5/24/2016

¿Cómo matamos la "mentalidad de crecimiento" en los niños?


Para la mayoría de los padres sus hijos son los más lindos, creativos e inteligentes del mundo. Es algo comprensible, no pretendo decir lo contrario :) Sin embargo, en los últimos tiempos se ha puesto de moda hablar de los niños como si fueran trofeos, los padres se han despojado de cualquier pizca de modestia y han comenzado a exagerar los logros de sus hijos. Pero alabar demasiado a los niños y convertirlos en una especie de trofeo no es bueno, ni para su desarrollo emocional ni cognitivo. 

Hay que alabar el esfuerzo, pero con mesura


Hace algunos años una serie de estudios psicológicos demostraron que existen elogios que destruyen la autoestima infantil. Cuando alabamos ciertas capacidades, como la inteligencia, en realidad estamos limitando a los niños ya que estos terminan desarrollando miedo al fracaso. Como resultado, la próxima vez que tengan que enfrentarse a una tarea, elegirán los problemas más sencillos, para no fracasar y volver a merecer ese elogio. De esta manera no se desarrollarán sino que se mantendrán estancados dentro de su zona de confort.

En esos mismos estudios se apreció que los niños que son alabados por su esfuerzo terminan siendo más perseverantes. Estos pequeños desarrollan lo que se ha denominado "mentalidad de crecimiento", sustentada en el deseo de mejorar. 

Sin embargo, a raíz de estas investigaciones muchos padres y profesores han sacado unas conclusiones erróneas pensando que basta con elogiar el esfuerzo para que el niño se empeñe más y llegue más lejos. 

Desgraciadamente, o quizá por fortuna, en la Psicología no hay fórmulas lineales, por lo que elogiar con desmesura el esfuerzo también tiene efectos negativos. Esta es la tesis que sostiene Carol Dweck, una psicóloga de la Universidad de Stanford que ha dedicado cuatro décadas de su vida a investigar la “mentalidad de crecimiento”, y que nos alerta de que debemos hacer un alto en el camino para reflexionar sobre la educación que le estamos brindando a los niños.

Los elogios abstractos no funcionan


Según esta psicóloga, a los padres y maestros se les ha ido la mano al intentar estimular esa “mentalidad de crecimiento” en los niños pues han terminado ofreciendo alabanzas vacías solo por intentarlo, sin que se haya producido un aprendizaje auténtico o se haya obtenido un resultado palpable. En práctica, es como si hubiésemos caído en el extremo opuesto: nos han dejado de importar los resultados y el aprendizaje y estamos sobrevalorando el esfuerzo. 

Sin embargo, lo importante es encontrar un justo equilibrio. El esfuerzo es importante, y a veces merece un elogio, pero también es esencial alcanzar determinados resultados. Aunque el esfuerzo es loable, en realidad el elogio debe ir dirigido a potenciar el aprendizaje, ese es el aprendizaje y no deberíamos perderlo de vista.

Desgraciadamente, muchos padres y maestros afirman tener una “mentalidad de crecimiento” pero en realidad sus métodos educativos no contribuyen a desarrollar esa actitud en los niños. Elogiar el esfuerzo en abstracto y prodigar alabanzas vacías puede ser tan inútil como una danza india para llamar la lluvia… Eso no es tener mentalidad de crecimiento.

El impactante experimento que muestra los daños que causa la mentalidad fija en los niños


Un estudio realizado en la Universidad de Chicago analizó cómo las madres alababan a sus bebés desde el primer año de edad, hasta los tres años. A los cinco años los psicólogos comprobaron que la forma de elogiar de los padres estaba íntimamente vinculada a la mentalidad del niño y su disposición para asumir retos. Los niños que recibían elogios adecuados no solo asumían más desafíos sino que también les iba mejor en la escuela. 

En otro experimento llevado a cabo en la Universidad de Stanford les pidieron a pequeños de 4 años que eligieran entre un rompecabezas fácil que ya habían hecho o uno más complicado. Quienes tenían una mentalidad fija prefirieron apostar por el rompecabezas más sencillo, el cual les permitía reafirmar su capacidad ya que pensaban que los niños inteligentes no cometen errores. Quienes tenían una mentalidad de crecimiento eligieron la opción más complicada y encontraron raro que alguien quisiera hacer el mismo rompecabezas de nuevo.

Esto demuestra que a una edad tan temprana, muchos niños ya sienten la necesidad de demostrar que son inteligentes y de evitar los errores, mientras que otros desean plantearse nuevos retos que les permitan crecer.

Sin embargo, los resultados más interesantes aún estaban por llegar: al analizar las ondas cerebrales de estos niños se pudo ver cómo respondían ante las preguntas difíciles y la retroalimentación. Estos psicólogos comprobaron que los niños con una mentalidad fija solo estaban interesados en la retroalimentación que reafirmaba su capacidad, pero se desconectaban cuando les explicaban otros detalles que podían ayudarles a mejorar y aprender. De hecho, ni siquiera mostraron interés por escuchar la respuesta correcta cuando se habían equivocado, probablemente porque ya la habían catalogado en su mente dentro de la categoría "fracaso". 

Al contrario, los que tenían una mentalidad de crecimiento se mostraron muy atentos a todos los detalles que podían ayudarles a ampliar sus conocimientos y habilidades, independientemente de si habían acertado o no en sus respuestas.

¿Cómo promover una auténtica mentalidad de crecimiento?


Todos tenemos una mentalidad de crecimiento, pero también tenemos una mentalidad fija. Potenciar la primera demanda esfuerzo y no implica que una vez conseguida, no se pueda perder. De hecho, la crítica puede hacer que una persona se ponga a la defensiva y apague su sed de aprendizaje. Por eso, es importante que los padres y maestros desarrollen un estilo educativo que realmente promueva este tipo de mentalidad.

Cuando los padres o maestros tienen una mentalidad fija les transmiten a los niños la idea de que sus capacidades están talladas en piedra, lo cual les genera la necesidad de ponerse a prueba una y otra vez para saber hasta donde son capaces de llegar. El problema es que cuando se equivocan piensan que han fracasado y que no son capaces de ir más allá porque han llegado a su "límite". 

Desgraciadamente, muchos adultos no han sido capaces de cambiar esa mentalidad que les han inculcado desde pequeños y se consumen con el objetivo de ponerse a prueba una y otra vez, primero en el aula y más tarde en sus carreras y en sus relaciones. Cada situación se convierte en una confirmación o negación de su inteligencia, personalidad o carácter. Enfrentan cada situación pensando: ¿Voy a tener éxito o fracasaré? ¿Demostraré que soy inteligente o quedaré como un tonto? ¿Voy a ser aceptado o rechazado? 

Al contrario, la mentalidad de crecimiento les enseña que los errores son oportunidades para crecer. De hecho, son precisamente los problemas más difíciles los que implican un mayor crecimiento.

La clave para promover una verdadera mentalidad de crecimiento consiste en enseñarles a los niños que sus cerebros son como músculos que se pueden fortalecer a través del trabajo duro y la perseverancia. Así que, en vez de decir “No todo el mundo es bueno en Matemáticas, haz lo que puedas”, un maestro o un padre debería decir: “Cada vez que resuelves un problema de Matemáticas tu cerebro crece”. O en vez de decir: “Tal vez las Matemáticas no son tu punto fuerte”, un enfoque mejor sería: “Las matemáticas todavía no son uno de tus puntos fuertes, tendrás que esforzarte un poco más”. De esta forma se hace hincapié en el esfuerzo, pero con vistas a obtener resultados y a potenciar el aprendizaje.

Lo más interesante de este nuevo enfoque es que muestra que la inteligencia es maleable y que todo el mundo puede cambiar su forma de pensar. Por otra parte, considera que los errores no son fracasos o una señal de falta de inteligencia sino tan solo oportunidades para poner a prueba las habilidades y desarrollarlas.

Fuentes:
Gunderson, e. A. (2013) Parent Praise to 1- to 3-Year-Olds Predicts Children’s Motivational Frameworks 5 Years Later. Child Development; 84(5): 1526–1541.
Dweck, C. S. (2007) Boosting achievement with messages that motívate. Canadian Education Association; 4(2): 6-10.
Mueller, C. M. & Dweck, C. S. (1998) Praise for Intelligence Can Undermine Children's Motivation and Performance. Journal of Personality and Social Psychology; 75(1): 33-52.

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Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga de profesión y por pasión, dedicada a hilvanar palabras. Descubre mis libros

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Puesto a motivar, siempre se ha dicho que tiene mas fuerza los enunciados en positivo que en negativo, por lo que la afirmación "Las matemáticas todavía no son uno de tus puntos fuertes, tendrás que esforzarte un poco más" yo propondría "Tienes que esforzarte un poco mas, para mejorar en matemáticas"

Hola Miki,
Tienes razón, las frases positivas son más estimulantes que las negativas. Sin embargo, creo que tampoco es necesario caer en el positivismo a ultranza, que es precisamente uno de los temas subrepticios de este artículo :)
Prefiero encontrar un justo punto medio. Y para ello me gusta partir de la constatación de los hechos, aunque sean "negativos". Para luego introducir la motivación.
No obstante, cada padre o maestro tendrá que poner a prueba diferentes enfoques y valorar cuál es más eficaz para potenciar el aprendizaje. Creo que lo más importante siempre es promover la reflexión y cuestionarnos lo que hacemos, para mejorar.

Coincido contigo Jennifer en contra de Miki.
La frase de Miki es la clásica de toda la vida que redunda en el pensamiento negativo. Es sabido la importancia del inicio en todo tipo de comunicación. Si la primera parte del mensaje parte de un enunciado negativo, como es, en este caso, tienes que esforzarte (percepción de sacrificio) ya dejas de escuchar. En cambio, si partes de la recompensa, (una recompensa siempre es positiva) como "para mejorar en..." ya atraes la atención porque todos queremos mejorar, ya le enseñas el camino: más esfuerzo.
Puede parecer una tontería pero no lo es, no todos tenemos el mismo nivel de compresión y aceptación y en este caso, el orden de los factores, sí altera el producto.
Según iba leyendo (entre parada y parada), me iban sobreviniendo nuevas ideas y preguntas, algunas con sus respuestas. Sería largo de contar, pero me ha resultado simpático que algunas de las respuestas o conclusiones que sacaba, luego estaban contestadas más abajo.
Ya ves, a veces coincidimos y otras no tanto.
Saludos.

Perfecto. Magnífico enfoque ; Gracias

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