8/19/2014

¿Mente llena o mente plena?

niño científico

Tradicionalmente, la educación que transcurre entre las cuatro paredes de un aula se ha comprendido como un proceso de transmisión de conocimientos. Sin embargo, en las últimas décadas algo comenzó a cambiar y ahora más que nunca la educación se enfrenta a un dilema trascendental que puede determinar su derrotero: ¿seguir transmitiendo cada vez más conocimientos o enseñar a aprender y, sobre todo, enseñar a ser?

En la sociedad moderna el conocimiento caduca cada vez con mayor rapidez por lo que las grandes empresas ya no solo se preocupan por contratar a un profesional que domine determinadas habilidades y posea ciertos conocimientos, les interesa más que ese profesional sea versátil, que se adapte a los cambios y que tenga la capacidad para desarrollar nuevas competencias. 

La empresa moderna mira cada vez más al futuro mientras que algunas escuelas se han quedado rezagadas en el pasado limitándose a transmitir una serie de conocimientos que quedan obsoletos en poco tiempo. Sin embargo, un buen sistema de enseñanza podría marcar la diferencia entre una “mente llena” y una “mente plena”.

La mente llena


Un hombre que había dedicado toda su vida a leer sobre la filosofía budista, se enteró de que en la ciudad había un Gran Maestro y fue a conocerlo para recibir la iluminación. El gurú lo invitó a entrar y sentarse a su lado. El hombre le contó todo lo que había aprendido en los libros, exponiendo sus opiniones.

Al cabo de un rato, el Maestro le brindó un poco de té y comenzó a verter el líquido en la taza. Sin embargo, una vez que estuvo llena, el Maestro no se detuvo, siguió vertiendo el té hasta derramarlo por la mesa y el suelo. 

En cierto punto, el hombre, que no podía creer que un gran gurú fuese tan descuidado, le espetó: “¡Basta! ¿Acaso no te das cuenta de que estás derramando el té? La taza está llena.”

En ese momento el maestro se detuvo y le dijo tranquilamente: “Al igual que esta taza, tu mente está llena de ideas preconcebidas y de opiniones. ¿Cómo es posible que aprendas algo si no vacías tu taza?"

Tener la “mente llena” puede ser un fardo muy pesado que nos impide descubrir nuevos problemas y apreciar aristas más enriquecedoras. Cuando asumimos como verdaderas muchas de las teorías que nos han transmitido en la escuela, le cerramos el paso a la duda y, por ende, a la creación. De hecho, los mayores descubrimientos del mundo se han llevado a cabo porque alguien no se dio por satisfecho con las respuestas de la ciencia y decidió explorar más allá del punto al que había llegado la comunidad científica.

La persona con una “mente llena” es aquella que maneja muchos datos pero no es capaz de darles un sentido, es la que lee mucho pero la lectura no le cambia la vida, la que se mantiene informada leyendo todos los diarios a su alcance pero no reflexiona sobre las noticias… Es una persona que se convierte en espectadora de su propia vida, que sabe pero no conoce.

La mente plena


La creación implica vaciar la mente de estereotipos e ideas preconcebidas, implica mirar la realidad desde otra perspectiva y encontrar conexiones inéditas que a los demás se les habían escapado. Una mente plena no está vacía, al contrario, atesora mucho conocimiento pero se trata de un conocimiento significativo y siempre está dispuesta a cambiar sus teorías. La mente plena es aquella que sabe discernir entre lo verdaderamente importante y las nimiedades, la que le da un sentido a lo que aprende y la que cambia con cada aprendizaje.

Obviamente, las diferencias entre la “mente llena” y la “mente plena” van mucho más allá de una simple variación en el adjetivo. Se trata de un cambio radical porque implica una actitud diferente ante el aprendizaje, ante la vida y, por supuesto, ante la manera de impartir la enseñanza.

Decálogo para una educación más plena


La enseñanza enfocada en potenciar mentes más plenas debería:

1. Comenzar desde la educación primaria ya que los niños pequeños tienen una mente ávida y creativa que solo espera ser potenciada, para lo cual es imprescindible complementar la Educación Primaria y la Psicología.

2. Fomentar la búsqueda autónoma de respuestas y, sobre todo, el planteamiento de preguntas porque es detrás de estas que se esconde la verdadera sed de saber.

3. Evaluar la capacidad del alumno para aplicar los contenidos y no la simple memorización de los mismos.

4. Conferirle un rol protagónico a los valores y las emociones, a la par del contenido. Después de todo, se ha comprobado que la Inteligencia Emocional es un mejor predictor del éxito profesional que la inteligencia lógico-matemática.

5. Dejar de centrarse exclusivamente en los resultados y comenzar a evaluar el esfuerzo del estudiante. No podemos olvidar la famosa frase de Albert Einstein: “el genio se hace con un 1% de talento y un 99% de trabajo”.

6. Devolverle a los errores su importancia en el proceso de búsqueda del conocimiento, de manera que los niños puedan desarrollar una mayor tolerancia a la frustración y aprender a ser perseverantes.

7. Aplicar el concepto de Desarrollo Próximo de Vigotsky según el cual, lo más importante no es el nivel actual del estudiante sino su nivel potencial, el desarrollo que puede alcanzar con la ayuda adecuada.

8. Fomentar el conocimiento personal, de manera que cada estudiante sea capaz de poner en práctica las estrategias de aprendizaje más eficaces y, en un futuro, sepa priorizar sus necesidades.

9. Generar experiencias a través del aprendizaje promoviendo una toma de postura personal respecto a los diferentes hechos que se estudian en las clases. 

10. Ser actual, la historia o la evolución natural no son temas del pasado sino que, de una u otra forma, están presentes en nuestros días. Es tarea de la educación encontrar esas implicaciones y mostrarle al estudiante que cada contenido realmente cuenta y no es una simple fecha anclada en una línea del tiempo.

La educación no puede ser una camisa de fuerza, debe ser las alas que nos remonten.

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Oleh
Invert

Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga de profesión y por pasión, dedicada a hilvanar palabras. Descubre mis libros

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Es un excelente artículo que contrapone un modelo de educación basado en contenidos cerrados, diseñados por quien "educa", con un modelo que se centra en entrenar al educando en construir su propio estilo de pensamiento; una educación basada en el hacer frente a otro modelo posible centrado en el ser; o la mente como un espacio que es necesario "amueblar" frente a la mente entendida como un espacio escénico, suficientemente despejado de estorbos como para poder jugar diferentes experiencias, libres de condicionamientos, para construir sentido de forma autónoma y personal.

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