3/30/2015

10 experimentos psicológicos en los que no te gustaría participar por nada del mundo


La mayoría de los estudios psicológicos consisten simplemente en pedirles a las personas que tomen asiento y rellenen un cuestionario o respondan a una serie de preguntas realizadas por un amable entrevistador. Sin embargo, algunos psicólogos han decidido ir un paso más allá y añadirle un poco de emoción a sus experimentos. Así, a lo largo de la historia de esta ciencia, se han desarrollado algunos experimentos que han atemorizado, avergonzado o incluso asqueado a los participantes. 

1. Oler pañales sucios (Objetivo: estudiar el asco)

En este experimento, psicólogos de la Macquarie University, en Sidney y la Universidad de Washington, les pidieron a 13 madres que olieran diferentes cubos de basura que contenían pañales sucios, algunos eran de sus bebés, otros no. Los investigadores querían saber si las madres reaccionaban de manera diferente ante el olor de sus hijos. De hecho, fue así. Las madres calificaron el olor de los pañales de sus bebés como menos desagradable.

Según estos investigadores, el estudio demuestra que las madres están programadas, evolutivamente, para reaccionar con menos asco ante las necesidades fisiológicas de sus bebés, lo cual les permite brindarles todos los cuidados que necesitan. No obstante, otra posibilidad es que simplemente se hayan acostumbrado al olor, de forma que este resulte menos desagradable, algo que nos sucede a todos en la vida cotidiana.

2. Descansar en la cama de una celda, sin hacer nada durante días (Objetivo: estudiar la deprivación sensorial)

Corría la década de 1950, cuando a unos estudiantes de la Universidad de McGill, en Canadá, les pidieron que usaran gafas, guantes de algodón y se acostaran en una cama de una pequeña celda, sin hacer nada. Cada día le pagaban 20 dólares y debían permanecer allí durante la mayor cantidad de días que pudieran soportar. Por supuesto, podían hacer pausas para comer y hacer sus necesidades fisiológicas.

El principal objetivo de este experimento era ver cómo reaccionamos en situaciones en las que no pasa nada. Estos psicólogos pudieron comprobar que los estudiantes muy pronto comenzaron a irritarse y desarrollar paranoias, algunos incluso experimentaron alucinaciones auditivas y visuales. Así, la conclusión fue que la monotonía y la falta de estímulos pueden ser muy nocivas para nuestro equilibrio psicológico. Al parecer, necesitamos de los estímulos casi tanto como del aire que respiramos.

3. Tragar un balón para inflarlo dentro de la persona (Objetivo; estudiar el dolor)

En los últimos años se han realizado numerosos experimentos para comprender cómo las personas reaccionan ante el dolor y, por supuesto, desvelar los mecanismos que permiten paliar el sufrimiento en los enfermos. Muchos de estos estudios contemplan la exposición al frío o a descargas eléctricas. Sin embargo, en 2009 psicólogos y gastroenterólogos de la Universidad de Manchester unieron fuerzas para analizar el dolor visceral.

En esta oportunidad, los participantes debían tragar un balón que después se inflaría en su esófago. El experimentador se detendría cuando la persona no pudiera soportar más dolor. Después de esta “tortura”, los investigadores notaron que las personas que puntuaron más alto en la escala de neuroticismo, indicaban más dolor y un aumento de la actividad parasimpática. Al contrario, las personas menos neuróticas soportaban mejor el dolor y mostraban una activación fisiológica menor. 

4. Someterse a un escáner cerebral junto a una serpiente viva (Objetivo: estudiar los circuitos cerebrales del miedo)

Investigadores del Weizmann Institute of Science de Israel reclutaron a personas que tenían miedo de las serpientes y les pidieron que se sometieran a un escáner cerebral. La clave radicaba en que mientras estuvieran dentro, debían presionar un botón que acercaba una serpiente de 1,5 metros a sus cabezas. Las personas podían decidir, en todo momento, cuan cerca o lejos estaría el animal.

Al menos, el miedo de los participantes en este estudio sirvió para desvelar que una parte de la corteza frontal, escondida debajo del cuerpo calloso, es la principal responsable de la decisión de sucumbir ante el miedo o enfrentarlo. Y es que cuando las personas reportaban miedo pero decidían acercar la serpiente, la actividad de la corteza cingulada anterior aumentaba.

5. Imitar una rabieta de un niño de 5 años (Objetivo: Estudiar la vergüenza)

¿Sabías que cuando nos sentimos avergonzados somos más proclives a ayudar a los demás? Esas fueron las conclusiones a las que llegaron unos psicólogos de la Universidad de Harvard, en la década de 1970. En aquella ocasión, reclutaron a un grupo de estudiantes y les pidieron que pusieran en práctica diferentes actos ridículos, que podían avergonzarles, como imitar la rabieta de un niño de 5 años. Mientras tanto, otra persona les estaría observando.

Así, los investigadores pudieron apreciar que las personas que se sentían más avergonzadas, también eran más propensas a ayudar a alguien cuando este se los pedía. Al parecer, la demanda de ayuda generaba sentimientos positivos, que les ayudaba a mitigar la sensación de vergüenza.

6. Mirar fotos de alimentos deliciosos mientras tienes hambre (Objetivo: estudiar la atención hacia la comida)

Investigadores de la Universidad de Rotterdam, reclutaron a 40 mujeres y les pidieron que no comieran nada durante 17 horas. Pasado ese tiempo, se les realizó un EEG y una prueba de eye tracking, mientras les presentaban imágenes de alimentos deliciosos. Para comparar sus resultados, a otras mujeres se les permitió beber un vaso de leche para calmar el hambre.

El estudio desveló diferencias entre las mujeres obesas y las que tenían un peso normal. Mientras que las mujeres con un peso normal mostraban ondas cerebrales que indicaban interés por las imágenes de comida, las mujeres con sobrepeso no lo hacían. Los investigadores consideran que se trata de un mecanismo de defensa que pueden haber puesto en práctica las mujeres obesas, en un intento por controlar la ingesta de comida.

7. Pensar en lo que sucederá cuando mueras (Objetivo: estudiar la amenaza existencial)

En 2007 psicólogos de la Universidad de Kentucky se preguntaron si todos tenemos un mecanismo de defensa psicológico que nos proteja del paralizante miedo a la muerte. Así, reclutaron a un grupo de estudiantes y les pidieron que imaginaran su propia muerte. Después debían describir qué habían pensado y sentido.

A continuación, los participantes debían completar una serie de palabras. Curiosamente, las personas que pensaron en su propia muerte, tuvieron la tendencia a crear más palabras positivas, en comparación con aquellos a los que se les había pedido que imaginara una visita dolorosa al dentista. Los investigadores creen que pensar en nuestra propia muerte desencadena un mecanismo automático de defensa en sentido contrario, que activa pensamientos más positivos. 

8. Dejar que escaneen el cerebro mientras la pareja provoca un orgasmo (Objetivo: estudiar la función de la glándula pituitaria) 

Once mujeres y once hombres participaron en un estudio para el cual, la condición principal era que no tuviesen mucha vergüenza ya que consistía en dejar que los investigadores escanearan sus cerebros, mientras su pareja les provocaba un orgasmo a través de la estimulación de los genitales.

Gracias a este inusual experimento, investigadores del Hospital de Groningen, en los Países Bajos, pudieron apreciar que durante el orgasmo de las mujeres, la glándula pituitaria regula la liberación de hormonas como la oxitocina y la prolactina. Durante el orgasmo femenino se produce un aumento significativo del flujo sanguíneo a la pituitaria, un cambio que no se apreció en los hombres. 

9. Resolver anagramas recibiendo reproches (Objetivo: estudiar los efectos de la provocación en la agresión)

Las personas que participaron en este experimento se enfrentaban a una tarea complicada: debían resolver anagramas mientras un investigador les repetía incesantemente que no decían las respuestas lo suficientemente alto. En un momento, el investigador se enfadaba y les recriminaba duramente. Todo esto ocurría mientras en el fondo se escuchaba el pasaje de la tormenta de la sexta sinfonía de Beethoven.

El objetivo de estos investigadores de la Universidad de California del Sur era ver qué efecto tendrían las provocaciones, en la relación de los participantes con una tercera persona ajena a lo sucedido. Así, hicieron pasar a otro investigador para que les diera retroalimentación sobre su desempeño. De esta forma se pudo apreciar que cuando el feedback era neutro, se reducía la tensión pero cuando era negativo, las personas reaccionaban de manera violenta y descontrolada. 

10. Completar un test psicológico con la vejiga llena

En este experimento, se le pidió a algunas personas que bebieran 5 vasos de agua durante 45 minutos, tiempo más que suficiente para que su vejiga se llenara y sintieran la necesidad de ir al baño. Después, les realizaron una serie de preguntas dirigidas a determinar si deseaban recibir una recompensa económica por su participación inmediatamente o si preferían postergarla y recibir una remuneración mayor.

El objetivo de estos psicólogos, de la Universidad de Leuven, era comprobar si la urgencia por orinar influiría en las decisiones de los participantes. Curiosamente, las personas que tenían la vejiga llena fueron las que más apostaron por aplazar la recompensa. Los investigadores consideran que la necesidad de controlar los deseos de orinar, se extiende al ámbito psicológico, lo cual nos llevaría a ejercer un mayor autocontrol y nos facilitaría postergar las gratificaciones, tomando así decisiones más racionales.


Fuentes:
Kim, H. et. Al. (2013) Female orgasm but not male ejaculation activates the pituitary. A PET-neuro-imaging study. Neuroimage; 76(1): 178–182.
Tuk, M. A. et. Al. (2011) Inhibitory Spillover: Increased Urination Urgency Facilitates Impulse Control in Unrelated Domains. Psychological Science; 22(5): 627-633.
Nijs, I. et. Al. (2010) Differences in attention to food and food intake between overweight/obese and normal-weight females under conditions of hunger and satiety. Appetite; 54(2): 243–254.
Nili, u. et. Al. (2010) Fear thou not: activity of frontal and temporal circuits in moments of real-life courage. Neuron; 66(6):949-962. 
Paine, P. et. Al. (2009) Exploring relationships for visceral and somatic pain with autonomic control and personality. Pain; 144(3): 236-244.
DeWall, C. N. & Baurmeister, R. F. (2007) From Terror to Joy. Automatic Tuning to Positive Affective Information Following Mortality Salience. Psychological Science; 18(11): 984-990.
Case, T. I. et. Al. (2006) My baby doesn't smell as bad as yours. The plasticity of disgust. Evolution and Human Behavior; 27(5): 357–365.
Pederse, W. C. et. Al. (2000) The moderating effect of trivial triggering provocation on displaced aggression. J Pers Soc Psychol;78(5): 913-927.
Apsler, R. (1975) Effects of embarrassment on behavior toward others. Journal of Personality and Social Psychology; 32(1): 145-153.
Heron, W. (1956) The Pathology of Boredom. Scientific American; 52-57.
Escrito por: Jennifer Delgado

3/27/2015

¿Te distraes con facilidad? Un inusual beneficio para la vida cotidiana


Se dice que Darwin, Chekhov y Proust eran personas que se distraían con facilidad, aunque ello no les impidió desarrollar sus teorías y escribir sus obras maestras. Y es que aunque en nuestra cultura se ensalza el poder del focus y la concentración, lo cierto es que a menudo la creatividad va de la mano con la distracción. 

Un estudio realizado en la Universidad de Northwestern ha descubierto que las personas particularmente creativas tienen dificultades para silenciar los ruidos de las bocinas de los coches, los grifos que gotean o la gente hablando en la oficina. Estas personas tienen más “fugas” en sus filtros sensoriales, lo cual afecta su capacidad de concentración pero también les permite integrar diferentes ideas, que es una de las claves de la creatividad. 

De hecho, se cuenta que Proust había aislado con corcho la habitación donde escribía y que incluso utilizaba tapones para los oídos. Solo así lograba concentrarse. Wagner afirmaba que su mayor necesidad para componer una pieza musical era la tranquilidad, el silencio y la calma, mientras que Kafka decía que necesitaba la soledad para escribir.

La distracción: Un factor necesario para la creatividad


En el experimento en cuestión participaron 84 personas. Se evaluó su nivel de creatividad de dos formas diferentes, en una primera prueba se les pidió que buscaran un final creativo para algunas historias. Mientras más finales encontraran y más originales o ingeniosos fueran, más puntuaban en la escala de creatividad. La segunda prueba consistía en hallar soluciones creativas para problemas de la vida cotidiana. Así se detectaron las personas más creativas.

Posteriormente, se midió la actividad eléctrica de sus cerebros, buscando señales que indicaran la habilidad para filtrar automáticamente la información indeseada. Para ello, les hicieron escuchar a través de unos audífonos dos clics, separados tan solo por 500 milisegundos. La mayoría de las personas mostraba una fuerte activación fisiológica al escuchar el primer clic pero después inhibía el segundo. Sin embargo, en las personas creativas no ocurría así. 

Estas personas continuaban mostrando una gran activación ante el segundo clic, lo cual desvela que sus filtros para detener la información irrelevante no funcionaban muy bien. Estos resultados nos indican que distraerse con facilidad no es tan negativo como pensamos.

La relación oculta entre la creatividad y la distracción


Los filtros sensoriales nos permiten detectar los estímulos irrelevantes que provienen del ambiente e inhibirlos, de esta forma podemos mantenernos concentrados en la tarea. Sin embargo, los estudios más recientes indican que en algún momento del proceso creativo, es necesario que esos filtros tengan algunas “fugas”. 

Al dejar que una mayor cantidad de estímulos intervengan en nuestra conciencia, aumentan las pprobabilidades de que podamos recurrir a combinaciones nuevas, diferentes y originales. En práctica, en las primeras fases del proceso creativo, la distracción nos permite encontrar más respuestas ya que integra ideas que de otra manera se habrían quedado fuera de nuestro focus de atención. 

Si somos capaces de canalizar esos estímulos en la dirección adecuada, entonces la distracción nos permitirá encontrar una vida más rica de estímulos y experiencias, que pueden dar rienda suelta a la creatividad.

Fuente:
Zabelina, D. L. et. Al. (2015) Creativity and sensory gating indexed by the P50: Selective versus leaky sensory gating in divergent thinkers and creative achievers. Neuropsychologia; 69: 77-84.
Escrito por: Jennifer Delgado

3/26/2015

10 cosas asombrosas que te pierdes cuando usas el móvil


Hace unos días estaba en una sala de espera de una clínica. Miré a mi alrededor y lo que ví, me asustó un poco. Había aproximadamente una docena de personas y todas, sin excepción, estaban con el móvil en mano, enfrascadas en un mundo que les permitía disociarse de su realidad. El móvil se convertía así, una vez más, en una barrera invisible entre las personas, en una burbuja que les permitía distanciarse del resto.

Quizás lo más alarmante es que las encuestas realizadas en los últimos años indican que las nuevas generaciones no pueden (o creen que no pueden, que no es lo mismo pero es igual) vivir sin su móvil. Y estarían dispuestas a sacrificar desde la cena hasta el sexo, con tal de pasar más tiempo usando la tecnología.

No estoy en contra de la tecnología ni mucho menos, creo que es un medio excelente para comunicarse e informarse, e incluso para divertirse. Sin embargo, hay un límite, una línea sutil que no debemos sobrepasar o, al contrario, corremos el riesgo de perdernos las cosas más bellas de la vida.

¿Qué te pierdes cada vez que usas el móvil?


1. Te pierdes tus propios pensamientos

No es una banalidad, el uso de la tecnología nos deja cada vez menos espacio para estar a solas con nosotros mismos. Cuando no estamos ocupados con alguna actividad, nuestra mente vaga libremente, realizando asociaciones de las cuales suelen surgir las ideas más brillantes y creativas. Sin embargo, cuando estamos continuamente ocupados, impedimos ese flujo de pensamientos. Así, poco a poco, matamos nuestra creatividad.

2. Te pierdes la maravillosa experiencia de perderse

Sin GPS, sin rutas preconcebidas, sin aplicaciones que indiquen los puntos turísticos… No hay nada mejor que descubrir una ciudad perdiéndose en sus calles. De esta forma logras apropiarte de su verdadera esencia y sentir esa increíble sensación de doblar una esquina y encontrar una imagen que te asombre. Recuerda que a veces es necesario perderse, para reencontrar lo verdaderamente importante. 

3. Te pierdes la oportunidad de conectar emocionalmente con desconocidos

El móvil es una barrera invisible, una burbuja que te cubre y aísla del resto de las personas. Sin embargo, grandes amistades y amores han surgido entre dos perfectos deconocidos, que se encontraron por azar y conectaron emocionalmente. Conocer a gente nueva es simplemente fabuloso, pero cada vez que no miramos a nuestro alrededor, perdemos la oportunidad para conectar con otra persona. 

4. Te pierdes el sonido del silencio

En un mundo plagado de ruido y vertiginosidad, necesitamos cada vez más del silencio para reencontrar la tranquilidad y el equilibrio, para conectar con nosotros mismos. Sin embargo, aunque estemos en silencio, el uso de la tecnología nos impide disfrutar de esos momentos de quietud. Sin embargo, recuerda la frase de Thomas Carlyle: “el silencio es el elemento en el que se forman todas las cosas grandes”.

5. Te pierdes la energía del ambiente

Ver un concierto a través de la pantalla del móvil o limitarse a fotografiar un lugar implica perderse la mejor parte, la energía que recorre el ambiente. Mientras estás ocupado intentando sacar el mejor vídeo o la mejor foto, te olvidas de disfrutar el presente y de captar esas sutiles diferencias de energía que recorren el aire. Sin embargo, recuerda que es esa energía la que genera emociones, y son las emociones las que hacen que una vivencia sea única. Vivir a través de la pantalla no es vivir.

6. Te pierdes la posibilidad de relajarte y desconectarte del mundo

Antes de que existieran los móviles, nadie esperaba que respondiésemos inmediatamente al teléfono. Las personas se limitaban a dejar un mensaje en el contestador automático y, cuando teníamos tiempo libre, devolvíamos la llamada. Ahora todos esperan que respondas en cuestión de segundos y si no lo haces, incluso se enfadan. De hecho, un estudio realizado en la Universidad Estatal de Kent, en Ohio, ha desvelado que el uso de la mensajería instantánea aumenta considerablemente los niveles de ansiedad. 

7. Te pierdes los detalles que hacen único cada momento

Los detalles son los que hacen única cualquier situación. Sin embargo, cuando estás pendiente de la pantalla del móvil, te pierdes precisamente lo más bello porque eres incapaz de notar los pequeños cambios, los detalles que hacen que el camino que recorriste ayer, no sea el mismo del que recorres hoy. Estar pendientes del móvil te impide captar la sonrisa fugaz de la persona que está a tu lado, esa pequeña flor que creció al lado del camino o disfrutar del sabor de la comida. Para disfrutar, es necesario estar plenamente presentes, y no podemos estar en el aquí y ahora si estamos viviendo en una dimensión paralela.

8. Te pierdes la oportunidad de experimentar cosas nuevas

Una persona media, pasa dos horas al día navegando en Internet a través de su móvil (algunos mucho más, sobre todo los más jóvenes). De hecho, en realidad solo pasamos un 26% del tiempo hablando por un Smartphone, la mayor parte del tiempo la empleamos enviando mensajes, navegando por las redes sociales y consultando el correo o viendo sitios web. Sin embargo, se trata de tiempo robado a nuestra vida, tiempo que no podremos recuperar y que podríamos haber empleado en cultivar una pasión o en probar cosas nuevas. No es el tiempo lo que nos falta, sino que no sabemos utilizarlo sabiamente.

9. Pierdes salud y vida

Investigadores de las universidades de Kentucky y Ohio encuestaron a más de 300 jóvenes y descubrieron que aquellos que utilizaban más su móvil, llevaban un estilo de vida más sedentario y mostraban una menor capacidad cardiorespiratoria, lo cual no es extraño si tenemos en cuenta que los smartphones pueden convertirse en verdaderos agujeros negros por los cuales se escapa el tiempo. Por tanto, estos investigadores no tienen lugar a dudas: el uso excesivo del teléfono móvil puede representar un riesgo serio para nuestra salud y, a la larga, incluso podría restarnos años de vida.

10. Te pierdes tu mundo interior

La introspección es lo que nos permite conocernos, en esos momentos en que estamos a solas con nuestras emociones, sueños y miedos, descubrimos quiénes somos. Sin embargo, estar cada vez más conectados con el mundo exterior, nos desconecta de nuestro mundo interior. De esta forma, nos convertimos en completos extraños para nosotros mismos, en personas que simplemente reaccionan ante los estímulos, sin buscar dentro de sí una respuesta. 


Fuentes:
Lepp, A. et. Al. (2014) The relationship between cell phone use, academic performance, anxiety, and Satisfaction with Life in college students. Computers in Human Behavior; 31: 343-350.
Lepp, a. et. Al. (2013) The relationship between cell phone use, physical and sedentary activity, and cardiorespiratory fitness in a sample of U.S. college students. International Journal of Behavioral Nutrition and Physical Activity; 10: 79.
Escrito por: Jennifer Delgado

3/25/2015

5 señales que indican que tu pareja te está manipulando


Detectar a un manipulador no siempre es fácil, sobre todo porque la mayoría de estas personas adoptan tácticas sutiles que nos llevan a preguntarnos si no estaremos un poco paranoicos o que incluso despiertan una profunda sensación de culpa. Cuando el manipulador es una persona cercana, con la cual hemos establecido lazos emocionales, como la pareja, darse cuenta de que estamos siendo manipulados es aún más difícil. 

Sin embargo, en una relación de pareja, no debe existir la manipulación, ambas personas deben tomar decisiones juntas, dando sus puntos de vista y respetando las opiniones del otro. Cuando en una pareja hay alguien que manipula, se produce un desbalance de poder y, a la larga, la persona que es manipulada se sentirá obviada y atrapada en una relación que le asfixia y anula su personalidad. Por eso, es mejor detectar las señales de manipulación cuanto antes y ponerles coto. Solo así se podrá avanzar hacia una relación de pareja estable y madura.

¿Cuáles son los signos de manipulación?


1. Te hace sentir culpable por todo. La manipulación casi siempre comienza con la culpa. Si tu pareja te hace sentir culpable por todas tus acciones y decisiones, incluso aunque no te hayas equivocado, es probable que esté intentando generar un sentimiento de culpa. 

Estas personas son especialistas en darle la vuelta a cualquier situación para hacer que te sientas responsable. Además, en muchos casos echan mano al amor, te indican que lo hacen por tu bien. Sin embargo, el amor no es culpa, no equivale a reproches y a críticas constantes. Por tanto, esa relación no va por buen camino y no te hará sentir una persona feliz y realizada. 

2. Proyecta sus inseguridades en ti. Los manipuladores suelen proyectar sus inseguridades en el resto de las personas, así pueden controlar cómo reaccionas ante esas “debilidades”. Por ejemplo, una persona puede decir que como ha sido engañada en el pasado, no desea que salgas solo/a con tus amistades. De esta forma, proyecta sobre ti sus inseguridades y, al apelar a tu comprensión, logra coartar tu libertad.

Muchos manipuladores también se excusan diciendo que sienten mucho su comportamiento pero que tenían miedo a que le abandonaras. De esta forma, logran que la pareja les perdone sus errores. Sin embargo, debemos tener en cuenta que existe una línea muy fina entre la consideración y la comprensión y la manipulación emocional. No dejes que otra persona ponga sobre tus hombros sus propias inseguridades.

3. Te hace dudar de tus capacidades. Una de las estrategias preferidas de los manipuladores consiste en arrebatarle al otro la seguridad, la confianza en sí mismo. Como has dejado entrar a esa persona en tu mundo interior, conoce tus debilidades y no dudará en usarlas en tu contra, para minar tu autoestima. Esta persona siempre tiene las mejores intenciones pero no pierde oportunidad para resaltar tus errores o incluso decirte que podías haberlo hecho mejor.

De esta forma, termina convenciéndote de que no eres lo suficientemente bueno/a. Así, lo más lógico es que sea la pareja quien tome las riendas de la relación y decida por los dos. Obviamente, cuando comienzas a ceder, pierdes toda capacidad de decisión, es como si pusieras las riendas de tu vida en sus manos. Sin embargo, recuerda que una de las funciones de la pareja consiste precisamente en apoyar al otro y hacer que crezca, no en minimizarlo. 

4. Te responsabiliza por sus emociones. Los manipuladores suelen actuar de una forma irónica; es decir, pasan mucho tiempo intentando que pienses que no puedes pensar por ti mismo/a para después hacer que te responsabilices de sus emociones. Así, si tu pareja se siente triste o se ha enfadado, es probable que la culpa sea tuya porque probablemente haz hecho algo mal.

Obviamente, vivir en ese carrusel emocional no es saludable para el equilibrio psicológico. La persona manipulada termina sintiendo que camina sobre cristales a punto de romperse ya que nunca sabe cuándo vendrá la próxima tormenta. Por supuesto, una relación de pareja que te hace sentir tan mal, no vale la pena. 

5. Te hace pensar que quieres lo que él/ella quiere. Cuando comienza una relación de pareja, es normal que ambos tengan que reestructurar algunos de sus hábitos y planes, en aras de hacer una vida juntos. Sin embargo, lo que no es normal es que las necesidades y deseos de una de las dos personas sean obviadas por completo. Si en una relación de pareja, solo se tienen en cuenta las opiniones y los deseos de una persona, es porque la manipulación ha sentado casa.

Por supuesto, esto ocurre de forma subcepticia, casi nunca mediante la imposición. El manipulador es muy hábil para hacerte creer que lo mejor para los dos es hacer lo que él/ella desea. Por eso, si en cierto punto de la relación te das cuenta de que tus necesidades, sueños y planes no son tomados en cuenta, quizás ha llegado el momento de darle un vuelco profundo a la pareja.

Posdata: A veces solemos mirar con lupa los comportamientos ajenos, sin darnos cuenta de que también nosotros recurrimos a la manipulación, quizás sin darnos cuenta. Por eso, para que una pareja funcione, es necesario que ambos miembros sean capaces de mirar dentro de sí y apartar esos comportamientos manipuladores.
Escrito por: Jennifer Delgado

3/24/2015

10 enseñanzas de vida que te harán más fuerte


La mayor fuente de insatisfacciones no es la realidad, las adversidades o los obstáculos, sino nuestras expectativas. Somos nosotros nuestro principal enemigo porque, cuando nuestras expectativas son demasiado elevadas y no se corresponden con la realidad, corremos el riesgo de venirnos abajo. De hecho, una de las características esenciales de las personas resilientes consiste en tener expectativas adecuadas, objetivas y contextualizadas. 

Sin embargo, para generar expectativas que guíen nuestros pasos por el buen camino, no basta con ser conscientes de nuestras potencialidades y limitaciones sino que también debemos tener una imagen realista del mundo que nos rodea. Desgraciadamente, con el auge del positivismo en el mundo de la Psicología, muchas personas han perdido, de cierta manera, el contacto con la realidad, alimentando así expectativas poco realistas que después dan lugar a la frustración y hacen que el fracaso tenga un sabor aún más amargo. No obstante, debemos tener en cuenta que las expectativas irreales no solo no nos acercan a nuestras metas sino que nos convierte en personas más vulnerables. 

Por eso, de vez en cuando es conveniente tener en mente algunas lecciones de vida, enseñanzas que pueden convertirnos en personas más fuertes o, cuanto menos, más conscientes y proactivas.

¿Cuáles son las enseñanzas que siempre deberías tener presente?


1. Puede que no exista un mañana

Es probable que ahora mismo haya alguien en el mundo planificando un mañana que no llegará. Es triste pero, a la misma vez, es terriblemente cierto. Todo lo que tenemos es el presente, así que es mejor que lo aprovechemos sabiamente, porque el futuro es incierto. 

2. La vida no es fácil

Para lograr que nuestros sueños se hagan realidad, debemos trabajar duro. El éxito se construye día tras día, no llega con golpes de suerte. Detrás de cada persona exitosa, siempre hay una historia de sacrificios. Cuanto antes comprendamos esa realidad, antes podremos poner manos a la obra.

3. No se puede controlar todo

La sensación de control nos hace sentir cómodos y seguros. Sin embargo, la mayoría de las cosas importantes de la vida, escapan a nuestro control. Eso implica que, en vez de invertir tiempo y esfuerzo en intentar controlarlas, es mejor aprender a aceptar la incertidumbre y desarrollar herramientas para lidiar con la inseguridad ante el futuro.

4. La información no es conocimiento

Tener información no significa, necesariamente, comprender. De hecho, las lecciones más importantes de la vida suelen provenir de la experiencia directa. Solo a través de nuestras vivencias podemos crecer y entender la verdadera magnitud de muchas cosas. Es necesario experimentar, caer y volver a levantarse.

5. Es imposible cambiar el pasado

Nadie puede volver atrás para empezar de nuevo, pero tenemos la posibilidad de comenzar hoy mismo a construir un nuevo final. De nada sirve lamentarse por lo ocurrido porque no podemos cambiarlo, pero podemos cambiar nuestra reacción ante ese evento. Recuerda que solo cuando aceptamos el pasado, nos liberamos de él y somos verdaderamente libres para construir un nuevo futuro.

6. No se obtiene, sin dar algo a cambio

Por mucho que la sociedad se haya empeñado en decirnos que podemos obtener todo lo que deseamos, lo cierto es que para lograr grandes cosas, para poner en práctica cambios trascendentales, siempre nos veremos obligados a renunciar a algo. Ir hacia adelante también implica dejar posesiones, costumbres o incluso personas en el pasado.

7. Siempre habrá personas que no nos agraden

Por mucho que nos esforcemos, siempre habrá personas que no estén de acuerdo con nuestras ideas o formas de actuar y que, a la postre, se convertirán en un obstáculo para alcanzar nuestras metas. Sin embargo, no tiene sentido quejarse o intentar agradarles, en su lugar, debemos concentrarnos en hacer lo que realmente nos satisface, siendo fieles a nuestros valores. No podemos caerle bien a todos, pero es importante que nos sintamos satisfechos con nosotros mismos.

8. El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional

Tarde o temprano, el dolor tocará a nuestra puerta. La adversidad, la pérdida de personas queridas e incluso las enfermedades son inevitables. Sin embargo, podemos elegir cómo reaccionar ante esas circunstancias, podemos aprender de ellas y crecernos ante los problemas o, al contrario, podemos dejar que nos derroten. Recuerda que es en las grandes adversidades cuando descubrimos hasta dónde somos capaces de llegar.

9. Siempre habrá alguien mejor

La vida no es una competencia para ser los mejores, es un camino para encontrar la felicidad. La carrera desenfrenada por acaparar más posesiones o por tener más éxito, a menudo solo conduce a un estado de insatisfacción permanente. Al contrario, aceptarnos y comprender que lo más importante no es el resultado final sino el camino, es la clave para vivir de forma más plena. No olvides que lo que obtienes al alcanzar tus metas, no es tan importante como en lo que te has convertido intentando alcanzarlas.

10. La única persona que nos puede hacer felices, somos nosotros mismos

La semilla de la felicidad se encuentra dentro de nosotros. Las personas a nuestro alrededor y las condiciones externas pueden brindarnos fugaces momentos de felicidad pero es nuestra actitud la que determina si ese estado será estable a lo largo del tiempo o se esfumará. La felicidad es una decisión personal que se toma aquí y ahora, no es necesario supeditarla a ninguna condición.
Escrito por: Jennifer Delgado

Aliviar el dolor de cabeza de forma natural: 3 técnicas sencillas y eficaces


Un mal día en el trabajo, una discusión de pareja o incluso el mal tiempo pueden provocar dolor de cabeza. De hecho, las cefaleas son el trastorno más común del sistema nervioso. Se estima que un 47% de los adultos ha sufrido al menos un dolor de cabeza a lo largo del último año.

Ante la cefalea, lo más usual es recurrir a los medicamentos. Algunas personas incluso lo hacen por inercia, sienten el dolor de cabeza y automáticamente, buscan la gragea. Sin embargo, muchos de los fármacos que hoy se utilizan para combatir la cefalea, pueden provocar problemas de salud graves con el paso del tiempo, sobre todo cuando se consumen con frecuencia. 

Por eso, en la mayoría de los casos, es mejor aliviar el dolor de cabeza recurriendo a métodos naturales. De hecho, si lo detectas a tiempo, estas técnicas te permitirán detener la cefalea antes de que adquiera proporciones mayores.

Tres técnicas naturales para aliviar el dolor de cabeza


1. Respiración intercalada. Sentado, inclínate hacia adelante, hasta adoptar lo que se conoce como “posición del cochero”. Descansa la parte superior del cuerpo sobre la parte dorsolumbar, que debe estar relajada, con los codos sobre los muslos. 

Toma el dedo índice de la mano derecha y presiona sobre la fosa nasal derecha, hasta impedir que entre el aire. Entonces, toma aire lentamente por la otra fosa nasal y expúlsalo muy despacio. Repite ese ejercicio 10 veces. A continuación, repite el ejercicio pero esta vez tapando la fosa nasal izquierda.

Cuando el dolor de cabeza es tenue, suele aliviarse inmediatamente. Si es un poco más fuerte, descansa 1 minuto y repite de nuevo el ejercicio, siempre concentrándote en la respiración.

2. Presión en la mano. La acupresión y la acupuntura forman parte de la Medicina Alternativa. En los últimos años se han realizado numerosas investigaciones en las cuales se ha podido comprobar que, en efecto, estas técnicas aumentan el flujo sanguíneo y disminuyen el dolor, desencadenando una serie de procesos neurofisiológicos como la liberación de endorfinas y adenosina, que tienen una acción relajante y antidolorífica. 

Para aliviar el dolor de cabeza, puedes presionar el punto del intestino (LI) 4, que se encuentra entre los dedos pulgar e índice de la mano izquierda. Solo tendrás que abrir la mano y ejercer una ligera presión en la cavidad que se halla entre esos dos dedos.

Es probable que al inicio no encuentres el punto exacto, para hallarlo, basta que realices una especie de masaje, ejerciendo presión sobre la zona. En cierto momento, notarás una ligera punzada, ese es el punto que debes presionar durante aproximadamente 1 minuto. Si el dolor de cabeza aún persiste, espera otro minuto y vuelve a presionar. Mientras realizas esta técnica, se recomienda que respires profunda y lentamente.

Vale aclarar que no se recomienda estimular este punto en las mujeres embarazadas.

3. Masaje en las sienes. El dolor de cabeza tensional suele producirse debido a la tensión excesiva de los músculos del cuello y el cuero cabelludo, casi siempre como una respuesta ante el estrés. Por eso, los masajes en determinados puntos pueden hacer que los músculos se desbloqueen y relajen, aliviando el dolor de cabeza. En las sienes, por ejemplo, se acumulan diferentes nervios, por lo que un masaje en esta zona es muy eficaz para relajar los músculos de la cara y activar la circulación sanguínea.

Siéntate, adopta una postura relajada y coloca los dedos índice en la sien. Sin presionar demasiado, comienza a masajear en pequeños círculos, en contra de las manecillas del reloj, durante 1 minuto. Es probable que sientas una ligera molestia, sobre todo si la cefalea es intensa, pero apenas termines el masaje, notarás un alivio del dolor de cabeza. Si no desaparece por completo, repite el masaje cuantas veces sea necesario, siempre respirando profundamente.


Fuentes:
Cobos, R. (2013) Acupuntura, electroacupuntura, moxibustión y técnicas relacionadas en el tratamiento del dolor. Revista de la Sociedad Española del Dolor; 20(5): 263-277.
Collazo, E. (2012) Fundamentos actuales de la terapia acupuntural. Revista de la Sociedad Española del Dolor; 19(6).
Escrito por: Jennifer Delgado

3/23/2015

Dos emociones que aumentan en un 75% el riesgo de sufrir un infarto


Vivimos como pensamos, pero podemos morir como sentimos. Durante años los médicos no han tenido en cuenta el impacto de las emociones en las enfermedades pero cada vez hay más evidencias de que los estados emocionales inciden en la aparición de numerosas patologías o pueden agravarlas.

Ahora, un estudio realizado en la Universidad de Sidney desvela un dato inquietante: el riesgo de sufrir un ataque cardíaco aumenta 8,5 veces durante las dos horas posteriores a haber experimentado emociones intensas, sobre todo la ira y la ansiedad. En el caso de los ataques de ansiedad, el riesgo es aún mayor, aumenta hasta 9,5 veces.

Este estudio confirma que un ataque de ansiedad o de ira intensa, realmente puede desencadenar un infarto, justo como se suele apreciar en los filmes después que el protagonista tiene una encarnizada discusión. Además, lo más curioso es que el riesgo no se limita al momento en que estamos experimentando esas emociones sino que se extiende incluso dos horas después del episodio.

En la investigación se analizaron un total de 313 personas con una oclusión coronaria aguda. Los psicólogos indagaron exhaustivamente en las emociones que habían experimentado dos días antes de que sufrieran el infarto. Así pudieron apreciar que muchos referían sensaciones como: tensión muscular, pérdida de control y estar a punto de explotar. 

Los principales detonantes de estas sensaciones eran:

- Discusiones familiares – 29%

- Discusiones con otras personas – 42%

- Problemas en el trabajo – 14%

- Situaciones vinculadas a la conducción – 14%

En el estudio también se comprobó que cuando las personas experimentan una gran ansiedad o una ira intensa, se producen cambios a nivel fisiológico, como un aumento de la frecuencia cardíaca y de la presión arterial, un endurecimiento de los vasos sanguíneos y un incremento de la coagulación de la sangre. Todos estos son factores de riesgo asociados con la aparición de un infarto cardíaco.

Por supuesto, no se trata del primer estudio que profundiza en la relación entre emociones y problemas del corazón. De hecho, en 1995 investigadores de la Harvard Medical School realizaron un estudio similar, en el cual analizaron a más de 1.600 personas que habían sufrido un infarto al miocardio. En esta ocasión, les pidieron que reconstruyeran las últimas 26 horas antes del episodio. También apreciaron que la ira podía actuar como un detonante del infarto, aumentando el riesgo incluso 2 horas después.

Obviamente, las emociones intensas no son suficientes para provocar un infarto en una persona sana pero si se trata de alguien que ya padece sobrepeso, arterioesclerosis o hipertensión, la ira y la ansiedad actúan como detonantes. No obstante, las personas que sufren ansiedad crónica o que han hecho de la hostilidad y la ira su modo de afrontamiento habitual, también están expuestas a sufrir enfermedades cardiovasculares con el paso del tiempo.

Los mecanismos fisiológicos de la ira y la ansiedad


Tanto la ansiedad como la ira provocan efectos fisiológicos directos sobre el corazón y las arterias ya que activan la respuesta de “lucha o huida”, lo cual implica que se produce una mayor cantidad de hormonas relacionadas con el estrés, como la adrenalina y el cortisol. Estas hormonas nos dan la energía que necesitamos en ese momento pero también varían el funcionamiento normal del organismo, incidiendo en el ritmo respiratorio y cardíaco.

De hecho, pueden hacer que el ritmo cardíaco aumente a 180 latidos por minuto, cuando lo normal sería entre 50 y 100 latidos por minuto. También puede elevar la presión arterial de 120/80 a 220/130.

Si esta respuesta, que debe activarse solo en casos de emergencia, se repite con frecuencia, la adrenalina y el cortisol llegan a alcanzar niveles cardiotóxicos. De hecho, se ha apreciado que estados como la hostilidad y la ira aceleran el proceso de formación de placas en las arterias. 

Por otra parte, también se ha podido comprobar que la ansiedad y la ira inhiben la producción de acetilcolina, un neurotransmisor que participa en la regulación del ritmo cardíaco. Cuando no hay suficiente acetilcolina, el ritmo cardíaco simplemente se acelera. 

Al respecto, un estudio realizado en el University College London descubrió que durante episodios de gran estrés o ira, las señales entre el cerebro y el corazón prácticamente se interrumpen. De hecho, se ha apreciado que estas emociones hacen que las neuronas disminuyan su tamaño y se desconecten. A la larga, se produce una muerte neuronal. 

Por tanto, ahora ya lo sabes: tanto la ira como la ansiedad juegan en tu contra. Un estilo de vida sano no significa exclusivamente seguir una alimentación equilibrada y practicar ejercicio físico sino que también debes preocuparte por el bienestar psicológico. Aprender a controlar la ira y a manejar la ansiedad es fundamental para vivir más años y aumentar la calidad de vida.


Fuentes:
Buckley, T. et. Al. (2015) Triggering of acute coronary occlusion by episodes of anger. European Heart Journal: Acute Cardiovascular Care.
Critchley, H. D. et. Al. (2004) Mental stress and sudden cardiac death: asymmetric midbrain activity as a linking mechanism. Brain; 128(1): 75-85.
Mittleman, M. A. et. Al. (1995) Triggering of Acute Myocardial Infarction Onset by Episodes of Anger. Circulation; 92: 1720-1725.
Escrito por: Jennifer Delgado

3/20/2015

5 errores que cometemos al construir un hábito ¿Cómo enmendarlos?


Cuando nos planteamos un cambio en nuestra vida cotidiana, los primeros días son los más fáciles ya que estamos llenos de entusiasmo. Sin embargo, cuando esa euforia inicial comienza a remitir, la cuesta se hace más empinada. De hecho, se estima que 8 de cada 10 personas recaen en sus viejos hábitos, olvidando sus nuevos propósitos.

Y es que modificar algunas costumbres puede llegar a ser muy complicado, sobre todo si han estado con nosotros durante años. ¿Por qué es tan difícil crear nuevos hábitos y deshacerse de los antiguos? ¿Existe alguna estrategia para lograr que el camino sea más fácil? 

¿Cuáles son los errores más comunes que impiden construir un nuevo hábito?


1. Desear cambiar demasiadas cosas a la vez. Mientras más esferas de nuestra vida intentemos cambiar, más estresante será el camino. De hecho, corremos el riesgo de quedarnos paralizados a mitad del trayecto ya que tenemos la sensación de estar tirándonos de un avión sin paracaídas. Como resultado, regresamos a los viejos hábitos, que nuestro cerebro percibe como una fuente de seguridad.

Solución: Elige un hábito clave. En vez de cambiar muchas cosas, escoge algo realmente importante y significativo. Ese cambio actuará como una bola de nieve y te conducirá a más transformaciones, pero no te sentirás agobiado. Concéntrate en cambiar un solo hábito a la vez.

2. Empezar con un hábito demasiado grande. Cuando nos planteamos objetivos demasiado ambiciosos, corremos el riesgo de no cumplirlos simplemente porque no sabemos por dónde comenzar o no tenemos claro cuál es el camino que debemos seguir. Lo mismo sucede con los hábitos. Es más difícil y estresante cambiar radicalmente el estilo de vida que comenzar paso a paso. 

Solución: La clave radica en hacerlo tan fácil que no puedas decir que no. Por ejemplo, si quieres desarrollar el hábito de correr, no comiences corriendo 10 kilómetros sino apenas 500 metros. Si quieres comenzar a practicar la meditación, no pretendas dedicarle 1 hora cada día, sino tan solo 5 minutos. Se trata de que planifiques actividades fáciles, que no te cuesten demasiado. Poco a poco irás construyendo el hábito.

3. No cambiar el entorno. El entorno en el que te desenvuelves día tras día es esencial ya que potencia algunos hábitos en detrimento de otros. Obviamente, no es fácil deshacerse de ciertos hábitos cuando estos son aceptados y promovidos por el grupo que frecuentas. 

Solución: Construye un entorno que fomente los hábitos que deseas desarrollar. Por ejemplo, si quieres comer más sano, no lleves comida basura a casa, así no la tendrás la tentación al alcance de la mano. Se trata de que te rodees de un entorno que facilite los hábitos que quieres lograr o que al menos no te haga retomar las viejas costumbres. Recuerda que será más difícil dejar de fumar o beber si todos a tu alrededor lo hacen.

4. Enfocarse en los resultados. Saber determinar objetivos es fundamental cuando se trata de alcanzar una meta. Sin embargo, cuando intentamos construir nuevos hábitos, los objetivos pueden jugar en nuestra contra ya que corremos el riesgo de centrarnos más en los resultados que en el esfuerzo. Es normal que deseemos que nuestras acciones generen logros, el problema radica en que los objetivos en sí mismos no dan lugar a resultados, son los cambios que ponemos en práctica.

Solución: Céntrate en los rituales, enfócate en la conducta, no en los resultados. Durante los primeros días o incluso semanas debes esforzarte por crear rituales que te satisfagan, que puedan ocupar el lugar de los viejos hábitos. No te preocupes ni te obsesiones con los logros, estos llegarán prácticamente sin esfuerzo una vez que hayas consolidado el nuevo hábito. 

5. Desdeñar los pequeños cambios. Cada viaje, por largo que haya sido, ha comenzado con el primer paso. Sin embargo, a menudo nos planteamos grandes metas, olvidando los pequeños pasos que debemos dar para conseguirlas. No obstante, cuando se trata de instaurar hábitos, son los pequeños cambios los que marcan la diferencia. 

Solución: La repetición de pequeñas acciones no solo dan lugar al hábito sino que también permiten consolidarlo. Por tanto, es lo que haces cada día, lo que te acerca o te aleja de tu meta. Es mejor que te centres en los pequeños logros, esos que te permiten avanzar apenas un 1% cada día. Recuerda una sabia enseñanza de Confucio: “No importa cuán despacio vas, si nunca te detienes”.

Fuente:
Clear, J. (2014) Five common mistakes that cause new habits to fail. En: James Clear.
Escrito por: Jennifer Delgado
 

 

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Todo cambio empieza con el primer paso