8/26/2015

“No es tan fácil”: Personas que tienen un problema para cada solución


Hay personas que tienen un problema para cada solución. Su frase preferida es: “No es tan fácil”. Son personas pesimistas, que solo ven los aspectos negativos de las situaciones y son incapaces de aceptar las cosas positivas, aunque las tengan justo delante de sí. Incluso se molestan cuando intentas ayudarles y les das una posible solución.

Estas personas desestiman cualquier esfuerzo que hayas hecho al decir “No es tan fácil”. Y con esa frase también están diciendo que en realidad no les conoces ni les comprendes, por lo que sería mejor que no opinaras. También están diciendo que todavía no están preparados para cambiar y que sus quejas tienen una impronta puramente catártica, porque en realidad no desean resolver nada. 

Sin embargo, la verdad es que la vida es tan fácil o tan complicada como quieras hacerla. Es cierto que todos somos únicos y que cada quien vive circunstancias diferentes, pero los verdaderos límites se encuentran en nuestra mente: nuestras creencias, ideas preconcebidas y hábitos son los principales obstáculos para seguir avanzando.

El elefante que no era consciente de su fuerza


Había una vez un elefante enorme, que todas las noches se presentaba en el circo haciendo gala de una fuerza descomunal. Sin embargo, después de la actuación permanecía atado a una pequeña estaca clavada en el suelo con una cadena que aprisionaba una de sus patas. Curiosamente, la estaca era solo un minúsculo pedazo de madera enterrado pocos centímetros en el suelo. Aunque la cadena era gruesa, era obvio que un animal capaz de arrancar un árbol con su fuerza, podría liberarse con facilidad de esa estaca y huir. ¿Por qué no lo hacía?

El elefante se mantenía en el circo porque había estado atado a una estaca parecida desde que era pequeño. En aquel momento, luchó con todas sus fuerzas por zafarse, día tras día, pero no lo consiguió porque la estaca y la cadena eran mucho más fuertes que él. Así, terminó dándose por vencido.

Y una vez que fue grande y fuerte, seguía pensando que no podía escapar. Jamás volvió a cuestionar ese recuerdo y no ha vuelto a poner a prueba su fuerza. Por lo que sigue pensando que escapar no es tan fácil.

Al igual que el elefante, muchas personas piensan que asumen una postura objetiva cuando dicen que no es tan fácil. Piensan que los demás son demasiado positivos, ingenuos o que no les conocen lo suficiente. Sin embargo, lo que les sucede es que están demasiado involucrados emocionalmente en la situación y no son capaces de valorar otras alternativas ni pensar con claridad. 

En realidad, la vida es sencilla, somos nosotros quienes la complicamos, a veces demasiado y sin siquiera darnos cuenta. De hecho, hay personas que logran cambiar vida, dejar todo atrás y mirar hacia el futuro, mientras otras en su misma condición, se mantienen atadas a una existencia que no les satisface, solo porque creen que no es tan fácil, porque se han rendido antes de presentar batalla.

¿Qué se esconde detrás de pensar que no es tan fácil?


- Un gran miedo. En realidad, esta frase esconde un gran miedo, es una excusa para no tener que hacer nada y mantener el estado de las cosas. También encierra una resistencia al cambio. En realidad, esa persona todavía no está preparada para dar el paso decisivo, por lo que se engaña diciéndose que esa solución no está hecha a su medida y no funcionará. Y lo peor es que ni siquiera la ha considerado porque el miedo se lo ha impedido, simplemente la he rechazado, como una persona con aracnofobia puede escapar de las arañas, sin pensar.

- Una actitud derrotista. Con esta frase esa persona afirma que como el camino es tan complicado, quizás es mejor no emprenderlo. Es como si hubiese analizado la relación sacrificio/beneficio para concluir que no vale la pena. Solo que en realidad nunca tomó en cuenta la solución, porque la asumió con una actitud derrotista, se dio por vencido antes de comenzar. Obviamente, nadie pone en duda que los grandes cambios no son fáciles, pero ello no debe ser una excusa para no dar el primer paso. Recuerda que el primer paso no te lleva a donde quieres ir, pero te saca de donde estás.

- Una visión demasiado egocéntrica. Cada quien se considera único y especial, y de cierta forma todos lo somos. Sin embargo, también somos muy parecidos a los demás, las situaciones que estamos viviendo no son muy diferentes a las que han tenido que enfrentar o están enfrentando otras personas en otros lugares del mundo. De hecho, hay quienes han vivido situaciones peores y han encontrado la fuerza para cambiar o dejar todo atrás, mientras otras personas simplemente continúan pensando que no es tan fácil y se mantienen ancladas a una situación que las va desgastando lentamente. Recuerda que, al fin y al cabo, todo es cuestión de perspectiva.

- No estar dispuesto a renunciar a ciertas cosas. En las últimas décadas la sociedad ha transmitido una idea errónea, nos ha hecho creer que podemos tener todo sin renunciar a nada y con un mínimo esfuerzo. Esta idea ha calado en la mente de muchas personas, a las cuales les aterra la posibilidad de tener que renunciar a ciertas cosas. Por eso prefieren decir que no es fácil, porque piensan que renunciar es sinónimo de perder o fracasar. Sin embargo, para avanzar siempre hay que dejar algo atrás.

¿Cómo liberarse de esa idea?


1. Estar realmente dispuestos a cambiar. A primera vista puede parecer un contrasentido pero hay personas que se quejan solo por el placer de lamentarse, para asumir una actitud de víctimas, pero en realidad no pretenden solucionar nada. Por eso, si dices a menudo frases como “no es tan fácil” ante cualquier propuesta, es porque, en el fondo, aún no estás preparado para dar el paso. Te resistes a moverte porque algo aún te ata lo suficientemente fuerte, aunque quizás no sabes de qué se trata. 

2. Dejar de pensar en términos de pérdida. Para seguir adelante, hay que dejar cosas atrás, cosas que quizás son importantes pero que no puedes llevar contigo. Esas cosas a las que renuncias son las que te permiten crecer. De hecho, debes comenzar a pensar en la vida como en un camino, no puedes cargar todo en tu mochila porque el peso te agotará y no te permitirá llegar hasta el final. Debes elegir sabiamente las cosas que realmente necesitas y deshacerte de las que son un peso muerto. 

3. Asumir lo difícil como un reto. Para lograr grandes cosas, es necesario hacer algunos sacrificios y esforzarse. Habrá obstáculos en el camino, pero son precisamente esas barreras las que te permitirán crecer. De hecho, recuerda que no maduramos con los años sino con los daños. Aprende a asumir esos obstáculos como desafíos, como oportunidades para crecer.
Escrito por: Jennifer Delgado

8/24/2015

Asfixia Cognitiva: ¿Qué pasa cuando la razón "desconecta" las emociones?


Durante años la sociedad ha enaltecido el valor de la lógica y la racionalidad. Por eso, pensamos que actuar de forma racional y objetiva es la mejor alternativa. Sin embargo, no siempre es así, hay casos en los que se puede producir una auténtica asfixia cognitiva.

Nuestro cerebro “cognitivo” es el encargado de regular la atención consciente y las reacciones emocionales, antes de que estas se vuelvan desproporcionadas. De cierta forma, ese control que ejerce el cerebro “cognitivo” nos libera de lo que podría ser una tiranía de las emociones, una vida completamente dirigida por los instintos.

Una investigación realizada en la Universidad de Stanford ha desvelado cuál es el papel de ese cerebro “cognitivo”. Cuando los participantes miraban fotos desagradables, de cuerpos mutilados o rostros desfigurados, sus cerebros emocionales reaccionaban inmediatamente. Sin embargo, si se esforzaban por controlar sus emociones, las regiones corticales tomaban el mando y bloqueaban la actividad del cerebro emocional.

Desde esta perspectiva, podemos comprender que el cerebro “cognitivo” nos puede ahorrar un sufrimiento innecesario, y también permite que nuestras reacciones emocionales no se nos escapen de las manos. Sin embargo, lo que a primera vista puede parecer positivo, encierra un gran riesgo: a fuerza de usar la razón, podemos terminar perdiendo el contacto con el cerebro emocional y sus llamadas de socorro, es lo que se conoce como “asfixia cognitiva”.

Es más difícil tomar decisiones cuando el cerebro emocional está “apagado”


Un control excesivo de las emociones puede dar paso a un temperamento poco sensible. Cuando el cerebro no permite que la información emocional desempeñe su papel, se producen otros problemas. Por una parte, es más difícil tomar decisiones porque no experimentamos ninguna preferencia “en el fuero interno”, es decir, no percibimos esas sensaciones en el cuerpo que nos indican qué camino seguir, y que no son más que un eco “visceral” de nuestras emociones. 

Debido a la asfixia cognitiva, podemos ver a personas que tienen muy desarrollada su parte intelectual pero han descuidado las emociones. Para estas personas, tomar decisiones es difícil porque se pierden en consideraciones infinitas sobre los detalles, no tienen un instinto o un sexto sentido que las guíe, han perdido la brújula emocional que inclina la balanza y nos ayuda a decidir.

De hecho, el cerebro emocional es tan importante como el cognitivo, porque es el principal encargado de señalarnos cualquier posible peligro. El cerebro emocional evalúa la información que proviene del medio y puede desatar el mecanismo de lucha o huida, que nos puede poner a salvo si nuestra vida está en peligro. También es el encargado de señalarnos que una decisión no nos conviene porque podría hacernos daño emocionalmente. El cerebro emocional es un guardián celoso que también puede ser muy útil a la hora de tomar decisiones.

De hecho, un estudio particularmente interesante llevado a cabo en la Universidad de Ámsterdam encontró que cuando las personas deben elegir un cuadro, pensar sobre los detalles, de forma racional, no es la mejor alternativa. De hecho, al cabo de un mes, las personas más satisfechas con su elección fueron aquellas que se dejaron llevar por su intuición, que dejaron hablar al cerebro emocional.

La asfixia cognitiva nos mata poco a poco


La asfixia cognitiva también acarrea graves consecuencias para nuestro bienestar. Permitir que el cerebro cognitivo “desconecte” las emociones implica que no seremos capaces de percibir las pequeñas señales de alarma que envía el sistema límbico. Eso significa que habremos perdido la conexión con nuestro “yo” más profundo, por lo que, al final, estaremos violentando nuestros valores y nos haremos sufrir, quizás atándonos a un trabajo o a una relación de pareja que en realidad no nos satisface.

Un ejemplo perfecto de asfixia cognitiva se aprecia en los hombres que han aprendido, de niños, que sus emociones no eran aceptables. Han crecido escuchando que “los chicos no lloran”, de manera que aprenden a reprimir sus sentimientos y después les resulta muy difícil expresarlos. Sin embargo, se ha demostrado que reprimir las emociones no las calma, no nos sentiremos mejor porque escondamos el dolor.

Además, reprimir las emociones a favor de la razón no solo nos puede hacer muy desdichados sino que también puede traducirse en problemas físicos. De hecho, enfermedades como el estrés, la fatiga sin una causa aparente, los trastornos gastrointestinales, los problemas de la piel, las enfermedades cardíacas y las infecciones recurrentes tienen en su base un patrón de represión emocional

Cuando suprimimos o escondemos las emociones, en vez de expresarlas, estas terminan provocando problemas de salud que pueden llegar a ser muy graves. En este sentido, un estudio realizado en la Universidad de Berkeley ha llegado a la conclusión de que reprimir las emociones pesa más sobre nuestro corazón y las arterias que las emociones en sí mismas, aunque estas tengan una valencia negativa.

En este experimento los investigadores apreciaron que las emociones son reacciones muy intensas que despiertan cambios a nivel fisiológico. Sin embargo, para controlar las emociones debemos poner en marcha un proceso de inhibición. En teoría, suprimirlas no debería provocar una activación fisiológica, pero resulta que no es así. De hecho, al reprimir las emociones se produce un aumento de la actividad somática y de la frecuencia cardíaca, así como una activación a nivel simpático. Todo esto sugiere que intentar suprimir las emociones, tanto las negativas como las positivas, tiene un elevado costo a nivel físico.

Moraleja: la represión emocional tiene un costo demasiado elevado, tanto para nuestro equilibrio psicológico como para nuestra salud física. Las emociones no son nuestro enemigo, son señales a las que debemos prestarles atención. El secreto no radica en esconderlas, sino en experimentarlas y superarlas.

Fuentes:
Wiseman, R. (2009) 59 seconds.Think a litle, change a lot. Nueva York: Alfred A. Knopf.
Dijksterhuis, A., & van Olden, Z. (2006) On the benefits of thinking unconsciously: Unconscious thought increases post-choice satisfaction. Journal of Experimental Social Psychology; 42: 627–631.
Gross, J. & Levenson, R. (1997) Hiding Feelings: The Acute Effects of Inhibiting Negative and Positive Emotion. Journal of Abnonnal Psychology; 106(1): 95-103. 
Escrito por: Jennifer Delgado

8/22/2015

Niebla Mental: 7 problemas de los que está intentando alertarte


Todo suele comenzar con una sensación de entorpecimiento y confusión que no logras sacudirte de encima. Sin embargo, piensas que no es nada, después de todo, nos sucede a todos, es un simple fallo de la mente. Hasta que te das cuenta de que has pasado gran parte de la semana envuelto en esa niebla mental, sin poder tomar decisiones importantes, porque sientes que tu mente se esconde detrás de una cortina de humo.

La niebla cerebral, también conocida como fibroniebla, es una incapacidad para aferrar la realidad. Se trata de una sensación vaga en la que te esfuerzas por recuperar algo y concentrarte, pero no lo logras. De hecho, el esfuerzo por pensar puede ser tan agotador como una sesión intensa de actividad física. También puedes sentirte confuso y tener problemas para expresarte con claridad ya que no logras aferrar las ideas. Y esas sensaciones pueden persistir durante todo un día, una semana o incluso un mes, lo cual puede ser bastante frustante y angustiante, además de afectar considerablemente el desempeño cotidiano.

De hecho, los neurocientíficos aseguran que estas sensaciones son muy parecidas a la que experimentan las personas con demencia. Los signos que acompañan la niebla mental son:

- Problemas de memoria a corto plazo, como la incapacidad para recordar lo que acabas de leer o escuchar.

- Dificultades para recordar palabras conocidas, lentitud para recordar los nombres y usar de forma incorrecta algunas palabras.

- Desorientación y dificultades para recordar donde dejaste las cosas.

- Problemas para procesar la información ya que tienes dificultades para concentrarte.

- Incapacidad para realizar operaciones matemáticas, incluso sencillas, y problemas para recordar secuencias o números.

¿Por qué se produce la niebla mental?


Si los periodos de niebla cerebral son muy extensos, es conveniente que le prestes atención a este síntoma e intentes desvelar su causa.

1. Estás sufriendo cambios hormonales

Una serie de días inmersa en esa bruma mental puede ser el primer signo de que la menopausia está cerca. De hecho, un estudio realizado las universidades de Rochester e Illinois mostró que las mujeres entre 40 y 60 años tienen problemas para mantener la concentración en tareas difíciles y tienen dificultades con su memoria de trabajo, la cual nos ayuda a mantener la información importante en mente mientras resolvemos los problemas.

No hay dudas de que las hormonas tienen un impacto enorme en el cerebro, por lo que la oscilación de los niveles de estrógenos puede provocar cambios en la cognición. De hecho, también se ha apreciado que algunas embarazadas tienen problemas de memoria y experimentan esa misma niebla mental. Esto se debe al impacto de las hormonas en el hipocampo, el área vinculada a la memoria, sobre todo al aprendizaje de nuevos conocimientos y la memoria espacial.

2. Estás experimentando cambios de humor

Una investigación reciente realizada en la Universidad de Michigan encontró que la niebla mental es más común en las personas que sufren depresión o trastorno bipolar, y esta se puede apreciar en los escáneres cerebrales. En el estudio se apreció que las mujeres que sufrían esa niebla cerebral tuvieron que luchar más para resolver las pruebas cognitivas. De hecho, presentaban una actividad anormal en las zonas del cerebro vinculadas con el control de las funciones cognitivas como la atención y la memoria de trabajo. Aunque estas zonas se mantenían activas en las 612 participantes, en las mujeres que sufrían una niebla mental se producía una actividad más intensa o mucho más débil de lo esperado.

Esto significa que nuestro cerebro funciona a nivel neurobiológico de forma diferente cuando se producen cambios de humor tan drásticos como los que ocurren durante la depresión o el trastorno bipolar. Por tanto, si llevas tiempo teniendo esa niebla mental, quizás es hora de revisar tus emociones.

3. Estás bajo un gran estrés

El estrés es un estado que provoca cambios en el organismo, sobre todo a nivel hormonal. De hecho, durante el estrés tu cuerpo aumenta la producción de cortisol, una hormona que excita las células cerebrales. Cuando el estrés se mantiene durante mucho tiempo, esas células terminan inundadas de calcio y mueren. Básicamente, mueren por un exceso de excitación.

Por tanto, el cortisol tiene efectos negativos en el cerebro, sobre todo para las funciones cognitivas y, obviamente, puede ser una de las causas de la niebla mental que estás experimentando. En ese caso, tienes que identificar los patrones que se encuentran en la base de los episodios de niebla mental, para que puedas saber qué te está estresando.

4. No estás alimentando bien tu cerebro

Eres lo que comes, tus hábitos alimenticios, día tras día, terminan impactando en tu metabolismo. Por eso, una de las causas de la niebla cerebral es que no estás cuidando tu alimentación. De hecho, ¿sabías que la obesidad aumenta el riesgo de sufrir deterioro cognitivo? Los atracones y la comida procesada, rica en grasas, carbohidratos refinados y azúcares afectan negativamente el funcionamiento del cerebro.

Al contrario, alimentos como el pescado graso, las verduras de hoja verde y el chocolate negro son excelentes para el cerebro. También debes asegurarte de consumir la cantidad de hierro adecuada ya que se trata de un nutriente esencial para la memoria y la atención. De hecho, en un estudio realizado en la Universidad Estatal de Pennsylvania se apreció que el simple hecho de mantener una dieta rica en proteínas durante 4 meses no solo servía para aumentar los niveles de hierro en la sangre sino también para mejorar las funciones cognitivas. 

5. Haz llevado la multitarea un paso más allá

En los tiempos que corren, las personas quieren hacer más en menos tiempo, sin darse cuenta de que tenemos ciertos límites, impuestos por nuestro cerebro y por la velocidad a la cual puede funcionar de forma óptima. Por eso, esa niebla mental puede provenir de tener una decena de pestañas abiertas en el navegador, de la costumbre de estar en una reunión y revisar los mensajes de texto por debajo de la mesa o de no saber delegar y sobrecargarte de tareas. 

En sentido general, la multitarea no es buena para la memoria y mucho menos para la atención, por lo que no es extraño que cuando intentas hacer varias cosas a la vez o te expongas continuamente a un entorno que te sobreestimule, tu sistema nervioso termine sobresaturado y decida “desconectarse” por un tiempo. De hecho, una de las causas de la niebla mental es manterse demasiado activos, más allá de los límites que pueden ser considerados como “sanos”.

6. Sufres síndrome de fatiga crónica

Detrás de la niebla mental se puede esconder una amplia gama de enfermedades, sobre todo cuando esta sensación se extiende durante semanas y no se disipa. El síndrome de fatiga crónica es uno de los problemas que causa confusión mental. Sin duda, es difícil mantenerse alertas y recordar las cosas cuando te sientes cansado y fatigado.

Un estudio realizado en la Universidad de Columbia encontró diferencias en el líquido cerebroespinal de las personas con síndrome de fatiga crónica, un detalle que puede ayudar a explicar esa niebla mental. De hecho, las personas analizadas mostraban un nivel muy bajo de unas proteínas del sistema inmune llamadas citoquinas, era como si su sistema inmunológico se hubiera agotado, literalmente. Además, se ha apreciado que las citoquinas, en especial la interleucina-6, desempeña un papel importante en la formación de nuevas memorias. 

7. Comes demasiado gluten

Detrás del gluten hay mucho más que la celiaquía. De hecho, las personas que padecen esta enfermedad autoinmune y comen demasiado gluten no solo pueden causar un daño duradero a sus intestinos sino también sufrir una densa niebla cerebral.

La buena noticia para las personas con un diagnóstico de celíaca pueden eliminar esa bruma mental eliminando el gluten de su dieta. De hecho, en un estudio realizado en la Monash University se apreció que en las personas celiácas que siguieron una dieta libre de gluten, la niebla del cerebro desapareció. Antes de adoptar la nueva dieta, estas personas tuvieron un rendimiento deficiente en ciertas pruebas cognitivas, como si estuvieran ebrios. Un año más tarde, las cosas volvieron a la normalidad, mostrando una mejoría significativa de la fluidez verbal, la atención y las funciones motoras.


Fuentes:
Ryan, K. A. et. Al. (2015) Shared dimensions of performance and activation dysfunction in cognitive control in females with mood disorders. Brain; 1424-1434.
Horning, M. et. Al. (2015) Cytokine network analysis of cerebrospinal fluid in myalgic encephalomyelitis/chronic fatigue syndrome. Molecular Psychiatry.
Lichtwark, I. T. et. Al. (2014) Cognitive impairment in coeliac disease improves on a gluten-free diet and correlates with histological and serological indices of disease severity. Alimentary Pharmacology & Therapeutics; 40(2): 160-170.
Weber, M. T. et. Al. (2013) Cognition in perimenopause: The effect of transition stage. Menopause Journal; 20(5): 511-517.
Murray, L. E. & Beard, J. L. (2007) Iron treatment normalizes cognitive functioning in young women. American Journal of Clinical Nutrition; 85(3):778-787.
Escrito por: Jennifer Delgado

8/21/2015

10 cosas que todos merecemos de una relación de pareja


Encontrar a una persona que mire en nuestra misma dirección, que nos ame y apoye, puede hacer que nos embarquemos en la aventura más maravillosa de nuestra vida. Sin embargo, cuando no encontramos a la persona “justa”, la relación de pareja puede convertirse en una auténtica pesadilla que termina haciéndonos muy infelices. Por eso, es importante no resignarse y buscar en una relación esas cosas que realmente nos merecemos. Obviamente, también debemos estar dispuestos a entregarnos con la misma intensidad.

¿Qué debemos buscar en una relación de pareja?


1. Alguien que nos brinde seguridad. No se trata de la seguridad económica, sino de la certeza de que podemos contar con esa persona cuando más lo necesitemos. Es la seguridad de saber que tenemos a alguien a nuestro lado que no nos abandonará cuando las cosas se pongan difíciles. Es saber que tendremos una mano que sostendrá la nuestra cuando todos los demás nos fallen. Esa sensación de seguridad es, simplemente, invaluable.

2. Alguien que se emocione al vernos. Incluso después de años de relación, no deben desaparecer esas mariposas revoloteando en el estómago cuando estamos cerca de la persona amada. Debemos sentirnos felices y emocionados por encontrar a nuestra pareja, nuestros ojos deben brillar cuando le veamos. Su llegada debe ser el sol que ilumine un mal día, no las nubes que descargan un chaparrón. Y debemos esperar que el otro sienta lo mismo.

3. Alguien con quien vivir aventuras. Hay lugares interesantísimos por descubrir, nuevas culturas que explorar, gente nueva por conocer y nuevas pasiones que desarrollar. Descubrir cosas nuevas nos mantiene vivos. Y podemos descubrirlas solos, pero sería mucho mejor si nuestra pareja nos acompañase a vivir esas aventuras. Porque solo cuando se comparten experiencias se crean lazos que duran para toda la vida.

4. Alguien que nos respete. No se trata de encontrar a una persona que piense y sienta como nosotros, sino a alguien lo suficientemente flexible como para comprender nuestras ideas y sentimientos, aunque no los comparta. En una relación debemos esperar que la otra persona respete nuestra individualidad. Nuestra pareja no debe querer cambiarnos sino que debe respetar nuestras decisiones y creencias, debe amarnos tal como somos.

5. Alguien que nos haga crecer. En una relación de pareja estable y madura, cada persona admira al otro pero, a la vez, le motiva y apoya para que crezca. Merecemos a nuestro lado a una persona de mente abierta, que nos anime a ir siempre más allá y nos motive a sacar nuestro mejor “yo”. Una relación de pareja no es para perder, sino para que ambos ganen y crezcan. Encuentra a una persona que te permita sacar la mejor versión de ti.

6. Alguien que tenga pequeños gestos cotidianos. Los pequeños detalles son los que alimentan una relación día tras día. Merecemos a alguien que sepa lo que nos gusta y que se esfuerce por hacernos felices a través de esos pequeños detalles que para nosotros valen mucho. Esos gestos cotidianos son la verdadera prueba de amor.

7. Alguien que nos escuche. Cuando tenemos un mal día y todo nos sale mal, simplemente necesitamos un hombro sobre el cual descansar, necesitamos a alguien que nos escuche y reconforte. También necesitamos a alguien que comparta nuestros sueños y que no piense que son tonterías sino que los apoye. Sin comunicación y empatía, ninguna pareja llega muy lejos.

8. Alguien que nos dé libertad. En una relación de pareja sana, ambos miembros son conscientes de que el otro es una persona independiente que necesita libertad. Por eso, necesitamos a alguien que nos ame pero, a la vez, nos deje libres, que sea una persona lo suficientemente madura como para respetar nuestro espacio y no sentir celos por nuestras nuevas amistades. Para que una relación dure a lo largo de los años, es fundamental que ambos sepan cuando convertirse en uno y cuando ser dos. 

9. Alguien que confíe en nosotros. Toda relación de pareja se basa en la confianza, cuando una de las personas no confía en el otro, la relación está destinada de antemano al fracaso. Por eso, necesitamos alguien que no se preocupe si llegamos un poco más tarde que de costumbre y que no tenga miedo a tener una cuenta bancaria en común. Porque amar significa dejarse caer, confiando en que el otro nos sostendrá.

10. Alguien que sea nuestro mejor amigo. Merecemos a una persona que nos cubra las espaldas cuando nos metemos en un lío, a alguien a quien contarle nuestros secretos más profundos y con quien podamos mostrarnos tal cual somos, sin artificios. Alguien que ría con nosotros y que comprenda lo que nos pasa con tan solo mirarnos, alguien que no solo sea un amante sino también un amigo.

Merecemos a alguien que esté convencido de que somos "su persona", entre los 7 billones de personas del mundo. Y cuando le encuentres, no le dejes ir.
Escrito por: Jennifer Delgado

8/19/2015

Casas que roban energía y casas que crean estabilidad emocional: ¿Cuál es la tuya?


Los espacios en los que nos movemos tienen una enorme influencia en nuestro estado de ánimo, percepciones e incluso en nuestras decisiones cotidianas, aunque casi nunca somos conscientes de ello. Sin embargo, se ha podido apreciar que, por ejemplo, las habitaciones grandes con techos altos promueven la creatividad, las estancias frías generan un distanciamiento emocional y los muebles de bordes redondeados transmiten confianza y calidez.

Por eso, el diseño de interiores tiene una importancia trascendental que va más allá del simple aspecto estético. Y es que, en dependencia de los muebles y la decoración que hayamos elegido, nuestra casa puede generar estabilidad emocional o, al contrario, puede activar malos recuerdos y robarnos poco a poco la energía. 

Psicología del Diseño: La sensación de estar en casa


En los últimos años, en Estados Unidos se ha desarrollado un nuevo campo denominado “Psicología del Diseño”, enfocado en analizar las respuestas emocionales de las personas ante los diferentes ambientes, en aras de crear espacios que les hagan sentir, de verdad, como en casa.

En este caso, el diseño emerge de una serie de entrevistas que psicólogos y diseñadores realizan sobre la historia ambiental de los clientes. De esta forma logran comprender las experiencias y emociones que forman parte de su “hogar ideal”. Así estos profesionales pueden recuperar, por ejemplo, detalles cromáticos que asociamos con buenos momentos de nuestra niñez, o detectar muebles que nos hagan sentir a gusto porque nos recuerdan algunas de las cosas que amamos.

La Psicología del Diseño va un paso más allá de la estética, no se trata simplemente de combinar luces, formas y colores con arte sino de lograr que la persona se identifique inmediatamente con el ambiente, que experimente esa sensación visceral de estar en casa. De esta manera, el hogar se convierte en una fuente de inspiración, seguridad y tranquilidad, un pilar básico para nuestra estabilidad emocional.

Por supuesto, la Psicología del Diseño también tiene en cuenta nuestro temperamento y personalidad. De hecho, normalmente las personas que redecoran un hogar es porque están pasando por un periodo de transición, ya sea porque se han casado, divorciado, han cambiado de trabajo o se han mudado a una nueva ciudad. Por tanto, no solo se trata de escudriñar en el pasado sino también de mirar al futuro y comprender qué nuevo “yo” desea proyectar esa persona en su hogar.

Amueblar el alma


Los profesionales de la Psicología del Diseño son conscientes de que una decoración inadecuada puede robarnos la energía al reactivar recuerdos desagradables que nos hagan sentir mal. De hecho, nuestros recuerdos e impresiones de las casas o espacios en los que hemos vivido experiencias que han tenido un gran impacto emocional se reactivan continuamente a partir de pequeños detalles, como un simple olor, un color o una forma determinada.

Desde el punto de vista neuropsicológico, lo que sucede es que cuando codificamos nuestras experiencias en determinados circuitos neurales de nuestra memoria, las respuestas físicas relacionadas con esas experiencias también se han grabado en nuestra psiquis. Por eso, las sensaciones vinculadas a esas experiencias, ya sean negativas o positivas, se reactivan cuando estamos en entornos vagamente similares.

Además, se ha descubierto que tenemos una tendencia a reproducir de manera inconsciente algunos detalles de los entornos de nuestra infancia, como el estilo de la decoración del hogar en el que crecimos o la elección de algunos tipos de muebles. El problema es que en ocasiones esa reproducción despierta experiencias negativas que terminan drenando nuestra energía, aunque no nos demos cuenta de ello.

Por eso, la tarea principal de la Psicología del Diseño es identificar las experiencias positivas y usarlas en la decoración del hogar para reactivarlas y hacer que la persona se sienta a gusto, brindándole la estabilidad emocional que necesita. 

Siete consejos para que tu casa se convierta en tu hogar


1. Busca tu propio estilo. En muchas ocasiones, las personas decoran sus hogares siguiendo los mandamientos de la moda, que determinan cuál es el estilo de decoración más chic. Sin embargo, jamás llegarán a sentirse como en casa e incluso es probable que inserten elementos que reactiven malos recuerdos y les roben la energía. Por eso, a la hora de redecorar el hogar, es importante que crees tu propio estilo, que te rodees de cosas que realmente te gusten, que expresen quién eres y que te hagan sentir cómodo.

2. Confía en tu instinto. Muchas de las experiencias infantiles se han quedado grabadas en lo más profundo del inconsciente y normalmente no tenemos acceso a ellas. Sin embargo, se manifiestan a través de lo que conocemos como “instinto”. Por tanto, si un mueble te gusta mucho, cómpralo. Y si te disgusta, no lo compres solo porque está de moda pues es probable que termine reactivando malos recuerdos. En este sentido, un experimento muy interesante realizado en la Universidad de Ámsterdam desveló que en cuestiones de decoración, casi siempre es mejor dejar que decida nuestro inconsciente por nosotros. A la larga, nos sentiremos más satisfechos con el resultado.

3. Menos siempre es más. Una casa con muchos muebles y adornos puede llegar a ser agobiante, tanto para quienes viven en ella como para quienes la visitan. En este tipo de casas es difícil descansar y encontrar la paz que debe trasmitir un hogar. De hecho, un estudio realizado en la Universidad de Princeton desveló que el desorden afecta nuestra capacidad para concentrarnos ya que limita los recursos de nuestro cerebro para procesar la información que tenemos en nuestro campo visual. A la vez, genera un aumento de cortisol, la hormona del estrés. Por eso, una clave para tener una casa que genere tranquilidad consiste en apostar por menos muebles y adornos, pero que estos tengan un mayor impacto emocional.

4. Elige los colores adecuados. Los colores tienen un enorme impacto en nuestros estados emocionales. De hecho, se ha demostrado que los colores de las paredes inciden en el apetito y pueden afectar profundamente nuestro nivel de energía. Mientras el rojo y el naranja nos transmiten una dosis extra de energía, colores como el gris pueden ser deprimentes, mientras el azul y el verde son relajantes. En todo caso, lo más conveniente es pintar las habitaciones de colores diferentes, en dependencia del uso que les darás.

5. Elimina los detalles que te desagradan. Es probable que tengas en casa algunas cosas que activan recuerdos negativos o que simplemente te disgustan. Quizás se trata de un viejo sofá o de un cuadro que, por alguna razón, ha dejado de gustarte y, cada vez que lo miras, desearías que no estuviera allí. En ese momento tu coherencia cardiaca se altera, aunque prácticamente no lo notas. Tu corazón deja de latir de forma regular y se produce un pico, el cual, sumado al estrés cotidiano, termina acumulándose y pasándole factura a tu salud. Por eso, es mejor que te deshagas de todos los objetos que tienes en casa y activan constantemente sensaciones negativas que terminan drenando tu energía. Así estarás un paso más cerca de crear un ambiente sereno.

6. Aprovecha el poder de la naturaleza. La naturaleza ejerce un efecto muy beneficioso sobre nuestra psiquis y también sobre nuestra salud. De hecho, un estudio muy interesante realizado en la Universidad Estatal de Kansas encontró que colocar plantas en las habitaciones de los pacientes no solo hacía que usaran menos analgésicos sino también que sintieran menos dolor y fatiga y que tuvieran un estado de ánimo más positivo, acelerando la recuperación. Para obtener estos beneficios, no es necesario que conviertas tu casa en una selva, pero puedes colocar algunas plantas que te ayuden a relajarte, transmitiéndote calma y serenidad.

7. Crea buenas vibraciones. Se trata de recordar esos detalles que te hacen sentir como en casa o que dibujan una sonrisa en tu rostro, los detalles que te relajan y te hacen sentir bien, esos pequeñísimos detalles que te hacen recordar experiencias positivas. Una vez que hayas terminado esa excursión en tu mente, no te queda sino recrear esos detalles en tu hogar, ya sea a través del estilo, el color o el uso de la iluminación. En Livingo, por ejemplo, podrás encontrar diferentes ideas de decoración para tu hogar, que reactiven buenos recuerdos o que te ayuden a crear una sensación cálida y acogedora. Y si te gusta algún mueble u objeto de decoración, puedes comprarlo inmediatamente.


Fuentes:
McMains, S. & Kastner, S. (2011) Interactions of Top-Down and Bottom-Up Mechanisms in Human Visual Cortex. The Journal of Neuroscience; 31(2): 587-597. 
Park, S. & Mattson, R. H. (2009) Randomized clinical trials evaluating therapeutic influences of ornamental indoor plants in hospital rooms on health outcomes of patients recovering from surgery. The Journal of Alternative and Complementary Medicine; 15(9): 975-980.
Dijksterhuis, A., & van Olden, Z. (2006) On the benefits of thinking unconsciously: Unconscious thought increases post-choice satisfaction. Journal of Experimental Social Psychology; 42: 627–631.
Escrito por: Jennifer Delgado

8/17/2015

5 técnicas creativas para aliviar las emociones dolorosas en 10 minutos


Nadie quiere experimentar emociones dolorosas. Pero antes o después, la ansiedad, la tristeza, la decepción o la frustración llegan a nuestras vidas. En ese momento, no nos queda otra alternativa que lidiar con ellas de la mejor manera posible. 

Además, en una sociedad donde las emociones “negativas” se han estigmatizado y se ha potenciado la idea de la felicidad a toda costa, lidiar con esas emociones nos resulta aún más difícil porque, en cierto sentido, nos avergonzamos de ellas, creemos que algo anda mal en nosotros porque las estamos sintiendo y, nuestro primer impulso consiste en desembarazarnos de ellas lo antes posible.

Por eso, es fundamental tener una “caja de herramientas” que nos permita manejar con cierta eficacia las emociones dolorosas que podemos experimentar a lo largo de la vida. De esa forma disminuiremos su impacto y, a la vez, escucharemos el mensaje que tienen que transmitirnos.

¿Por qué recurrir a técnicas creativas? 


A veces, las emociones dolorosas están tan enquistadas que hablar no sirve de mucho. De hecho, cuando las emociones son muy intensas, podemos intentar darles un sentido lógico, pero probablemente servirá de poco. Es como el miedo a volar o a las arañas, sabemos que es irracional pero, aún así, no podemos deshacernos de él.

Esto se debe a que, en algunos casos, esas emociones se gestan en el inconsciente. Y el inconsciente no funciona con palabras sino con símbolos, imágenes y significados. Por eso, en algunas ocasiones, las mejores técnicas para aliviar las emociones dolorosas son aquellas que no recurren a las palabras. 

Se trata de técnicas que podríamos calificar como “creativas” y que nos permiten conectar con nuestro “yo” más profundo, con nuestro inconsciente. Aunque lo más interesante es que son técnicas muy sencillas al alcance de todos, pero que tienen un enorme poder para calmar las emociones. De hecho, en vez de juzgarlas, simplemente pruébalas y valora su efecto en ti mismo.

Una poderosa caja de herramientas para lidiar con las emociones que nos perturban


1. Crea un espacio seguro. Busca un lugar tranquilo, donde puedas sentarte durante unos 10 minutos. Pon música relajante y cierra los ojos. Imagina que estás en un espacio seguro, donde te sientes cómodo y a gusto. Usa tus sentidos: ¿Qué temperatura hay en la habitación? ¿Qué colores ves? ¿A qué huele? ¿Qué escuchas? A continuación, dibuja ese espacio seguro con la mayor cantidad de detalles posible. Guarda el dibujo, será un recordatorio constante de esa increíble sensación de paz espiritual. Además, puedes volver a ese lugar cada vez que lo necesites, cuando las emociones te provoquen mucho dolor y sufrimiento.

2. Garabatea. No tienes que tener dotes artísticas porque se trata simplemente de hacer garabatos en un papel. No obstante, se recomienda que utilices colores fuertes, como el negro o el rojo. Pasa 10 minutos garabateando en una hoja de papel grande, sin pensar en nada más. Puedes hacer trazos audaces o presionar fuerte, como prefieras. Tienes que imaginar que estás vertiendo esas emociones que te perturban en el papel, incluso puedes localizarlas a nivel corporal y visualizar como estas pasan a través de tus brazos hasta esos garabatos. Al terminar, te sentirás enormemente aliviado. Además, también podrás leer el significado de tus garabatos, quizás descubras algo interesante.

3. Ponle banda sonora a tus emociones. La música tiene un enorme poder sobre nuestro estado de ánimo ya que se conecta directamente con el sistema límbico, que es el principal encargado de regular las emociones. Por eso, una técnica para lidiar con las emociones dolorosas consiste en crear tu propia lista de reproducción, con canciones que reflejen la emoción que te gustaría dejar ir, como puede ser la ira, el dolor o la tristeza. Sumérgete en la música, durante 10 minutos, al terminar te sentirás más a gusto contigo mismo y esa emoción que te atormentaba se habrá mitigado. De hecho, se ha demostrado que la música "triste", en realidad puede alegrarnos.

4. Rompe un papel. Elige un papel de un color que refleje la emoción principal que estás experimentando en ese momento. Entonces, dedícate durante 10 minutos a rasgar el papel. La idea es que lo rasgues tan rápido o tan lento como prefieras, aunque lo ideal es que lo hagas muy despacio, mientras localizas la emoción en tu cuerpo y sientes cómo esta pasa a través de tus manos y llega hasta el papel que estás rasgando. Cuando termines, te sentirás más aliviado y tranquilo.

Otra alternativa consiste en cortar tiras de papel y anotar en cada una, las cosas que te preocupan. Pon las tiras en un frasco, agítalo varias veces, mientras ves como todas esas preocupaciones se mezclan, justo como sucede en tu mente, y luego quema las tiras de papel de una manera simbólica. Mientras ves cómo se consumen en el fuego, irás sintiendo una sensación de tranquilidad.

5. Crea un collage emocional. Hojea revistas viejas que tengas en casa para encontrar imágenes que expresen lo que estás sintiendo. Es importante que no pienses demasiado, tan solo que elijas las imágenes según la resonancia emocional que hagan en ti. Recórtalas y pégalas en una gran hoja de papel. Cuando hayas terminado el collage, mira la imagen que has creado y pregúntate qué estás tratando de decirte a ti mismo.

Nuestras emociones más profundas se pueden expresar con mayor facilidad a través de imágenes visuales y símbolos. Por eso, es probable que en un primer momento te parezca que estás eligiendo imágenes al azar, pero cuando buceas en tu interior, descubres el por qué de tu elección. Muchas veces, al comprender su significado, logras entender por qué te sientes así.

Escrito por: Jennifer Delgado

8/15/2015

5 mentiras que te mantienen atrapado en tu zona de confort


A un rey le obsequiaron dos pichones de halcón. Este, los entregó inmediatamente al maestro de cetrería para que los entrenara. Después de varios meses, el instructor le comunicó al rey que uno de los halcones estaba bien educado, pero no sabía qué le pasaba al otro. Desde que había llegado al palacio, no se había movido de la rama, incluso había que llevarle el alimento. 

El rey mandó llamar a sanadores y curanderos pero ninguno pudo lograr que el ave volara. Desesperado, hizo público un edicto en el que proclamaba una recompensa para aquel que hiciera volar al halcón. A la mañana siguiente, el rey vio al ave volando en sus jardines. 

- Traedme al autor de este milagro.

Ante el rey apareció un campesino. El rey le preguntó:

- ¿Cómo lograste que el halcón volara? ¿Acaso eres mago? 

- No fue muy difícil - explicó sonriendo el hombre. - Tan solo corté la rama. En ese momento al ave no le quedó otra alternativa que echar a volar.

Esta fábula nos enseña que a veces es necesario quedarse en la rama para recuperar fuerzas, pero si nos quedamos en la zona de confort durante mucho tiempo, nunca sabremos cuán lejos habríamos sido capaces de llegar. Por eso, necesitamos expandir cada vez más nuestra zona de confort.

Crecemos al salir de la zona de confort


Lo queramos o no, la capacidad para abandonar de manera consciente nuestra zona de confort y atrevernos a descubrir nuevos horizontes o perseguir nuestros sueños es lo que nos hace diferentes a los demás, es lo que nos permite tener nuevas experiencias que enriquezcan nuestra vida. Lamentablemente, la mayoría de las personas prefieren quedarse en su zona de confort, ese espacio en el que se sienten más o menos a gusto y al seguro.

Para comprender la zona de confort puedes imaginar dos círculos concéntricos, uno pequeño dentro de uno mayor, pero que no se tocan en ningún punto. El círculo pequeño representa todas las cosas a las que estamos acostumbrados, nuestros hábitos y rutinas, los sitios que solemos visitar y las personas que frecuentamos. Es nuestra zona de confort.

A primera vista, todo puede parecer genial, pero lo cierto es que mantenerse dentro de ese círculo no es una garantía de felicidad ni te asegurará que al final de tu vida no tendrás arrepentimientos. En realidad, mantenerse en la zona de confort te limita porque no te permite descubrir nada nuevo. De esta forma, es posible que mueras un poco cada día. De hecho, recuerda que la vida comienza donde termina tu zona de confort.

Sin embargo, existe un círculo mucho más grande, compuesto por las cosas que no conoces, por tus sueños, los desconocidos, los lugares nuevos… Es el círculo del aprendizaje. De hecho, solo crecemos cuando somos capaces de dar el salto a ese círculo, de manera que nuestro pequeño círculo se amplíe cada vez más. 

A muchas personas dar ese salto les asusta demasiado, porque no saben qué encontrarán en ese otro círculo, de manera que ponen en práctica un mecanismo de autosabotaje, para mantenerse en su zona de confort y no verse obligadas a salir.

Las mentiras que nos contamos para no salir de la zona de confort


1. “No tengo por qué hacerlo”

Es cierto, no hay nadie que te empuje fuera de tu zona de confort, no es obligatorio que salgas, pero si te quedas dentro, no crecerás. Recuerda que no creces simplemente porque pasen los años, sino por los retos que enfrentas. Cuando piensas en un proyecto que representa un gran desafío y de repente tu voz interior te dice que no tienes por qué hacerlo, en realidad lo que estás expresando es una resistencia al cambio, porque una parte de ti desea que te mantengas dentro de los límites de lo conocido. Sin embargo, cuando vuelvas a pensar que no tienes motivos para emprender algo nuevo, recuerda que el simple hecho de crecer y descubrir, son razones más que suficientes. 

2. “No es el momento adecuado”

En muy pocas ocasiones se dan las condiciones perfectas para emprender algo, pero ir en pos de un sueño significa luchar contra viento y marea, creando las condiciones a lo largo del camino. Cuando te dices a ti mismo que no es el momento adecuado, está hablando el miedo, probablemente un intenso miedo al fracaso que te inocularon desde la infancia. Por supuesto, no se trata de lanzarse a la aventura sin valorar los pros y los contras pero si queremos lograr realmente algo en la vida, debemos ser conscientes de que no podemos quedarnos parados, necesitamos ir dando pequeños pasos. Y mientras antes comencemos a andar, mejor.

3. “Comenzaré cuando…”

Se trata de una de las excusas más comunes para quedarnos a salvo en nuestra zona de confort. En práctica, es el autoengaño perfecto porque no estamos renunciando al sueño o el proyecto que tenemos en mente, sino tan solo aplazándolo, hasta que se produzca determinada situación. El problema es que esta excusa nos lleva directamente a la procrastinación, por lo que es probable que cuando la condición que demandamos se cumpla, pongamos otra, y luego otra más. De esta forma logramos mantener viva la esperanza pero, a la vez, no tenemos que esforzarnos para hacer ese sueño realidad. Por eso, aunque no estén todas las condiciones creadas, simplemente ve dando pequeños pasos, no esperes demasiado porque la vida es muy corta.

4. “No es para mí”

Básicamente, detrás de esta frase se esconde la idea de que no somos lo suficientemente buenos o capaces. Se trata de la excusa perfecta para las personas inseguras y que tienen una baja autoestima. También es una excusa que utilizan las personas que tienen miedo del mundo y se cierran a las nuevas experiencias. En todo caso, no podrás saber si una cosa realmente te gusta o no hasta que no la pruebes. De hecho, es probable que en más de una ocasión hayas pensado que algo no estaba hecho para ti pero después de probarlo, has llegado a amarlo o incluso te has aficionado. Por tanto, no te cierres nunca a las nuevas experiencias ni te limites como persona. Es lo peor que podrías hacer. 

5. “No sé cómo hacerlo”

Las cosas nuevas pueden atemorizar, por eso una de las excusas que inventamos para permanecer en nuestra zona de confort consiste en decirnos que no sabemos cómo enfrentar el reto. Podemos pensar que no tenemos las habilidades necesarias o que nunca las podremos desarrollar. Sin embargo, recuerda que cuando tienes un "qué", los "cómos" llegan solos. Es cierto que para emprender determinados proyectos se requiere una preparación pero eso no implica que no puedas hacerlo, tan solo significa que te llevará más tiempo o que necesitarás a una persona que te ayude. Ninguna destreza surge de la nada, todas esconden en su base mucha pasión y esfuerzo. 

Como colofón, ten siempre en mente lo que decía Nelson Mandela: “Imposible es todo aquello que no se intenta”.

Escrito por: Jennifer Delgado

8/12/2015

Película “Inside Out”: 5 enseñanzas emocionales muy valiosas para la vida


Hay veces que las mejores enseñanzas vienen de donde menos lo imaginamos. Por eso, es importante ir por la vida con una mentalidad abierta y no cerrarse a ninguna experiencia. Tal ha sido el caso de la película “Inside Out”, una auténtica revelación de la mano de Pixar. Y es que este filme animado en 3D es una verdadera joya que ningún niño, y me atrevería a decir, ningún adulto, debería perderse.

Una película que lo tiene todo, para niños y adultos


La película “Inside Out” lo tiene todo: conocimiento e ironía, sensibilidad y diversión. De hecho, muchos han afirmado que se trata del mejor filme realizado por Pixar hasta la fecha. Y no es para menos porque también resulta muy original ya que, al margen de la historia de su protagonista, Riley Anderson, con la cual muchos podríamos identificarnos, los guionistas se las han ingeniado para contarnos qué pasa en la mente de esa niña.

En la cabeza de Riley coexisten cinco emociones: Alegría, Tristeza, Ira, Miedo y Asco. Estas emociones forman una especie de consejo de administración que va tomando una serie de decisiones para que la niña pueda enfrentar los diferentes retos que le plantea la vida.

No obstante, lo más interesante es que los creadores de “Inside Out” han sido muy fieles a la ciencia. De hecho, han colaborado con dos científicos de la Universidad de California que trabajan cerca de la sede de Pixar: Dacher Keltner, de Berkeley y Paul Ekman, de San Francisco. 

Los más versados en Neurociencias notarán que la película le hace muchos guiños a esta ciencia y refleja de manera bastante fiel, con un toque sarcástico y divertido, lo que sucede en la mente humana. Obviamente, se han tomado varias licencias, en aras de poder representar todo de una forma sencilla y comprensible para el gran público, incluyendo los niños, pero esos detalles que faltan no le restan méritos al resultado final.

Lo mejor de todo es que la película no pierde fuelle en ningún momento, a lo largo del largometraje se van añadiendo diferentes novedades al mundo interior de Riley, personajes que nos mantienen pegados a la pantalla. Y sus creadores fueron muy atrevidos ya que no solo tocaron el tema de las emociones humanas sino también de la formación de recuerdos, el olvido, la fantasía e incluso la formación de los sueños.

¿Qué podemos aprender de Inside Out?


La película “Inside Out” no es una mera clase de Neurociencias. De hecho, encierra varias enseñanzas muy importantes para la vida, enseñanzas que son válidas tanto para los adultos como para los niños:

1. Las emociones son vitales al tomar decisiones.

Durante siglos, hemos pensado en las emociones como en un obstáculo para la toma de decisiones: ser racionales es bueno, ser emocionales es malo. Sin embargo, según la teoría de los marcadores somáticos, las emociones son esenciales en la toma de decisiones porque son una especie de filtro que se encarga de restringir el amplio universo de posibilidades, ayudándonos a decantarnos por las opciones que nos hagan menos daño. 

De cierta forma, las emociones son como unos centinelas que nos protegen, por lo que siempre debemos contar con ellas ya que, al fin y al cabo, son una señal dirigida a nosotros mismos. De hecho, cuando estamos en peligro, se produce un secuestro emocional y la amígdala toma el mando, desconectando las partes racionales de nuestro cerebro, con el objetivo de ponernos a salvo lo antes posible.

Por tanto, en vez de acallar las emociones, debemos aprender a conectar con nuestro mundo emocional. Una buena decisión es aquella razonada, pero que nos hace sentir a gusto con nosotros mismos.

2. Los recuerdos cambian su impronta emocional con el tiempo.

La memoria no es un mero almacén de recuerdos, como se aprecia en la película, sino que es un proceso activo, que cambia continuamente. Por tanto, lo que recuerdas hoy, no es lo que recordarás mañana. Las emociones que vamos experimentando y las vivencias que tenemos a lo largo de la vida, cambian la forma en que miramos al pasado y, por tanto, cambian nuestros recuerdos.

Por eso, un recuerdo feliz puede llenarse de nostalgia o tristeza, como le ocurrió a la protagonista de la película. De la misma forma, un recuerdo triste puede evocar más adelante alegría. De hecho, nos pasa cuando perdemos a una persona querida, primero sus recuerdos están llenos de dolor y tristeza pero a medida que pasa el tiempo se revisten de nostalgia y alegría. 

Lo que sucede es que, al recordar, no podemos abstraernos de la persona en la que nos hemos convertido. Y ese cambio, transforma nuestros recuerdos.

3. Las emociones positivas están en desventaja. ¡Poténcialas!

Experimentamos muchas más emociones de las cinco que se aprecian en la película. No obstante, las emociones primarias son, precisamente: Alegría, Tristeza, Ira, Miedo y Asco. Estas son las emociones que se activan de forma visceral, ante un estímulo, pero pueden dar pie a lo que se conoce como emociones secundarias, como el desprecio, la frustración, el entusiasmo, la vergüenza o la sorpresa. 

Lo interesante es que en nuestro abanico emocional, tenemos más emociones “negativas” que “positivas”. Esto se debe a que las emociones tienen la tarea de mantenernos a salvo, por lo que es normal que a lo largo de los siglos se hayan potenciado las reacciones negativas que nos alertan de un posible peligro, mientras que las señales positivas y satisfactorias pueden ser menos intensas. 

Esto significa que debemos hacer un esfuerzo consciente por alimentar esas emociones “positivas”, las emociones que nos hacen sentir bien y nos hacen felices. 

4. Cultiva todo lo que quieras desarrollar en ti, o lo perderás.

En cierto momento de la película se hace referencia al basurero mental y se aprecia como los recuerdos más descoloridos se van borrando. En nuestra mente ocurre algo similar, cuando un patrón neuronal no se usa durante mucho tiempo, se debilita cada vez más, y puede llegar a desaparecer. Lo mismo ocurre con lo que se denomina “islas de la personalidad”, que no son más que diferentes esferas de actuación que son significativas.

Por eso, es importante que cultives todo aquello que deseas desarrollar o conservar en ti. Si quieres ser más paciente, amable o positivo, deberás regar día tras día esas cualidades, sin descuidarlas. Lo mismo se aplica para las relaciones interpersonales o los aprendizajes, todo aquello que no cultivas, puede terminar muriendo.

No dejes que la prisa cotidiana te arrebate algunas de las cosas más importantes para ti. Dedícales tiempo.

5. Todas las emociones son necesarias. ¡Acéptalas!

Una de las enseñanzas más interesantes de esta película es que todas las emociones son necesarias, no debemos rechazarlas ni intentar ocultarlas porque todas tienen un mensaje que transmitirnos. De hecho, la tristeza, que al inicio aparece marginada y como una carga, después recobra protagonismo, cuando nos damos cuenta de que tiene un valor adaptativo y que gracias a ella, las cosas pueden cambiar. 

Nuestro bagaje emocional nos ofrece una gran ventaja evolutiva. Por eso, el miedo nos ayuda a huir del peligro o asumir una actitud más cauta, mientras que la ira nos incita a luchar y el asco nos hace rechazar cosas que podrían hacernos daño. Por ejemplo, se ha apreciado que un estado de ánimo más triste puede aumentar nuestra capacidad para memorizar, mientras que cuando estamos alegres tenemos más probabilidades de realizar juicios erróneos.

Asumir esta perspectiva implica un cambio radical en la forma de relacionarnos con nosotros mismos, porque aprenderemos a aceptarnos tal como somos, aprenderemos a aceptar todas nuestras emociones y conectar con nuestro “yo” más profundo.
Escrito por: Jennifer Delgado
 

 

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