4/19/2012

Los lapsus verbales… ¿Qué esconden estos errores?


¿Quién nunca se ha equivocado mientras hablaba y ha confundido una palabra por otra? ¿Se trata solo de un error o ese descuido indica algo más profundo a nivel psicológico?

Se estima que por cada 1.000 palabras dichas, cometemos uno o dos errores. Si tenemos en cuenta que el ritmo medio de expresión es de 150 palabras por minuto, se produciría un error cada siete minutos de conversación continua. Por ende, cada día, la mayoría de nosotros comete entre 7 y 22 errores verbales.

¿Por qué se producen los lapsus verbales?


En 1901 Sigmund Freud acuñó estas "metidas de pata" con el nombre impronunciable de “fehlleistungen” (en español sería actos erróneos). Freud consideraba que se trataba de un pensamiento, necesidad o deseo inconsciente que se revelaba de esta forma, a través del discurso.

Así, el lapsus freudiano se invoca para explicar un comportamiento extraño y vergonzoso desde el punto de vista social, como por ejemplo, cuando un hombre saluda a la esposa de su anfitrión diciéndole: “encantado de vencer” porque realmente siente una atracción sexual por esta mujer y desearía predominar sobre el esposo.

También cuenta otro ejemplo en el que uno de sus pacientes, estresado por sus dificultades económicas, intentó negarse a seguir tomando el medicamento diciendo: "Por favor, no me dé más recibos porque no puedo tragarlos". Obviamente, este tipo de errores no son casuales sino una expresión de una necesidad latente.

No obstante, un contemporáneo de Freud, Rudolf Meringer, tiene una explicación mucho menos “excitante” para estos deslices. Según este filólogo, los errores lingüísticos serían simplemente unas cáscaras de banana en el camino de la oración, sencillos cambios accidentales de las unidades lingüísticas, ni más ni menos.

La investigación moderna ha retomado este tema pero desde una perspectiva diferente. De hecho, Gary Dell, profesor de lingüística y la psicología en la Universidad de Illinois, sostiene que los lapsus linguae son la muestra de la capacidad de una persona para usar el lenguaje y sus componentes.

En su opinión, los conceptos, palabras y sonidos están interconectados en el cerebro a través de tres redes: léxico, semántico y fonológico. Y el habla surge de la interacción de las mismas. Pero de vez en cuando, estas redes, que operan a través de un proceso que él denominó "propagación de la activación," viaja a saltos. Como consecuencia, a veces el resultado es un lapsus o un error al hablar.

Por ejemplo, imaginemos que queremos decir la palabra “cultivar”. En este momento nuestra mente activa una red semántica que está compuesta por, nada menos y nada más, que unas 30.000 palabras. En este punto, también se ponen en marcha todos los significados relacionados con la palabra cultivar e incluso nuestras experiencias personales con la misma. A la vez, nuestra red fonológica debe activarse para buscar los sonidos adecuados para pronunciar la palabra. Y todo no termina ahí, también debemos buscar la correspondencia gramatical para que la palabra se escuche bien dentro de la oración. Como se podrá presuponer, es muy fácil que nuestro cerebro se confunda. Realmente lo extraño sería que no lo hiciera.

Por eso, en ocasiones solo llegamos a pronunciar las primeras sílabas de la palabra errónea ya que inmediatamente nos damos cuenta del equívoco y lo solucionamos. Por supuesto, será mucho más fácil confundir las palabras con un sonido similar, como por ejemplo: hospitalidad con hostilidad o insinuar con incinerar. Así, la mayoría de los lapsus verbales no son sino cáscaras de bananas producidas por una “sobrecarga” del cerebro.

¡Pero otros no lo son!

¿Qué esconden algunos de estos errores al hablar?


Algunos errores al hablar pueden estar provocados por la incidencia de los significados. Por ejemplo, cuando pensamos en el nombre de una persona, inmediatamente acuden a nuestra mente las vivencias relacionadas con esta. De esta forma, esas experiencias o deseos podrían ser los causantes del error. En fin, serían lapsus verbales provocados por los pensamientos intrusivos.

El problema radica en que mientras más nos esforzamos en suprimir estos pensamientos, más frecuentes se vuelven y, por ende, no sería extraño que se manifestasen a través de errores lingüísticos. Por supuesto, mientras más distraídos estemos, más errores cometeremos.

Esto lo demuestra un curioso experimento desarrollado en la Universidad de California en la cual los psicólogos le pidieron a hombres heterosexuales que hablaran sobre sus profesiones delante de una mujer vestida de forma provocativa. Se apreció que estos hombres cometían más lapsus de contenido sexual que quienes habían sido entrevistados por otro hombre. Obviamente, esto sucede porque nuestro cerebro tiene una capacidad atencional limitada y no puede controlar tantos procesos a la vez.

Para evitar estos errores hay una solución bastante sencilla: hablar lentamente para poder meditar qué vamos a decir.


Fuente:
Pincott, J. (2012, Marzo) Slips of the tongue. En: Psychology Today.

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Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga de profesión y por pasión, dedicada a hilvanar palabras. Descubre mis libros

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O simplemente cuando estas nerviosa, a mi me suele pasar siempre que me confundo o cuando leo muy rapido tambien leo mal algunas palabras y digo otras parecidas... O cuando estas distraida tambien respondes cosas que nada tienen que ver con las preguntas.

Donna

Donna,
Gracias por la puntualización. Claro, cuando estamos nerviosos es muy común que confundamos las palabras. No obstante, lo interesante no es el equívoco en sí sino por qué al equivocarnos decimos una palabra y no otra.

Hola Jennifer. Felicidades por tu blog.
Tengo una duda en esto de los lapsus. Tengo un amigo que continuamente se refiere a ellos como ellas, ella como el o viceversa. Incluso se refiere a sí mismo en femenino. Le sucede mucho y me llama mucho la atención. Que puede ser?

Lo más lógico sería pensar en una dificultad para identificarse con su sexo. No obstante, puntualizo que no soy psicoanalista y los lapsus se deben comprender en un contexto; es decir, conociendo a la persona y explorando sus vivencias.

Hola, me llama la atención algo, tengo un amigo que se llama Manuel y yo Isabel. el asunto es que la gente con la que trabajamos, cuando lo llaman le cambian el nombre, Imanuel, después se corrigen, pero me incomoda. Pienso que lo ven muy amigo mio, pero es raro. No sé si es intencional o un error.

Saludos

Isabel,
Lo más probable es que se trate de una simple equivocación. Como de seguro los ven tan implicados, cuando le ven a él, no pueden evitar pensar en ti y ahí surge el error.
Creo que es un detalle sin importancia por el cual no te deberías preocupar demasiado :)

A mi marido le esta pasando algo hace tiempo, y es que confunde palabras cuando habla; pero no por palabras que suenan similar, sino por palabras de la misma familia, asociadas. Por ejemplo, "pasame el tenedor" en vez de cuchara, o sabana en lugar de toalla, o ventana en lugar de puerta, vaso en lugar de taza, etc. Que podra ser?

Laura,
Las causas pueden ser múltiples, desde neurológicas hasta un simple despiste debido a un aumento del estrés en los últimos tiempos o a dificultades para concentrarse.

Hola Jennifer, excelente información, pero ¿esta utilización errónea de palabras, recibe algún nombre específico o el genérico "lapsus"?.
Mil gracias de antemano

Hola Dinorah,
Hasta donde sé, en Psicología se les denomina "lapsus linguae", para hacer referencia al fenómeno de equivocarnos en las palabras.

Ingresé a la pag. buscando experiencias similares a la mía, ya que mi esposa está, últimamente equivocando reiteradamente las palabras, pero no son palabras afines y me preocupa mucho su estado, Creo que puede ser stress o simple fatiga mental, pero no soy experto, además, me preocupa que pueda ser evidencia de Alzaimer, en etapa de inicio. Hace unos cinco años atrás, tuvo una experiencia de sonambulismo (extremo),ya que salio de casa tipo tres a.m. y fue encontrada en un vecindario vecino, a cuatro cuadras de nuestro domicilio. Es reticente a visitar un especialista, por eso esperaba encontrar algo que me sirviera, ojalá obtenga alguna respuesta profesional.

Hola,
Es prácticamente imposible realizar un diagnóstico sin ver a la persona y hacerle algunas pruebas. No obstante, equivocarse al hablar suele ser más signo de fatiga mental y estrés, mientras que los olvidos y despistes son el signo más característico de las demencias. Aún así, si la situación continúa, es imprescindible que acuda a un especialista.

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