10/23/2010

El Efecto Mateo o la injusta distribución del éxito

Mientras trabajaba en la universidad recuerdo que en una ocasión deseaba apasionadamente que me asignaran un proyecto. Parecía hecho a mi medida ya que era la única especialista en el centro que trabajaba desde hacía algunos años la temática, que por demás, me apasionaba. Todos (o casi todos) consideraban que yo era la persona idónea para conducirlo pero como en la vida no se obtiene todo lo que se desea, el proyecto se lo dieron a otra persona con más experiencia de vida (que no profesional) que al final se tuvo que apoyar en mis investigaciones y bibliografía para llevarlo a cabo.

Cuando pregunté a mi directora el por qué de la decisión me respondió simplemente que yo era capaz pero aún demasiado joven. No pregunté más, creo que tampoco valía la pena. Hoy me alegro de ser mi propia directora.

Creo que historias como estas son muy comunes, sobre todo en el ámbito profesional y científico donde se prioriza a las personas con más años sobre los más jóvenes. Un fenómeno que en el año 1968 Merton calificó como el Efecto Mateo.

No obstante, el Efecto Mateo debe su nombre a una cita bíblica que se encuentra en el evangelio de San Mateo que dice más o menos así: “porque al que tiene se le dará y tendrá en abundancia; pero al que no tiene incluso lo que tiene se le quitará”. Más allá de la justa o injusta que pueda parecer esta afirmación, de lo real o irreal que pueda ser para algunas personas en dependencia de sus historias de vida, lo cierto es que en muchos ámbitos (para ser precavida y no decir en todos) aquellas personas que cosechan algunos logros continúan acaparando la atención y las oportunidades mientras que otras (generalmente las más jóvenes) deben esperar a su sombra.

Las consecuencias del Efecto Mateo posee dos grandes facetas, usualmente antagónicas (que me permito citar de la obra de Jiménez):

- El aporte de una mayor cantidad de beneficios, tanto materiales (económicos y otros recursos, premios) como inmateriales (privilegios, consideraciones, confianza, poder, fama) por el hecho de tener el máximo valor en un determinado parámetro que se considera relevante.

Se sitúa en la primera posición de una determinada clasificación o categoría de ámbito local, regional, nacional o globalizada. Como consecuencia de ser calificado como el mejor, resulta el más beneficiado, sobrevalorado y, frecuentemente, eclipsa al resto.

- Por otra parte, se reducen o anulan los beneficios de cualquier tipo a las personas o entidades que menos valor poseen de un determinado parámetro que es considerado como relevante. Se generan, en muchos casos, procesos de marginación porque se cambia la consideración hacia estas personas o entidades cuando se perciben como en los últimos lugares de la clasificación.

Con frecuencia se observa que quedan muy por debajo de lo esperado dado los recursos con los que contaban al principio. En el caso extremo, el que tiene menos es despojado de lo suyo, que paradójicamente se entrega al que más tiene.

Algunos especialistas como Mario Bunge explican el Efecto Mateo a partir de dos mecanismos, uno memorístico y otro selectivo. Este autor retiene que la memoria juega un papel esencial en este fenómeno ya que naturalmente tendemos a recordar el nombre de aquel autor más conocido olvidando al desconocido. Así, en un artículo científico escrito por Daniel Goleman y Smith, nos recordaremos predominantemente del autor más reconocido, incluso si no es el autor principal del artículo.

El otro factor que según Bunge incide en el Efecto Mateo es la selección de autores, este sería un fenómeno más consciente en el cual seleccionamos un autor en base a su curriculum anterior, basándonos en cierto tipo de cliché científico. Sería una suerte de pensamiento del tipo: “si ha producido tantas obras importantes, de seguro éste éxito también es suyo”, aunque realmente no lo sea.

Así, un poco de manera consciente, otro poco de manera inconsciente; el Efecto Mateo sigue haciendo de las suyas en muchísimos ámbitos. Entre ellos la propia Internet donde se aprecia que a pesar de la gran variedad de buscadores existentes, en el mes de octubre del año 2008 en los Estados Unidos el 61% de las búsquedas que se efectuaron en la red se realizaron a través de Google, mientras que Yahoo acaparó solo el 17%. Y la lista de ejemplos podría continuar, tendiendo al infinito…


Fuentes:
Jiménez, J. (2009) El efecto Mateo: Un concepto psicológico. Papeles del Psicólogo; 30(2): 145-154.
Merton, R. K. (1968) The Matthew Effect in Science. Science; 159 (3810): 56–63.

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Jennifer Delgado Suárez

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