9/24/2010

El lado oscuro del email: Siete efectos que desconocíamos

Sin lugar a dudas el email es una ponderosa herramienta, rápida y eficaz con la cual nos mantenemos conectados con muchísimas personas. No obstante, como en esta vida nada es de un solo color, también el email tiene sus puntos más oscuros; que nos lo recuerdan estas investigaciones de carácter psicológico.

1. El 59% de las personas chequea el email desde el baño. Ya sabemos que revisar el email es un hábito, como otro cualquiera, por lo que en muchas ocasiones las personas aprovechan otras “actividades” para “optimizar” el tiempo o simplemente porque no pueden controlar sus ansias de saber quién les ha escrito.

Estos datos provienen de una encuesta realizada en el 2010 por la empresa AOL, pero también han salido a la luz otras informaciones interesantes sobre nuestros hábitos y formas de relacionarnos con el email. Como por ejemplo, que el 25% de las personas reconoce que no puede estar sin el email más de tres días consecutivos, el 60% de las personas revisa email de trabajo durante sus vacaciones y el 19% escoge sus planes vacacionales en relación con la accesibilidad al email que estos brinden.

2. Revisamos el email más frecuentemente de lo que pensamos. Un curioso estudio desarrollado por Renaud nos devela que generalmente revisamos el email con más frecuencia de lo que reconocemos. Las personas encuestadas por este investigar afirmaron que revisaban el email aproximadamente cada una hora; sin embargo, cuando fueron sometidas a un escrutinio permanente se apreció que chequeaban el email ¡cada 5 minutos!

Así, realmente no somos conscientes de cuántas veces abrimos el email y, por ende, tampoco somos conscientes de lo disruptivo que puede llegar a ser y de la improductividad que genera.

3. El email consume un cuarto del día de trabajo. Puede parecer un número un tanto excesivo pero al menos esos fueron los resultados que obtuvo Czerwinski cuando en el 2004 estudió a través de un diario a diferentes personas de las más disímiles profesiones. El seguimiento se extendió durante una semana y se apreció que, como promedio, estas personas pasaban un 23% de su día de trabajo lidiando con el email.

4. Recuperarse de un email nos toma 64 segundos. Normalmente respondemos de manera casi instantánea ante un email, justo como cuando sentimos el sonido del teléfono o el timbre de la puerta pero todo parece indicar que no tenemos la misma velocidad para recuperarnos del email.

En un estudio realizado por Jackson, éste halló que el 70% de los email producen una reacción en los 6 segundos posteriores mientras que el 85% produce una reacción en los 2 minutos siguientes. No obstante, las personas tardan una media de 64 segundos en recuperarse de la interrupción y volver a sus labores.

5. El email no es el medio idóneo para negociar. Aunque actualmente muchas personas prefieran negociar a través del email, lo cierto es que cuando no se conoce al otro, lo más sabio es negociar cara a cara o a través de video conferencias. O al menos así lo confirma la investigación de Naquin que nos alerta que las personas se sienten menos cooperativas cuando envían email que cuando conversan frente a frente, por lo cual las negociaciones podrían ser más extensas en el tiempo y más ásperas.

¿Por qué? Sencillamente porque muchas personas son más negativas a través del email y porque este medio favorece una relación corta y directa al punto, sin matices. De esta forma, a veces una simple telefonada puede aliviar la tensión y facilitar extraordinariamente la negociación.

6. El email reduce la comunicación emocional. Muchas personas sobreestiman el poder comunicativo del email, estando seguras de que al receptor no solo le llegó la información sino también su estado de ánimo. Sin embargo, una investigación realizada por Kruger en el 2005 nos adelanta que existen algunas emociones como el sarcasmo que no se comprenden adecuadamente a través del email. Además, nos afirma que el 80% de las personas cree haber comunicado su estado de ánimo mientras que solo el 56% lo recibe con certeza.

Estos resultados no son nada extraños si tenemos en cuenta que en la comunicación cotidiana nos sustentamos muchísimo en la expresión corporal para comprender los estados emocionales, aunque sea de manera no consciente. Claro, siempre existen los emoticones ;-)

7. Tendemos a mentir más a través del email. Este es un tema ampliamente tratado en los artículos: Teléfono móvis vs Email y en Email vs Lápiz y papel donde se evidencia que el email es uno de los medios preferidos por los amigos de Pinocho. ¿Por qué? Las personas perciben el email como un medio más impersonal con el cual se establecen menos conexiones empáticas, menos permanente (aunque lo sea) y se sienten más desinhibidas. Esta mezcla conduce a que el email sea un factor que propicia cierto grado de falsedad.

Por supuesto, muchas de estas investigaciones vienen a complementar los consejos básicos de la sabiduría popular: revisar menos el email, aprender a desconectar del trabajo y priorizar las relaciones interpersonales sobre la tecnología.



Fuentes:
Renaud, K.; Ramsay, J. & Hair, M. (2006) "You've Got E-Mail!" ... Shall I Deal With It Now? Electronic Mail From the Recipient's Perspective. International Journal of human computer interaction; 21(3): 313-332.
Kruger, J.; et. Al. (2005) Egocentrism over e-mail: Can we communicate as well as we think? Journal of Personality and Social Psychology; 89(6): 925-936.
Czerwinski, M.; Horvitz, E. & Wilhite, S. (2004) A diary study of task switching and interruptions. Conference on Human Factors in Computing Systems; 175-182.
Jackson, T.; Dawson, R. & Wilson, D. (2002) Case Study: evaluating the effect of email interruptions within the workplace. Conference on Empirical Assessment in Software Engineering;: 3-7.
Naquin, Ch.; Kurtzberg, T. R. & Belkin, L. Y. (2008)E-Mail Communication and Group Cooperation in Mixed Motive Contexts. Social Justice Research; 21(4): 470-489.

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Jennifer Delgado Suárez

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3 opiniones... Comparte tus ideas

Escelente entrada. Muy buenos consejos. Lo mejor para gestionar el email es hacerlo por lotes. Ahorra muuuucho tiempo.

Creo que el correo es un gran monstruo que se come nuestro tiempo.
Como bien dices, lo pero es que ni siquiera nos damos cuenta de ello.
Muy interesante el post!
Marina

Muchas veces son las pequeñas distracciones quienes nos consumen una gran parte del tiempo al no ser conscientes de la cantidad de minutos que estamos empleando. el correo es una de estas pequeñas distracciones que puede salirse totalmente de control.
Tienes mucha razón, Aitor, lo mejor es revisar el correo por lotes, planificar su apertura dos o tres veces al día y entonces dedicarnos por entero a esta tarea.
Así el nivel de conciencia aumenta y le dedicamos al correo justo el tiempo necesario.

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