6/21/2013

La trampa de la depresión: No saber cómo desconectar


En el lenguaje popular utilizamos la palabra “desconectar” para indicar que necesitamos olvidarnos de las preocupaciones y de las tareas cotidianas, que necesitamos liberarnos del estrés. Entonces podemos adoptar diferentes estrategias, desde dar un paseo en la naturaleza hasta tomarnos unas vacaciones cortas, ir al gimnasio, escuchar música o darnos un baño relajante.

Sin embargo, más allá de la estrategia que adoptemos conscientemente, lo cierto es que contamos con una suerte de mecanismo automático de desconexión que nos permite “desconectar el cerebro” cuando estamos demasiado agotados. Gracias a este sistema nuestro cerebro se toma unas pequeñas vacaciones cuando las necesita, por decirlo de una manera sencilla. Es decir, no espera a que nos demos cuenta de que necesitamos tomarnos un respiro sino que se desconecta él mismo de la realidad. Lo hace de diferentes formas, como por ejemplo, creando una sensación de embotamiento que nos impide concentrarnos y trabajar, obligándonos así a dedicarnos a otras tareas que consuman menos recursos cognitivos.

De hecho, hace poco investigadores de la Universidad de Wisconsin descubrieron que algunas células nerviosas del cerebro se desconectan brevemente. Estas neuronas entran en un estado similar al del sueño, sobre todo cuando estamos inmersos en una actividad que no demanda su competencia. Mientras tanto, el resto de las neuronas permanecen activas. A esta desconexión se le denominó "sueño focalizado".

Ahora Andrew F. Leuchter, profesor de la Universidad de California, ha realizado un descubrimiento muy interesante: las personas con depresión tienen problemas para desconectar su cerebro. Para llegar a estas conclusiones reclutó a 121 voluntarios, todos con un diagnóstico de depresión mayor, y evaluó la sincronización de sus ondas cerebrales y la conexión entre las diferentes áreas del cerebro.

Así descubrió que estas personas tienen una mayor actividad e interconexión entre las áreas cerebrales en reposo. Dicho de esta forma podría parecer algo ventajoso pero no lo es porque esto significa que son muy propensas a tener ideas rumiativas y que su cerebro no reconoce el momento en el cual está demasiado saturado por lo que no se “desconecta” de manera automática.

Específicamente, halló que las áreas límbicas y corticales, cuyo trabajo concertado nos permite procesar las emociones, se intercambian mensajes constantemente, mostrando una actividad mayor que la que se aprecia en las personas sanas. En práctica, el cerebro de las personas deprimidas sería incapaz de controlar el trabajo común entre algunas de sus áreas por lo que no podría desconectar aquellas que no son necesarias. Como resultado, la persona deprimida se mantiene en un círculo vicioso de pensamientos recurrentes del cual le resulta muy difícil salir.

La buena noticia es que es posible salir de este círculo vicioso. Existen técnicas para combatir la depresión que poco a poco irán reeducando tu cerebro. El cambio es gradual y se necesita mucho esfuerzo pero el resultado final merece la pena.


Fuente:
Leuchter, A. F. et. Al. (2012) Resting-State Quantitative Electroencephalography Reveals Increased Neurophysiologic Connectivity in Depression. PLoS ONE; 7 (2).


COMPARTE

Sigue alimentando tus neuronas

La trampa de la depresión: No saber cómo desconectar
4/ 5
Oleh
Invert

Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga de profesión y por pasión, dedicada a hilvanar palabras. Descubre mis libros

ALIMENTA TUS NEURONAS

La Psicología como nunca te la habían contado...

Ver Comentarios
Ocultar Comentarios

3 opiniones... Comparte tus ideas

Me ha encantado este artículo, y da respuestas positivas a un montón de dudas, te doy las gracias por ello.

En las áreas límbicas y corticales, cuyo trabajo concertado nos permite procesar las emociones, debería haber un interruptor para conectar con la razón o con el corazón dependiendo de las circunstancias.

Pilar,
En realidad todo es mucho más complicado porque al final nosotros no hacemos grandes distinciones entre lo que pensamos y lo que sentimos. Eso se debe a que cada hecho tiene una connotación emocional (ya sea negativa o positiva), por mínima que sea.
Las emociones influencian nuestro pensamiento y nuestro pensamiento influencia nuestras emociones. Si existiese ese "interruptor" quizás la vida sería más sencilla pero a lo mejor también más aburrida y falta de color.
Al respecto, te recomiendo el libro de Antonio Damasio "El error de Descartes". Explica muy bien cómo funciona el sistema razón-emociones.

Antes de realizar un comentario, lee estas normas:
- No escribas comentarios ofensivos o con fines publicitarios.
- Sé conciso, no hagas comentarios demasiado largos.
- Cíñete al tema del artículo.
- No escribas en mayúsculas, es como si estuvieras gritando.
- Utiliza adecuadamente el idioma español.
- Tu comentario no se publicará inmediatamente, ten un poco de paciencia.
Todos los comentarios que no cumplan con estos requisitos serán eliminados. No se trata de una cuestión personal sino de mantener la lógica del blog y hacer que todo fluya lo mejor posible.
¡Gracias por compartir tus experiencias!
Ver EmoticonesOcultar Emoticones