12/04/2009

Las distorsiones cognitivas: Cuando pensar demasiado no es positivo


Después de haber escrito el artículo "El pensamiento anticipatorio: ¿pensar o no pensar?", se quedaron algunas ideas en el tintero, sobre todo vinculadas con las distorsiones cognitivas, es decir, las formas erróneas de procesar y comprender la información que proviene del medio y que generalmente da lugar a estados emocionales negativos. Asumiendo esta perspectiva se puede comprender que existen numerosas formas de distorsionar esa realidad, estas son las más comunes.

Las 10 distorsiones cognitivas más comunes que afectan nuestra vida cotidiana


1. Inferencias arbitrarias: sacar conclusiones sobre una situación, que no están respaldadas por los hechos. Dentro de las inferencias arbitrarias se encuentran:

- Adivinación de intenciones negativas en los demás o interpretación de los pensamientos del otro. También conocida como lectura de la mente hace referencia al intento de descifrar las intenciones de las otras personas sin tener los datos suficientes para ello. Por ejemplo: “Estas personas me están mirando fijamente porque creen que soy tonto e incapaz, de seguro desearían que yo no estuviese aquí". 

- Profecía autocumplida. La persona está sobre aviso, desarrolla determinadas conclusiones erróneas sobre lo que sucederá en determinada situación y ésta profecía termina por cumplirse. El ejemplo más clásico es la persona que teme a hablar en público y antes de su discurso ya ha asumido que será un fracaso y que sus ideas no serán comprendidas. Así, se auto genera tanta ansiedad que el resultado es catastrófico y asume una conclusión errada: "No volveré a hablar en público porque no poseo las habilidades comunicativas mínimas".

2. Abstracción selectiva: se refiere a la persona que selecciona algunos detalles negativos de la realidad e ignora todos los demás. Así, la visión de la vida adquiere tonos grises aunque realmente solo exista una pequeña nube en el cielo. Por ejemplo: “No he podido adquirir los billetes para el partido. Mi vida es un desastre, no tengo suerte”.

3. Sobregeneralización: la persona extrae conclusiones sobre la valía de algo a partir de un solo incidente y posteriormente intenta aplicar esta conclusión a todo lo demás. Por ejemplo: “Esa chica no ha querido salir conmigo. Ninguna mujer me querrá”, "Me ha ido muy mal con mi novio, ningún hombre vale la pena".

4. Razonamiento emotivo: la persona dota de un significado emocional exagerado a todas las situaciones. En otras palabras, todo lo asume como un ataque o un problema altamente personal. Por ejemplo: "Mi jefe me ha encomendado esta tarea porque no me tiene a bien. Le resulto antipático y desagradable".

5. Pensamiento del “todo o nada”: quizás esta sea una de las distorsiones cognitivas más frecuentes, consideramos como un fracaso todo aquello que no se ajuste a nuestras expectativas. Usualmente se encuentra matizado por el uso de las palabras: siempre, nunca, todos... Por ejemplo: “He suspendido una asignatura, no lograré terminar la carrera”.

6. Clasificación o etiquetación: se atribuye una etiqueta rígida a todo lo que nos rodea y a nosotros mismos. Por ejemplo: "soy un fracasado", "él es un insensible”... que posteriormente matizará nuestra forma de relacionarnos con el mundo.

7. Los debería: se refieren a ideas preconcebidas acerca de cómo deben comportarse los otros y nosotros mismos. Como tenemos preestablecido las conductas posibles, terminamos por encerrarnos en hábitos muy rígidos y en formas estrechas de comprender el mundo. Por ejemplo: "Yo debo ir todos los domingos a la iglesia porque es lo que hace un buen cristiano", "Yo siempre estoy dispuesto a ayudar a los demás por lo cual los otros deben responderme incondicionalmente". 

8. Descalificación de lo positivo: se le resta importancia a los rasgos positivos o a los logros, ya sean individuales o de las personas que nos rodean ya que se consideran como "lo normal". Por ejemplo: "He obtenido el máximo en el proyecto pero eso lo haría cualquiera", "Me han invitado a cenar pero es su obligación". 

9. Personalización: la persona asume que las "culpas" de la mayoría de los problemas están en sí mismo o en los demás cuando realmente las causas son muy disímiles. Por ejemplo: "No obtuve el puesto de trabajo porque soy un total incompetente".

10. Visión catastrofista: tras un error o un pequeño revés la persona comienza a rumiar sobre las consecuencias nefastas y altamente desgraciadas de sus actos. En fin, se trata de ver un terremoto donde solo ha habido un temblor. 

Algunas distorsiones cognitivas son bastante similares ya que normalmente se encuentran muy relacionadas en la mente de la persona cuando esta intenta darle un sentido al mundo que le rodea. Por ejemplo, si somos catastrofistas, es muy probable que también tengamos un pensamiento del "todo o nada" y que practiquemos la abstracción selectiva. 

Sin embargo, limitarse al conocimiento teórico no servirá de mucho, es importante ponerle nombre a nuestras distorsiones cognitivas y, lo que es aún más importante, aprender a detectarlas en las diferentes situaciones y comprender cómo obstaculizan nuestras relaciones o nuestro Desarrollo Personal.

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Las distorsiones cognitivas: Cuando pensar demasiado no es positivo
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Jennifer Delgado Suárez

Psicóloga de profesión y por pasión, dedicada a hilvanar palabras. Descubre mis libros

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1 opiniones... Comparte tus ideas

Hola Jennifer: Excelente artículo de recopilación. Y de reflexión, pues cada uno de nosotros hemos de intentar darnos cuenta de cuáles cometemos. Yo he tratado de ser consciente de las mías y ayuda mucho a mejorar la propia vida.

Tradicionalmente se ha escrito en la literatura científica cómo las distorsiones cognitivas están fuertemente asociadas con el afecto depresivo. Es ese filtro el que tiñe de negro la vida de la persona que sufre y está afectada por la depresión.

Sin embargo, fuera ya del ámbito clínico, así como el depresivo no puede evitar o todavía no se ha hecho lo suficientemente consciente del impacto negativo que estas distorsiones tienen sobre sus estados de ánimo, el político, por ejemplo, también las comete. Ahora bien, éste quizá lo haga con propósitos manipuladores y sin que ello tenga un impacto negativo en él mismo. Trataría de tergiversar la realidad para que el posible votante no se desencantara de su partido. ¿Cuátas sobregeneralizaciones, adivinaciones del pensamiento e inferencias arbitrarias cometen los políticos? A mí me resulta curioso.

Felicidades por este artículo.

Saludos cordiales,

José Luis

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