10/01/2011

Siete técnicas para alcanzar los objetivos personales

Un refrán popular afirma que “de buenas intenciones está repleto el mundo” y yo añadiría que también de objetivos excelsos. Pero ya vemos como andamos.

Y es que entre el dicho y el hecho va un buen trecho. Una cosa es plantearse uno o mil objetivos y otra cosa muy diferente es alcanzarlos. Tanto es así que una buena parte de los objetivos que nos proponemos se quedan en el ámbito de los sueños que nunca llegan a concretarse. Sin embargo, existen algunas técnicas muy sencillas que nos permiten alcanzar los objetivos personales, tan solo echando mano al sentido común y la organización.

1. Deja de fantasear. Hay personas que pueden pasarse semanas, meses e incluso años imaginando que alcanzan el trabajo de sus sueños pero en la práctica cotidiana hacen muy poco para lograr su objetivo. De hecho, se ha demostrado científicamente que fantasear no ayuda a alcanzar los objetivos. Por ende, una vez que has diseñado en tu mente la situación ideal, pon manos a la obra.

2. Simplemente… comienza. En muchas ocasiones tenemos un plan perfectamente diseñado que nos permitirá alcanzar al menos una parte de nuestros objetivos pero lo postergamos infinitamente hasta el punto que cuando decidimos comenzar, el plan original ya no es factible ya que las condiciones del medio han cambiado. Todas las personas que deseen alcanzar un objetivo deben tener en mente que “para luego es tarde”.

3. Visualiza el proceso, no el resultado. Todos tendemos a imaginar el resultado que hemos logrado al alcanzar los objetivos. Y esto es positivo porque nos motiva a continuar en el camino. Sin embargo, sería mucho más práctico visualizar el camino porque así podemos prevenir las barreras y reorganizar nuestra estrategia mucho antes de toparnos con la cruda realidad. En un estudio realizado en el 1999 en la Universidad de California se apreció que los estudiantes que visualizaban el proceso de estudio más que el resultado final, obtenían mejores calificaciones.

4. Rechaza los comportamientos automatizados. En ocasiones nos vemos envueltos en una rutina cotidiana que no tiene nada que ver con nuestros objetivos de vida. Bien vale la pena que nos detengamos un momento en el camino y reestructuremos estos hábitos para asumir tareas que realmente respondan a nuestros objetivos finales.

5. Evita pensar en términos como: ¿qué más da? Cuando hemos determinado un objetivo y en nuestra mente surge un pensamiento que nos dice: “¿qué más da?” esto es sinónimo de que estamos agotados. Si sucumbimos ante este tipo de pensamiento y abandonamos la disciplina que nos impusimos anteriormente, será difícil volver a retomar el objetivo. Por ende, lo más inteligente es no sucumbir ante esta tentación porque después de la primera vez probablemente habrá una segunda y una tercera.

6. Alterna los focos de atención. A veces suele ser desmotivante focalizarse en la meta final ya que esta se percibe como demasiado lejana; en estos momentos la mejor estrategia es plantearse un objetivo más cercano y fácilmente alcanzable que servirá como un aliciente para continuar en el camino. Al contrario, cuando la tarea que estamos realizando es demasiado rutinaria y desmotivante, entonces debemos focalizarnos en nuestro objetivo final.

7. Ten un plan de emergencia. Desgraciadamente no siempre se alcanzan los objetivos a la primera. A veces necesitamos rediseñar varias veces el plan general o tener un plan de emergencia que contemple objetivos menos ambiciosos pero que nos resultan igualmente gratificantes.

Finalmente, si realmente deseas alcanzar los objetivos y no morir en el intento, debes cuidarte de los “costos hundidos”. Este fenómeno fue descrito en el año 1985 por psicólogos de la Universidad de Ohio que apreciaron que mientras más las personas invierten en un objetivo, más tienden a pensar que este será exitoso. Así, la inversión original hace que la persona continúe apostando por el logro del objetivo, aún a costo de su equilibrio emocional.


Fuentes:
Pham, L. B. & Taylor, S. E. (1999) From Thought to Action: Effects of Process-Versus Outcome-Based Mental Simulations on Performance. Pers Soc Psychol Bull; 25(2): 250-260.
Arkes, H. R. & Blumer, C. (1985) The psychology of sunk cost. Organizational Behavior and Human Decision Processes; 35(1): 124-140.

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Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga de profesión y por pasión, dedicada a hilvanar palabras. Descubre mis libros

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2 opiniones... Comparte tus ideas

Esta en contra de la ley de la atraccion, dicha ley que me ha funcionado de maravilla.

Monique,
Cuanto me alegra que hayas apuntado este detalle. Precisamente, los resultados científicos demuestran que la ley de la atracción no funciona para todos sino para una pequeña minoría.
Particularmente no comparto para nada los principios de la ley de la atracción pero si has tenido suerte con ellos y te han funcionado, pues ¡enhorabuena!
Lo importante es que cada persona busque información y opte conscientemente por el camino que más le apetezca y que más se adecúe a su forma de ser.

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