28 de febrero de 2011

La racionalización: Un mecanismo de defensa a la orden del día

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En algunas ocasiones lidiar con la vida cotidiana puede ser tensionante e incluso algunas realidades pueden desbordar nuestros recursos psicológicos a nivel consciente. Ante estas situaciones (que nos resultan particularmente amenazantes para nuestro yo) ponemos en juego los mecanismos de defensa en aras de mantener nuestro equilibrio psicológico y evitar cualquier tipo de perturbación.

Los mecanismos de defensa son muy variados, entre ellos me atrevería a asegurar que uno de los más extendidos es la racionalización.

La racionalización no es sino una forma de negación que nos permite evitar el conflicto y la frustración que éste genera. ¿Cómo hacemos esto? Sencillamente nos brindamos razones (aparentemente lógicas) que justifican o encubren los errores o las contrariedades.

Mediante la racionalización la persona intenta defenderse del efecto frustrante y trata de autoconvencerse de que, en el fondo, no deseaba aquello que no ha conseguido. Un ejemplo clásico en la literatura de racionalización es el de la zorra que después de varios saltos no logra alcanzar las uvas y exclama: "¡Ah, están verdes!". O quizás el del joven que va a una fiesta y aduce que no baila porque se suda pero realmente no sabe bailar y teme hacer el ridículo.

Vale puntualizar que en muchas ocasiones los argumentos que las personas se muestran a sí mismas son reales. Por ejemplo, en los casos anteriores en verdad las uvas estaban verdes y al bailar las personas se sudan pero en esencia, estos no son los motivos reales por los cuales no logramos la meta o no exhibimos un comportamiento determinado. Como los argumentos que nos brindamos son perfectamente racionales, estos logran convencernos y así no debemos reconocer nuestra incapacidad para lograr algún objetivo en específico.

La racionalización es un mecanismo que transcurre por vericuetos que se alejan de nuestra conciencia; es decir, la persona no se autoengaña conscientemente. Cuando el terapeuta u otra persona les pone frente a la realidad, en muchas ocasiones ésta suele negarse. Una negación que será más o menos intensa y duradera en el tiempo según se perciba la realidad como más o menos amenazante para el yo.

La racionalización funciona sobre un mecanismo de disociación donde la persona determina una distancia ideal entre lo “bueno” y lo “malo” en aras de eliminar una fuente de inseguridad, peligro o tensión emocional. De esta manera, la persona se adapta al medio pero no logra resolver realmente sus conflictos ya que no enfrenta la realidad y sus causas verdaderas.

Una acotación importante en lo que a mecanismos de defensa se refiere es que éstos no sólo se muestran como signos de una personalidad neurótica (según la comprensión freudiana) sino que también pueden evidenciarse en las personas “normales”. En otras palabras, todos podemos poner en práctica algún que otro mecanismo de defensa sin que por ello nuestro comportamiento sea considerado patológico. Lo que realmente hace que un mecanismo de defensa sea un signo de trastorno es la rigidez con que éste se manifiesta y su extensión prolongada en el tiempo.

Por supuesto, aunque la racionalización sea uno de los mecanismos de defensa más usuales, esto no quiere decir que no restrinja nuestro autoconocimiento y nuestras potencialidades por lo que es importante aprender a discernir entre el razonamiento y la racionalización. El primer gran paso para alejarnos de la racionalización es reconocer que no somos seres humanos perfectos por lo que cualquier error o desconocimiento solo indica que debemos esforzarnos aún más.

Y para culminar les dejo un chiste gráfico:

4 opiniones... Comparte tus ideas:

Patuka Li dijo...

Muy bueno sin duda, y totalmente cierto.
Ademas de la racionalización, también suele hacerse uso de la negación o en casos muy dolorosos, llegan a "provocar un olvido" eliminando aquel suceso como si no hubiera tenido lugar.
También los hay, que contrariamente, idealizan la figura que provoca ese estado de inseguridad o malestar...
En fin, consciente o inconscientemente, nuestro cuerpo, nuestra mente, siempre busca una solución, aunque a veces, no sea la mas adecuada.
Enhorabuena!!

Israel dijo...

HOLA! Jennifer, es cogistes el personaje indicado. el de el chiste gráfico: este se llama FELIPE, y es de la familia del cómic de MAFALDA. Este personaje es exactamente lo que publicaste. Que usa mucho la racionalización, en sus desarrollo de cualquier chiste sus característica es razonar asta llegar a la racionalización.

saludos. Muchísimas gracias por la publicación.

drake dijo...

yo tengo entendido que eso es para que nuestra autoestima no se vaya por los suelos jejeje ante el fracaso buscamos una excusa que "nos sirva de consuelo"

ej: si se suspende un examen y uno se ha esforzado seguramente piense "el examen estaba muy jodio" asi no se deprime xD

Jennifer dijo...

Nuestra mente, como bien señalas Patuka, a veces asume soluciones tristes o inadecuadas para poder enfrentar la realidad y minimizar los daños.
Los mecanismos de defensa son muy variados a veces llegamos incluso a suprimir algunos recuerdos.

Israel, el personaje fue elegido con toda intención ;-)

Drake, la autoestima son los sentimientos hacia nosotros mismos. El concepto de yo es mucho más abarcador ya que comprende tanto la esfera emocional como la autovaloración.
Es por ello que se dice que los mecanismos de defensa son una forma para proteger al yo.
Como bien dices, en algunas ocasiones la racionalización se utiliza en la vida cotidiana para no sentirnos mal con nosotros mismos pero considero que ésta no es la mejor solución. Al contrario, debemos enfrentar, según el caso que comentas, que no nos preparamos lo necesario para el examen. Sólo así podremos superarnos para la próxima ocasión.
No debemos olvidar que al final la racionalización es una mentira hacia nosotros mismos.