2/24/2017

Los 3 tipos de energía que alimentan tu "batería emocional"


Hay momentos en la vida en los cuales sentimos que las fuerzas nos abandonan. En esos momentos es como si nuestra “batería” personal se descargara. Puede deberse a un periodo intenso de trabajo, a una gran adversidad o simplemente al exceso de rutinas cotidianas. La buena noticia es que si nos mantenemos atentos al estado de carga de esa “batería”, podemos evitar llegar a ese punto en el que el cansancio, la desesperanza y el hastío se apoderen de nosotros.

Sin embargo, esa especie de "batería emocional" se alimenta de diferentes tipos de energía y debemos cerciorarnos de equilibrar las tres.


1. Energía emocional


Las emociones son una potentísima fuente de energía que solemos desestimar. De hecho, si te sientes alegre, feliz o entusiasta también sentirás que puedes con todo, creerás que puedes comerte el mundo y podrás enfrentar mejor los problemas que se presentan porque tienes la energía emocional adecuada.

Al contrario, si te sientes triste, te invade la nostalgia o la frustración o tienes miedo, es probable que te envuelva una desagradable sensación de parálisis y de agotamiento extremo que se convertirá en un obstáculo adicional a lo largo del camino, sea cual sea.

La buena noticia es que la energía emocional también depende de nosotros, podemos mejorar su calidad. Joseph Campbell nos da una pista: "Encuentra un lugar en tu interior donde haya alegría y esa alegría quemará el dolor".

- Cultivar las emociones positivas, como la diversión, la relajación, la gratitud… Es importante que aprendas a maximizar estas emociones y que planifiques actividades que te hagan sentir bien. De esta forma podrás “recargarte”positivamente.

- Darle un significado a las emociones “negativas”. Luchar contra las emociones negativas solo te servirá para perder una energía preciosa. En su lugar, debes aprender a aceptarlas y dejarlas ir. También te ayudará encontrarles un sentido, ya que un aprendizaje mitigará su impacto negativo.

2. Energía mental

"La energía de la mente es la esencia de la vida", afirmó Benjamin Franklin, y no andaba muy desacertado. Nuestros pensamientos e ideas no son gratuitos, consumen recursos y energía. De hecho, algunos psicólogos han llegado a afirmar que preocuparse equivale al mismo desgaste al que nos sometemos cuando intentamos realizar dos tareas al mismo tiempo. Sin embargo, rara vez nos percatamos de cómo nuestros pensamientos, preocupaciones, ideas catastrofistas y peores augurios nos roban la energía.

Obviamente, la energía mental también se escapa cuando nos vemos inmersos en demasiados proyectos y tareas ya que nuestros recursos mentales, como la capacidad de atención y el autocontrol, son limitados. Por eso, no es extraño que después de un gran desafío intelectual terminemos muy agotados.

Afortunadamente, podemos reducir esa “pérdida de energía mental”:

- Haz solo una cosa a la vez. El hecho de tener varias ventanas del navegador abiertas, ver la televisión mientras navegas por las redes sociales con el móvil o intentar abarcar demasiado provoca un gran desgaste que se convierte en un agujero negro por donde escapa tu energía. Por tanto, concéntrate en una sola cosa a la vez y elimina las distracciones.

- Alterna períodos de trabajo y descanso. Las pausas y los periodos de descanso te permiten “recargar” la energía, de manera que no te quedarás en “cero”. De esta forma te resultará más fácil retomar el trabajo o cualquier otra actividad y no llegarás al punto en el que el agotamiento mental te venza.

3. Energía espiritual


La energía espiritual es la gran olvidada, pero es fundamental porque es la que nos da la fuerza para levantarnos cada mañana y no desfallecer aunque la adversidad llame a nuestra puerta. Esa energía proviene de los proyectos, las causas, las ilusiones y los sueños que más nos apasionan. 

La energía espiritual está profundamente vinculada al sentido de la vida, nos da un gran impulso y se activa fundamentalmente en los momentos más difíciles para ayudarnos a recuperar la esperanza, la ilusión y las ganas de salir adelante. Desgraciadamente, al decir del escritor checo Václav Havel "La tragedia del hombre moderno no es que sabe cada vez menos sobre el sentido de su propia vida, sino que se preocupa cada vez menos por ello".

Por eso, para hacer acopio de energía espiritual es conveniente que:

- Cultives tus sueños. La ilusión es el motor de la vida, sin ella poco a poco todo va perdiendo el sentido. Por eso, es fundamental que nunca dejes de soñar y te plantees continuamente nuevas metas que te ayuden a mantenerte vivo. 

- Formes parte de algo mayor. Varios estudios han puesto de manifiesto que las personas que se involucran en causas que van más allá de ellas mismas experimentan una mayor satisfacción con la vida y se sienten más felices. Por eso, es importante que te animes a encontrar ese proyecto que te permite trascender y conectar con los demás.

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Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga de profesión y por pasión, dedicada a hilvanar palabras. Descubre mis libros

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