+ ArtículosEducación

Esta parábola budista resume 3 grandes verdades muy difíciles de aceptar


Cuentan que una vez, un famoso poeta chino se propuso estudiar la sabiduría del Buda. Recorrió un largo camino para encontrar un gran maestro zen y apenas tuvo la oportunidad, le preguntó: 

- ¿Cuál es la enseñanza más importante de Buda? 

- No perjudiques a nadie y haz solo el bien - respondió el maestro. 

- ¡Qué tontería! - exclamó el poeta. – He recorrido miles de kilómetros para encontrarle puesto que le consideran un maestro muy sabio. ¿Y esa es la respuesta que me da? ¡Hasta un niño de tres años sería capaz de decir eso! 

- Puede ser que un niño de tres años sea capaz de decir eso, pero lo difícil es ponerlo en práctica, incluso para un hombre viejo y sabio, como yo - dijo el maestro sonriendo.

Una de las cosas más interesantes de las filosofías orientales, como el budismo y el taoísmo, es precisamente su simplicidad. Estas formas de comprender y estar en el mundo no intentan atarnos a una interminable lista de normas morales, muchas de las cuales solo sirven para que las quebrantemos y nos sintamos culpables por ello, sino que nos ofrecen un camino mucho más sencillo donde encontrar el equilibrio mental. Sin embargo, algunas de las ideas que promulgan son muy difíciles de aceptar, sobre todo para las mentes occidentales.

1. No eres lo que dices, eres lo que haces


Pensamos que nuestras creencias y valores nos definen como personas. De cierta forma es así, pero esa afirmación no es completamente cierta. No somos mejores personas simplemente porque creamos en algo o enarbolemos ciertos valores como nuestros estandartes Lo que nos convierte en buenas personas son nuestras acciones. Las palabras y los pensamientos sin acciones se quedan en buenas intenciones.

De hecho, el mundo está lleno de personas con buenas intenciones que en los momentos decisivos no actúan según los valores y creencias que proclaman a los cuatro vientos. Esta parábola nos anima a no caer en el error de pensar que somos mejores simplemente porque tenemos ideales “más puros” o muy buenas intenciones. Debemos asegurarnos de que esos valores e ideas tengan una salida práctica. Debemos cerciorarnos de que existe una congruencia entre lo que pensamos, sentimos y hacemos. No somos buenas personas únicamente por lo que pensamos o sentimos, lo somos por lo que hacemos.

2. No hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti


En el taoísmo no hay 10 mandamientos ni leyes complicadas que determinen lo que está bien y lo que no. Solo hay una norma: no hacer el mal a los demás, abstenernos de causar daño, sufrimiento y dolor.

Debemos comportarnos con los otros de la misma manera en que nos gustaría que se comportaran con nosotros. Es una regla muy sencilla porque ante cualquier dilema moral solo tenemos que preguntarnos: ¿nos gustaría que alguien se comportara así con nosotros o con las personas que amamos?

El problema de esta regla es que implica que la responsabilidad por nuestros actos es completamente nuestra, y eso aterra a las personas que prefieren que sea una religión, estado o sociedad quien decida lo que está bien o mal porque de esa forma tienen excusas para evadir su conciencia. Siempre es más fácil culpar al otro que asumir los errores.

Por supuesto, esta regla aparentemente tan sencilla también tiene otra gran implicación puesto que es imprescindible que seamos capaces de amarnos a nosotros mismos. Si caemos en hábitos autodestructivos, le haremos daño a los demás. Por lo que para aceptar y llevar a la práctica esta verdad será necesario realizar un gran trabajo interior, algo que muchas personas no están dispuestas a hacer. 

3. Madurez no es añadir, sino aprender a restar


Nuestra sociedad se ha encargado de generar necesidades falsas. Así nos mantenemos ocupados y estresados mientras intentamos alcanzar esas cosas que nos darán la seguridad o el bienestar que tanto anhelamos. En realidad la vida es mucho más sencilla y, una vez que nuestras necesidades básicas están cubiertas, no necesitamos mucho más para ser felices.

Creemos erróneamente que la vida es sumar cada vez más. Sumar más personas aunque estas no nos aporten nada. Sumar más cosas aunque no las necesitemos. Sumar más seguridades aunque no sean más que espejismos. Sumar más roles sociales aunque no seamos capaces de interpretarlos bien y sentirnos a gusto con ellos. Pensamos que sumar es sinónimo de éxito y felicidad cuando en realidad es solo una expresión de miedo, insatisfacción y caos. Aceptar que no necesitamos sumar sino aprender a restar es difícil porque implica un cambio radical en la manera de comprender la vida. Pero el resultado es extremadamente liberador.

El maestro zen de la parábola nos invita, de cierta forma, a liberarnos de esa necesidad de sumar y complejizarlo todo para abrazar la simplicidad. Nos enseña que a veces las grandes verdades son las más sencillas y que para encontrar el equilibrio a veces solo es necesario regresar a los orígenes y despojar las cosas de todas las capas inútiles que hemos ido construyendo a su alrededor.
Leer Más

50 frases sobre la vida, reflexiones de grandes pensadores


Grandes psicólogos, escritores, filósofos y políticos nos han dejado excelentes frases sobre la vida que nos animan a reflexionar sobre nuestras decisiones, hábitos y formas de pensar. Algunas de estas frases de vida se refieren a las actitudes erróneas que a veces asumimos sin darnos cuenta, otras nos dan pistas para vivir de manera más plena y con menos arrepentimientos

Frases de vida para repensarnos


1. La vida no es un problema a ser resuelto, sino una realidad a ser experimentada - Soren Kierkegaard

Este filósofo danés nos alerta de la tendencia al pesimismo y las quejas, de esa actitud que nos lleva a ver problemas por doquier. También nos anima a pensar un poco menos y vivir un poco más ya que, al fin y al cabo, la vida está hecha para ser experimentada, no para que la diseccionamos bajo un microscopio. 

2. En la vida a veces se gana, otras veces se aprende – John Maxwell

Solemos pensar que los errores son enemigos a evitar, pero este escritor estadounidense nos invita a cambiar la perspectiva comprendiendo que en realidad siempre ganamos pues incluso cuando nos equivocamos, aprendemos la lección y crecemos. No debemos olvidar que cada error nos acerca más a nuestra meta.

3. El pesimista se queja del viento; el optimista espera que cambie; el realista ajusta las velas – William George Ward

Todos los extremos son malos, en la vida es mejor encontrar el equilibrio: es tan negativo ser pesimista como caer en el optimismo ingenuo. La persona realista desarrolla una visión más amplia y equilibrada de la vida e intenta solucionar los problemas manteniendo los pies en el suelo pero sin perder de vista sus sueños.

4. Un hombre que no se alimenta de sus sueños envejece pronto – William Shakespeare

Mantenerse joven no es una cuestión meramente física, es imprescindible saber alimentar el espíritu y preservar las ilusiones y esperanzas. Cuando claudicamos, cuando dejamos de soñar, comenzamos a morir un poco cada día pues se apaga la llama de la pasión.

5. El dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional – Buddha

Esta frase sobre la vida podría convertirse en un mantra que nos ayude a lidiar con los malos momentos. No podemos evitar las desgracias, pero tenemos el poder de elegir cómo reaccionar. Podemos quedarnos estancados en ese sufrimiento o, al contrario, aceptar lo ocurrido y seguir adelante, de manera que salgamos fortalecidos de la experiencia.

6. No recordamos días, recordamos momentos - Cesare Pavese

El escritor italiano nos recuerda que vivir no implica dejar pasar los días del calendario sino asegurarse de crear experiencias únicas que se fijen en nuestra memoria. También nos recuerda la importancia de estar plenamente presentes, para poder captar la magia de esos momentos únicos.

7. No midas tu riqueza por el dinero que tienes, mídela por aquellas cosas que tienes y que no cambiarías por dinero – Paulo Coelho

La riqueza material no trae la felicidad, la auténtica satisfacción proviene de los pequeños detalles y de esas cosas que el dinero no puede comprar. Por eso de vez en cuando es conveniente bajar el ritmo y simplemente disfrutar de lo que ya tenemos.

8. Pedir perdón es de inteligentes, perdonar es de nobles y perdonarse es de sabios – Anónimo

Esta frase de vida encierra un valioso consejo que muchas personas desoyen. Nos avisa de que si alimentamos el odio y el rencor no podremos avanzar y solo nos haremos daño a nosotros mismos. El perdón es el mejor bálsamo para curar las heridas, y es tan importante perdonar a los demás como aprender a perdonarse a sí mismos.

9. La libertad consiste en ser dueños de nuestra propia vida – Platón

Todos hablamos de libertad, pero muy pocos saben explicar este concepto. Para este filósofo griego ser libres significa tomar las riendas de nuestra vida y tomar nuestras propias decisiones, sin dejar que los condicionamientos sociales dicten nuestro comportamiento y sueños. 

10. Somos lo que hacemos repetidamente – Aristóteles

Muchas personas creen que son “buenas” porque profesan las creencias y valores aceptados socialmente. Sin embargo, este filósofo griego nos recuerda que no somos nuestras creencias y valores sino, fundamentalmente, nuestros actos. Son nuestros hábitos, las decisiones que tomamos y nuestros comportamientos lo que determinan nuestra vida y la de las personas que nos rodean. 

11. La vida es una tragedia cuadro se ve en primer plano, pero en plano general pasa a ser una comedia – Charlie Chaplin

Todos los problemas, cuando estamos inmersos en ellos, nos parecen obstáculos enormes. La implicación emocional nos impide ver el cuadro completo y por eso nos desesperamos. Sin embargo, cuando adoptamos una distancia psicológica nos damos cuenta de que la mayoría de los problemas en realidad no eran para tanto. Mirar atrás y ser capaces de reírnos de nuestra actitud es la confirmación de que el problema ya no nos preocupa y lo hemos dejado atrás.

12. Al final, no son los años en nuestra vida lo que cuenta, sino la vida en nuestros años – Abraham Lincoln

Podemos morir un poco cada día, o vivir intensamente cada jornada, como si fuera la primera y la última. Aunque nos cuesta reconocerlo, morimos cada vez que nos dejamos bloquear por el miedo, que abandonamos un sueño empujados por los límites de la sociedad o que decidimos quedarnos dentro de nuestra zona de confort.

13. Ser sabio es el arte de saber lo que hay que pasar por alto – William James

La sabiduría suele ser un don preciado que llega con la edad, después de muchos golpes. De hecho, con el paso del tiempo aprendemos que la sabiduría es aprender a ignorar lo que no merece la pena, en aras de conservar nuestro equilibrio emocional.

14. El tiempo es lo que más queremos y también lo que peor utilizamos – William Penn

Esta frase sobre la vida trae a colación una paradoja con la que tenemos que lidiar a diario ya que en realidad el tiempo es nuestra posesión más valiosa, pero también la que dilapidamos más fácilmente, porque creemos que siempre habrá un mañana. Sin embargo, vivir siendo plenamente conscientes de nuestra mortalidad es un pequeño cambio de perspectiva que lo cambia todo.

15. Nunca somos tan vulnerables al sufrimiento como cuando amamos – Sigmund Freud

Entre las frases de psicólogos sobre al vida no podíamos olvidar al padre del psicoanálisis, quien nos alerta de que amar es dejar caer las máscaras y los escudos que nos protegen, por lo que también nos quedamos más expuestos a que nos hieran. Hay personas que por temor a ser heridos, jamás se entregan completamente, con lo que se pierden la maravillosa experiencia de conectar con otra persona desde su esencia.

16. Aquellos que no se mueven no notan sus cadenas – Rosa Luxemburgo

Muchas personas pasan toda su vida sin saber que son prisioneros, de la sociedad o de sí mismos. Sin embargo, como se limitan a vivir en su zona de confort, nunca se dan cuenta de las potencialidades que están desperdiciando. Esta preciosa frase sobre la vida nos invita a reflexionar sobre el conformismo y el inmovilismo en situaciones de dominación disfrazada.

17. Las cosas que amamos nos dicen quiénes somos - Tomás de Aquino

Es la pasión que ponemos en lo que hacemos lo que nos define como personas. No somos los roles sociales que nos asignan a lo largo de la vida sino todo aquello que amamos y a lo que le dedicamos tiempo. 

18. La duda es uno de los nombres de la inteligencia - Jorge Luis Borges

Este escritor argentino nos anima a aprender a vivir con las dudas y la incertidumbre, un estado por el que atravesamos varias veces a lo largo de la vida y que suele generarnos un gran estrés. Sin embargo, podemos cambiar la perspectiva y asumir las dudas como sinónimo de nuevas oportunidades y movimiento.

19. Ten fe ciega, no en tu capacidad para el triunfo, sino en el ardor con que lo deseas - Horacio Quiroga

No se trata de asumir una actitud positivista a ultranza, pero solo podremos alcanzar nuestras metas si confiamos en nuestras posibilidades. La actitud no basta para hacer realidad los sueños pero si no tenemos pasión y confianza en nosotros mismos el fracaso está garantizado.

20. No encuentres la falta, encuentra el remedio - Henry Ford

Esta frase de vida nos recuerda que en muchas ocasiones nos quedamos atascados en la crítica, en resaltar los errores y los problemas. Sin duda, es una fase importante para analizar el problema pero luego debemos seguir adelante para buscar soluciones. Recuerda que, si no formas parte de la solución, pasarás a formar parte del problema.

21. La ocasión hay que crearla, no esperar a que llegue - Francis Bacon

Tan importante como saber aprovechar las oportunidades es saber crearlas cuando las condiciones son idóneas. Este filósofo británico nos indica que si realmente queremos alcanzar algo en la vida, debemos luchar por ello y no quedarnos de brazos cruzados esperando a que la suerte llame a nuestra puerta.

22. No es pobre el que tiene poco, sino el que mucho desea - Séneca

Nos han enseñado a medir la riqueza en términos de posesiones, pero este concepto es mucho más complejo pues también implica la satisfacción con lo que se tiene. Por eso, una persona que se sienta satisfecha con lo que posee puede ser mucho más rica que el avaro que siempre necesita más para ser feliz y sentirse seguro.

23. Aprender sin reflexionar es malgastar la energía - Confucio

El aprendizaje memorístico no conduce a ninguna parte, solo hace que malgastemos tiempo y energía. Al contrario, el aprendizaje auténtico o significativo es aquel que cambia de alguna manera los conceptos que ya poseíamos, ampliando nuestra visión del mundo y de la vida. 

24. La juventud es un reglo de la naturaleza, pero la edad es una obra de arte - Stanislaw Jerzy Lec

Esta frase de vida nos propone un modo optimista de asumir la edad y el paso del tiempo. También nos recuerda que está en nuestras manos lograr que esa obra de arte sea algo asombroso pues, al fin y al cabo, somos nuestros propios artífices.

25. Nadie puede herirme sin mi permiso - Gandhi

No podemos evitar el dolor, pero podemos elegir no quedarnos prisioneros del sufrimiento. Es importante recordar que solo puede dañarnos aquello a lo que le damos poder, lo cual significa que no son los demás, sino nosotros mismos, en última instancia, los responsables de ese sufrimiento.

26. La palabra "felicidad" perdería su significado si no estuviese equilibrada por la tristeza - Carl Gustav Jung

Este psicoanalista retoma la filosofía budista en la que todas las cosas contienen su opuesto. Nos recuerda que en la vida todo se equilibra y que tan necesaria es la felicidad como la tristeza. 

27. El riesgo de una mala decisión es preferible al terror de la indecisión – Maimónides

En muchas ocasiones el miedo a equivocarnos nos bloquea, de manera que dejamos que sean los demás o la propia vida quienes decidan por nosotros. Sin embargo, es mejor tomar una decisión y asumir sus consecuencias, que pasarse toda la vida preguntándonos qué habríamos sido capaces de conseguir.

28. Siempre que te encuentres del lado de la mayoría, es el momento de hacer una pausa y reflexionar - Mark Twain

El grupo se convierte en una entidad que es mucho más que la suma de sus miembros, para lograrlo debe homogeneizar a sus integrantes, restándoles lo que les hace únicos. Por eso, esta frase sobre la vida nos alerta de que cuando comencemos a estar de acuerdo con el grupo, deberíamos detenernos para reflexionar y preguntarnos si realmente es ese el camino que queremos seguir.

29. Un día de la preocupación es más agotador de una semana de trabajo - John Lubbock

Aunque normalmente no nos damos cuenta, nos agotan más las preocupaciones que los pasos que debemos dar para solucionar los problemas. Las preocupaciones son auténticos ladrones de energía, por lo que deberíamos asegurarnos de que ocupan nuestra mente el menor tiempo posible.

30. El pasado no tiene poder sobre el momento presente - Eckhart Tolle

A menudo nos quedamos atados al pasado, sin darnos cuenta de que este no tiene más poder sobre nuestro presente que el decidamos conferirle. Las experiencias pasadas solo nos pueden dañar si seguimos reviviéndolas.

31. El hombre que ha cometido un error y no lo corrige comete otro error mayor – Confucio

Todos cometemos errores en la vida, no debemos avergonzarnos de ellos. El verdadero error consiste en no reparar el daño causado, en no corregir aquello que está en nuestras manos cambiar. 

32. La vida no trata de encontrarse a uno mismo, sino de crearse a uno mismo - George Bernard Shaw

Algunas personas se convierten en víctimas de su infancia, de la familia en la que les tocó crecer o las experiencias que sufrieron. Sin embargo, si bien esas vivencias nos han marcado, no determinan quienes somos porque siempre tenemos el poder de cambiar y reconstruirnos para convertirnos en nuestra mejor versión.

33. Nadie te puede hacer sentir inferior sin tu consentimiento - Eleanor Roosevelt

Esta frase sobre la vida nos brinda una gran enseñanza: solo nos daña aquello que nos importa, a lo que le conferimos poder para hacerlo. Por eso es importante darle a cada cosa la importancia que merece, ni más ni menos. Y aprender a ignorar cuando las actitudes o las palabras de los demás pueden dañarnos.

34. La vida es lo que pasa mientras estás ocupado haciendo otros planes - John Lenon

Esta frase nos invita a no dejar para mañana lo que podemos hacer hoy, a ser plenamente conscientes de que la felicidad puede estar al alcance de la mano y no hay necesidad de postergarla para un futuro incierto.

35. Hay que tener cuidado al elegir a los enemigos porque uno termina pareciéndose a ellos - Jorge Luis Borges

Como regla general, criticamos en los demás aquellas cosas que nos molestan, por lo que de cierta forma nuestros juicios son un reflejo de algo que no queremos aceptar. Por eso antes de levantar el dedo acusatorio, es importante mirar dentro de nosotros pues corremos el riesgo de convertirnos en aquello que criticamos.

36. La suerte favorece solo a la mente preparada - Louis Pasteur

Es importante estar en el lugar correcto en el momento adecuado, pero también es fundamental contar con la preparación necesaria. Si no tenemos la mente abierta y dispuesta, simplemente no seremos capaces de captar y aprovechar las oportunidades que se presentan a lo largo de la vida.

37. Las decepciones más grandes que el hombre sufre son por sus propias opiniones - Leonardo da Vinci

A veces pensamos que los demás nos desilusionan o que la vida nos traiciona, pero en realidad la causa de esas decepciones suele hallarse en nuestras expectativas irreales. Por eso, ser capaces de adecuar nuestras expectativas es la mejor manera para protegerse de los desengaños.

38. No insistas en el pasado, no sueñes con el futuro, concentra tu mente en el momento presente – Buddha

Todo lo que tenemos en la vida es el presente, aunque solemos olvidarlo y vivimos atrapados entre las culpas del pasado y las preocupaciones del futuro. La clave para ser feliz y vivir plenamente radica en aprender a estar plenamente presentes.

39. A nadie le va mal durante mucho tiempo sin que él mismo tenga la culpa - Michel de Montaigne

Podemos culpar al destino, a la mala suerte o a los demás, pero lo cierto es que si algo nos va mal en la vida durante mucho tiempo, la responsabilidad última es nuestra. Es probable que estemos repitiendo ciclos de hábitos y pensamientos dañinos que nos devuelven una y otra vez los mismos problemas bajo formas diferentes. En esos casos es fundamental hacer un examen de conciencia para detectar qué estamos haciendo mal.

40. La envidia es una declaración de inferioridad – Napoleón

Envidiar a los demás es, de cierta forma, reconocer que no somos capaces de alcanzar esos mismos resultados. Esta frase sobre la vida nos alerta de que la envidia siempre esconde una sensación de inferioridad.

41. Importa mucho más lo que tú piensas de ti mismo que lo que los otros opinen de ti - Séneca

Las opiniones de los demás son importantes y durante la infancia y adolescencia moldean nuestro autoconcepto pero llegados a cierto punto de la vida debemos comprender que las opiniones ajenas son solo eso, opiniones de personas que no han tenido nuestras experiencias. Por tanto, es importante dejar de valorarse a través de los ojos de los demás y comenzar a construir una autoestima sólida.

42. Si no puedes hacer grandes cosas, haz pequeñas cosas de una forma grande - Napoleon Hill

Muchas personas pasan toda su vida estancadas esperando el gran golpe de suerte. Sin embargo, para llegar lejos es necesario dar el primer paso. Todos somos diferentes, por lo que lo importante no es imitar lo que hacen los demás sino encontrar aquello en lo que somos buenos y hacerlo con pasión, hasta que se convierta en algo grande.

43. Quienes creen que el dinero lo hace todo, terminan haciendo todo por dinero – Voltaire

Hay quienes creen que el dinero puede comprarlo todo, por lo que inevitablemente terminarán viviendo para acumular cada vez más dinero. Sin embargo, debemos tener en cuenta que más importante que la meta, es la persona en la que nos hemos convertido mientras recorríamos ese camino.

44. Si cambias el modo en que miras las cosas, las cosas que miras cambian - Wayne Dyer

Escritor de libros de autoayuda, este psicólogo nos alerta de que hay ocasiones en las que solo podemos cambiar nuestra actitud, nuestra manera de ver las cosas. Se trata de un pequeño cambio que puede marcar la diferencia ya que nos abrirá nuevas perspectivas, soluciones o nos aliviará el sufrimiento que provoca una visión limitada de los problemas.

45. La vida es realmente simple, pero insistimos en hacerla complicada – Confucio

Esta frase sobre la vida nos indica una verdad que olvidamos demasiado a menudo: vivir consiste en apreciar los pequeños detalles, en disfrutar de los demás y atesorar momentos únicos. La mayoría de las cosas que nos preocupan a diario no son tan importantes y no aportan nada trascendental a la vida.

46. Amarse a uno mismo es el comienzo de un romance de por vida – Oscar Wilde

Para amar y ser amados, primero es necesario amarse a uno mismo. Cuando cultivamos la autoestima y aprendemos a relacionarnos con nosotros mismos desde una actitud respetuosa y benevolente, reflejaremos esa seguridad en cada paso.

47. La actitud es una pequeña cosa que hace una gran diferencia - Winston Churchill

Un cambio de actitud, puede cambiarlo todo. Por supuesto, no es una garantía de éxito pero nos brinda la motivación y el impulso que necesitamos para seguir adelante y encontrar nuevos caminos que nos conduzcan a nuestros objetivos.

48. La vida es como montar en bicicleta. Para mantener el equilibrio debes seguir adelante - Albert Einstein

El pasado puede convertirse en nuestro carcelero, haciendo que perdamos nuestro equilibrio interior. Para seguir adelante es necesario dejar ir esas experiencias que nos dañan y sobre las que ya no tenemos ningún control.

49. La vida es 10% lo que te ocurre y 90% cómo respondes a ello - Lou Holtz

Los problemas están acechándonos a la vuelta de la esquina, no podemos evitarlos. Sin embargo, podemos decidir cómo reaccionar. Podemos derrumbarnos y quedarnos atascados o aprender la lección y salir fortalecidos de esa experiencia, convirtiéndonos en personas más resilientes para el futuro.

50. Sólo estás aquí para una breve visita. No te apures, no te preocupes. Y asegúrate de oler las flores a lo largo del camino - Walter Hagen

Esta frase de vida encierra el consejo más valioso de todos porque es a la vez conciencia de la mortalidad y oda a la vida.
Leer Más

Mi niño no quiere comer: ¿Cuándo la “alimentación selectiva” se convierte en un trastorno?


¡Mi niño no quiere comer! ¡No le gusta nada! ¡Rechaza casi toda la comida!

Estas son algunas de las quejas más comunes de los padres de los niños que no quieren comer, un problema que en el ámbito de la Psicología se conoce como “alimentación selectiva”. En esos casos, la hora de la comida puede convertirse en un auténtico calvario tanto para los niños como para sus padres.

Alimentación selectiva: Cuando preparar la comida para los niños se convierte en un problema


Se estima que aproximadamente el 50% de los niños presentan comportamientos muy selectivos a la hora de comer. Lo más usual es que los pequeños rechacen algunos alimentos, generalmente por su olor, textura o sabor. 

El problema comienza cuando los niños no quieren comer prácticamente nada y se niegan a probar nuevos alimentos. De hecho, algunos siguen una dieta muy limitada y solo se alimentan de patatas fritas, pasta y queso. Les horroriza la idea de comer carne, verduras y frutas.

Obviamente, mediante este tipo de alimentación los pequeños no pueden obtener los nutrientes que necesitan para crecer, por lo que los padres deben complementar su alimentación con las vitaminas para niños. De hecho, el principal problema es que los alimentos rechazados son precisamente los más ricos en vitaminas, minerales y fibra como las frutas, legumbres y pescado.

El niño que no quiere comer se convierte en un joven muy exigente con la comida


Muchos padres se preguntan si en algún momento sus hijos lograrán comer con normalidad y si este comportamiento puede tener consecuencias más tarde en la vida. Un estudio realizado en la Universidad de Stanford analizó por primera vez el comportamiento de los niños que no quieren comer y les dio seguimiento hasta llegar a la juventud.

Estos psicólogos analizaron a 61 niños y descubrieron que el 60% de quienes llevaban una alimentación selectiva, seguían siendo melindrosos a la hora de comer incluso al cumplir los 23 años. Sin embargo, la buena noticia es que estos jóvenes no eran más propensos a padecer trastornos alimentarios como la anorexia o la bulimia. Tampoco mostraron signos de bajo peso u obesidad.

Estos investigadores también apreciaron que la tendencia de los niños a rechazar algunos alimentos va aumentando progresivamente, hasta llegar a un pico alrededor de los 6 años. Luego los niños comienzan a aceptar de mejor algunas comidas, alrededor de los 7 o 9 años. Sin embargo, muchos de esos niños melindrosos se convertirán en jóvenes muy exigentes a la hora de comer, por lo que es mejor ponerle coto cuanto antes.

Más allá del capricho: El trastorno de restricción de la ingesta alimentaria


Cuando un niño no quiere comer, solemos pensar que se debe a un capricho o a que se ha malcriado demasiado. Sin embargo, también existe el trastorno de restricción de la ingesta alimentaria, que va más allá del pequeño que se niega a comer el brócoli. Este problema se caracteriza por:

- Pérdida de interés por comer, que se manifiesta a través de una profunda apatía hacia la comida o la presencia de irritabilidad a la hora de comer.

- Rechazo intenso hacia algunos alimentos por sus propiedades, ya sea el color, olor, textura, temperatura o apariencia.

- Pérdida de peso significativa o problemas en el crecimiento.

- Deficiencias nutricionales causadas por una dieta desequilibrada e insuficiente.

- Miedo, asco o intolerancia a ciertos alimentos, aunque se trate de porciones muy pequeñas.

Este trastorno es más común en las personas altamente sensibles, aunque también se ha relacionado con las personas con tendencia a la ansiedad y a las obsesiones y compulsiones. De hecho, se ha apreciado que este trastorno es más común en los niños que crecen en hogares donde reina la ansiedad y el estrés.

En este sentido, un estudio llevado a cabo en el Duke Center for Eating Disorders reveló que de los niños que desarrollan una alimentación selectiva, aproximadamente el 3% padecen un trastorno de restricción de la ingesta alimentaria. Estos psicólogos analizaron a 3,433 pequeños y descubrieron que quienes padecían ese trastorno tenían una mayor vulnerabilidad a sufrir trastornos de ansiedad y depresión.

¿Cómo lograr que el niño coma? 5 cosas que los padres jamás deben hacer


La preocupación por la falta de apetito de los niños puede llevar a los padres a intentar que coman a toda costa, de manera que terminan dándoles solo los alimentos que les gustan y excluyen el resto. Sin duda, no es una buena idea porque así podemos sentar las bases para la neofobia, otro problema que consiste en la reticencia a probar alimentos nuevos.

Los psicólogos explican que si un niño se expone de manera repetida a un nuevo alimento que no le gusta, terminará aceptándolo al cabo de unos 10 o 15 intentos. Por tanto, lo ideal es ofrecerle el alimento dos o tres veces a la semana, de diferentes maneras, hasta que el pequeño termine probándolo.

Sin embargo, existen algunas estrategias poco recomendables y muy comunes en muchos hogares:

1. Distracción. Los padres intentan distraer al niño para que coma, recurriendo a la televisión o el móvil, agitando un sonajero o leyéndole un cuento. Incluso hay padres que corren detrás del niño por la casa para lograr que se coma una cucharada de comida.

2. Persuasión. Los padres intentan persuadir al niño para que coma determinados alimentos porque solo así se cumplirán alguno de sus deseos. Lo clásico es intentar persuadirle con que vendrán los Reyes Magos y le traerán regalos si come.

3. Chantaje. Es una estrategia horrible que le enseñará al niño a manipular a los demás. Estos padres le prometen que si come podrá hacer ciertas cosas, como acostarse más tarde, comprarle un juguete o comer más dulces.

4. Amenazas y fuerza. En este caso los padres amenazan al niño con frases como “si no comes vendrá el coco” o “si no comes no te querré”. En el peor de los casos se recurre a la fuerza física, lo cual puede terminar provocando el vómito.

5. Comidas a la carta. Algunos padres, con tal de que el niño coma, le permiten elegir entre un amplio menú, una idea que no es mala pero el problema es que el niño selectivo suele terminar eligiendo siempre los mismos alimentos.

La actitud de los padres es fundamental cuando el niño no quiere comer


Un simple "no quiero" o "no me gusta" del niño ante un plato de comida que no le agrada tiene que ser enfrentado con tranquilidad e inteligencia. Los padres no deben olvidar que los niños son imitadores natos, por lo que si ellos mismos son muy selectivos a la hora de comer, sus hijos también terminarán rechazando algunos alimentos.

Por otra parte, es importante recordar que muchas veces los niños intentan probar fuerza, por lo que es fundamental no prestarle demasiada atención a su negativa e insistir suavemente, pero sin obligarle ya que el momento de la comida siempre debe ser agradable y relajado.

Desde el inicio se debe incluir en la dieta de los pequeños todo tipo de alimentos, de manera que se acostumbren a las diferentes texturas y sabores de los alimentos. Si el pequeño se niega a probar un alimento varias veces, podemos buscar alimentos alternativos que le brinden los mismos nutrientes. Después de todo, debemos tener presente que a los niños, al igual que a nosotros, no tienen por qué gustarles toda la comida. 

No obstante, si se sospecha que el niño no quiere comer porque padece un trastorno de restricción de la ingesta alimentaria, lo mejor es acudir a un psicólogo ya que será necesario buscar su causa y darle tratamiento.


Fuentes:
Van Tine, M. et. Al. (2017) Follow-up of selective eaters from childhood to adulthood. Eating Behaviors; 26: 61-65.
Zucker, N. et. Al. (2015) Psychological and Psychosocial Impairment in Preschoolers With Selective Eating. Pediatrics; 136(3).
Leer Más

¿Los zurdos son más inteligentes?


Existe un mito popular que afirma que los zurdos son más inteligentes y creativos. No es para menos ya que Albert Einstein, Leonardo da Vinci, Beethoven, Mozart, Aristóteles, Alejandro Magno, Bill Gates, Napoleón y Julio César son algunos de los zurdos más famosos.

El hecho de que representen apenas un 10-15% de la población también les confiere cierto halo de exotismo, por lo que se han desarrollado múltiples teorías para intentar explicar el origen de esa supuesta brillantez.

Ser zurdo no siempre fue visto con buenos ojos


En el pasado los zurdos no gozaban de buena reputación como ahora. De hecho, en algunas épocas se les llegó a considerar como diabólicos o malignos. En la antigüedad se creía que estas personas estaban poseídas o que eran más propensas a cometer crímenes.

Aunque parezca increíble, hasta hace poco muchos padres y profesores obligaban a los niños a usar su mano derecha, lo cual se debe a que aún queda la reminiscencia de aquella asociación negativa. En algunas escuelas incluso se llegaba a castigar a los niños cuando escribían con la mano izquierda, les daban golpes con la regla cada vez que intentaban agarrar el lápiz.

No hace mucho, en el año 1977, el psicólogo Theodore Blau afirmaba que los niños zurdos eran menos listos que sus pares derechos y que solían plantearse menos desafíos, siendo además más vulnerables a desarrollar trastornos psicológicos como la esquizofrenia. Sin embargo, esa visión negativa ha ido cambiando y ahora se piensa que los zurdos son más inteligentes y creativos que los diestros.

¿Los zurdos tienen ventajas intelectuales sobre los diestros?


En 1995 un grupo de psicólogos de la Universidad de Columbia Británica realizó un experimento con 2.462 voluntarios y llegaron a la conclusión de que las personas zurdas suelen tener un pensamiento divergente. El pensamiento divergente es aquel que nos permite encontrar diferentes soluciones a los problemas, recurriendo a la creatividad y la imaginación. Es un tipo de pensamiento vinculado con una mentalidad más abierta que va más allá de la lógica pura.

Un estudio más reciente realizado en las universidades de Milán, Liverpool y Maastricht con 2.314 niños y jóvenes confirmó que los zurdos tienen mayor habilidad para las matemáticas. Estos investigadores también hallaron que los zurdos tienen más desarrollado el hemisferio derecho del cerebro, que desempeña un papel clave en la percepción y ubicación espacial, así como en la representación abstracta de objetos. 

También se ha apreciado que las personas zurdas tienen un cuerpo calloso más grande, las fibras nerviosas del cerebro que conectan ambos hemisferios. Esto significa que tendrían un cerebro mejor conectado, lo cual les ayudaría a procesar más rápido la información.

La clave se encuentra en el cerebro


Para saber si los zurdos son más inteligentes, es necesario escudriñar dentro de su cerebro. Hoy sabemos que las personas diestras utilizan el hemisferio izquierdo como dominante pero en el caso de los zurdos esa dominancia no es tan clara. Se conoce que el 30% de los zurdos prefieren el hemisferio derecho pero el resto no presentan una dominancia cerebral evidente, lo cual hablaría a favor de un cerebro más interconectado.

Eso dotaría a los zurdos de mayor sensibilidad y rapidez para procesar información y almacenarla, ya que la conectividad entre ambos hemisferios es más flexible. De hecho, otro estudio realizado en la Universidad Nacional de Australia con 100 personas descubrió que los zurdos son capaces de procesar varios estímulos a la vez de manera más rápida que los diestros.

Desde esta perspectiva, todo parece indicar que los zurdos tienen una ventaja genética. Sin embargo, psicólogos de la Universidad de Connecticut tienen otra teoría: explican que la creatividad y la brillantez que se le atribuye a los zurdos no tiene una base genética sino que es un avance adaptativo ya que estas personas se ven obligadas a buscar soluciones creativas desde pequeños que les permitan adaptarse a un mundo creado para las personas diestras.

En práctica, los zurdos serían más inteligentes y creativos simplemente debido a que necesitan entrenar su pensamiento divergente desde pequeños debido a los retos que les plantea el mundo.

Esta teoría encuentra el aval de otra investigación realizada en la Universidad de Toledo, en la que se sugiere que en realidad los zurdos no son más inteligentes y creativos por el mero hecho de ser zurdos sino que depende de la preferencia que desarrollen a lo largo de la vida. Según estos psicólogos, todas las personas que tienen una fuerte preferencia por una mano, ya se trate de zurdos o diestros, están en desventaja cognitiva frente a aquellos que tienen cierta tendencia al ambidextrismo (usar ambas manos con soltura).

Sin embargo, los zurdos también suelen ser mejores que los diestros usando la mano contraria ya que de cierta forma el mundo los obliga a ese ambidextrismo. 

¿La ciencia avala que los zurdos son más inteligentes?


La inteligencia es un concepto muy amplio que no se refiere únicamente a las capacidades lógicas, por lo que es difícil afirmar categóricamente que los zurdos son más inteligentes que los diestros. Es necesario seguir investigando, aunque hasta el momento los resultados apuntan a que, efectivamente, el cerebro de muchas personas zurdas funciona de manera relativamente diferente, lo cual podría conferirles ciertas ventajas sobre los diestros.

Aún así, es probable que esas ventajas cognitivas no estén determinadas genéticamente sino que el medio desempeñe un papel esencial, por lo que, al menos en teoría, todos podríamos desarrollar esas mismas capacidades si aprendemos a usar ambas manos con cierta soltura. 


Fuentes:
Sala, G. et. Al. (2017) The Relationship between Handedness and Mathematics Is Non-linear and Is Moderated by Gender, Age, and Type of Task. Front. Psychol;8: 948.
Prichard, E. et. Al. (2013) Degree of handedness, but not direction, is a systematic predictor of cognitive performance. Front. Psychol; 4:9.
Cherbuin, N. & Brinkman, C. (2006) Hemispheric interactions are different in left-handed individuals. Neuropsychology; 20(6): 700-707.
Coren, S. (1995) Differences in Divergent Thinking as a Function of Handedness and Sex. The American Journal of Psychology; 108(3): 311-325.
Burke, B. F. et. Al. (1989) The creative thinking, environmental frustration, and self‐concept of left‐ and right‐handers. Creativity Research Journal; 2(4): 279-285.
Leer Más

5 características de las personas que nunca sufren enfermedades mentales, según la ciencia


Los trastornos psicológicos son cada vez más frecuentes. La depresión y la ansiedad se han convertido en auténticas epidemias a nivel mundial, hasta tal punto que se estima que la mitad de las personas sufrirá una psicopatología en algún momento de su vida y que el 25% desarrollará un trastorno crónico.

Por eso, un grupo de psicólogos de la Universidad de Otago, en Nueva Zelanda, se ha preguntado cuáles son las características comunes de las personas que no desarrollan enfermedades mentales. Para descubrirlo, siguieron a un grupo de personas a lo largo de gran parte de su vida, desde su infancia hasta la madurez, realizando tests psicológicos cada ciertos años para evaluar su salud mental.


Los pilares de una buena salud mental


Estos psicólogos descubrieron que el 83% de las personas habían sufrido un trastorno mental en alguna etapa de sus vidas. También constataron que algunos participantes tenían una salud mental muy estable, por lo que no desarrollaron trastornos psicológicos. ¿Qué los diferenciaba?

1. No contaban con un historial de trastornos mentales en su familia. Algunas psicopatologías tienen un componente genético y otras se pueden “transmitir” a través de los patrones de afrontamiento que aprendemos de nuestros padres. Por eso, crecer en una familia funcional donde los miembros tengan una buena salud mental actúa como un factor protector.

2. Presencia de menos emociones negativas. A la temprana edad de 5 años, las personas con buena salud mental ya mostraban menos emociones “negativas”. Sin duda, la prevalencia de emociones positivas contribuye a mirar la vida desde una perspectiva más optimista que mantiene alejados los trastornos mentales.

3. Mayor autocontrol. El autocontrol es una capacidad que nos permite gestionar de manera más eficaz nuestras primeras reacciones, sobre todo desde el punto de vista emocional. Por una parte, nos ayuda a adaptarnos mejor a las circunstancias para poder elegir la respuesta más adecuada y, por otra parte, nos permite gestionar mejor nuestras emociones, de manera que estas no tomen el mando.

4. Buenas relaciones interpersonales. Las relaciones interpersonales pueden convertirse en una inestimable red de apoyo o, al contrario, en fuente de conflictos y problemas. Las personas con una buena salud mental son capaces de mantener buenas relaciones con los demás y saben evitar los conflictos construyendo relaciones sólidas.

5. Son resilientes. La resiliencia es una capacidad que se desarrolla desde la infancia y que nos permite enfrentar los problemas sin desmoronarnos e incluso salir fortalecidos, por lo que actúa como un factor protector del equilibrio psicológico. Un estudio realizado con niños víctimas de la guerra en Bosnia descubrió que quienes tenían menos cicatrices emocionales fueron aquellos que eran capaces de pedir ayuda, no en búsqueda de compasión sino del apoyo emocional que necesitaban.



Otro detalle muy interesante de este estudio es que las personas que tenían una mejor salud mental no eran precisamente aquellas que tenían una mejor salud física, tampoco habían nacido en familias ricas ni eran las más inteligentes en términos de C.I. Sin embargo, no hay dudas de que contaban con una buena Inteligencia Emocional.

Al llegar a la adultez, estas personas no solo habían logrado un mayor éxito en el campo profesional sino que también reportaban una mayor satisfacción con la vida y contaban con una sólida red de apoyo social.

Esto nos indica que, a pesar de que puede existir una predisposición a desarrollar determinados trastornos psicológicos, el estilo de vida y nuestra manera de afrontar los acontecimientos es decisiva para la salud mental. Por eso, si queremos proteger nuestro equilibrio psicológico, debemos asegurarnos de tener una mochila llena de buenas herramientas para la vida.


Fuentes:
Schaefer, J. D. et. Al. (2017) Enduring mental health: Prevalence and prediction. J Abnorm Psychol; 126(2):212-224. 
Kessler, R. C. et. Al. (2005) Lifetime prevalence and age-of-onset distributions of DSM-IV disorders in the National Comorbidity Survey Replication. Arch Gen Psychiatry; 62(6): 593-602.
Berk, J. A. (2002) Trauma y resiliencia durante la guerra: una mirada a los niños y a los trabajadores de ayuda humanitaria en Bosnia. Psicoanálisis APdeBA; 25(1/2): 45-65.
Leer Más

Dejar de hablarle a alguien como castigo


Manejar el silencio es más difícil que manejar la palabra”, dijo el periodista y político Georges Clemenceau. Sin duda, el silencio puede decir muchas cosas sin decir nada, pero debemos tener mucho cuidado cuando lo utilizamos porque, en palabras del músico Miles Davis, “el silencio es el ruido más fuerte”.

Muchas personas utilizan el silencio como una herramienta para expresar su enojo, su inconformidad o simplemente para escarmentar a los demás. De esta manera, cuando se enfadan, “castigan” al otro dejándole de hablar. ¿Es una buena estrategia? ¿Qué se esconde realmente detrás de ese tipo de silencio?

¿Por qué algunas personas responden a los conflictos con el silencio?


Ante todo, es importante distinguir entre el silencio que nace del deseo de no discutir más, porque se ha comprendido que el conflicto ha llegado a un punto muerto y no se desea añadir más leña al fuego, y el silencio que se utiliza como espada para castigar o escarmentar al otro. 

La persona que recurre al silencio como castigo generalmente es porque no dispone de otros recursos psicológicos para enfrentar la situación. El silencio es su respuesta por varias razones:

- Cree que su interlocutor no le escucha, que no está abierto a su punto de vista, y utiliza el silencio para “obligar” a escucharle.

- Piensa que su interlocutor debe disculparse por su actitud o palabras, y utiliza el silencio como escarmiento.

- Cree que es inútil hablar del tema porque no se llegará a un acuerdo, de manera que usa el silencio para que el otro se sienta obligado a dar su brazo a torcer.

- Se siente profundamente ofendido, pero no quiere reconocerlo, y utiliza el silencio para que el otro recapacite.

- No desea abordar un tema sensible, por lo que culpa al otro y le castiga con el silencio, para que sea quien cambie.

Sea cual sea la razón, en el fondo este uso del silencio lo que persigue es doblegar al otro, es una especie de castigo a través del cual se culpa a la otra persona y se pone la responsabilidad de la relación en sus manos. Es como decir “no voy a decir nada más, tú verás qué haces, la responsabilidad última es tuya”. 

Esto significa que la persona que calla en realidad no tiene interés en resolver el conflicto mediante el diálogo, sino que tan solo quiere que el otro acepte su punto de vista.


Usar el silencio como castigo implica una actitud manipuladora y agresiva


Usar el silencio como castigo es una actitud infantil que no resuelve nada pues aunque brinda una gratificación egoísta para quien calla, deja un amargo sabor en la boca en su interlocutor y genera cicatrices en la relación. De hecho, poco a poco se instaura una relación de manipulación emocional, donde uno es sometido a través del silencio.

No hay dudas de que el silencio puede tener múltiples significados, pero usarlo como castigo implica una actitud pasivo-agresiva. Es decir, dejar de hablarle a otra persona es una agresión velada. De hecho, en algunos casos este tipo de silencio puede dejar cicatrices más profundas que una agresión verbal directa porque el silencio es un vacío susceptible de cualquier tipo de interpretación.

Debemos recordar que la distancia emocional que impone el silencio no es la mejor manera para resolver los conflictos y acortar las distancias. La comprensión se logra a través del diálogo, no mediante el uso de silencios cortantes que ahondan las diferencias.

Si bien es cierto que en algunos casos el silencio puede funcionar y la otra persona se disculpará y dará su brazo a torcer, en última instancia esta táctica solo generará rencor y problemas ya que el conflicto en realidad no se ha solucionado, solo se ha encubierto.

¿Cómo se siente la persona que sufre el “tratamiento de silencio”?


El silencio puede ser interpretado de muchas formas, pero normalmente lo interpretamos de la peor manera posible. Un metaanálisis realizado en la Universidad de Texas que incluyó los resultados de 74 estudios en los que participaron 14.000 personas llegó a la conclusión de que el silencio suele ser muy destructivo en las relaciones de pareja ya que las personas lo interpretan como una falta de implicación del otro y un intento de someterlos emocionalmente. 

Estos psicólogos apreciaron que el uso del silencio como castigo es común en las parejas y es uno de los factores que conducen al divorcio porque estas personas no solo se sienten menos satisfechas con la relación, sino que además perciben a su pareja más distante emocionalmente.

De hecho, uno de los problemas es que quien recibe el tratamiento silencioso se sentirá cada vez más frustrado por la falta de respuesta e implicación del otro, lo que la relación será cada vez más tirante y se producirán más roces.

La persona que es víctima del tratamiento del silencio se sentirá confundida, frustrada y hasta culpable. Es probable que también se sienta sola e incomprendida. Obviamente, estos sentimientos no contribuyen precisamente a mejorar la relación y solucionar el conflicto, al contrario, crean una brecha cada vez más grande.

Los usos positivos del silencio


A veces es mejor callar, como por ejemplo:

- Cuando estamos demasiado enojados y nos damos cuenta de que podemos decir cosas de las que después nos arrepintamos.

- Cuando nuestro interlocutor está demasiado exaltado y la discusión está degenerando.

- Cuando se utiliza como una pausa en la discusión para que el otro reflexione sobre sus palabras.

La diferencia entre estos usos positivos del silencio y el silencio usado como castigo es que existe respeto hacia el otro y no se pretende doblegar o herir a nadie.

En cualquier caso, es importante asumir que el silencio es un dardo vacío que puede adquirir múltiples significados, por lo que si la otra persona realmente nos importa, lo mejor es decir de manera asertiva lo que pensamos y sentimos. Así no habrá lugar para malentendidos.

De hecho, un estudio realizado en la Universidad de Lovaina comprobó que el silencio no ayuda a que los problemas desaparezcan o los olvidemos, todo lo contrario, refuerza el problema. Estos psicólogos comprobaron que la mejor manera para dejar atrás los conflictos consiste en hablar de ellos.


Fuentes:
Schrodt, P. et. Al. (2014) A Meta-Analytical Review of the Demand/Withdraw Pattern of Interaction and its Associations with Individual, Relational, and Communicative Outcomes. Communication Monographs; 81(1): 28-58.
Stone, C. B. et. Al. (2012) Toward a Science of Silence. The Consequences of Leaving a Memory Unsaid. Perspect Psychol Sci; 7 (1): 39-53.
Leer Más

Deudas relacionales: ¿Cómo las contraemos sin percatarnos?


Es probable que las palabras “deudas relacionales” no te resulten familiares pero de seguro conoces el escenario en el que se generan. De hecho, es probable que ahora mismo tengas algunas deudas relacionales pendientes de “pago”, y también es probable que las hayas contraído sin ser plenamente consciente de su envergadura y el sacrificio que representarían en tu vida.


¿Qué son las deudas relacionales?


Las deudas relacionales se generan en aquellas situaciones en las que cedemos algo muy importante para nosotros pero, como contrapartida, le exigimos demasiado a cambio a la persona por la cual hicimos el sacrificio. Entonces esa persona pasa a contraer una “deuda relacional” con nosotros.

En palabras más sencillas sería algo parecido a: “yo he hecho este enorme sacrificio por ti, por lo que espero que me recompenses haciendo un sacrificio similar por mí”.

Las deudas relacionales suelen generarse entre personas que tienen profundos vínculos afectivos, como las parejas o entre padres e hijos, aunque también pueden aparecer entre amigos o compañeros de trabajo. Un ejemplo es el de la persona que abandona su trabajo y se muda a otra ciudad para irse a vivir con su pareja, pero luego le saca en cara continuamente su sacrificio, haciendo que esta se sienta en deuda permanente y le deba compensar de todas las maneras posibles.

La trampa mortal que encierran las deudas relacionales


El principal problema de las deudas relacionales es que no se habla claro desde el inicio. De hecho, si antes de tomar la decisión la persona que hace el sacrificio y asume el papel de “acreedor” fuera clara en sus condiciones y el “deudor” tuviera la posibilidad de elegir, no habría problemas ya que se trataría de un intercambio de favores o sacrificios entre personas maduras.

Desde esta perspectiva, se trataría de una decisión consensuada, un trato donde ambos se comprometen a hacer sacrificios para obtener algo a cambio. El problema surge cuando el acreedor reclama su compensación a posteriori, y generalmente el deudor se ve obligado a hacerle frente a una serie de exigencias injustificables y desproporcionadas.

De hecho, en muchos casos esas deudas relacionales se convierten en auténticos chantajes emocionales que se cobran a lo largo de los años. De esta manera, el deudor termina en manos de su acreedor, quien no parará de exigirle sacrificios para que le compense todo lo que ha hecho por él o ella.

Dos actores inconscientes de una mala obra


En las deudas relacionales normalmente intervienen dos actores, muchas veces de manera inconsciente. En la mayoría de los casos, la persona que hace el sacrificio no es plenamente consciente de la renuncia que ha hecho. Por ejemplo, la persona que abandona su vida anterior parar mudarse con su pareja, no se da cuenta de la envergadura de su decisión hasta semanas o meses más tarde. Y en ese momento, generalmente debido a la frustración, quiere cobrar la deuda que piensa que su pareja ha contraído puesto que ha dejado que sea él/ella quien haga el mayor sacrificio.

Por otra parte, en algunos casos el deudor tampoco es plenamente consciente del sacrificio que ha realizado el otro. Dado que todos somos diferentes y tenemos distintas prioridades y apegos en la vida, a veces es difícil darse cuenta de la magnitud del sacrificio que otra persona puede hacer por nosotros. Por eso, cuando llega la hora de pagar la cuenta, puede parecernos que la factura es desproporcionada.

En cualquier caso, las deudas relacionales contraídas de esta manera suelen percibirse como injustas porque implican que la persona que adquiere el rol de deudor debe someterse a la autoridad o los deseos de su acreedor. Así suele empezar un proceso de abuso emocional que termina generando un profundo sentimiento de culpabilidad.

¿Cómo evitar las deudas relacionales?


Hay personas que han pasado años pagando “deudas” que le debían a sus padres, solo porque estos hicieron un gran esfuerzo económico que nunca le pidieron. También hay quienes llevan años cobrándole a su pareja un "sacrificio" que esa persona nunca le pidió.

Para evitar las deudas relacionales lo mejor es hablar claro desde el inicio, que ambas partes pongan sus cartas sobre la mesa. Es fundamental valorar el esfuerzo que hace cada quien en su justa medida y establecer límites, porque un “no” a tiempo es mucho más beneficioso que contraer una deuda que a la larga incluso termine arruinando la relación.

- Si eres la persona que va a hacer un sacrificio, es importante que quien lo reciba sea consciente de lo que significa para ti esa renuncia. También es fundamental que dejes claro lo que esperas a cambio. A primera vista puede parecer una relación fría o calculadora, pero es la mejor manera para evitar malentendidos y frustraciones al final que terminen arrastrándoos en una relación tóxica.

- Si eres la persona a quien le están reclamando una deuda relacional, es fundamental que no te dejes arrastrar por exigencias desmesuradas. Deja claro hasta dónde estás dispuesto a llegar y qué sacrificios puedes hacer. Si sospechas que alguien está haciendo una gran renuncia por ti, saca el tema a colación y deja clara tu posición. Si te parece que sus exigencias son desmesuradas o no estás dispuesto a hacer renuncias, lo mejor es que declines ese favor.

Recordemos una frase de Nietzsche: "Hay almas esclavizadas que agradecen tanto los favores recibidos que se estrangulan con la cuerda de la gratitud". No te conviertas en una de ellas.
Leer Más