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12/07/2016

Los increíbles efectos del incienso sobre el cerebro


Si sueles quemar incienso en casa, estás incidiendo directamente sobre tu cerebro, probablemente sin saberlo. De hecho, durante siglos diferentes religiones han sostenido que quemar incienso es bueno para el alma. Y todo parece indicar que no andaban muy desacertadas ya que ahora un equipo de biólogos de la Universidad de Johns Hopkins y la Universidad Hebrea de Jerusalén afirma que también es positivo para el cerebro y explican que sus propiedades psicoactivas podrían ser la razón por la cual las personas siguen quemando incienso en las prácticas religiosas, a través del tiempo y a lo largo de todo el mundo.


El incienso tiene propiedades ansiolíticas y antidepresivas


Estos investigadores descubrieron cómo el franquincienso, una resina de la planta boswellia sacra, también conocida como el árbol del incienso, actúa a nivel cerebral para combatir la ansiedad o la depresión. De esta forma, podríamos tener a la mano una poderosa herramienta para aliviar los síntomas ansisosos o depresivos, sin saberlo.

Básicamente, el poder curativo de esta práctica radicaría en el acetato de incensole, un compuesto de la resina que se extrae del árbol del incienso. De hecho, estos investigadores expusieron a unos ratones a esta sustancia y apreciaron que tenía efectos antidepresivos y ansiolíticos. 

Al analizar con mayor profundidad su acción descubrieron que el acetato de incensole actúa en algunas áreas del cerebro vinculadas con las emociones, así como en los circuitos sobre los que normalmente inciden los medicamentos para la depresión y la ansiedad.

De hecho, descubrieron que quemar incienso activa una proteína denominada TRPV3, la cual está presente en el cerebro de todos los mamíferos, incluyendo los humanos, y desempeña un rol importante en la percepción de la temperatura a través de la piel y la regulación emocional.

El acetato de incensole también tiene propiedades antiinflamatorias. Un estudio llevado a cabo en la Ariel University Center of Samaria descubrió que este componente del incienso inhibe la inflamación y previene los déficits cognitivos después de una isquemia. Por tanto, además de su acción antidepresiva y ansiolítica, esta sustancia también tiene un efecto protector contra el daño neurológico.

Sin embargo, antes de quemar incienso como terapia debes tener presente que algunos estudios indican que otros componentes del humo del incienso podrían provocar mutaciones en el material genético, por lo que se recomienda que cuando quememos incienso, mantengamos siempre al menos un grado mínimo de ventilación.


Fuentes:
Zhou, R. Et al. (2015) Higher cytotoxicity and genotoxicity of burning incense than cigarette. Environ Chem Lett 13: 465.
Moussaieff, A. et. Al. (2012) Protective effects of incensole acetate on cerebral ischemic injury. Brain Research; 1443: 89-97.
Moussaieff, A. et. Al. (2008) Incensole acetate, an incense component, elicits psychoactivity by activating TRPV3 channels in the brain. The FASEB Journal; 22(8): 3024-3034.
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12/05/2016

Una mala relación de pareja puede romperte el corazón, literalmente, sobre todo si eres mujer



El amor es una de las cosas más maravillosas que existe. Sin embargo, una mala relación de pareja es justo lo opuesto, puede convertirse en una auténtica pesadilla. De hecho, las personas que están inmersas en una relación de pareja conflictiva se exponen a un riesgo mayor de tener problemas del corazón.

Una relación de pareja conflictiva daña el corazón


Diferentes estudios han demostrado que las personas casadas suelen ser más saludables que los solteros o divorciados. Sin embargo, no todos los matrimonios son positivos, la calidad de la relación es un factor fundamental que determinará si la persona que tienes a tu lado te ayuda a combatir los problemas o, al contrario, los genera.

De hecho, los efectos negativos de un mal matrimonio se aprecian fundamentalmente en las mujeres, según descubrió un estudio realizado en el Instituto Nacional de la Salud. Estos psicólogos les dieron seguimiento durante un periodo de cinco años a 1.200 personas con edades comprendidas entre los 50 y 80 años.

Los investigadores se centraron fundamentalmente en la salud cardiovascular, analizando desde el nivel de colesterol hasta los infartos y los ictus. Luego compararon su estado de salud con el nivel de satisfacción que experimentaban en su matrimonio. Se indagó sobre la cercanía emocional con la pareja, el grado de felicidad en el matrimonio y cuán crítica o demandante era la persona con quien compartían su vida.

Al cruzar los datos los investigadores descubrieron que la calidad del matrimonio estaba relacionada con la salud cardíaca, sobre todo de la mujer. Constataron que un mal matrimonio es una fuente constante de estrés, el cual genera cambios en el organismo que tienen un efecto acumulativo y que pueden terminar causando problemas cardiovasculares. 

De hecho, no se trata de que después de una discusión de pareja puntual provoque un infarto. Los investigadores explican que nuestro cuerpo recuerda, por lo que las secuelas de una mala relación de pareja aparecen con el tiempo. 

¿Por qué las mujeres son más vulnerables?


No es el primer estudio que encuentra una correlación entre los conflictos de pareja y los problemas cardiovasculares en las mujeres. De hecho, una investigación realizada en unas 300 mujeres suecas encontró que el riesgo de sufrir un infarto se multiplica por 3 cuando existen problemas serios en el matrimonio. Resulta curioso que el estrés generado por las presiones laborales no representaba un riesgo tan elevado para la salud.

Los investigadores creen que las mujeres son más vulnerables porque tienden a somatizar sus sentimientos, se deprimen con mayor facilidad y son más sensibles a los problemas en la relación de pareja. En este sentido, también se ha apreciado que cuando las mujeres se enferman, la relación de pareja se suele deteriorar, pero no ocurre lo mismo cuando quien se enferma es el hombre. Esto podría deberse a que las mujeres suelen asumir con mayor facilidad el rol de cuidadoras y se preocupan por no agudizar el estrés mientras que los hombres podrían no ser tan sensibles cuando sus parejas enferman.


Fuentes:
Liu, H. & Waite, L. (2014) Bad Marriage, Broken Heart? Age and Gender Differences in the Link between Marital Quality and Cardiovascular Risks among Older Adults. Journal of Health and Social Behavior; 55(4): 403-423.
Orth, K. et. Al. (2000) Marital Stress Worsens Prognosis in Women With Coronary Heart DiseaseThe Stockholm Female Coronary Risk Study. The Journal of the American Medical Association; 284(23): 3008-3014.
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12/02/2016

7 señales que indican que estás discutiendo inútilmente


La palabra es una de las herramientas más poderosas que tenemos a nuestra disposición. A través de ella podemos expresar lo que sentimos y pensamos, podemos convencer a los demás y llegar a un acuerdo. Las palabras pueden curar heridas, zanjar conflictos y conducir al entendimiento. 

Sin embargo, las palabras no tienen un poder mágico por lo que hay ocasiones en las que no son suficientes. Para que la palabra actúe, del otro lado tiene que haber un oído receptivo. Si la otra persona no está dispuesta a ceder ni un milímetro, las palabras serán vanas. En esos casos, es mejor no afanarse ya que todo lo que digamos caerá en saco roto. A veces, por nuestro propio equilibrio emocional, debemos aprender cuándo ha llegado el momento de abandonar una discusión. 

Discutir solo tiene sentido cuando se puede llegar a un acuerdo


La palabra “discutir” se ha revestido de un significado negativo pero en sus orígenes indicaba“sacudir”, por lo que en la Antigua Roma se utilizaba para referirse a la acción de sacudir algo para separar sus componentes. En sentido figurado significaba “realizar un examen atento de las cosas para separarlas y distinguirlas”.

Por eso, el objetivo de la discusión no es ganar sino llegar a un acuerdo y, de cierta forma, cambiar la perspectiva sobre el asunto. Sin embargo, para que eso ocurra es necesario que ambas personas estén dispuestas a involucrarse en ese análisis, a tender un puente que dé lugar a la comprensión. Si no es así, la discusión se convierte en una batalla por la razón, y pierde su sentido, además de hacernos perder la paciencia y la paz interior.

Por tanto, es importante aprender a detectar esas señales que nos indican que estamos discutiendo inútilmente.

1. Buscan pretextos continuamente. La persona que no asume su responsabilidad y busca pretextos continuamente no está preparada para dar el paso que se necesita para llegar a un entendimiento. Cuando tu interlocutor miente y recurre a excusas para explicar sus palabras o comportamientos, en el fondo lo que desea es rehuir su responsabilidad o simplemente “salirse con la suya”, haciendo que prevalezcan sus intereses sin tener en cuenta las necesidades de los demás.

2. Se hacen pasar por víctimas. Si tu interlocutor inmediatamente asume el rol de víctima, será muy difícil hacerle entender que tiene alguna responsabilidad en lo ocurrido. Cuando una persona solo se lamenta por lo que ocurre, echándole la culpa a los demás, al destino o a la mala suerte, es difícil que asuma un papel proactivo y que se pueda avanzar en la discusión.

3. Usan un tono condescendiente o impositivo. Hay personas muy egocéntricas, que se sienten por encima de los demás y creen que solo sus argumentos son válidos ya que piensan que son poseedoras de la verdad absoluta. Generalmente estas personas no discuten para llegar a un entendimiento sino para imponer su opinión, por lo que resulta muy difícil hablar con ellas y ganar un poco de terreno.

4. No muestran señales de empatía. Nuestro cerebro está “cableado” para sentir empatía. Las neuronas espejo se activan ante el dolor o la alegría de los demás, razón por la cual, las emociones son “contagiosas”. La empatía es fundamental para llegar a un entendimiento, sin esta cualquier discusión está abocada al fracaso ya que cada interlocutor se parapetará en su posición y no dará su brazo a torcer.

5. Te atacan verbalmente. Cuando una persona entra en “modo agresivo”, es mejor detener la conversación inmediatamente porque es muy difícil reencauzarla por buen camino. La agresividad es una señal de que el cerebro emocional ha tomado el mando, por lo que será muy complicado dialogar y razonar con esa persona.

6. Lanzan recriminaciones. En ocasiones las discusiones generan emociones negativas, pero si la persona tiene la esperanza de que se puede llegar a un entendimiento, no hay nada perdido. Sin embargo, en muchas ocasiones, sobre todo en las relaciones de larga data, una de las dos personas cree que la batalla está perdida de antemano, por lo que en vez de discutir con el ánimo de llegar a una solución, se limita a lanzar recriminaciones. 

7. No te respetan. Cualquier discusión se debe realizar desde el respeto a la individualidad. Aunque existan opiniones diferentes, cada interlocutor debe respetar al otro y no utilizar palabras denigrantes. Si no es así y se traspasan ciertas barreras, es mejor poner punto final a la conversación, al menos hasta que se calmen los ánimos.

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12/01/2016

El lado oscuro de la Inteligencia Emocional: ¿Por qué no es tan positiva como se piensa?


Solemos asumir que las habilidades son positivas. Por tanto, mientras más habilidades desarrollemos, mejor. De esta forma, también cometemos el error de asumir que una persona habilidosa es mejor que otra que tiene menos habilidades. Así, preferimos a nuestro lado, ya sea en el trabajo o en la vida cotidiana, a los más habilidosos. Sin embargo, lo cierto es que las habilidades no son intrínsecamente positivas, depende de cómo las usemos.

La Inteligencia Emocional, esencial para que los narcisistas logren sus objetivos


La“Inteligencia Emocional”, un concepto acuñado en 1990 por Salovey y Mayer y posteriormente popularizado por Daniel Goleman, se ha promocionado como una habilidad clave para el éxito. Todos quieren desarrollar sus competencias emocionales y desean tener en su equipo a personas con una elevada Inteligencia Emocional. 

Y no es para menos ya que la mayoría de los estudios realizados muestran que las personas con una mayor Inteligencia Emocional suelen tener menos problemas de salud, llegan más lejos en su carrera profesional, son más eficientes y reportan una mayor satisfacción en sus vidas, además de tener menos problemas interpersonales. 

Sin embargo, este constructo, que implica la capacidad para percibir y comprender las emociones propias, gestionarlas de manera adecuada y expresarlas de forma asertiva, no es la panacea. Existen otros estudios, que han recibido menos atención mediática, en los que los investigadores se han centrado en analizar cómo las personas utilizan estas habilidades, llegando a la conclusión de que la Inteligencia Emocional tiene un "lado oscuro”.

De hecho, hace poco un grupo de psicólogos austriacos analizaron a 594 personas y encontraron una correlación entre la Inteligencia Emocional y el narcisismo, indicando que en muchas ocasiones esta habilidad se utiliza para “seducir y conquistar” a los otros, para satisfacer sus propios intereses a despecho de las necesidades ajenas.

No se trata del único estudio que ha hallado esta correlación. Una investigación llevada a cabo en la Universidad de Michigan con 184 personas reveló que los rasgos narcisistas están profundamente vinculados con la capacidad para reconocer las emociones, una pieza clave para poder manipular a los demás.

De hecho, la habilidad para captar y comprender las emociones ajenas suele despertar la empatía, pero también se puede traducir en un comportamiento manipulador, como el que a menudo ponen en práctica las personas narcisistas.

Por si fuera poco, otro estudio realizado en la Universidad de Toronto descubrió que las personas con una elevada Inteligencia Emocional son más propensas a avergonzar a los demás en público, a menudo solo para lograr reconocimiento. Curiosamente, en este estudio también se apreció que estas personas son mejores reconociendo las emociones negativas que las positivas.

Esto indica que han desarrollado una habilidad especial para detectar aquellos estados emocionales en los que estamos más vulnerables, para aprovecharlos a su favor y manipularnos. Por ejemplo, se apreció que estas personas pueden captar con extrema facilidad estados de duda, detectando expresiones faciales que denotan incertidumbre y falta de confianza. Obviamente, cuando dudamos somos más vulnerables a las opiniones y las presiones de los demás, por lo que a los manipuladores les resulta más fácil lograr su objetivo.

Por supuesto, esto no significa que todas las personas con una elevada Inteligencia Emocional sean narcisistas y/o manipuladoras, pero es importante tener en cuenta que las habilidades, de por sí, no son negativas ni positivas, depende de cómo las utilicemos. 

Fuentes:
Nagler, u. et. Al. (2014) Is There a ‘Dark Intelligence’? Emotional intelligence is used by dark personalities to emotionally manipulate others. Personality and Individual Differences; 65: 47-52.
Konrath, S. et. Al. (2014) The Relationship Between Narcissistic Exploitativeness, Dispositional Empathy, and Emotion Recognition Abilities. Journal of Nonverbal Behavior; 38(1): 129-143. 
Côté, S. et. Al. (2011) The Jekyll and Hyde of Emotional Intelligence. Psychological Science; 22(8): 1073-1080.
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11/30/2016

Las personas distraídas tienen más materia gris


Hay personas que se distraen con el vuelo de una mosca, el menor estímulo las desconcentra. Sin embargo, la habilidad para seleccionar la información relevante y descartar los datos intrascendentes es esencial para la sobrevivencia y la vida cotidiana, sobre todo en un entorno como el actual en el que estamos constantemente bombardeados de estímulos. 

No obstante, la atención es un proceso complejo que funciona a través de dos mecanismos complementarios: existe un mecanismo que podemos activar conscientemente para concentrarnos en una actividad y existe otro mecanismo automático, que se activa cuando un estímulo del medio capta nuestra atención y, como resultado, nos aparta de lo que estábamos haciendo.

Si el mecanismo consciente no es lo suficientemente sólido, nuestra atención se verá captada continuamente por los sonidos, movimientos y demás estímulos del entorno, lo cual significa que no podremos alcanzar un buen nivel de concentración o que no podremos mantenerlo durante el tiempo necesario. Por eso, no es extraño que neurocientíficos del University College London hayan descubierto que las personas distraídas tienen un mayor volumen de materia gris en el lóbulo parietal superior.

Cuanto más te distraigas, más sustancia gris tendrás


Estos investigadores estudiaron el cerebro de 145 personas, quienes también fueron sometidas a diferentes pruebas en las que se evaluaba su nivel de atención consciente y su tendencia a la distracción en la vida cotidiana, como olvidar dónde habían aparcado el coche, tener lapsus mentales o no recordar qué tenían que comprar en el supermercado. 

Los resultados desvelaron que existen diferencias a nivel cerebral en algunas de las estructuras relacionadas con la capacidad para mantener la atención. De hecho, se apreció que a mayor volumen de sustancia gris en el lóbulo parietal superior del hemisferio izquierdo, mayor es la tendencia a la distracción. Esta zona del cerebro está vinculada con el control de la atención y con la supresión de los estímulos irrelevantes provenientes del medio.

La distracción podría deberse a una poda sináptica incompleta


La sustancia gris está compuesta por células gliales, somas neuronales y dendritas sin mielina. El hecho de que las células que componen la materia gris no tengan mielina significa que no pueden transmitir con gran rapidez los impulsos nerviosos. Por eso, su principal función no es hacernos reaccionar cuando nos pinchamos un dedo, por ejemplo, sino que están involucradas en el razonamiento, un proceso mucho más lento. Esa es la razón por la cual, históricamente, se ha vinculado el volumen de materia gris con la inteligencia. También por eso se ha pensado que a un mayor volumen de sustancia gris le corresponde un mejor rendimiento cognitivo.

Sin embargo, estos neurocientíficos tienen una teoría diferente, basada en una perspectiva evolutiva. Su hipótesis se enfoca en la poda sináptica que ocurre durante la niñez y adolescencia, también denominada “poda regulatoria”, la cual sirve para mejorar la eficiencia en el procesamiento de la información. Como resultado de esa poda se produce una reducción de la densidad de la sustancia gris, sobre todo en áreas de la corteza cerebral. 

De hecho, la poda sináptica es un proceso tan importante como la creación de nuevas conexiones entre las neuronas ya que de esta manera se eliminan en el cerebro las conexiones sinápticas débiles o aberrantes que se crearon durante los primeros meses de vida. Así se descartan las conexiones que no nos son útiles y se ajustan las que sí necesitamos, con el objetivo de crear un sistema cognitivo más refinado. 

Por supuesto, a lo largo de la vida, en el cerebro maduro, también se producen podas sinápticas, conocidas como “poda de ramificaciones de axón terminal”. En este caso, se eliminan las ramificaciones de los axones que prácticamente no se usan. Esa es la razón por la cual es importante entrenar nuestras funciones cognitivas, como la memoria, la agilidad mental o la atención, ya que si no las usamos, terminaremos perdiéndolas. 

Por consiguiente, si se considera esa poda sináptica como un proceso de maduración, es comprensible que un volumen más pequeño de sustancia gris en el lóbulo parietal superior del hemisferio izquierdo potencie un mayor control atencional y una distractibilidad menor.

En otras palabras, el cerebro de las personas que se distraen con facilidad no ha sufrido una poda sináptica tan grande, razón por la cual aún conservan más materia gris y pueden distraerse con el vuelo de una mosca ;)


Fuente:
Kanai, R. et. Al. (2011) Distractibility in Daily Life Is Reflected in the Structure and Function of Human Parietal Cortex. Journal of Neuroscience; 31 (18): 6620-6626.
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11/28/2016

¿Cómo una ducha puede catapultar la creatividad?


Hace muchos años, en la Antigua Grecia, Hiero le pidió a Arquímedes que inventara alguna forma para detectar el fraude en la fabricación de las monedas de oro. El gobernador sospechaba que su orfebre le estaba engañando, reemplazando parte del oro con plata. 

Arquímedes aceptó el reto y después de mucho cavilar, un buen día, en los baños públicos, mientras su cuerpo se hundía en el agua y desplazaba el líquido, descubrió la solución. Se dice que el genio salió de los baños, desnudo, y corrió hasta su casa gritando “¡Eureka! Eureka!”, o lo que es lo mismo: “Lo he encontrado, lo he encontrado!”

No se sabe a ciencia cierta si esta historia es verdadera, ya que la primera fuente que la cita es un libro romano, posterior de dos siglos. Sin embargo, lo cierto es que muchos de nosotros hemos experimentado un fenómeno similar: algunas de nuestras mejores ideas han surgido precisamente en el baño, debajo del chorro del agua. 

La dopamina: El neurotransmisor de la felicidad y la creatividad


La creatividad sigue sus propios canales de activación, que no siempre coinciden con el momento en el que estamos trabajando enfrascados en buscar la solución. De hecho, la historia está llena de soluciones brillantes que han surgido a mitad de la noche, bajo la ducha o en situaciones del todo ajenas. 

En realidad, esto se debe a que nuestro cerebro sigue haciendo su trabajo, incluso aunque no seamos conscientes de ello. Mientras nuestra mente consciente se enfoca en otras tareas, nuestro inconsciente sigue trabajando a máxima capacidad en la solución, que aparece cuando menos la esperamos.

Una parte de la respuesta se halla en la dopamina, un neurotransmisor que tiene un papel muy activo en los centros de placer y recompensa del cerebro. De hecho, este neurotransmisor no solo influye en nuestro estado de ánimo sino que también está relacionado con la creatividad. Curiosamente, actividades como el ejercicio físico, escuchar música o darse una ducha agradable contribuyen a incrementar el flujo de dopamina.

En este sentido, un equipo de investigadores del Instituto Karolinska de Estocolmo descubrió que cuando uno de los receptores de dopamina en el tálamo tenía menor densidad, el filtro que normalmente utilizamos para censurar la información en su camino hacia la corteza cerebral, que es donde la procesamos, es más débil, lo cual potencia considerablemente el proceso creativo ya que permite que las ideas se mezclen.


Funcionar en piloto automático también ayuda


Otra de las razones por la cual las ideas más brillantes acuden cuando estamos en la ducha se debe a que en ese momento nos relajamos completamente y funcionamos en piloto automático. De hecho, los neurocientíficos han descubierto que cuando nos dejamos llevar por los hábitos se activa lo que se conoce como “red neuronal por defecto”.

De hecho, un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Carolina del Norte desveló que la habilidad para generar ideas creativas y poner en marcha la imaginación radica precisamente en dejar ir el control cognitivo, lo cual ocurre cuando la red neuronal por defecto se pone en marcha. En ese preciso momento nuestra mente deja de aferrarse al férreo control que normalmente ejerce, se centra más en sí misma y deja que fluyan las ideas más descabelladas.

En práctica, entramos en un estado similar al de la meditación, el cual favorece la asociación libre de ideas, que es precisamente la base del pensamiento creativo. Por eso, si estás buscando esa idea brillante, en vez de frustrarte delante del escritorio, es mejor que descanses y tomes una ducha, antes o después encontrarás la solución.


Fuentes:
Beaty, R. E. et. Al. (2014) Creativity and the default network: A functional connectivity analysis of the creative brain at rest. Neuropsychologia; 64: 92–98.
Manzano, O. et. Al. (2010) Thinking Outside a Less Intact Box: Thalamic Dopamine D2 Receptor Densities Are Negatively Related to Psychometric Creativity in Healthy Individuals, PLoS ONE; 5(5): e10670.
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11/25/2016

Siento decirte no, pero mi respuesta sigue siendo “no”


Un famoso educador recibió la visita de un poeta que era partidario de dejar a los niños en total libertad para que crecieran siguiendo su propia naturaleza. El educador no rebatió sus argumentos, simplemente le invitó a salir al jardín. Una vez allí, al poeta le sorprendió mucho no encontrar ninguna flor, todo estaba cubierto de malas hierbas. 

- Antes estaba lleno de rosas – dijo el educador - pero un día decidí dejar el jardín en total libertad y este es el resultado.

En muchas ocasiones los padres confunden los límites con la represión, creen que las normas son una terrible coacción de la libertad. Sin embargo, se puede disciplinar con amor, los límites prudentes y razonables ayudan a los niños a crecer con mayor seguridad pues saben lo qué se espera exactamente de ellos. Por eso, es importante aprender a decir “no” a los niños, aunque en un principio a los padres les resulte difícil y hasta doloroso.

¿Cuándo decir “no” a los niños?


El “no” crece junto con el bebé. Durante el primer año de vida las necesidades y los deseos del pequeño coinciden, por lo que los padres deben apresurarse a satisfacerlas ya que de esta manera se van sentando las bases para la formación de un apego seguro. Cuando el bebé recibe atención y afecto y sus necesidades están cubiertas, se siente confiado y seguro.

Sin embargo, poco a poco los deseos de los pequeños crecen y comienzan a distanciarse de sus necesidades, por lo que en ocasiones es necesario ponerles coto. Por eso, entre los 9 y 14 meses debe aparecer el “no” de baja energía.

A partir de los 14 o 18 meses, cuando el pequeño comienza a reclamar más independencia pero aún no es autónomo y se frustra con enorme facilidad si no satisfacen sus demandas, debe aparecer el “no” de alta energía; es decir, una negativa categórica y firme.

Es importante tener en cuenta que una educación demasiado permisiva puede torcer la autodisciplina de un niño. Los padres que son incapaces de decir “no” suelen tener graves problemas a mitad del camino, cuando ese niño se convierte en un adolescente o un joven rebelde.

Por eso, existen determinadas situaciones en las que el "no" es imprescindible:

- Cuando se comportan de manera violenta, ya sea con otros niños, adultos o animales. Al pequeño debe quedarle claro que la violencia nunca puede ser la solución a los problemas y no es un comportamiento consentido.

- Cuando pueden estar en peligro. Es importante que los niños descubran su entorno con relativa libertad y que cometan sus propios errores, pero no deben exponerse a riesgos innecesarios. La tarea de los padres es potenciar la independencia, a la par de la seguridad

- Cuando han traspasado los límites y lo que han hecho es inaceptable. Es importante que los niños aprendan desde pequeños que existen ciertas normas que deben cumplir y que algunas conductas no son aceptables porque vulneran los derechos de los demás. Deben aprender que su libertad termina donde comienza la de los otros.

¿Por qué es tan importante decir “no”?


“No” es una palabra que tiene un poder enorme. Los niños la oirán mucho en boca de los padres y los padres también la escucharán en boca de sus hijos. Ambos tienen que acostumbrarse porque esta palabra ayuda a marcar límites e indica que no estamos dispuestos a llegar más allá, por lo que en ciertos casos también es una manera para enseñarle al pequeño a hacer valer sus derechos y a que los demás respeten su identidad.

Por otra parte, el “no” contribuye a que los niños vayan aprendiendo a retrasar la gratificación, una lección importantísima para la vida ya que potenciará la tolerancia a la frustración. De esta manera, cuando crezca, aprenderá a tomar decisiones reflexionadas, no actuará por impulso y sabrá retrasar las gratificaciones. Decirse “no” a sí mismos es una señal de autocontrol. 

Sí al “no”, pero con mesura


El “no” contribuye a formar a una persona independiente, responsable y segura de sí pero los padres tienen que asegurarse de que no se les va la mano. Demasiadas negativas pueden terminar provocando un efecto contraproducente, de forma que el niño puede sentir una gran frustración y desarrollar un comportamiento rebelde. El “no” repetido una y mil veces hará que el pequeño piense que el mundo es un sitio negativo y hará que desarrolle una actitud pesimista

Por eso, también es importante que los padres apliquen estrategias creativas al “no”. De hecho, decir “no” con frecuencia hará que esta palabra pierda su fuerza y dejará de ser eficaz. Por ejemplo, es importante que le expliques por qué no debe comportarse de cierta forma. También es conveniente darle otras opciones, para no generar una frustración innecesaria. Por ejemplo, en vez de limitarse a decirle que no puede salir al parque a jugar, puedes darle otras alternativas que puedan entretenerle.

Es fundamental que los padres encuentren un balance entre el “sí” y el “no”. Cuando existe ese equilibrio el “no”dicho en el momento apropiado, con firmeza y amor, no generará en el pequeño más que un disgusto pasajero con el que podrá lidiar perfectamente.

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