5/09/2012

Las personas hipocondríacas: Síntomas, causas y tratamiento

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¿Quién no conoce al menos a una persona que se queja continuamente de presuntas enfermedades que casi nunca llegan a ser confirmadas por los exámenes médicos? Pues bien, se trata de personas hipocondríacas.

La hipocondría es en esencia una preocupación excesiva por la salud y representa casi el 9% de los pacientes que acuden a los hospitales. Esta preocupación conlleva a que se experimenten síntomas que no existen objetivamente o a magnificar los ya existentes produciendo angustia y depresión.

Para diagnosticar la hipocondría la persona debe estar convencida de que padece como máximo de dos enfermedades graves y debe conocer con lujo de detalles la sintomatología de una de ellas. Por supuesto, esta persona se someterá a una serie de exámenes físicos y no aparecerá ninguna señal de los problemas que refiere.

Además, normalmente la persona presenta un miedo intenso a padecer estas enfermedades, se preocupa excesivamente por la calidad de las exploraciones médicas y el malestar subsiste durante más de seis meses provocando un deterioro en el área laboral o en las relaciones interpersonales.

Aunque en el imaginario popular existe una identificación entre hipocondría y vejez, lo cierto es que buena parte de las personas hipocondríacas son los hombres que rondan los 30 años y las mujeres sobre los 40. Estas personas estudian su cuerpo y reacciones con detenimiento y llegan a su propio diagnóstico entrando en contradicción con el propio médico, lo cual a veces le hace cambiar de hospital a hospital en la búsqueda de una confirmación para sus temores.

Casi siempre los hipocondríacos están al tanto de las últimas enfermedades y tratamientos y se convierten en nutricionistas expertos porque, en el fondo, temen en sobremanera a padecer alguna enfermedad. Así, poco a poco la salud y las patologías se van convirtiendo en su único tema de conversación. Cuando este trastorno llega a su punto de máximo apogeo, se produce un serio deterioro de sus relaciones interpersonales ya que pueden renunciar a la vida social por el miedo a contaminarse.


Las causas de la hipocondría

Las causas de la hipocondría son muchas y en ocasiones no se puede hacer referencia a una sola sino que estas se conjugan entre sí. Entre las causas más comunes se hallan:

- Una educación basada en el miedo o en la protección excesiva. Usualmente, al profundizar en la historia de vida de las personas hipocondríacas, se descubre que desde pequeños tuvieron una educación hiperprotectora o un familiar cercano que manifestaba una preocupación excesiva por su salud.

- Experiencias traumáticas relacionadas con la enfermedad o la muerte. Ya sea porque la persona haya sufrido alguna enfermedad grave o porque las haya vivido de manera particularmente intensa a través de un familiar.

- Interpretación incorrecta de síntomas. En muchas ocasiones la hipocondría se desata a partir de síntomas que son mal interpretados. Esta persona posee cierta información médica y se asusta ante cualquier tipo de señal. Por ejemplo, puede confundir una contractura muscular en el brazo izquierdo con la presencia de un infarto o el dolor de cabeza sostenido con una hemorragia cerebral.

- Ser particularmente sugestionable y haber recibido información alarmante sobre determinadas enfermedades. Vale aclarar que es importante estar informados sobre los síntomas iniciales de las patologías ya que así podremos diagnosticarlas a tiempo pero las personas particularmente sugestionables pueden desarrollar una actitud hipervigilante que conduce a la hipocondría.

Más allá de estas causas, también existen otras personas que utilizan las enfermedades para atraer la atención de los demás.


El tratamiento de la hipocondría

Normalmente es muy difícil tratar la hipocondría ya que estas personas no desean reconocer que la causa de su mal es de origen psíquico. Así, se niegan a someterse a un tratamiento psicológico.

En esencia, el tratamiento de la hipocondría se basa en la combinación de los fármacos antidepresivos con la psicoterapia cognitivo conductual. De hecho, suele ser muy común que psiquiatra y psicólogo trabajen en equipo para afrontar este tipo de casos. Los medicamentos reducen el desánimo pero no son suficientes para eliminar las ideas de enfermedad pero a la misma vez, sin ellos, es difícil poder realizar un tratamiento psicológico.

La psicoterapia en sí se dirige a paliar la angustia y el miedo que sienten estas personas enseñándoles cómo enfrentar su problema. Un punto vital radica en aprender a diferenciar los síntomas reales de los ficticios. Se suelen utilizar técnicas como la desensibilización, el control del pensamiento y la relajación.
Rincón de la Psicología ~ 8:19

2 opiniones... Comparte tus ideas:

  1. para mi es muy interesante e importante por que nos muestra una realidad.gracias a esta pagina nos sensibilizamos y también nos damos cuenta que existen muchas soluciones.gracias

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  2. Gracias por dejarme tu retroalimentación. De hecho, como muy bien has puntualizado, mi objetivo con este sitio es hacer que las personas comprendan mejor las diferentes patologías psicológicas, sobre las cuales, desgraciadamente, todavía hay mucho desconocimiento.

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