¿Qué le hace el café realmente a nuestro cerebro?

>> 16 de septiembre de 2014

La cafeína es un estimulante del sistema nervioso. No se trata de una novedad, de hecho, de vez en cuando aprovechamos esta acción. Tomamos un café en el desayuno para empezar bien el día, y quizás otras tazas más a lo largo de la jornada para poder rendir lo suficiente, para alejar la modorra y concentrarnos mejor. Sin embargo, ¿sabes lo que la cafeína le hace realmente a tu cerebro?


Escrudriñando el cerebro


La cafeína disminuye el sueño y potencia la concentración debido a que bloquea el receptor de adenosina. ¿Qué significa esto? Vayamos por partes.

La adenosina es una sustancia que actúa en diferentes procesos bioquímicos y tiene un efecto neuromodulador del sistema nervioso central. Es decir, tiene una acción sedante e inhibitoria de la actividad neuronal. Además de mantenerse atenta a lo que ocurre en el cerebro, también escudriña lo que sucede en los tejidos del cuerpo. 

Nuestro sistema nervioso monitoriza continuamente los niveles de adenosina mediante una serie de receptores y cuando estos alcanzan cierto punto, decide que es hora de descansar. En ese momento comenzamos a sentir sueño o se nos hace más difícil concentrarnos. En pocas palabras, gracias a la adenosina, nuestro cerebro sabe cuándo necesitamos descansar.

Sin embargo, la cafeína inhibe la función de la adenosina ya que, en práctica, la suplanta en el sistema nervioso. Como las moléculas de la cafeína son similares a las de la adenosina, los receptores de adenosina acogen la cafeína. No obstante, en vez de activarlos, como haría la adenosina y provocar el sueño, la cafeína los bloquea. De esta forma, otros agentes estimulantes, como la dopamina y el glutamato, hacen su trabajo y mantenemos nuestro nivel de alerta. 

Esto indica que en realidad el café no es un estimulante de por sí, sino que actúa dejándole la vía libre a otras sustancias que sí tienen un poder activador. Básicamente, lo que hace la cafeína es eliminar de nuestro cerebro la señal que indica que estamos cansados y necesitamos dormir o tomar una pausa, obligándolo a trabajar y mantenerse despierto y concentrado.


¿Qué sucede cuando tomamos demasiado café?


La acción de la cafeína varía significativamente de una persona a otra, en dependencia de factores genéticos o incluso del estilo de vida. Por ejemplo, se conoce que las mujeres que consumen anticonceptivos orales requieren el doble de tiempo para procesar la cafeína y que cuando están ovulando o comienza la menstruación el efecto de esta se alarga. En el caso de los fumadores es al contrario, estos procesan la cafeína en la mitad de tiempo, lo cual podría explicar por qué suelen tomar más café que los no fumadores.

No obstante, en sentido general, tardamos una media de cinco a seis horas en procesar toda la cafeína y eliminarla de nuestro organismo. Por supuesto, cuando comenzamos a beber café con frecuencia (bebidas energéticas o cualquier sustancia rica en cafeína), desarrollamos una tolerancia de manera que necesitamos más para obtener el mismo nivel de alerta y concentración. Los neurocientíficos creen que al final el cerebro logra descubrir la cafeína y desarrolla más receptores de adenosina, para que esta pueda cumplir su trabajo.

Sin embargo, el consumo regular de cafeína también disminuye los receptores de norepinefrina, una hormona similar a la adrenalina, que junto con la serotonina, nos hace sentir bien y mejora nuestro estado de ánimo. Por tanto, beber café con frecuencia puede empeorar nuestro humor.

También se conoce que la cafeína reduce hasta en un 65% los receptores GABA, un aminoácido que incide en el control muscular, la calidad del sueño y el funcionamiento de las neuronas. De hecho, niveles bajos de GABA se han vinculado con problemas como la esquizofrenia (hay un estudio que indica que el café aumenta el riesgo de tener alucinaciones), la Corea de Huntington y el Parkinson. Los primeros síntomas de que el café está dañando tu sistema nervioso suelen ser pequeños espamos musculares e irritabilidad.

A buen entendedor, pocas palabras bastan. El consumo de cafeína puede ser beneficioso en ciertas situaciones pero no puede convertirse en un hábito ni en una dependencia.


Fuentes:
Purdy, K. (2010) What Caffeine Actually Does to Your Brain. En: LifeHacker.
Fredholm, b. B. (2003) Cafeína y función biológica de los receptores de adenosina. Anales de la Real Academia Nacional de Farmacia; 69(4).
Leer más »

Read more...

¿Cómo convertir los conflictos en oportunidades?

>> 15 de septiembre de 2014

Todos, en algún que otro momento, hemos tenido conflictos, ya sea con nuestros amigos, pareja, hijos, compañeros de trabajo e incluso con nosotros mismos. Los conflictos surgen cuando no somos capaces de articular nuestra perspectiva con los puntos de vista ajenos y no estamos dispuestos a ceder, parapetándonos detrás de nuestras creencias, como si de una muralla se tratase. 

De hecho, en realidad la causa más común de los conflictos no radica en la diferencia de criterios o motivaciones sino en la incapacidad para encontrar un punto en común, en la negación a ceder. Obviamente, estas posturas producen malentendidos, disgustos y peleas. 

Sin embargo, los conflictos no son necesariamente negativos, podemos convertirlos en oportunidades para aprender, para crecer como personas y para desarrollar la flexibilidad. Los conflictos nos permiten adentrarnos en perspectivas diferentes a la nuestra y ampliar nuestra mente. También pondrán a prueba nuestras habilidades sociales y nos ayudarán a ser más empáticos y asertivos. Por supuesto, para obtener estas ventajas, es importante saber manejar los conflictos.


5 ideas para aprender a manejar los conflictos y sacar provecho


1. Reconoce y valora los aspectos importantes para la otra persona. Cuando estamos en presencia de un conflicto es fundamental discriminar cuál es el aspecto que nos ha llevado a esa contradicción. No se trata del problema de base sino de la discrepancia que nos impide ponernos de acuerdo. Una vez que hayas detectado cuál es la verdadera causa del conflicto, intenta comprender por qué es importante para la otra persona. Por un minuto, ponte en su lugar, asume su perspectiva y haz tuyos sus valores. Solo así podrás entender el verdadero alcance del problema.

2. Mantén bajo control las emociones. Las emociones son un arma de doble filo ya que en ocasiones, sobre todo cuando nos enfrentamos a un conflicto, nos juegan malas pasadas al tomar el mando y hacernos decir o hacer cosas inapropiadas. Por eso, para convertir un conflicto en una oportunidad es fundamental que aprendas a manejar tus emociones. Por supuesto, no siempre es fácil tomar el mando emocional, en esos casos, lo mejor es que postergues la conversación. Explícale a la otra persona que en esos momentos no estás en la mejor disposición para resolver un conflicto y que será mejor que aplacéis el asunto hasta que puedas enfrentarlo con más calma y la mente despejada. De la misma forma, si notas que tu interlocutor está demasiado exaltado, hazlo notar y pídele postergar la conversación.

3. Muestra una actitud positiva, abierta a diferentes soluciones. A menudo las personas se parapetan en su posición y no quieren oír hablar de alternativas que no sean las que ellos proponen. Esta actitud defensiva solo servirá para que tu interlocutor se encierre a su vez, en un búnker. Como resultado, no lograréis avanzar. Por eso, lo mejor es acudir al conflicto con una actitud abierta, dispuesta al diálogo y, sobre todo, con la meta de alcanzar una solución que sea satisfactoria para ambos. Al final, esta actitud se reflejará en tus gestos y palabras y terminará por hacer que todo fluya con mayor facilidad.

4. Maximiza la empatía. No basta con que comprendas racionalmente al otro, también es importante que entiendas sus motivos y sus sentimientos, sobre todo cuando se trata de un conflicto con personas a las que te unen lazos afectivos. Remontarte atrás en el tiempo y recordar sus experiencias de vida seguramente te ayudará a comprender por qué se siente de determinada manera. Por supuesto, también es importante que seas capaz de despertar la empatía. Pídele a la otra persona que se ponga en tu lugar y explícale cómo te sientes. 

5. Sé proactivo. No decidir es peor que tomar una mala decisión. Los conflictos interpersonales suelen generar una gran carga emocional que acarrea consecuencias en el plano personal y social. Por eso, evadirlo casi nunca es la mejor solución ya que solo te traerá preocupaciones y estrés. Después de que hayas sopesado los pros y los contras, decídete a enfrentar el problema. Quizás no logres solucionarlo a la primera pero al menos estarás dando pasos para buscar una alternativa.
Leer más »

Read more...

5 cosas sorprendentes que los bebés pueden hacer

>> 12 de septiembre de 2014

Los bebés están indefensos, durante los primeros años los padres deben encargarse de satisfacer todas sus necesidades. Sin embargo, aunque tengan una apariencia muy débil y a veces nos preguntamos si realmente comprenden lo que sucede a su alrededor,  lo cierto es que en el cerebro de los pequeños está ocurriendo una verdadera revolución que les permite hacer cosas increíbles, cosas más propias de los adultos que de un bebé tan pequeño.

1. Pueden ver a una persona una vez y recordarla durante muchos años. Un estudio sorprendente realizado en Dinamarca les presentó a niños de tres años dos vídeos, uno al lado del otro, en cada uno aparecía un investigador diferente. Lo curioso fue que uno de estos investigadores ya había encontrado al bebé dos años antes, cuando tenía tan solo un año. Curiosamente, los niños pasaron más tiempo viendo el vídeo del investigador que no conocían mientras que del otro hicieron prácticamente caso omiso, como indicando que no se trataba de una novedad y que su memoria ya lo tenía codificado.

2. Pueden fingir el llanto. En el imaginario popular se ha asentado la idea de que los bebés no mienten y que no podrían fingir. Sin embargo, un investigador japonés se ha propuesto desmontar esta teoría y ha ido recogiendo evidencias que muestran como los bebés de menos de un año ya son capaces de de fingir el llanto solo para llamar la atención. De hecho, no podemos olvidar que durante los primeros años de vida el llanto es un reflejo de supervivencia pero poco a poco se va convirtiendo en una manera de comunicarse con quienes le rodean. ¿Cómo se detecta el llanto falso? Porque generalmente está precedido por emociones positivas y no por sensaciones negativas, que son las que deberían dar lugar a las lágrimas.

3. Pueden distinguir entre una melodía alegre y una triste. Investigadores de la Brigham Young University trabajaron con decenas de bebés a partir de los tres meses de edad. A estos pequeños les presentaban un vídeo de una persona que cantaba con una expresión facial neutra, una vez que los bebés se habían acostumbrado a la música y desviaban su atención del vídeo, los investigadores cambiaban la melodía, si al inicio era triste la hacían alegre y viceversa. Lo interesante fue que a partir de los nueve meses los bebés comenzaron a reaccionar a este cambio, notaron que el ritmo había variado y volvían su atención al vídeo. Curiosamente, lo que más acaparaba su atención era el cambio de la música triste a alegre.

4. Pueden percibir sonidos del lenguaje que escapan a los adultos. Los bebés pueden oír los sonidos del habla que pasan desapercibidos para los adultos. Investigadores de las universidades de Washington y de Tokio descubrieron que antes de los seis meses el oído del bebé es muy fino y como aún no se ha acostumbrado del todo al idioma materno, es capaz de detectar los contrastes fonéticos del lenguaje, incluyendo los de otro idioma y que las personas adultas no pueden distinguir. Por eso, si los bebés han estado expuestos a un idioma extranjero, pueden notar los errores gramaticales.

5. Tienen gustos artísticos. A los bebés no les da igual cualquier cuadro, así lo demostró un grupo de investigadores de la Universidad de Zurich. Estos trabajaron con bebés de nueve meses, a los cuales les presentaron varias pinturas de Picasso y Monet hasta lograr que se aburrieran (lo que se conoce como "habituación"). A continuación, les presentaron dos cuadros nuevos de ambos pintores y la mayoría desviaba su atención a Picasso, mirando el cuadro durante más tiempo, señal de que lo consideraban más atractivo y novedoso.

¿A dónde nos conducen estas investigaciones?

Al hecho de que los padres no deben limitarse en el momento de estimular a sus bebés pensando que estos no les comprenderán. Los bebés no tienen la misma percepción de los adultos y no procesan los estímulos de la misma manera pero eso no significa que no sean capaces de disfrutar o aprender de las situaciones aparentemente más complejas. 

Fuentes:
Kingo, O. S.; Staugaard, S. R. & Krøjgaard, P. (2014) Three-year-olds' memory for a person met only once at the age of 12months: Very long-term memory revealed by a late-manifesting novelty preference. Consciousness and Cognition; 24: 49-56.
Nakayama, H. (2013) Changes in the affect of infants before and after episodes of crying. Infant behavior & development: 36 (4): 507-12 
Cacchione, T.; Möhring, W., & Bertin, E. (2011) What is it about Picasso? Infants' categorical and discriminatory abilities in the visual arts. Psychology of Aesthetics, Creativity and the Arts; 5(4): 370-378.
Flom, R.; Gentile, D. & Pick, A. (2008). Infants’ discrimination of happy and sad music. Infant Behavior and Development; 31(4): 716-728.
Kuhl, P. K. et. Al. (1997) Effects of language experience on speech perception: American and Japanese infants’ perception of /ra/ and /la/. The Journal of the Acoustical Society of America; 102: 3135.
Leer más »

Read more...

3 técnicas de visualización para combatir las obsesiones

Cuando pensamos en las obsesiones casi siempre acude a nuestra mente la imagen de la persona que se lava las manos decenas de veces al día, que necesita caminar sin pisar las rayas del suelo o que es un maniático del orden. Sin embargo, esta es la parte más visible de las obsesiones, son rituales que confieren un poco de calma pero muchas veces ni siquiera son la parte más preocupante de la situación. De hecho, en muchos casos el verdadero torbellino ocurre por dentro, en la mente. Y es que los pensamientos recurrentes pueden llegar a ser muy desgastantes.

Por desgracia, combatir las obsesiones no es sencillo, no existe una fórmula mágica que borre de un plumazo esas ideas molestas. De hecho, a menudo ocurre un fenómeno curioso: mientras más intentamos evitar los pensamientos indeseados, más se intensifican ya que el sistema de auto vigilancia que ponemos en práctica es totalmente contraproducente. Por eso, llega un momento en que sentimos que esos pensamientos se adueñan de nuestra mente y no sabemos cómo detenerlos. ¿Qué hacer?

1. Volver sobre la línea

Una buena estrategia para eliminar las obsesiones consiste en imaginar que nuestra mente es una línea recta, como si fuese una carretera, y los pensamientos son un coche que se mueve por esa línea. Cuando tengas una idea indeseada que te obsesiona, imagina cómo el coche sale de la carretera, directo a la cuneta y se queda detenido allí por algún tiempo. 

Es importante que imagines esta situación con la mayor cantidad de detalles posibles por lo que quizás tendrás que tomarte tu tiempo. Después, simplemente retoma tu camino como si no hubiese sucedido nada, notarás que los pensamientos obsesivos dejan de molestarte. Es probable que al inicio te resulte difícil imaginar todos los detalles pero con la práctica irás mejorando y lograrás controlar las obsesiones con mayor rapidez. 

2. Detenerse

Otra estrategia, mucho más sencilla, consiste en imaginar una gran señal de STOP en el camino. Imagina que estás caminando por un sendero, una vez más, intenta que la imagen sea lo más vívida posible. Intenta recrear los detalles del camino. En cierto punto, comienzas a divisar una señal de alto, a medida que te acercas esta va siendo más grande y roja. Sabes que cuando llegues a ese punto, todos los pensamientos que te molestan tendrán que detenerse. 

Continúas caminando y te detienes cuando llegas a la señal, sintiendo como todo a tu alrededor está tranquilo. Una vez que te hayas contagiado de esa serenidad, puedes continuar tu camino, dejando allí los pensamientos indeseados.

3. Dejar fluir

En esta oportunidad, imagina un río que fluye rápidamente y se extiende ante tu mirada llevando consigo las hojas de los árboles cercanos. Visualízate sumergido en el río. No pases a la siguiente fase hasta que no hayas visualizado bien el río y su entorno, hasta que no sientas que estás allí realmente. Puedes recrear todos los detalles que necesites para hacer que la experiencia sea más real.

Ahora retoma los pensamientos que te molestan y de los cuales quieres liberarte. Imagina que salen de tu interior y se convierten en una esfera. Siente su textura, tamaño y peso. Toma esa esfera entre tus manos y colócala en el río, junto a las hojas. Déjala allí y mira cómo la corriente la arrastra, cada vez más lejos, hasta que la veas desaparecer por completo. Mientras se pierde en el horizonte, siente cómo te va llenando la sensación de tranquilidad y paz interior.
Leer más »

Read more...

Errores, ¡benditos errores!

>> 11 de septiembre de 2014

Desde que somos pequeños la sociedad nos va inculcando que cometer errores es algo negativo, algo que debemos evitar a toda costa pues el verdadero camino al éxito está exento de equivocaciones y transcurre de un logro a otro. Sin embargo, se trata de una creencia errónea que se convierte en un obstáculo en nuestro camino. De hecho, no hay nadie que haya podido escapar de los errores porque estos también forman parte del aprendizaje.

Los errores nos hacen ser quiénes somos y, en última instancia, nos convierten en personas más resilientes. Los errores nos permiten aumentar nuestra tolerancia a la frustración, nos obligan a madurar y, sobre todo, nos enseñan cuáles son las estrategias que no debemos seguir y qué camino es el más indicado.

Sin embargo, cuando no sabemos asumir los errores, estos se convierten en obstáculos en nuestro camino porque laceran nuestra autoestima y nos hacen mantenernos en nuestra zona de confort, donde nos sentimos seguros y a salvo pero también nos anquilosamos.


5 consejos para aprender de nuestros errores


1. Asume tus errores. El temor a cometer errores es tan grande que muchas personas intentan negarlos a toda costa poniendo la responsabilidad en el otro o en causas externas. Sin duda, se trata de una estrategia muy cómoda y fácil pero no nos permitirá crecer. Cuando asumimos nuestros errores estamos dando un paso de gigante en el camino del Crecimiento Personal porque aceptamos que podemos equivocarnos y asumimos nuestra cuota de responsabilidad. 

2. Identifica dónde te equivocaste. No es suficiente con aceptar que hemos cometido un error, si queremos aprender de este, debemos reflexionar sobre los hechos que nos llevaron a equivocarnos. Solo entonces podremos aprovechar la oportunidad que nos brinda el error para crecer. Pregúntate qué ha sucedido y descubre en qué punto has fallado. Descubrir las razones te permitirá no volver a cometer el mismo error en el futuro.

3. Libérate de la sensación de culpa. A menudo, después que analizamos un error y asumimos nuestra cuota de responsabilidad, comenzamos a sentir culpabilidad. Sin embargo, la culpa es una de las sensaciones más limitantes y dañinas que podemos experimentar. Reflexionar sobre un error no implica comenzar una cacería de brujas sino emprender un camino de crítica constructiva. El hecho de que nos hayamos equivocado no implica que seamos peores personas o que nuestra valía haya disminuido, nos tendremos que esforzar más la próxima vez, ahora teniendo a nuestras espaldas la ayuda de una experiencia más enriquecedora. Recuerda que un error puede marcar tu vida por completo, haciéndote una persona más infeliz consumida por la culpa o, al contrario, puede ayudarte a crecer. 

4. Apóyate en los que te rodean. A veces estamos tan inmersos en una situación que no logramos valorarla con objetividad, en estos casos la opinión de quienes nos rodean es inestimable. No sientas vergüenza de reconocer que te equivocaste e incluso de pedir disculpas o ayuda para identificar qué hiciste mal. De hecho, te asombraría descubrir que reconocer tus errores te puede sumar puntos en vez de restarlos, es lo que se conoce como el Efecto Pratfall, según el cual, las personas que se equivocan nos resultan más simpáticas ya que las percibimos como más cercanas.

5. Diversifica tus intereses. En ocasiones estamos tan obsesionados con la perfección y con lograr nuestras metas en un área en particular (como el trabajo o la relación de pareja) que olvidamos por completo el resto de los aspectos de nuestra vida. Por eso, cuando nos equivocamos en una de esas áreas “sagradas”, el mundo se nos viene encima. Sin embargo, cuando aprendemos a darle a cada cosa su justa medida y nos involucramos en diferentes actividades, comenzamos a comprender que un error no es el fin del mundo ni mucho menos.
Leer más »

Read more...

A más tecnología, menos habilidades sociales

La tecnología puede convertirse en una gran aliada pero también es un arma de doble filo. Gracias a la tecnología podemos mantener el contacto con las personas que amamos y que están lejos o podemos perder el contacto con quienes están a nuestro lado y volvernos distantes. La tecnología en sí no es dañina, todo depende de lo que hagamos con ella.

Ahora un estudio muy interesante desarrollado en la UCLA vuelve a poner el dedo en la llaga afirmando que el uso sistemático de los dispositivos electrónicos puede tener efectos realmente dramáticos en los niños. Estos investigadores trabajaron con más de 100 niños de sexto grado, los cuales tenían la tarea de juzgar las expresiones faciales de diferentes personas, tanto en fotografías como en vídeos, que expresaban desde alegría hasta ansiedad, tristeza o rabia.

Lo interesante fue que uno de los grupos acudió a un campamento durante cinco días y no se les permitió el uso de ningún dispositivo electrónico. Al contrario, el resto de los niños siguieron con su rutina diaria, usando los dispositivos electrónicos normalmente, tanto el ordenador como las consolas, los tablets y la televisión. Como media, estos niños pasaban 4,5 horas al día enviando mensajes de texto, entretenidos con los vídeo juegos o mirando la tele.


Un resultado escalofriante


Los niños que estuvieron privados de la tecnología eran mejores leyendo las expresiones faciales. Exactamente, el número de errores que cometieron se redujo a un tercio de las equivocaciones en las que incurrieron los niños que habían estado en contacto estrecho con la tecnología durante toda la semana.

Después de estos resultados a los investigadores no le caben dudas: el hecho de que las pantallas absorba la atención de los niños durante tanto tiempo, les dificulta interactuar cara a cara, lo cual daña sus habilidades sociales.


¿Por qué es necesaria la relación interpersonal?


Muchos padres apuestan por la tecnología para que sus hijos se entretengan y les dejen tranquilos. De hecho, en la sociedad actual, es vital saber manejar la tecnología pero no podemos olvidar que las habilidades sociales necesitan un caldo de cultivo idóneo para desarrollarse.

Las habilidades sociales son muy complejas y necesitan un contexto en el cual ponerse a prueba. Solo a través de la interacción con las personas el niño aprende a reconocer los estados de ánimo de los demás y a responder en consecuencia. Si el niño tiene pocas oportunidades para practicar su Inteligencia Emocional y sus competencias sociales, será menos sensible a las pistas emocionales que brinden los demás y, a la larga, esta “deficiencia” terminará pasándole factura.

En este sentido, estudios anteriores han demostrado que los niños que son más proclives a percibir hostilidad donde no la hay o que se muestran demasiado tímidos o ansiosos, son más vulnerables al acoso escolar. Estos niños se han calificado como “desconectados” porque no son capaces de percibir y decodificar adecuadamente las señales emocionales que llegan de su entorno. Normalmente les resulta difícil distinguir las expresiones que indican disgusto o rechazo y, por tanto, no pueden actuar en consecuencia y regular su comportamiento. A la misma vez, estos pequeños suelen tener un repertorio de respuestas sociales más restringido y apuestan por soluciones poco asertivas que les convierten en niños impopulares.

En este punto queda claro que los dispositivos tecnológicos no pueden ayudarles a los niños a desarrollar sus habilidades sociales y que es necesario limitar su uso a lo largo del día, de manera que los pequeños tengan más oportunidades para relacionarse con sus coetáneos y con los adultos. Las máquinas pueden entretener, pueden transmitirnos conocimientos y nos pueden facilitar la vida, pero no nos transmiten amor. Y el amor es esencial para que un niño crezca sano y feliz.


Fuentes:
Uhls, Y. T. et. Al. (2014) Five days at outdoor education camp without screens improves preteen skills with nonverbal emotion cues. Computers in Human Behavior; 39: 387–392.
Parker, J. G. & Asher, S. R. (1993) Friendship and friendship quality in middle childhood: Links with peer group acceptance and feelings of loneliness and social dissatisfaction. Developmental Psychology; 29(4): 611-621.
Kurdek, L. A. & Krile, D. (1982) A developmental analyses of the relation between peer acceptance and both interpersonal understanding and perceived social self-competence. Child Development; 53: 1485-1491.
Leer más »

Read more...

Limpiar los cajones del armario mental

>> 10 de septiembre de 2014

La mayoría de las personas tienen la costumbre de hacer limpieza en su armario. Algunas la hacen de un año para otro, otras la hacen con el cambio de temporada. Sin embargo, lo cierto es que si no realizamos esa limpieza, la ropa y los objetos se acumulan llegando a ocupar todo el espacio del que disponemos. En nuestro armario mental sucede algo parecido pero casi nunca nos damos cuenta de cuándo es necesario hacer limpieza, al contrario, continuamos llenándolo, a rebosar.


¿Qué hay en tu armario mental?


Cuando hablamos del armario mental, solemos pensar en la memoria. Sin embargo, lo cierto es que nuestra memoria cuenta con sus propios recursos para hacerle espacio a los nuevos recuerdos y descartar todos aquellos que no sean importantes. En realidad, los habitantes de nuestro armario mental son las creencias, las emociones, los traumas, los estereotipos, los prejuicios y los valores.

A lo largo de la vida nos vamos formando una concepción del mundo y de cómo deberían ser las cosas, nos formamos una idea de quiénes somos y hacia dónde nos dirigimos. Sin embargo, a lo largo de los años vivimos muchísimas experiencias que pueden traducirse en creencias erróneas, estereotipos o incluso traumas. 

Esas experiencias se pueden convertir en una carga muy pesada. De hecho, son como esa ropa que nunca usamos y que solo sirve para ocupar un lugar en el armario. Por eso, cada cierto tiempo es necesario abrir las puertas y hacer inventario, ver lo que podemos usar y lo que no nos sirve, debemos aprender a tirar lo que no necesitamos para hacerle espacio a las cosas nuevas.

En realidad, el problema de las creencias irracionales, los estereotipos y los traumas es que no dejan espacio para vivir plenamente las experiencias positivas sino que se enquistan en el inconsciente y nos llenan de amargura, resentimiento, ira y frustración. Por esta razón, cada cierto tiempo debes preguntarte qué creencias te impiden crecer, qué traumas o insatisfacciones están lacerando tus oportunidades y qué estereotipos te mantienen atado al pasado. 

Todas estas son cosas que no necesitas en tu armario mental. Sin embargo, también habrá muchas cosas que quieras guardar porque te ayudarán a construir tu futuro o porque simplemente te hacen sentir bien. Como pueden ser los recuerdos agradables, los valores que te identifican como persona o esos pensamientos positivos sobre ti mismo.


¿Cómo hacer la limpieza mental?


Al hacer limpieza en el armario, hay personas que se apegan a las cosas y no quieren tirar nada. Como resultado, al final de la limpieza, el armario sigue tan atestado como antes. Obviamente, se trata de una actitud inútil que solo sirve para consumir energía en vano.

- Dejar ir. Para hacer limpieza mental es importante activar el modo “dejar ir”. Es decir, entrar en nuestro armario con la actitud de que es necesario dejar en el pasado ciertas cosas para poder continuar hacia el futuro. La vida implica un flujo continuo, resistirnos a este es contraproducente. No importa de dónde provengan esas ideas, creencias o emociones negativas o dañinas, debes dejarlas en el pasado. 

- Vivenciar realmente las experiencias. En ocasiones, todo lo que necesitamos para asumir un trauma es volver a vivenciarlo ya que muchas veces lo que hacemos es esconderlo o negarlo. En este proceso, las experiencias vinculadas al problema adquieren un nuevo significado y las emociones negativas dejan de dañarnos porque las asumimos como parte de nuestro pasado emocional, ese que existe pero que no nos perturba. 

- Poner en su lugar creeencias potenciadoras. Cuando existen ideas irracionales o pensamientos negativos, lo mejor es borrarlos colocando en su lugar ideas positivas. Por ejemplo, la idea: “soy una persona valiosa” podría ocupar el lugar de la creencia: “no valgo para nada”. Obviamente, no es un cambio que ocurre de un día para el otro. Considera que has tenido el armario lleno de cosas inútiles durante mucho tiempo así que necesitarás paciencia y perseverancia para limpiarlo.
Leer más »

Read more...
Los contenidos de este blog no son una verdad absoluta y no suplantan el ejercicio profesional. Algunas realidades personales pueden no verse reflejadas.

  © Intextos 2009-2014 | Diseño de F. Ruini | Aviso Legal | Publicidad

Back to TOP