Analfabetos emocionales: ¿Un mal de la modernidad?

>> 7 de febrero de 2011

El analfabetismo emocional hace referencia a la incapacidad para conectar y manejar nuestras propias emociones y, por ende para comprender y aceptar las emociones de los otros. Se afirma que la Alfabetización Emocional será la Segunda Revolución del Saber Básico. La primera fue hace casi tres siglos cuando las personas eran analfabetas y no sabían leer ni escribir. Y sin lugar a dudas fue un gran paso adelante pero… ¡hoy por hoy no es suficiente!

Es curioso como en la sociedad occidental todos desean cambiar el mundo pero nadie quiere cambiarse a sí mismo. Por ello, el primer gran paso para dejar de ser analfabetos emocionales es lograr un verdadero autoconocimiento. Un conocimiento de sí mismos que nos permita determinar cuáles son nuestras fortalezas pero también las debilidades. Para ello probablemente primero sea necesario eliminar el miedo a descubrir que no somos perfectos. Sólo así podremos escrutarnos sin la necesidad de recurrir a los autoengaños que conforman una imagen distorsionada de nosotros mismos.

Muchas personas afirman que los analfabetos emocionales son una consecuencia del estilo de vida occidental y de la sociedad moderna altamente tecnológica. Puede ser, probablemente la necesidad de condensar el saber adquirido por la cultura a través de los siglos ha hecho que las escuelas se centren exclusivamente en transmitir informaciones (muchas veces perfectamente inútiles). A la misma vez, la sobrecarga de roles, la escasez de tiempo y el desarrollo de la tecnología hacen que optemos por formas de comunicación más veloces (que no eficientes). Ya se sabe que suplantar la interacción humana por la interacción mediante los medios tecnológicos no es una buena cosa.

No obstante, considero que los analfabetos emocionales probablemente han existido desde siempre y, desgraciadamente, con mucha probabilidad continuarán existiendo. Quizás sólo ahora la sociedad y las instituciones educativas han concientizado la problemática, que no quiere decir que no existiera desde antes.

Pero… ¿ha cambiado algo en la sociedad moderna con respecto a los años anteriores?

Creo que uno de los problemas esenciales de la sociedad moderna que contribuye sin lugar a dudas a que exista un número mayor de analfabetos emocionales es la inmediatez. Como el tiempo es una de nuestras posesiones más preciosas y el ritmo de la vida es muy agitado, le brindamos un gran valor a la inmediatez y todo lo que no sea una satisfacción rápida es considerado negativo. Así, la sociedad misma y su estilo de vida compulsa al desarrollo de adultos que se comportan como “niños pequeños” que desean satisfacer sus múltiples necesidades “aquí y ahora”. Cuando las necesidades no se satisfacen en un tiempo relativamente prudencial la persona se enferma (desde el punto de vista psicológico) u opta por medidas extremas, sencillamente porque no tiene las herramientas para enfrentar su nueva realidad.

Esto nos vuelve personas más egoístas en tanto deseamos que nuestras necesidades sean prioritarias por sobre las demandas de los demás. A la misma vez, la inmediatez nos brinda poco tiempo para reflexionar, para repensarnos como personas y aprender a conocernos. De esta forma, terminamos estableciendo relaciones superficiales con los otros y para con nosotros mismos. La emocionalidad se restringe a la expresión de las emociones más negativas como la ira o el desprecio.

Afortunadamente existen algunas escuelas donde, como parte del curriculum, se incluyen contenidos de índole emocional. En estos programas (que por ahora son meramente experimentales) los niños aprenden a expresar de manera asertiva las propias emociones y a convivir con los otros. Una tarea pendiente que aún deben completar muchos adultos.

Probablemente nadie encerró mejor y de manera más concisa lo que nos sucede en lo que respecta a la relación entre emociones y razón que Gibrán Kahlil Gibrán: "Cuando llegues al final de lo que debes saber, estarás al principio de lo que debes sentir".

12 opiniones... Comparte tus ideas:

Anónimo 7 de febrero de 2011, 9:25  

Creo que está dentro de cada persona ser o no un analfabeto amocional.
La sociedad empuja hacia un lado o el otro, y siempre lo hará. Pero son las personas quienes deben poner los límites y aprender a conocerse.
Este post nos hace reflexionar.
Raul

Carlos Caño 7 de febrero de 2011, 10:34  

Muchas gracias por contribuir, con tu brillante entrada, a dar a conocer este grave problema.

De hecho, aunque conocía la cuestión, no había oído hasta ahora la expresión "analfabetismo emocional" y me parece muy acertada.

Discrepo con el comentario anterior. Hasta ahora cada persona tenía que ir aprendiendo, mediante prueba y error, cómo gestionar sus emociones (en el caso de que eso ocurriera). Creo firmemente que la educación debe incluir y tratar estos aspectos de gestión emocional. Hay varias experiencias exitosas de aprendizaje emocional en las escuelas que ayudan a gestionar mejor los conflictos y las discrepancias en el aula.

La escuela debe centrarse también en aspectos realmente prácticos, que servirán para TODA LA VIDA a las personas: gestión de emociones, cómo hablar en público, etc. Son cosas que luego se exigen de adultos pero que a muy pocos se lo han enseñado.

Os dejo un enlace relacionado con educación emocional en las aulas que os puede ser de interés:

http://choulo.wordpress.com/2009/12/15/educacion-emocional-y-otros-retos-educativos/

Saludos,
Carlos.

Jennifer 8 de febrero de 2011, 10:07  

Carlos,
Como bien dices en tu artículo, el primer gran reto de la Alfabetización Emocional se centra en cambiar la perspectiva del profesor, en hacerlo concientizar que la educación emocional es tan importante como enseñar ciencias.
Hasta el momento las personas aprenden a gestionar sus emociones por ensayo y error, algunos lo hacen mejor, otros no lo logran. Pero otra forma para aprender a gestionar las emociones es a través del aprendizaje vicario, es decir, siguiendo a modelos (que muchas veces no son los más idóneos).
Particularmente creo que deberíamos comenzar a rediseñar seriamente la escuela. Recuerdo tantas noches que pasé estudiando y memorizando contenidos que nunca me han sido útiles.
Pero de la misma forma en que se debe desarrollar un programa para aprender a manejar las emociones, debemos enfrentar el hecho de que en las aulas no se potencia el pensamiento.
Así, el gran reto de la educación sería formar personas que sean capaces de pensar por sí mismas y que sean asertivas en la expresión de sus emociones. ¿Una utopía? Quizás, pero quien no sueña no se marca objetivos.
Un saludo,

Anónimo 9 de febrero de 2011, 13:40  

Creo que todos en un inicio somos analfabetos emocionales, luego, con el paso del tiempo algunos van aprendiendo a controlar sus emociones, otros no.
Depende mucho de los estilos educativos que se han empleado.
Creo que esta sociedad prioriza el facilismo, la competencia y el todo vale. De esa forma no hay manera de alfabetizarse emocionalmente a menos que no tengas a alguien al lado que pueda ayudarte a ver aquellas cosas que por una "ceguera social", no puedes ver.
Carlos F.

Jennifer 2 de marzo de 2011, 16:51  

Jorge,
Creo que es más grande quien se percata de sus errores y hace algo para subsanarlos que quien simplemente dice no tener errores o defectos.

Anónimo 28 de marzo de 2011, 14:27  

Jorge.
¿Eres aspergiarno?
En ese caso no es un error Jennifer sino una condición que tiene desde nacimiento.
Puede mejorar y aprender a adquirir habilidades sociales, lo que en otras personas es innato los aspergianos deben de aprenderlo.

Jennifer 28 de marzo de 2011, 17:57  

Anónimo,
No debemos confundir términos, el analfabetismo emocional (y por ende, este artículo) hace referencia a aquellas personas que no tienen ninguna dificultad en el orden psicopatológico sino que por cuestiones culturales no han aprendido a regular su emocionalidad (pero siempre dentro de los límites de la norma).
El Síndrome de Asperger es un trastorno del desarrollo que, obviamente, se manifiesta con peculiaridades mucho más acentuadas.
No obstante, como bien dices, quienes sufren este síndrome usualmente logran avanzar muchísimo y aprenden las habilidades sociales.
Gracias por la puntualización!

Manuel Urbina 4 de abril de 2011, 16:04  

Considero a la inteligencia emocional un elemento indispensable para vivir en tiempos tan acelerados y materialistas de hoy, a falta de ella se están presentando fenómenos de violencia extremos sobre todo en jóvenes, ya sea hacia si o hacia los demás. La falta de contacto social a causa de las TIC, genera alienación y des-humanización, una alternativa de solución es el autoconocimento y manejo de emociones, el problema es cómo sensibilizar a los titulares de educación para cambiar esto, tal vez ellos también necesiten de un entrenamiento para manejar sus emociones y dejar de lado políticas de moda sobre salud mental, como pasa actualmente con el bullyng.

Jennifer 6 de abril de 2011, 15:54  

Manuel,
Si bien creo que la Inteligencia Emocional siempre es importante, coincido contigo, nunca ha sido tan echada en falta como en los tiempos que corren.
Probablemente porque, como bien dices, son muchos los factores que se han conjugado: comunicación siempre menos personalizada, falta de tiempo de los padres para dedicarle a la educación de los hijos, uso continuo de video juegos de contenido violento y siempre más realista, manipulación extrema de las imágenes de los ídolos a través de la publicidad...
En fin, creo que sólo deteniéndonos en el camino y repensándonos a nosotros mismos podríamos detener este empuje social. Si bien es una tarea que nos corresponde a todos y cada uno de nosotros.

Anónimo 26 de enero de 2012, 19:53  

Estando de acuerdo con muchos de los comentarios, tanto en sus análisi como propuestas, quiero constribuir llamando a la autoreflexión: ¿Cómo está nuestra inteligencia emocional?

Saludos
César

Jennifer 27 de enero de 2012, 14:39  

César,
Tu reflexión nos encauza por el buen camino: primero debemos mirar dentro de nosotros para después mirar hacia fuera. No hay como predicar con el ejemplo.

Los contenidos de este blog no son una verdad absoluta y no suplantan el ejercicio profesional. Algunas realidades personales pueden no verse reflejadas.

  © Intextos 2009-2014 | Diseño de F. Ruini | Aviso Legal | Publicidad

Back to TOP