9/12/2011

Aprendiendo a resolver problemas cotidianos con el Acertijo de Einstein

En la vida cotidiana existen cientos de situaciones de las cuales podemos tomar experiencias y salir fortalecidos. A veces son aquellas que menos imaginas las que nos dan lecciones de vida. Por eso ahora te propongo que intentes resolver el Acertijo de Einstein, también denominado problema de las cinco casas o del pez rojo.

Se afirma que solo el 2% de las personas puede realizarlo en 30 minutos, el resto demora mucho más tiempo pero lo importante es llegar a la solución por nosotros mismos.

Existen 5 casas de cinco colores diferentes y en cada una de ellas vive una persona de una nacionalidad diferente.

Cada uno de los dueños bebe una bebida diferente, fuma una marca de cigarrillos diferente y tiene una mascota diferente.

Tenemos las siguientes claves:

1. El británico vive en la casa roja.

2. El sueco tiene un perro.

3. El danés toma té.

4. La casa verde esta a la izquierda de la blanca.

5. El dueño de la casa verde toma café.

6. La persona que fuma Pall Mall tiene un pájaro.

7. El dueño de la casa amarilla fuma Dunhill.

8. El que vive en la casa del centro toma leche.

9. El noruego vive en la primera casa.

10. La persona que fuma Brends vive junto a la que tiene un gato.

11. La persona que tiene un caballo vive junto a la que fuma Dunhill.

12. El que fuma Bluemasters bebe cerveza.

13. El alemán fuma Prince.

14. El noruego vive junto a la casa azul.

15. El que fuma Brends tiene un vecino que toma agua.

La pregunta: ¿Quién es el dueño del pececito rojo?


En este punto, detente y comienza a solucionar el acertijo ayudándote de lápiz y papel.

¿Has terminado? Pues bien, detengámonos en el proceso de resolución del problema.


Primera fase: El primer impacto de seguro fue la confusión y el desconcierto, habían tantos datos que ni siquiera sabías por dónde comenzar. Te salieron dudas y te preguntabas: ¿será un acertijo de agilidad mental? ¿tendrá trampa?

Exactamente esto sucede en la vida real, cuando nos enfrentamos a un problema por primera vez nos toma un poco de tiempo antes de que logremos centrarnos exactamente en cuál es la pregunta. Nos mostramos desconcertados y confusos y esta sensación nos resulta molesta. Surgen dudas y nos preguntamos si realmente seremos capaces de solucionarlo.

Segunda fase: Tomar la decisión de enfrentar el problema. En este punto decidimos aceptar el desafío y dedicar parte de nuestros recursos a buscar la solución. Es un momento adrenalínico, confiamos en nuestras capacidades e incluso queremos demostrar que estamos dentro del 2% de las personas más listas que lo resuelven en menos tiempo.

En la vida real también pasamos por esta fase, nos proponemos resolver el problema lo antes posible y confiamos en nuestras potencialidades.

Tercera fase: la reorganización de los datos. Una vez que hemos decidido resolver el problema nos damos cuenta que necesitamos hacer un “inventario” de los datos que poseemos y organizarlos de manera que nos puedan conducir a la situación. Por ejemplo, en el acertijo los datos número 8 y 9 son los primeros con los cuales deberíamos trabajar.

Cuando enfrentamos un problema real debemos hacer lo mismo, existirán datos más valiosos que nos pueden acercar a la solución y otros que hay que descartar o postergar para el final. Si enfrentamos el problema como un todo, será muy difícil comprenderlo y resolverlo.

Cuarta fase: la estrategia de resolución. En este punto ya tenemos una representación mental de los datos y su importancia en orden jerárquico, entonces nos preguntamos cuál será la estrategia más adecuada. ¿Pintamos las casas en el papel? ¿Qué datos tomamos como puntos de referencia?

Obviamente, esta fase es esencial porque si no estructuramos una estrategia de solución adecuada al problema, nos veremos en la necesidad de regresar atrás una y otra vez. Y esto puede resultar tan desmotivante que nos haga abandonar la tarea.

Quinta fase: las dudas. Después que has organizado aproximadamente seis elementos de la lista te das cuenta que la estrategia que utilizaste hasta este momento debe ser cambiada o que debes incluir más variables. Entonces aparecen las dudas, vuelves a preguntarte si no se tratará de un problema de agilidad mental y regresas a verificar la información.

Esta es una de las fases más críticas en la resolución de problemas, ya sea en las matemáticas como en la vida real. Cuando la estrategia que habíamos iniciado ya dio todos sus frutos pero aún estamos a mitad del camino nos preguntamos si realmente tenemos fuerzas para continuar y si vale la pena. Miramos lo que hemos logrado y lo que nos falta. Si no estamos suficientemente motivados aquí se acaba todo porque es como si todo lo que hubiésemos hecho se cayera en trozos a nuestro alrededor. Para algunos la aventura termina aquí porque a veces no se percatan que están a poquísimos pasos de la meta.

Sexta fase: la reorganización y solución. En este punto analizamos todas las alternativas posibles y vislumbramos la ansiada solución.

Sin embargo, esto no quiere decir que no será necesario trabajar un poco más para ver el resultado, aún quedan cosas por hacer y estamos exhaustos. Entonces es necesario hacer acopio de fuerzas y continuar el camino.

Séptima fase: la retroalimentación. Aunque muy pocas personas se detienen en esta fase de la resolución de problemas, lo cierto es que es una de las más importantes: detenerse a verificar si la solución es correcta, ver cuál fue el camino que recorrimos y dónde nos equivocamos.

Para no volver a chocar con la misma piedra es necesario que sepamos dónde nos equivocamos. ¿Nos quedamos en la fase de confusión o quizás nos detuvimos cuando teníamos dudas? ¿Fuimos perseverantes y meticulosos? ¿Dejamos que la frustración se apropiara de nuestra lógica? En fin, quizás te asombres de lo que podrías descubrir de ti mismo resolviendo un simple problema de lógica.

Y para los curiosos, la solución es: “El pececito rojo lo tenía el alemán, que vivía en la casa verde, tomaba café y fumaba Prince”.

Me encantaría conocer sus experiencias.

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Aprendiendo a resolver problemas cotidianos con el Acertijo de Einstein
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Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga de profesión y por pasión, dedicada a hilvanar palabras. Descubre mis libros

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Genial!
Me tomó casi una hora :) pero al final lo resolví.
Muy interesante el símil que estableces con la vida práctica porque justamente así me fui sintiendo mientras resolvía el problema.

Lo resolví en el minuto 31, ¿me puedo considerar del 2%? =D

Pues felicitaciones a ambos. No hay nada mejor como mover un poco las neuronas.
Sin importar el tiempo que nos tome, lo verdaderamente esencial es llegar al final del camino y haber disfrutado del recorrido.

me demore 40 min por que estaba conectado a facebook y me llamaron por telefono :( pero por lo menos lo termine :)

Nicolas,
Debo confesar que soy una apasionada de los acertijos, por eso cuando encuentro uno que representa un verdadero desafío, debo dejar todo lo que estoy haciendo para dedicarme por entero al mismo :)

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