3/04/2011

La paranoia: ¿Se puede provocar en las personas “sanas”?

Tradicionalmente los psiquiatras y psicólogos han relacionado la paranoia con las personas que sufren trastornos psicóticos que demuestran sentimientos de desconfianza y un grave problema en la comprensión de las situaciones que los lleva a asumir una actitud cerrada, suspicaz y difidente.

Hoy por hoy esta perspectiva ha cambiado y se conoce que muchas personas supuestamente “sanas” también pueden desarrollar interpretaciones paranoicas. De hecho, la paranoia no es una manifestación clínica única sino que es un continuum que puede ser vivenciado en alguna u otra medida por una buena parte de las personas.

En el año 2007 los psicólogos de la Universidad de Manchester, Michelle Campbell y Anthony Morrison, entrevistaron a seis personas “sanas” y seis pacientes psiquiátricos para comparar sus respectivas experiencias relacionadas con la paranoia.

Sus resultados mostraron que muchos aspectos de la paranoia eran similares entre ambos grupos: por ejemplo, todas las personas reconocían que los pensamientos paranoicos le producían una gran ansiedad y que estaban conectados con experiencias negativas vivenciadas en momentos tempranos de sus vidas.

Por supuesto, también se apreciaron algunas diferencias: las personas “sanas” siempre tenían la sensación de control y manifestaban estas ideas paranoicas en aspectos más bien banales de la vida mientras que las personas que sufrían psicosis sentían que no tenían ningún control sobre sí mismos o las situaciones y presentaban estas ideas paranoicas relacionadas con cuestiones de vida o muerte.

Para darle otra vuelta de tuerca a la comprensión de la paranoia Catherine Green, psicóloga del King’s College, reclutó a 58 personas “sanas” con el objetivo de desarrollar en las mismas una comprensión paranoica de las situaciones.

Los participantes se sentaron en una habitación con un experimentador y debían escribir sobre el paseo al laboratorio que habían realizado ese día. Posteriormente una persona tocaba en la puerta y le pedía al experimentador que saliese unos momentos. Luego de una ligera vacilación el experimentador salía y al entrar, se escuchaba en la habitación (durante 35 segundos) una risa que se alejaba por el corredor.

¿Qué pensarían ustedes si estuviesen en esta situación y después de una breve charla, la persona que tocó a la puerta saliese riendo?

Preguntándole a los participantes, el 15.5% de ellos afirmaron que la persona se reía de alguna cuestión relacionada con su persona o las respuestas brindadas en los cuestionarios. Sin lugar a dudas una muestra pequeña de paranoia donde se evidenció la idea de referencia en la cual se atribuyó a una situación un significado personal.

Por supuesto, también vale aclarar que el 48% de las personas ni siquiera notó la risa en el pasillo.

No obstante, lo verdaderamente interesante de estas investigaciones es el hecho de que despatologizan la paranoia alertándonos del hecho de que la misma puede esconderse dentro de nosotros en pequeñas dosis por lo que debemos estar particularmente atentos a las comprensiones que realizamos de las situaciones en las cuales nos vemos inmersos. Recordemos que las presuposiciones no siempre son positivas y que sólo en pocas ocasiones somos el verdadero centro de atención.


Fuentes:
Green, C.E. et. Al. (2011) Paranoid explanations of experience: a novel experimental study. Behavioral and Cognitive Psychotherapy; 39 (1): 21-34.
Campbell, M.L.C. & Morrison, A.P. (2007) The subjective experience of paranoia: Comparing the experiences of patients with psychosis and individuals with psychiatric history. Clinical Psychology and Psychotherapy; 14: 63-77.

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Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga de profesión y por pasión, dedicada a hilvanar palabras. Descubre mis libros

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Muy cierto compañera.
Tuve ocasión de participar en un juego que buscaba una finalidad similar, y como bien citas, muchos de los participantes, se "emparanoyaron" pensando que lo ocurrido giraba en torno a ellos mismos, o bien por su actitud, por su físico...por lo que fuera, no lo sabían, pero si se sentían seguros que esa reacción era fruto de algo provocado por ellos...
Porque coincido contigo, cité en una entrada (¿quien se salva?) lo cercano que es este mundo aun ingnorandolo o queriéndolo dejar de lado..
Enhorabuena ;)

El paranoidismo y la actitud referencial son bastante habituales en la población general. Yo creo que la diferencia entre estos comportamientos y quienes tienden a una psicosis es también la capacidad y flexibilidad mental para criticar la idea y no mantenerla aunque haya datos en contra. Interesantísimo artículo, como siempre, Jennifer, espero que estés bien, un abrazo, José Luis

Patuka,
Creo que muy pocas personas se salvan de la actitud referencial. Quizás debido a que todos nos sentimos únicos (comprendido como egocentrismo) y relacionado con el hecho de que todos tenemos algun motivo por el cual nos sentimos "diferentes" (en el sentido más negativo del término).
Así, cuando otras personas hablan en voz baja o se rien a nuestro alrededor casi siempre surge la pregunta: "¿estarán hablando o riendo de mi?"
Un saludo!

José Luis,
Coincido contigo y gracias por la excelente acotación. Sin lugar a dudas lo que nos diferencia de la paranoia psicótica es que tenemos la capacidad de criticar la idea cuando observamos aquellos datos que no la sustentan (aunque en ocasiones se haga particularmente difícil).
A mi lo que me resultó interesante del experimento es que nos muestra cómo la línea entre algunos comportamientos patológicos y la sanidad mental realmente resulta más fina de lo que todos pensamos o presuponemos.
Gracias como siempre por dejar tu impronta en este Rincón.
Yo en estos últimos tiempos he estado muy liada con varios proyectos, personales y profesionales.
Un abrazo y enhorabuena por el crecimiento de tu blog,

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