2/29/2016

¿Tienes una taza favorita? 5 razones de ese vínculo emocional

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¿Tienes una taza favorita que utilizas solo tú? ¿Piensas que tu taza es irreemplazable? ¿Te pones nervioso o te enfadas si alguien usa tu taza? Si eres de esas personas que se aficionan a su taza, debes saber que no estás solo.

Según una encuesta llevada a cabo por la empresa Heinz Cup Soup, el 60% de las personas tienen un vínculo emocional con su taza favorita. El 40% dijeron que su taza especial era insustituible y alrededor de 1/3 confesaron que se habrían sentido devastadas si se rompiese. Es curioso cómo nos sentimos unidos, de una forma irracional, a determinados objetos cuyo valor emocional supera con creces su valor en términos económicos.

¿Por qué nos aficionamos a algunas tazas?


1. Te pertenece. Si alguna vez has cogido la taza especial de otra persona en la sala de descanso o en casa de un familiar y te han sorprendido con las manos en la masa, es probable que te hayan increpado y hayas notado cuán posesivas pueden llegar a ser algunas personas con su taza. De hecho, en la encuesta se apreció que una sexta parte de las personas admitían que se enfadaban si alguien usaba su taza. Esto se debe, al menos en parte, a lo que se conoce como “Efecto del Propietario”. En práctica, tenemos la tendencia a sobrevalorar nuestras posesiones, muy por encima de su valor real, una vez que las hemos comprado.

2. Activa recuerdos. Sin embargo, la obsesión por las tazas no se puede explicar simplemente por el Efecto del Propietario ya que, al fin y al cabo, no somos tan posesivos con otros objetos, como un tenedor o un plato favorito. El problema es que las tazas son un regalo muy común que normalmente se asocia con determinadas personas o recuerdos. Las emociones que evoca una taza pueden llegar a ser muy potentes, aunque no siempre somos conscientes de ello. De hecho, en muchos casos esa taza no solo nos recuerda el pasado sino que también genera una sensación de seguridad y tranquilidad que nos hace sentir bien.

3. Te representa. Una de las características más distintivas de las tazas, en comparación con cualquier otro objeto de la vajilla, es que normalmente contiene logos, frases o imágenes con las cuales nos sentimos particularmente identificamos. Las tazas es uno de esos objetos altamente personalizables con los cuales nos podemos identificar porque encontramos en ella un mensaje que hace eco en nuestra identidad. Nuestra taza refleja una parte de nuestra personalidad, por eso hemos desarrollado un vínculo tan fuerte. 

4. Forma parte de la rutina. Somos seres de rutina, estas nos hacen sentir seguros. Y es probable que tu taza forme parte de algunas de las rutinas que más te gustan. Quizá te levantas con ella, para desayunar, y después la utilizas meintras te relajas, para tomar el chocolate caliente o un buen té. De hecho, si lo pensamos bien, nuestra taza suele estar presente en muchas de esas rutinas relajantes. Aunque también están a nuestro lado cuando debemos terminar un proyecto a altas horas de la noche o cuando lo pasamos mal, por lo que es normal que termine convirtiéndose en una especie de objeto “leal”.

5. Te reconforta. Las tazas también se han ganado nuestro afecto debido a que normalmente las usamos para beber bebidas calientes. De hecho, una investigación realizada en las universidades de Yale y Colorado desveló que sostener en las manos una taza caliente genera sentimientos cálidos hacia los demás, hace que confiemos más en ellos y que nos acerquemos. También se ha apreciado que tomar un baño caliente nos hace sentir mejor y alivia la soledad, al igual que el simple hecho de sostener en la mano una bolsa con agua caliente. Por tanto, es normal que terminemos asociando nuestra taza a sentimientos agradables, que nos hacen sentir bien. 


Fuentes: 
Bargh, J. & Shalev, I. (2012) The substitutability of physical and social warmth in daily life. Emotion; 12(1): 154–162.
Morewedge, C. K. et. Al. (2009) Bad riddance or good rubbish? Ownership and not loss aversion causes the endowment effect. Journal of Experimental Social Psychology; 45(4): 947–951.
Williams, L. E. & Bargh, J. A. (2008) Experiencing Physical Warmth Promotes Interpersonal Warmth. Science; 322(5901): 606–607.
Rincón de la Psicología ~ 2/29/2016

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