1/09/2010

Hipnosis y sugestionabilidad: los niveles hipnóticos

Los mitos sobre la hipnosis son muchos, a ellos ha contribuido la suspicacia con la cual ha sido tratada por varios investigadores. No obstante, en la actualidad el interés por los fenómenos hipnóticos crece, sobre todo entre los neurocientíficos cognitivos que optan por simular estados alterados de conciencia a nivel de laboratorio.

Probablemente la representación más común de la hipnosis es aquella donde el especialista realiza una cuenta regresiva en el tiempo y la persona cae en un trance hipnótico. Pero no siempre es así ni sucede con todos.

Las personas poseen diversos grados de sugestionabilidad, algunos psicólogos llegan a afirmar que el nivel de sugestionabilidad es una característica personal más constante que el propio CI. En otras palabras: todos podemos experimentar la relajación y disfrutar de las imágenes sugeridas en el proceso de la hipnosis pero solo determinado grupo de personas podrá vivir la experiencia hipnótica llegando a su nivel más profundo. Esta idea proviene de un estudio realizado por Hilgard en el cual sometió a las mismas personas (en un periodo que abarcaba 25 años de sus vidas) a pruebas que mostraban su nivel de sugestionabilidad. Sus resultados evidenciaron que las puntuaciones alcanzadas en estas pruebas se mantenían constantes a lo largo del tiempo e incluso indicaban que la sensibilidad ante la hipnosis podría tener un componente hereditario ya que, asombrosamente, los mellizos mostraban resultados idénticos en la escala.

Pero... ¿á qué se deben estas diferencias en los grados de sugestionabilidad entre las personas?

Investigaciones recientes afirman que las personas altamente sugestionables pueden desconectar los procesos cognitivos que se convierten en un impedimento para concentrar su atención en otras tareas. O lo que es lo mismo: las personas más sugestionables son capaces de desconectar temporalmente los mecanismos psicológicos que le permiten relacionarse con la realidad. Esta potencialidad, unida a las adecuadas sugestiones hipnóticas, propicia un estado alterado de conciencia como el que puede evidenciarse en los trastornos de conversión o en la psicosis.

No obstante, es válido aclarar que existen diferentes niveles o grados en la hipnosis. Barone nos muestra tres niveles con los cuales coincide la mayoría de los psicólogos y que varían según el grado de profundidad: Z1, Z2, Z3 y el nivel de vigilia que sería el Z0.

- El estado Z1 o nivel leve. En este estado la persona es consciente de todo lo que ocurre a su alrededor, incluso duda que esté bajo hipnosis aunque cuando regrese a su estado de vigilia presentará una alteración en la percepción del tiempo transcurrido bajo la condición hipnótica. Las sugestiones que se aceptan bajo este estado normalmente son las positivas y autoafirmativas.

- El estado Z2 o nivel profundo. En este estado la persona no reacciona de forma muy crítica ante las insinuaciones del terapeuta aunque puede continuar comunicándose y sigue recibiendo mensajes del mundo exterior pero cuando se despierte no recordará nada de lo ocurrido.

En este estado la persona acepta una inhibición o prohibición que se incorpora de forma bastante profunda en su comportamiento y una vez que despierte esta sugestión determinará sus conductas futuras.

- El estado Z3 o nivel muy profundo. En este estado la persona pierde la conciencia y rompe su relación con el mundo exterior. Se comporta cual si estuviese anestesiado por lo cual es utilizado como analgésico e incluso se han llegado a practicar operaciones quirúrgicas en este estado. No obstante, a nivel psicoterapéutico no resulta muy útil.

Vale aclarar que cada nivel posee sus aspectos positivos y negativos. El nivel leve es muy fácil de lograr por el psicoterapeuta y no es necesario que la persona sea altamente sugestionable para propiciarlo pero a la misma vez el paciente puede salir del estado hipnótico con relativa facilidad (cualquier disturbio imprevisto del medio puede regresar a la persona a su estado de vigilia) por lo cual el objetivo de la sesión no sería totalmente cumplido.

El estado profundo implica un arduo trabajo por parte del psicoterapeuta y un adecuado nivel de sugestionabilidad por parte del paciente. Aunque resulta muy útil para borrar algunos hábitos o eliminar adicciones es un estado peligroso donde el terapeuta debe ser extremadamente cauteloso con la práctica y las sugestiones realizadas.

Sin embargo, no todas las personas son susceptibles de llegar a los niveles profundos de la hipnosis o de aceptar las sugestiones hipnóticas. Antes de practicar la hipnosis normalmente el psicoterapeuta utiliza la escala de Stanford (ideada en el 1950 pero con plena vigencia) que le permite evaluar el nivel de sugestionabilidad del paciente. Esta escala contiene doce órdenes muy sencillas como pedirle al paciente que sostenga en su mano una pelota (imaginaria) muy pesada o sugerirle que no tiene sentido del olfato y pasarle un frasco de amoníaco por su nariz. Si la mano se dobla ante el peso de la pelota o si la persona no muestra rechazo ante el amoníaco entonces será altamente sugestionable. Las puntuaciones se mueven desde el 0 (personas que no responden a ninguna sugestión hipnótica, aproximadamente un 5% de la población) hasta el 12 (aquellas que responden positivamente a todas). La mayoría de las personas alcanzan puntuaciones intermedias (entre el 5 y el 7).

Para ir culminando el artículo, considero interesante traer a colación que el nivel de sugestionabilidad de una persona no depende en gran medida de su credibilidad en la hipnosis, la confianza en el terapeuta o el conformismo social sino que está más relacionado con su capacidad para ensimismarse en actividades como la lectura, escuchar música o "soñar despierto" sin percibir el medio que le rodea.


Fuente:
Oakley, D. & Halligan, P. W. (2009) Hypnotic suggestion and cognitive neuroscience. Trends in Cognitive Sciences; 13(6): 264-270.

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Jennifer Delgado Suárez

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