2/22/2010

Epidemia de risa: un caso insólito de contagio.

El 30 de enero de 1962, un acceso de risa comenzó con tres colegialas (entre los 12 y 18 años) de una pequeña escuela de Kashasha, un pueblecito de Uganda. Lo asombroso es que la risa comenzó a expandirse, cual si de un virus se tratase. En cuestión de unas semanas los síntomas: risa, lágrimas y agitación motora afectaban a 95 de los 159 estudiantes. Tan grave era el caso que la escuela debió cerrar sus puertas el 18 de marzo. La escuela reabrió el 21 de mayo pero debió cerrar nuevamente pues otras 57 estudiantes se vieron afectadas.

Los ataques individuales de risa variaban su duración desde algunos minutos hasta horas y usualmente se evidenciaban alrededor de cuatro veces al día, persistiendo durante un promedio de 16 días. No se reportó ningún caso mortal pero si un gran debilitamiento en las personas aquejadas.

Ninguno de los profesores se contagió pero cuando las jóvenes fueron enviadas a casa (ya que no podían atender y concentrarse en sus lecciones), el ataque de risa se extendió entre la población. En menos de 10 días otros ataques de risa fueron reportados también en Nshamba, el pueblo donde residían algunas de las estudiantes. Un total de 217 personas de las 10 mil del poblado se vieron afectadas por tan curiosa epidemia.

Un nuevo brote se produjo en la cercana escuela de Ramasheyne (48 afectados de un total de 154 estudiantes). Esta institución debió cerrar a mediados de junio. Posteriormente, los ataques de risa se extendieron a Kanyangereka, un pueblo cercano de donde provenían algunas de estas colegialas.

Antes de desaparecer, en junio de 1964, la epidemia de la risa se había extendido rápidamente. Forzó a cerrar 14 escuelas y afectó aproximadamente a mil personas en las tribus cercanas al Lago Tanganyika y Victoria, en Uganda. La única forma eficaz que hallaron para detener el contagio fue poner en cuarentena las poblaciones infectadas.

¿Qué causó este contagio?

Los científicos buscaron la existencia de un gas tóxico o un virus pero los resultados fueron negativos. La risa no solo se contagiaba a través del contacto directo entre los miembros de las familias sino que además se transmitía a los testigos de los ataques de risa. La conclusión fue que su origen fue eminentemente histérico, una forma muy curiosa de histeria colectiva. Lo cual no es nada sorprendente si recordamos cualquier momento en el cual nosotros mismos nos hemos contagiado con la risa ajena.

No obstante, de seguro a partir de ahora nos lo pensaremos dos veces antes de contagiarnos con la risa de los otros, sobre todo si acude a nuestra memoria el caso publicado en el Journal of the American Medical Association sobre los peligros de la risa.

Otros casos interesantes y curiosos pueden leerse en el Ebook: Psicología Curiosa.



Fuentes:
Hempelmann, C. F. (2007) The laughter of the 1962 Tanganyika “laughter epidemic”. International Journal of Humor Research; 20(1): 49–71.
Provine, R. (1996) Laughter. American Scientist; 84(1): 38-47.

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Jennifer Delgado Suárez

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Hola , tu pagina es excelente .

te mando un abrazo

Hola Base de Datos:
Gracias por tu apreciación. Este es un blog que me ha llevado muchas horas de esfuerzo pero creo que ha merecido la pena porque me reporta muchísima satisfacción personal y veo que cada día hay personas excelentes que se unen a este pequeño espacio de reflexión.
Un abrazo también para ti

La verdad que la risa es contagiosa es como un virus hasta el mas trompudo sale riéndose cuando alguien se mata de risa y lo peor sin saber porque eso si me ha pasado. Pero a la final reír es saludable y placentero si la gente aprendiera a reír no habría violencia ni odio solamente amistad y buena vibra excelente post sigue adelante

Rolin, no creo que la risa acabe con todos los males de nuestra sociedad pero sin lugar a dudas nos haría la vida más placentera.
Cuando reimos liberamos una serie de endorfinas que nos brindan la sensación de tranquilidad, relajación y placer. Una buena carcajada durante algunos minutos puede tener el mismo efecto que unos 15 minutos de una sesión de relajación.
Un saludo

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