6/02/2015

5 dones de las Personas Altamente Sensibles

Diente de león

Cuando te miras al espejo y notas que eres diferente a los demás, la primera reacción es sentir miedo. La confusión sienta casa y te planteas miles de preguntas: ¿Por qué soy diferente? ¿Por qué percibo las cosas de manera diversa? ¿Por qué me molestan cosas que los demás pueden pasar fácilmente por alto? ¿Por qué no encajo?

Las Personas Altamente Sensibles, que representan aproximadamente un 20% de la población, conocen perfectamente esta sensación. Desde la infancia, se dan cuenta de que son diferentes a los demás pues tienen una sensibilidad especial que en ocasiones puede convertirse en una pesada cruz ya que genera no pocos problemas en sus relaciones interpersonales.

Las Personas Altamente Sensibles son aquellas que reaccionan de forma intensa ante los estímulos del medio. Al ser hipersensibles, las situaciones que pasan desapercibidas para los demás, les resultan muy molestas e incluso pueden llegar a provocar síntomas físicos, como los mareos o el dolor de cabeza. Las luces brillantes, determinados sonidos, algunas texturas y olores, así como el desorden, pueden desencadenar reacciones exageradas, mientras el resto de las personas prácticamente no notan estos detalles.

Por supuesto, esa sensibilidad se extiende a todos los ámbitos de su vida y puede hacer que la persona se sienta incomprendida, como si fuera un "bicho raro". Además, estar expuestos a tantos estímulos constantemente suele dar pie a la irritabilidad, por lo que no es inusual que sus relaciones interpersonales se resientan.

Ahora se conoce que algunas áreas del cerebro de estas personas funcionan de manera diferente. Un estudio realizado en la Universidad de California desveló que las zonas cerebrales relacionadas con la conciencia, las emociones y la empatía, presentaban un flujo de sangre sustancialmente mayor, en comparación con el que se aprecia en el cerebro de las personas que tienen una sensibilidad menor. Esto indica que estas zonas reaccionan de manera más intensa ante los estímulos, desencadenando así una respuesta excesiva. 

Sin embargo, no hay por qué descorazonarse, ser una Persona Altamente Sensible también tiene sus ventajas. De hecho, ser diferente no es mejor ni peor, tan solo es necesario aprender a sacarles provecho a los puntos fuertes.

1. El don del conocimiento emocional

Desde pequeños, las Personas Altamente Sensibles comienzan a ver el mundo con una mezcla de curiosidad y angustia. Sus ojos son capaces de captar pequeños detalles que pasan desapercibidos para los demás, como la mueca de frustración en el maestro cuando ha dado una respuesta equivocada o la expresión de preocupación en el rostro de su madre. 

Las Personas Altamente Sensibles tienen un don especial para captar las microexpresiones que delatan los sentimientos de los demás. Es cierto que comprender las emociones de los otros nos hace más vulnerables a su dolor pero también nos ubica en una posición privilegiada para poder ayudarles. También son una brújula que nos permite orientar mejor nuestro comportamiento en los contextos sociales.

El truco radica en no tomarse a la tremenda las reacciones emocionales de los demás, en aprender a adoptar una distancia emocional. De hecho, es probable que en más de una ocasión te hayan dicho “el problema es que eres demasiado sensible”. Y es cierto, eres más vulnerable pero también tienes un mayor conocimiento emocional, eres una persona más empática, que se puede poner fácilmente en la piel del otro y conectar profundamente con su “yo”.

2. El don de la inteligencia intuitiva

Las Personas Altamente Sensibles tienen una intuición más aguda. Esto se debe a que son capaces de captar una mayor cantidad de detalles del medio y darles un sentido coherente, para extraer la conclusión más probable. Se trata de un proceso automático, no tienen que pensar, tan solo sentir, su inconsciente se encarga del resto.

A estas personas les resulta más difícil tomar decisiones de manera consciente porque se suelen sentir abrumadas por la cantidad de opciones y sienten que son incapaces de analizarlas una por una. Sin embargo, en muchas ocasiones solo tienen que escuchar su intuición.

La Inteligencia Intuitiva es una habilidad con la que todos nacemos pero que se va desgastando con la edad, aplastada por el peso de una educación eminentemente racionalista. Por tanto, no desaproveches ese don y escucha más lo que tu corazón tiene que decir.

3. El don de disfrutar de la soledad

La mayoría de las Personas Altamente Sensibles encuentran placer en la soledad. No son ermitaños pero les encanta tener momentos de soledad para dedicarse a sus aficiones o simplemente para pensar. En una sociedad donde todos corren e intentan llenar su tiempo con tareas intrascendentes, solo porque no quieren estar a solas consigo mismo, el don de la soledad es raro.

Sin embargo, solo en soledad podrás conectar con tu “yo” más íntimo. Podrás mirar dentro de ti para conocerte mejor, para saber qué es lo que quieres realmente. Una persona que sabe estar a solas consigo misma es alguien maduro, que no le teme a sus pensamientos y emociones.

Saber estar a solas, sin que el aburrimiento tenga cabida y sin necesitar de forma enfermiza a alguien o algo para llenar el vacío existencial es un don enorme. No lo desaproveches intentando encajar en la sociedad porque tan importante como saber relacionarse con los demás, es saber relacionarse consigo mismo.

4. El don de vivir intensamente

Las Personas Altamente Sensibles viven intensamente, desde el corazón. No se trata de que busquen constantemente esas actividades que generan adrenalina, tampoco son muy amantes de los cambios y no les gustan los riesgos, pero su vida interior es muy rica. 

Estas personas tienen la capacidad de vivir intensamente cada emoción, por lo que pueden entregarse sin reservas a una relación de pareja, comprometerse con causas justas y disfrutar enormemente de pequeños detalles que para el resto de las personas son insignificantes, como una puesta de sol, una canción o una pintura.

Las Personas Altamente Sensibles son capaces de vivir desde el corazón, de entregarse plenamente a lo que hacen y de encontrar la belleza en los pequeños detalles. Sin duda, se trata de un don excepcional, sobre todo en una sociedad donde muchas personas se han convertido en verdaderos adictos a los estímulos, siempre insatisfechos y a la búsqueda de nuevas sensaciones para adormecer el vacío interior.

5. El don del crecimiento personal

Todos tenemos la capacidad de crecer emocionalmente pero la elevada sensibilidad de las Personas Altamente Sensibles les facilita enormemente el camino. De hecho, mientras que la mayoría de las personas tiende a encerrarse en su zona de confort, que es cada vez más estrecha a medida que pasan los años, las Personas Altamente Sensibles suelen emprender un viaje de conocimiento interior que las libera. Por eso, a menudo se les compara con un “alma vieja”.

Estas personas tienen una mayor predisposición a mirar dentro de sí, a conectar emocionalmente con los demás y a apreciar los detalles que les rodean. Por eso, una vez que superan la fase inicial, marcada por la frustración que implica darse cuenta de que son diferentes, pueden emprender un camino de redescubrimiento del “yo”.

Por tanto, no malgastes ese don. Encuentra tu propio equilibrio y emprende ese viaje, las cosas que descubrirás sobre ti serán asombrosas.


Fuente:
Bianca, P. A. et. Al. (2014) The highly sensitive brain: an fMRI study of sensory processing sensitivity and response to others' emotions. Brain and Behavior; 4(4): 580-594.

4.9 estrellas, basadas en 98 revisiones

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gracias jenifer!descubri que soy hipersensible.te quiero .besos

Mientras más leía, más identificado me sentía, gracias

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