y más tarde, podemos sentir esas diferencias mediante el sabor de la leche materna. 

De hecho, se ha apreciado que cuando las madres llevan una dieta variada durante la gestación, sus hijos son más abiertos a probar nuevos sabores y desarrollan una relación menos problemática con la comida.

No obstante, las preferencias por un sabor no solo están determinadas por lo que comieron nuestras madres, también influye nuestra psique. Diferentes estudios han relacionado ciertos rasgos de personalidad con nuestros gustos en materia gastronómica.

La sal y la fuerza interior


Si prefieres la sal y los alimentos crujientes, es probable que seas una persona ambiciosa que se guía por una fuerte motivación intrínseca. Un estudio desarrollado en la Universidad Estatal de Pensilvania reveló que las personas que prefieren los alimentos salados a menudo se encuentran sobrecargadas de trabajo porque siempre apuntan muy alto.

Son personas con grandes sueños y metas ambiciosas. De hecho, se ha descubierto que uno de cada cuatro deportistas de élite tienen las papilas gustativas más desarrolladas que las personas promedio y prefieren los alimentos salados. Estas personas suelen tener una gran sensibilidad ante los alimentos amargos, agrios o picantes, pero disfrutan muchísimo de los sabores salados y no suelen ser grandes fanáticos de los dulces.

Los dulces y la bondad


Si eres de esas personas que disfrutan más del postre que de la cena, es probable que tengas una personalidad mucho más “dulce”, literalmente. Las personas a quienes les gustan los alimentos dulces suelen ser más bondadosas y amables, reveló un estudio realizado en el Gettysburg College.

Otra investigación llevada a cabo en la North Dakota State University confirmó que las personas que prefieren los caramelos, pasteles y dulces en sentido general, suelen ser más amigables, compasivas y cercanas. Estas personas suelen involucrarse más en actividades de voluntariado y les resulta natural compartir y ayudar desinteresadamente a los demás.

El picante y el espíritu aventurero


El picante puede ser “demasiado sabor” para algunos, pero a otros simplemente les encanta. Es más probable que esas personas también tengan una personalidad más aventurera, según reveló una serie de estudios realizados en la Universidad de Pensilvania.

Estos psicólogos descubrieron que las personas que prefieren las comidas picantes y muy condimentadas también disfrutan de vivir aventuras nuevas que les aporten emociones intensas. Son personas que se aburren rápidamente con el día a día y necesitan una dosis de adrenalina en sus vidas, por lo que siempre están dispuestas a probar nuevas experiencias.

Descubrieron que las personas que disfrutan de las emociones intensas que pueden reportar actividades como subirse a una montaña rusa o a quienes les gusta ser el centro de atención, también son amantes del picante. A estas personas les encanta ser elogiadas pero también suelen ser más tolerantes.

El toque amargo y la insensibilidad


Si te gusta el café negro, la tónica y los rábanos, es probable que tengas ciertos rasgos narcisistas de personalidad. Según un estudio realizado en la Universidad de Innsbruck, las personas que prefieren el sabor amargo tienen una tendencia a poseer una personalidad con rasgos antisociales. 

Después de analizar a casi 1.000 personas, estos psicólogos descubrieron que quienes prefieren los alimentos amargos suelen ser más manipuladoras y a menudo responden de manera insensible ante los demás. También pueden tener rasgos maquiavélicos, narcicistas y hasta psicopáticos.

La acidez va de la mano de la reflexión


Los sabores ácidos no son precisamente uno de los preferidos, pero si eres de las personas a quienes les encantan los cítricos y cualquier otro alimento con un toque ácido, es más probable que seas reflexivo y racional.

No obstante, los investigadores también apuntan que podrías tener una tendencia a desarrollar un pensamiento rumiativo y verte abrumado por la ansiedad, lo cual se debe a que le das demasiadas vueltas a las cosas. 

Un estudio desarrollado en la Wageningen University descubrió que las personas que prefieren los sabores ácidos también son más abiertas a los nuevos estímulos y pueden llegar a ser muy creativas, siempre que logren controlar su tendencia a la racionalización. Aunque también pueden llegar a ser muy críticas y duras con los demás ya que establecen estándares muy altos.


Fuentes:
Sagioglou, C. & Greitemeyer, T. (2016) Individual differences in bitter taste preferences are associated with antisocial personality traits. Appetite; 96: 299-308.
Byrnes, N. K. & Hayes, J. E. (2016) Behavioral measures of risk tasking, sensation seeking and sensitivity to reward may reflect different motivations for spicy food liking and consumption. Appetite; 103(1): 411-422.
Byrnes, N. K. & Hayes, J. E. (2013) Personality factors predict spicy food liking and intake. Food Qual Prefer; 28(1): 213–221.
Meier, B. et. Al. (2012) Sweet taste preferences and experiences predict prosocial inferences, personalities, and behaviors. Journal of Personality and Social Psychology; 102(1): 163-174.
Gie, D. et. Al. (2004) Sour Taste Preferences of Children Relate to Preference for Novel and Intense Stimuli. Chemical Senses; 29(8): 713–720.
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No prometas estando feliz, no respondas estando enojado, no decidas estando dolido y no actúes si no estás convencido


Hubo una vez un niño que todos los días, se peleaba con su hermano, sus padres, compañeros del colegio…

Una tarde, su padre le entregó un regalo. El niño muy curioso lo desenvolvió rápidamente pero su contenido lo sorprendió: era una caja llena de clavos.

El padre lo miró fijamente y le dijo:

- Hijo mío, te voy a dar un consejo: cada vez que pierdas el control, cada vez que contestes mal a alguien y discutas, clava un clavo en la puerta de tu habitación.

El primer día, el niño clavó 37 clavos en la puerta.

Con el paso del tiempo, el niño fue aprendiendo a controlar su rabia, por lo que la cantidad de clavos comenzó a desminuir. Descubrió que eras más fácil controlar su temperamento que clavar los clavos en la puerta.

Finalmente, llegó el día en que el niño no perdió los estribos.

Su padre orgulloso, le sugirió que por cada día que se pudiera controlar, sacase un clavo. Los días fueron pasando, hasta que llegó un momento en que el niño logró quitarlos todos.

Entonces el padre tomó a su hijo de la mano y lo llevó hasta la puerta. Le dijo:

- Haz hecho bien, hijo mio, pero mira los agujeros… La puerta nunca volverá a ser la misma. Cuando dices cosas con rabia, dejas una cicatriz igual que ésta. No importa cuántas veces le pidas perdón, la herida siempre seguirá ahí. Una herida verbal es tan dañina como una física. Recuerda que los amigos son joyas muy escasas, no los lastimes porque hay daños que son irreversibles y no hay perdón que los sane.

Siento y pienso, luego existo


En el Discurso del Método, Descartes escribió una frase que terminaría influyendo en la manera en que aún hoy pensamos sobre las emociones: “Cogito, ergo sum”, el famoso “Pienso, luego existo”. 

También podría haber dicho “Siento, luego existo”, pero no lo dijo, porque creía que las emociones eran trabas para el pensamiento. Hoy sabemos que las emociones son tan significativas como la racionalidad, sobre todo a la hora de tomar decisiones importantes. 

Sin embargo, debemos tener cuidado de no tomar decisiones dejándonos llevar exclusivamente por la emocionalidad o terminaremos causando heridas difíciles de sanar. La clave radica en encontrar un punto medio: escuchar nuestras emociones sin desatender a la razón.

Cuando las emociones “secuestran” la razón


Todos hemos sido víctimas de secuestros emocionales, momentos en los que simplemente no pensamos, nos dejamos llevar por los sentimientos y tomamos decisiones o decimos cosas de las que después nos arrepentimos.

Esa explosión emocional tiene una explicación: el sistema límbico declara una especie de “estado de emergencia” y recluta todos los recursos del cerebro para poder llevar a cabo sus funciones. Ese secuestro se produce en cuestión de pocos segundos y genera inmediatamente una reacción en la corteza prefrontal, la zona vinculada con la reflexión, para que no tengamos tiempo para evaluar lo que está ocurriendo y decidir de forma racional. 

En otras palabras, la zona del cerebro relacionada con las emociones nos impide pensar. El problema es que el sistema límbico es un área con un repertorio de comportamientos muy restringido, lo cual nos ciega porque nos impide ver otras alternativas posibles. 

Por eso, la clave de la paz interior radica en aplicar una regla: no prometas estando feliz, no respondas estando enojado, no decidas estando dolido y no actúes si no estás convencido.

Si prometemos algo estando eufóricos, es probable que terminemos prometiendo mucho más de lo que podemos cumplir. Si respondemos estando enojados, es probable que nuestras palabras hieran a alguien innecesariamente. Si decidimos estando dolidos, es probable que actuemos de manera extrema y luego nos arrepintamos pero ya no podremos dar marcha atrás. Y si actuamos sin estar plenamente convencidos, es porque hay algo dentro de nosotros que nos dice que ese no es el camino correcto, pero nos negamos a escuchar esa señal. 

No tomes decisiones permanentes en base a emociones temporales


Debemos dejar de ver a las emociones como nuestros enemigos, pero no es inteligente bajar la guardia. Una buena estrategia consiste en pensar en las emociones como en brújulas que pueden indicarnos un camino, pero teniendo en cuenta que la decisión de tomar ese camino debe ser razonada. 

Si somos capaces de evitar el primer impulso, si no nos limitamos a reaccionar sino que sopesamos los pros y los contras, estaremos protegiendo con un escudo a prueba de balas nuestra paz interior. Es normal enfadarse o sentirse dolidos, pero esa no es excusa para tomar decisiones permanentes en base a emociones temporales.

Recuerda que todo llega y todo pasa, que la vida fluye constantemente y que lo que hoy te ha molestado, probablemente cuando lo mires en perspectiva te moleste menos o le encuentres una explicación. 

Por eso, la próxima vez que sientas que las emociones están tomando el mando, respira, da un paso atrás y toma perspectiva. No decidas hasta que esas emociones no se hayan aplacado, hasta que no estés convencido del paso que vas a dar. Así te ahorrarás muchísimos conflictos, arrepentimientos y sinsabores a lo largo de tu vida.
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25 Frases inteligentes sobre el amor


El amor es un sentimiento universal y, aunque todos lo experimentamos, no siempre es fácil ponerlo en palabras. De hecho, a veces se puede sentir que esta emoción nos sobrepasa, que es mucho más grande que nosotros.

El amor ha inspirado muchísimos poemas y novelas, e incluso ha sido llevado al laboratorio, hasta el punto que hoy sabemos que cuando estamos enamorados, algunas zonas de nuestro cerebro se desactivan, sobre todo las relacionadas con las emociones negativas, la planificación, la criticidad, la evaluación de la confiabilidad y el miedo. En otras palabras: el amor es realmente ciego y desencadena cambios radicales en nuestro cerebro.

Por eso, muchos filósofos compararon el amor con una forma de locura transitoria en la que nos atrevemos a hacer cosas que en otro estado ni siquiera habríamos tomado en consideración. Estas frases inteligentes sobre el amor de los grandes filósofos, escritores y psicólogos nos brindarán una perspectiva nueva y más amplia sobre este increíble sentimiento.

Frases inteligentes sobre el amor, de grandes personalidades de la historia


1. “El amor se compone de una única alma que habita dos cuerpos” - Aristóteles

2. “El amor es esa condición en la cual la felicidad de otra persona es esencial para la tuya” - Robert Heinlein

3. “Allí donde el amor despierta, muere el yo, déspota y sombrío” – Sigmund Freud

4. “El amor es, de todas las pasiones, la más fuerte, ya que ataca simultáneamente la cabeza, el corazón y los sentidos” - Lao Tzu

5. “El amor consiste en dos soledades que se encuentran, se protegen y se saludan” - Rainer Maria Rilke 

6. “El amor nunca reclama, siempre da. El amor siempre sufre, nunca se resiente ni se venga a sí mismo” – Mahatma Gandhi

7. “No hay remedio para el amor sino amar más” - Henry David Thoreau

8. “Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si corriges, corregirás con amor; si perdonas, perdonarás con amor” - Tácito

9. “Siempre hay algo de locura en el amor. Pero siempre hay algo de razón en la locura” – Nietzsche

10. “Jamás ames a una persona que te trate como si fueras alguien ordinario” – Oscar Wilde

11. “Si dos personas que han sido extrañas, dejan de pronto que la pared que hay entre ellas se rompa para sentirse y descubrirse, esta será una de las experiencias más emocionantes de su vida” - Erich Fromm

12. “La verdadera sabiduría proviene de un corazón amante” - Charles Dickens

13. “La edad no te protege del amor, es el amor el que te protege de la edad” - Jeanne Moreau

14. “Ser profundamente amado por alguien te da fortaleza, amar a alguien profundamente te da coraje” - Lao Tzu

15. “Incluso la más pequeña brizna de esperanza puede encender la llama del amor” – Stendhal

16. “No somos la misma persona este año que el último; ni lo son quienes amamos. Es maravilloso que aún cambiando, sigamos amando a una persona diferente” - W. Somerset Maugham

17. “No hay disfraz que pueda ocultar durante largo tiempo el amor donde lo hay, ni fingirlo donde no lo hay” - François De La Rochefoucauld

18. “El amor es la alegría de los buenos, la reflexión de los sabios, el asombro de los incrédulos” - Platón.

19. “La paradoja del amor es, ser uno mismo, sin dejar de ser dos” - Erich Fromm

20. “Ten en cuenta que el gran amor y los grandes logros demandan asumir grandes riesgos” - Dalai Lama

21. “El verdadero amor no es otra cosa que el deseo inevitable de ayudar al otro para que sea quien es” - Jorge Bucay

22. “Cuando una persona descubre que es amada por ser como es, no por lo que pretende ser, sentirá que es digna de respeto y amor” - Carl Rogers 

23. “Cuando el amor es la norma, no hay voluntad de poder. Donde el poder se impone, el amor falta” - Carl Jung

24. “He amado hasta el punto de la locura, eso que se llama locura, eso que para mí es la única forma sensata de amar” - Francoise Sagan

25. “El primer deber del amor es escuchar” – Paul Tillich

¿Con cuál de estas frases inteligentes sobre el amor te identificas?
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