3/21/2013

La fecundación in vitro: Una aventura plagada de emociones



Cuando se busca información sobre la fecundación in vitro casi siempre lo que encontramos son complicados artículos que le explican a la pareja cada detalle del procedimiento. En estos textos se encuentra el procedimiento paso por paso y, claro, también se hace referencia a los factores que pueden aumentar o disminuir la tasa de éxito, como la edad de la madre y las enfermedades que padece. Entre esta vorágine de información echamos en falta algo: las emociones.

Ya sabemos que el estrés o la depresión parecen desempeñar un rol mínimo en las posibilidades de salir embarazada con este procedimiento. Según un estudio publicado en 2005 que comprendió a 166 mujeres sometidas a un tratamiento de fecundación in vitro, las emociones negativas no eran decisivas en el éxito de la técnica. Sin embargo, esto no significa que la pareja no vivencie numerosas emociones, a menudo contradictorias y desgarradoras.  

Y es que la pareja que intenta concebir pero no puede es como si estuviese encima de un carrusel de emociones que gira incesantemente. Felicidad, inquietud, desesperanza, ilusiones, malestar, rabia… son muchas las emociones que se experimentan y en un periodo de tiempo relativamente corto.

El primer problema que tienen que enfrentar es la presión social y la preguntan constante de aquellos que no saben que tienen dificultades para concebir: ¿para cuándo vendrán los hijos? Esta pregunta, tan habitual y aparentemente inocua, despierta continuamente la sensación de impotencia y genera presión en ambos miembros de la pareja, una tensión que, si no se maneja adecuadamente, al final termina estallando.

En cierto punto ambos deciden someterse a un tratamiento de fertilidad, entonces suele comenzar un largo camino marcado por la esperanza y la desilusión. La vida de la pareja comienza a llenarse de citas médicas y vocabulario científico (ovocitos, cigotos…) que al principio puede resultar bastante desconcertante pero que después se vuelven normales.

Si la pareja le ha comentado a amigos y familiares su interés por tener un bebé, entonces las preguntas de estos le recordarán continuamente que han fracasado. Aunque sus amigos lo hagan para apoyarles, a veces sus preguntas se convierten en dardos.

Cuando los métodos más tradicionales no funcionan, se suele pasar a la fecundación in vitro. En este punto, normalmente la pareja ya vive cierto grado de desmotivación dado por las continuas decepciones. Si a esto le sumamos que la mujer se somete a tratamientos hormonales, podremos comprender que las emociones están a flor de piel. En este momento es fundamental que el hombre sea capaz de apoyar y comprender a su pareja, si lo logra, normalmente la relación se fortalece y se llena de ternura.

¿Cómo manejar las emociones de forma asertiva?


1. No se dejen llevar por la obsesión, planifiquen actividades juntos y socialicen. Aunque el estrés no incida en el índice de éxito de la fecundación in vitro, sí les hará daño.

2. Si los amigos o familiares les molestan con sus preguntas, simplemente háganselo saber. Díganle que cuando tengan alguna novedad se la comunicarán.

3. Apliquen técnicas de relajación, pueden ir juntos a un curso de yoga, planificar caminatas en la naturaleza varias veces a la semana, echar mano a la acupuntura o pedirle ayuda a un psicólogo para aprender técnicas de relajación (normalmente las clínicas de fertilidad cuentan con un psicólogo que podrá ayudar y orientar a la pareja).

4. Infórmense adecuadamente de las cifras y no se dejen llevar por el optimismo ingenuo. Los resultados fecundación in vitro en mujeres de menos de 34 años ascienden al 41% pero en las mujeres de más de 45 años las probabilidades son prácticamente inexistentes, por eso casi siempre se recomienda usar óvulos de una donadora más joven, con lo cual la tasa de éxito aumenta casi en un 50%.

5. Elijan una clínica moderna. En los últimos años los índices de éxito de la fecundación in vitro han aumentado, en gran parte, debido al desarrollo de la tecnología, por eso es importante que la clínica que elijan ponga a su disposición una tecnología de punta. Por ejemplo, en España la institución IVI cuenta con profesionales de prestigio mundial que la han convertido en un centro de referencia a nivel europeo.


Fuente:

Anderheim, L. et. Al. (2005) Does psychological stress affect the outcome of in vitro fertilization? Human Reproduction; 20(10): 2969-2975.

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Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga de profesión y por pasión, dedicada a hilvanar palabras. Descubre mis libros

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