A la espera de un futuro mejor…

>> 24 de febrero de 2012

“Un padre y su hijo tenían hambre por lo que decidieron irse a pescar en su pequeño barco. El padre ayudó a su hijo con el carrete y este pescó su primer pez.



- Gran pesca, hijo mío - dijo el padre.


- Sí, pero me preocupa que quizás esté perdiendo el mejor pescado – le respondió el hijo. - ¿Y si pudiera atrapar un pez más grande y más sabroso?

- Tal vez deberías intentarlo – fue la respuesta que obtuvo del padre.


Y así lo hizo el hijo de forma que capturó un pez aún más grande.


- Una verdadera belleza – le animó el padre.


- Pero probablemente ahí fuera hay peces aún más grandes.


- Quizás deberías volver a intentarlo – le respondió el padre.

El hijo se animó y capturó otro pez mayor y así prosiguió con su idea de pescar siempre un ejemplar de mayor tamaño y de carne más exquisita.


Al final del día el hijo se estaba exhausto y no había probado bocado por lo que el padre le preguntó:

- ¿Te ha gustado el pescado?


- No lo sé. Estuve tan ocupado intentando pescar los mejores ejemplares que no tuve ni un segundo para probarlos.”

¿En cuántas ocasiones nos hemos comportado como el hijo de esta historia? Desgraciadamente muchas veces esperamos a saborear la victoria hasta que logremos otra meta aún más grande y más satisfactoria. Entonces asumimos decenas de metas y nuevos objetivos que demandan nuevos esfuerzos y que nos mantienen tan ocupados que no somos capaces de apreciar los pequeños logros ni de disfrutar del camino que emprendemos. Esperar un futuro mejor no es definitivamente la mejor manera de vivir el presente.

Existe una triste verdad que más tarde o más temprano debemos enfrentar: aunque nuestra vida fuese el doble de larga, no podríamos visitar todas las ciudades del mundo, leer todos los buenos libros u obtener todas las metas que nos propongamos. Nuestra vida y nuestras capacidades son limitadas, por ende, en muchas ocasiones en vez de preocuparnos por aquello que nos estamos “perdiendo” sería mucho más inteligente concentrarse en lo que estamos “viviendo”.

Esto no significa que no debamos plantearnos metas nuevas y más desafiantes que nos permitan crecer como personas sino que debemos aprender a disfrutar del camino y a apreciar las cosas que tenemos a nuestra disposición en este mismo momento. Sin lugar a dudas es una tarea difícil pero no imposible.
Leer más »

Read more...

Aumentar la creatividad: El primer paso es la diversión

>> 22 de febrero de 2012

Cada vez son más las personas que se preguntan cómo aumentar la creatividad. Y es que en los tiempos que corren para lograr el éxito la inteligencia clásica ya no es suficiente, se necesita una gran dosis de inteligencia emocional y de creatividad.

Las técnicas para aumentar la creatividad son muchas pero existen algunos pequeños trucos que sirven de base para ponernos en sintonía con el flujo creativo, en este caso se trata del humor. Hace algunos años los neurocientíficos demostraron que cuando reímos de una broma aproximadamente un tercio de nuestro cerebro se “enciende”. En otras palabras, la risa activa una buena parte de nuestras áreas cerebrales. Así, Griffin pensó que quizás esta activación cerebral podría ser utilizada para aumentar la creatividad.

Un total de 87 estudiantes universitarios se dividió en tres grupos a los cuales se les presentaron estímulos diversos. Al primer grupo se les presentaron escenas de un filme triste (exactamente, La lista de Schindler). A un segundo grupo se les hizo escuchar una música alegre compuesta por Mozart y a un tercer grupo simplemente se les presentó un filme divertido donde aparecía un niño riendo. Posteriormente cada participante debía completar algunas tareas que requerían cierta dosis de creatividad. ¿Los resultados?

Quienes vieron el filme divertido alcanzaron mejores puntuaciones y se mostraron mucho más creativos mientras que los participantes que vieron el filme triste obtuvieron los peores resultados.

Vale aclarar que esta idea no es del todo nueva y tampoco resulta muy sorprendente ya que todos sabemos que cuando estamos de buen humor, no solo somos más creativos sino que también somos más productivos en las tareas que emprendemos.

De hecho, la posible relación entre el humor y la creatividad es una idea que puede rastrearse hasta el 1891 cuando el filósofo francés Penjon aseguraba que: “la risa es expresión de libertad, precisamente lo que permite jugar con las nuevas ideas”. Penjon quien postuló que humor y creatividad discurrían por caminos idénticos pero a la misma vez diversos del que seguía el pensamiento lógico.

Posteriormente, con el surgimiento de la Psicología Científica, se han desarrollado numerosas investigaciones que han demostrado como las personas creativas tienen un sentido del humor muy aguzado.

Así, la próxima vez que necesites aumentar la creatividad, simplemente podría bastar una hora de un filme cómico.


Fuente:
McGhee, P. E. (1988) Humor and children’s development. Journal of Children in Contemporary Society; 20: 1-2.
Leer más »

Read more...

Vivir sin arrepentimientos: Siete ideas prácticas

>> 20 de febrero de 2012

Vivir sin arrepentimientos no es tarea fácil. Son muchas las cosas que a lo largo de la vida se convierten en fardos pesados y que tienden a provocarnos sentimientos de culpa. Cuando miramos atrás y hacemos un rápido recuento de las decisiones de vida que hemos tomado, quizás ahora, revalorándolas desde otra perspectiva, nos damos cuenta de que nos equivocamos y esto nos genera grandes dosis de ansiedad y, obviamente, de arrepentimiento.

Sin embargo, vivir en el pasado, culpabilizándose constantemente por lo que hicimos (o por lo que no hicimos y debimos hacer) es algo tan inútil como una danza india para llamar la lluvia.

Afortunadamente, es posible aprender a vivir sin arrepentimientos. ¿Cómo? He aquí algunos consejos sumamente útiles:

1. Quiérete. Puede sonar algo tonto pero lo cierto es que las personas se culpabilizan constantemente porque son demasiado rígidas consigo mismas y no se aman lo suficiente. Para liberarnos de este problema les invito a imaginarse a ustedes mismos como un niño pequeño e indefenso. ¿Qué harías si ves a un niño indefenso? De seguro te acercarías y le darías amor intentando transmitirle seguridad.

Sin embargo, lo que hacemos con nuestro “yo interno” es culpabilizarlo y recriminarlo porque podía haber hecho las cosas de otro modo. Y es cierto, teníamos otras opciones pero… ¿qué sentido tiene llorar sobre la leche derramada?

En este punto, debemos comprender que nuestro “yo interno” no es perfecto, que se equivoca y que tiene tantos temores e indecisiones como un niño pequeño. Por ende, más que gritarle, deberíamos darle amor y seguridad. Comprender que nos hemos equivocado pero que aún así, somos personas valiosas.

2. Date permiso para equivocarte. El hecho de que nos demos permiso para errar no quiere decir que nuestra vida se convertirá en un rosario de decisiones equivocadas, quiere decir que asumimos que somos humanos y que, en ciertas condiciones, podemos errar.

Las personas que viven con arrepentimientos no se percatan de de que están valorando sus decisiones a la luz de nuevas informaciones con las cuales no contaban en el pasado. Por eso, cuando valoremos una decisión, es importante que nos demos cuenta que hicimos lo mejor que pudimos con los datos que teníamos a nuestra disposición.

3. Pide ayuda. Si existe una razón por la cual es válido arrepentirse, es no haber pedido ayuda cuando podíamos haberlo hecho. Normalmente las personas que están fuera del problema pueden vislumbrar soluciones que se encuentran lejos de nuestra percepción. Por ende, pedir el consejo de los otros es fundamental para asegurarnos de que estamos tomando la decisión más adecuada.

4. Expresa tus sentimientos. Nuestra sociedad nos enseña a ocultar los sentimientos; sin embargo, expresar lo que sentimos es un excelente ejercicio para aliviar el estrés y ser más felices. Cuando las personas son capaces de demostrar de manera asertiva lo que sienten, logran tener una vida mucho más feliz ya que pueden “dejar ir” los problemas con mayor facilidad.

Cuando nuestro comportamiento, pensamientos y sentimientos son congruentes; existen pocas razones por las cuales arrepentirse. Reclama más a menudo tus derechos pero también di un “te quiero” con más frecuencia.

5. Disfruta cada momento. Los problemas que debemos enfrentar continuamente hacen que nuestro cuerpo físico esté en un sitio y nuestra mente en otro. De esta forma, ni resolvemos el problema ni disfrutamos de los momentos placenteros que regala la vida.

Para vivir con menos estrés y ser un poco más felices, es esencial aprender a ser plenamente conscientes y esto significa que deberás vivir cada situación con la intensidad que se merece. Redescubre el placer de la naturaleza y de la buena compañía, este es un buen inicio.

6. Toma riesgos. Una de las causas más comunes por las cuales las personas se arrepienten es no haber tomado una oportunidad en el momento en que esta se les presentó. El problema radica en que estas oportunidades casi siempre se presentan como riesgos y todos tenemos cierta tendencia a mantenernos dentro de nuestra zona de confort.

En este punto, aclaro que no se trata de lanzarse al vacío y tomar riesgos vanos por el simple hecho de vivir emociones fuertes sino de sopesar los pros y los contras y, si vale la pena, aceptar el desafío. No ha nada peor que preguntarse “¿qué habría pasado si yo hubiera hecho…?”

7. Aprende a dejar ir. Cuando estamos comprometidos emocionalmente con una persona o situación no es sencillo dejarla ir y de seguro no es algo que sucede de un día para el otro pero es fundamental que nos propongamos seguir el camino.

Debes recordar que “dejar ir” no significa olvidar sino recordar sin rencores, recelos o arrepentimientos. Dejar ir significa aceptar que la vida sigue su curso y que el pasado no es sino experiencia.
Leer más »

Read more...

El Efecto del Marco: ¿Cómo la perspectiva incide en la toma de decisión?

>> 17 de febrero de 2012

El Efecto del Marco, muy conocido por los especialistas en Marketing y Publicidad, hace referencia a cómo los formatos dentro de los cuales se presenta una información determinada, incide en nuestras decisiones. Específicamente, las personas tienen una tendencia a seleccionar opciones inconsistentes en dependencia de si la pregunta ha sido enfocada en términos de pérdidas o de ganancias.

Este fenómeno ha sido demostrado en numerosos experimentos científicos, entre ellos los más conocidos han sido los conducidos por los psicólogos Amos Tversky y Daniel Kahnerman. En uno de sus estudios estos investigadores demostraron cómo diferentes frases influían en las respuestas a las preguntas sobre una estrategia de prevención de las enfermedades.

En el primer problema se le daba a los participantes dos soluciones alternativas para 600 personas afectadas de una enfermedad hipotética:

1. Salvar 200 vidas

2. Optar por una solución alternativa donde la probabilidad de salvar a las 600 personas era del 33% mientras existía el 66% de posibilidades de no salvar a nadie.

Pues bien, el 72% de los participantes eligió la primera opción ya que la segunda les pareció demasiado arriesgada.

Sin embargo, todo cambió cuando se varió la descripción del problema, aún si las estadísticas eran las mismas:

1. Mueren 400 personas

2. Existe un 33% de probabilidades de que no muera ninguna persona y un 66% de que todas mueran.

Cuando el problema se presentó desde esta perspectiva, el 78% de los participantes eligió la segunda opción. Entonces… ¿por qué si las dos opciones presentaban la misma situación y probabilidades estadísticas, las personas cambiaban su elección?

Simplemente porque se empleaba un lenguaje diferente. En el primer caso se hacia referencia a las repercusiones de la decisión en términos positivos y en el segundo caso, en términos negativos. Este cambio en la forma de presentar las opciones, provocaba que las personas se focalizaran en los beneficios o en las pérdidas, según fuera el caso, pero nunca analizaban la otra faceta del problema. Desde esta perspectiva limitada, las personas muestran una tendencia a evitar los riesgos cuando la propuesta se presenta en términos de ganancia pero los asumen cuando se traen a colación las pérdidas.

Como puede presuponerse, el Efecto del Marco tiene múltiples aplicaciones en la vida cotidiana, sobre todo para manipular la opinión y decisiones de las masas; al igual que para compulsar a comprar algunos productos.


Fuente:
Tversky, A. & Kahneman, D. (1981) The Framing of decisions and the psychology of choice. Science; 211 (4481): 453–458.
Leer más »

Read more...

Cómo saboteamos las nuevas metas

>> 15 de febrero de 2012

Todos tenemos nuevas metas que nos compulsan a ir más allá de nuestras fuerzas actuales. Estos objetivos nuevos casi siempre son desafíos que nos ayudan a crecer y que presuponen grandes dosis de compromiso y trabajo duro. Sin embargo, a veces no alcanzamos estas metas porque nosotros mismos nos saboteamos ya que tenemos miedo al cambio.

Las formas de sabotearnos son diversas pero todas esconden creencias erróneas sobre nosotros mismos o un temor a las transformaciones y al compromiso:

1. “No funcionará…” Siempre que nos planteamos nuevas metas sobreviene la duda de si las lograremos, si somos suficientemente capaces, si contamos con los recursos adecuados… Estas dudas provocan miedo. Y el temor nos hace pensar en términos de blanco y negro; es decir, tan solo pensamos si lograremos o no la meta, si ganaremos o perderemos pero no consideramos todo el camino intermedio que sin lugar a dudas acarrea cambios y crecimiento.

Por ende, cuando te plantees un nuevo objetivo en vez de pensar que esta nueva idea no funcionará, piensa que “aprenderás algo nuevo”.

2. “Es demasiado tarde…” Por supuesto, existen decenas de variaciones de este pensamiento, como por ejemplo: “soy demasiado viejo”, “estoy muy débil”, “ya tuve la oportunidad y la dejé escapar”… Realmente estas no son sino excusas que nos ponemos porque tenemos miedo al cambio.

Es cierto que cada etapa de la vida es diferente pero esto solo quiere decir que enfrentaremos los retos desde una postura diversa. Así, cada vez que pienses en estos términos, debías replantearte esta idea: “voy a tener otra oportunidad”.

3. “No lo puedo hacer, soy demasiado…” El mundo a nuestro alrededor nos ha enseñado a pensar con etiquetas. Es decir, todo lo que vemos tiene una etiqueta, por ende, no nos parece extraño que también nosotros tengamos las nuestras. Así, cuando crecemos ya tenemos nuestras propias limitaciones (muchas veces impuestas por los otros) que nos dicen que somos poco inteligentes, poco perseverantes, poco creativos… y la lista continúa…

Sin embargo, lo cierto es que podemos cambiar en cualquier momento y quizás la persona que sea poco perseverante simplemente necesitará una meta que la motive realmente. Cuando pienses que no puedes hacer algo porque no está dentro de tu área de “competencias psicológicas”, simplemente cambia esta idea por esta otra: “aprenderé a hacerlo”.

4. “Lo haré más tarde…” Probablemente esta es la forma de sabotaje más común: la procrastinación. Cuando un objetivo nos resulta demasiado complejo o tenemos miedo a las repercusiones del mismo, simplemente tendemos a postergarlo.

Sin embargo, debes saber que si postergas ahora probablemente continuarás postergando por toda la vida hasta que llega el punto en que el objetivo que te planteaste pierde su sentido. Cuando pienses de esta forma recuerda la canción de Arjona: “hoy es un buen día para empezar”.

Para dejar de auto sabotearnos, el primer paso es aprender a hacer conscientes nuestros pensamientos y el segundo paso es ser amables con nosotros mismos. No te recrimines si sientes miedo, si dudas o si tienes la tentación de postergar; estas emociones son humanas, lo importante es enfrentarlas como un desafío.
Leer más »

Read more...

Cinco técnicas para eliminar las preocupaciones cotidianas

>> 13 de febrero de 2012

Quien nunca ha estado preocupado por nimiedades que tire la primera piedra. Después, cuando pasa el tiempo y todo se resuelve nos damos cuenta que las horas que pasamos preocupándonos y causándonos sufrimiento fueron en vano. Si tan solo nos hubiésemos percatado de ello antes…

Afortunadamente, existen algunas técnicas muy sencillas que pueden ayudarnos a eliminar las preocupaciones cotidianas:

1. Escribe tus preocupaciones. Cuando sientas que los problemas te desbordan, simplemente escribe en una hoja de papel todo aquello que te preocupa. Es probable que tengas problemas para concretar lo que te preocupa porque a veces se tratan de problemas muy vagos. En otras ocasiones, simplemente, cuando las veas escritas, te darás cuenta del sinsentido que es preocuparse por cosas que se escapan de nuestra voluntad. Poner nuestros pensamientos en blanco y negro tiene un gran poder catártico y de seguro te asombrarás con los descubrimientos que realizarás.

2. Dale un costo a las preocupaciones. Cada vez que te sientas preocupado toma una moneda de cinco centavos y métela en una alcancía. Al finalizar el mes, cuenta cuánto dinero has logrado reunir. Sin lugar a dudas te asombrarás de cuánto “cuestan” tus preocupaciones y cuan frecuentes son. Recuerda que cada centavo equivale a un poco de felicidad que estás perdiendo.

3. Concientiza tus propios pensamientos. Nos pasamos buena parte del día manteniendo un diálogo interior con nosotros mismos. Cuando te sientas preocupado, detente unos minutos y reflexiona sobre las frases que te estás diciendo. Valora su objetividad. De seguro te darás cuenta que no tienen un basamento real y no son sino exageraciones. Recuerda que, de una forma u otra, tus pensamientos se pueden hacer realidad ya que estarán mediatizando tu comportamiento. Por ende, piensa en algo positivo.

4. Usa la gratitud como un arma. En vez de quejarte y preocuparte por todo, cada mañana, haz una lista con tres cosas por las cuales te sientes agradecido al mundo. En demasiadas ocasiones nos preocupamos por los problemas pero no nos regocijamos con las cosas que tenemos, como el simple hecho de tener salud o de poder escuchar una canción que nos guste en la radio.

5. Cambia la perspectiva. Casi siempre las preocupaciones surgen de un problema y de nuestra incapacidad para hacerle frente. Así, saca a la luz los aspectos positivos del problema, aprende a mirar las dificultades como una oportunidad para crecer.

Finalmente, recuerda una frase del poeta norteamericano Ralph Waldo Emerson: “Las mentes pequeñas tienen preocupaciones pequeñas; las grandes mentes no tienen el tiempo para preocuparse”.
Leer más »

Read more...
Los contenidos de este blog no son una verdad absoluta, solo se muestran algunas generalizaciones científicas y mis opiniones al respecto.
Se comprende que muchas realidades personales pueden no estar incluídas.

  © 2009-2011 | Diseño de F. Ruini utilizando Blogtemplates | Politica de Privacidad y Derechos de Autor | Contáctame

Back to TOP